TEODORA OPRIȘOR: ‘Es una gran suerte poder dedicar tu vida a lo que más te gusta’

Por Luis Villanueva, desde San Sebastián

Fotografía: Elisenda Canals

El próximo enero de 2022 la pianista Teodora Oprișor actuará en la prestigiosa Pierre Boulez Saal de Berlín, interpretando Lieder de Schubert junto a ocho cantantes. Este año Teodora es miembro de la Heidelberg Lied Academy, liderado por el barítono Thomas Hampson.

¿Cómo fueron tus inicios en la música?

En Sibiu (Rumanía), mi localidad natal, hay una actividad musical muy intensa. Desde pequeña mis padres me llevaban a diferentes actuaciones de grandes artistas, y poco a poco me fui aficionando a la música clásica. Me matricularon en clase de piano y tras varios años de estudio, realicé el Bachillerato en un Instituto de Arte, en el cual se combinaban la enseñanza general con la enseñanza musical.

Comencé con el piano de forma natural, sin grandes expectativas. Sin embargo, gracias a mi profesora, Orth Enikö, tuve cada vez más claro que el piano era algo más que mi pasión, y que se convertiría en mi profesión. Es una gran suerte poder dedicar tu vida a lo que más te gusta.

Realizaste tus estudios superiores de piano en Alemania ¿Por qué en Weimar?

La zona donde nací en Rumanía, Transilvania, tiene una gran influencia germana. De hecho, mi ciudad tiene también un nombre alemán: Hermanstadt. Fui a un colegio alemán, por lo que el idioma y la cultura alemanas me son muy familiares desde pequeña. Por otro lado, por todos es conocido que Alemania ha sido a lo largo de la Historia cuna de los grandes compositores. Por todo ello, estudiar música en Alemania fue un privilegio y una gran experiencia.

Respecto a Weimar, hay que decir que es una ciudad muy pequeña, y que sin embargo ha tenido una gran repercusión en la vida cultural y política germana. Nos basta con recordar que personajes como Schiller, Goethe, Bach o Liszt pasaron gran parte de sus vidas allí; o que, tras la I Guerra Mundial, el territorio germano pasó a llamarse República de Weimar.

Hay que resaltar que a la hora de decidir dónde realizar la carrera, lo más importante es dar con un gran maestro que te guíe durante esos años tan cruciales para el desarrollo de un músico. Yo tuve la suerte de encontrar al gran pianista húngaro Balász Szokolay, quien me transmitió el profundo amor y respeto hacia la música. En Weimar también tuve mi primer encuentro con el repertorio de Lied, a través del pianista alemán y profesor de Lied Thomas Steinhöfel, quien me inspiró a emprender este camino hacia el futuro.

¿Qué te llevó a centrar tu carrera en el Lied?

El Lied es muy especial para mí, ofrece infinitas posibilidades de expresión porque es el punto de encuentro de dos conceptos contrastantes: por un lado, la palabra, que es la forma básica de expresar ideas claras y específicas; por otro lado, la música, que es, con mucho, la más abstracta de las artes. La forma en que el texto de un poema se ‘traduce’ en música siempre me fascinará. Mi primera etapa en Weimar tuvo una gran influencia, ya que ambas disciplinas, música y poesía, son señas de identidad de la ciudad.

Decidí continuar este camino en Londres, donde hay una gran tradición por este género; por ejemplo, Wigmore Hall está considerada por muchos como la mejor sala del mundo para interpretar Lied. En la Royal Academy of Music tuve como maestros a Michael Dussek y James Bailleu, y pude trabajar también con personalidades como Helmut Deutsch, Catherine Wyn-Rogers y Ryland Davies.

¿Qué te parece más interesante de este género específico?

Creo que el Lied es una de las formas más honestas de hacer música. Ser honesto y tener el alma completamente expuesta (con la vulnerabilidad que esto implica) son lo más importante a la hora de abordar este género, tanto para el cantante como para el pianista. En una ópera, un cantante tiene muchas cosas en las que centrar su atención y que le ayudan a expresar diferentes sentimientos, ideas y situaciones: hay una historia, directrices escénicas claras, lleva un disfraz, maquillaje, etc. En definitiva, en una ópera el cantante interpreta un papel, un personaje; no es él mismo. El Lied, por el contrario, no dispone de ninguno de esos elementos que ocultan la personalidad real del músico. En un recital de Lied están tan solo el cantante y el piano sobre el escenario: su voz e imaginación son los únicos recursos para dar vida a las canciones y llegar al público. Pienso que es esta honestidad y enfoque personal lo que más emociona a las personas y les hace venir a los conciertos de Lied.

Fotografía: Annemone Take

¿Y el pianista? ¿Cuál es el papel del pianista?

Siempre ha existido la pregunta de si el cantante y el pianista tienen la misma importancia en una canción o si el cantante es quizás más importante… Creo que ambos son igualmente importantes, pero tienen roles ligeramente diferentes. El cantante es quien cuenta la historia y usa palabras para expresar sentimientos e imágenes muy específicas, por lo que en cierto modo es normal que reciba más atención por parte de la audiencia. Por otro lado, la responsabilidad del pianista es crear la atmósfera o ambiente adecuado de acuerdo con lo que dice el texto del poema. Además, tiene un papel muy relevante a la hora de inspirar y apoyar al cantante. El pianista debe tener un buen conocimiento de la técnica del canto, adaptar su sonido y forma de tocar a las diferentes voces y ser muy flexible en el escenario. De todos los instrumentos la voz es, sin duda, el más natural y el más cercano al habla, de manera que lo convierte en un instrumento más ‘humano’. Acompañar a cantantes requiere una gran flexibilidad y capacidad de adaptación en el escenario, y la forma en que el pianista toca tiene un impacto enorme en cómo canta el cantante; puede ayudar mucho pero también molestar mucho. Aunque todas estas cosas tal vez no sean tan visibles en el escenario, son realmente cruciales para una actuación sólida.

Actualmente eres miembro de la Heidelberg Lied Academy dirigida por el gran barítono estadounidense Thomas Hampson. ¿Qué significa formar parte de esta institución? Cuéntanos más sobre este proyecto.

Esta es una de las academias de Lied más importantes de Europa, por lo que me siento muy privilegiada de haber sido seleccionada para la temporada 2021/2022. Thomas Hampson elige cada año a ocho jóvenes cantantes y cuatro pianistas que trabajarán con él durante un año y tendrán varios conciertos en Alemania. Nuestro próximo proyecto es la ‘Semana Schubert’ en la prestigiosa  Boulez Saal de Berlín, donde tendremos unas Masterclass públicas y conciertos durante la semana, centrándonos exclusivamente en los Lieder de Schubert.

Este año también has actuado en concierto con el Orfeón Donostiarra interpretando obras como el Requiem de J. Brahms y Carmina Burana de C. Orff. ¿Cómo describirías esta experiencia?

Fue algo muy especial y conmovedor para mí, algo que nunca antes había experimentado. Mi experiencia habitual en el escenario es la de estar junto a un cantante con el cual ya he tocado varias veces, por lo que termino conociendo muy bien su color de voz y personalidad y puedo anticipar cómo reaccionará en el escenario. Esta es una conexión personal muy específica.

En el caso de un coro, la energía es, por supuesto, muy diferente; en lugar de una persona, tienes tal vez cien, cada una de las cuales aporta su propio color de voz, personalidad y carácter. Sin embargo, al cantar parecen unirse y formar un solo individuo, lo cual es realmente impresionante. Escuchar a cien personas cantando la misma palabra es algo muy poderoso. En el caso del Orfeón, además de su color realmente único, tienen una flexibilidad asombrosa en el escenario y reaccionan de forma colectiva. Además, su dedicación y pasión por la música es algo de lo que muchos de nosotros, los músicos profesionales, podemos aprender. Trabajo con ellos desde hace un año, y es un placer formar parte de esta gran institución; es maravilloso poder compartir escenario con un coro de este nivel.

Desde el presente curso académico también impartes clases de Lied en la Universidad de Música Franz Liszt de Weimar. ¿Qué consejos das a tus alumnos?

Trabajo con mis alumnos de la misma manera que abordaría una pieza que fuese a interpretar yo misma con un cantante. Mi objetivo, ya sea en el escenario o enseñando, es buscar la forma más natural de expresión y tener una buena razón para tomar cualquier decisión musical. Me gusta imaginar la música como un lenguaje, por eso busco una expresión lo más cercana posible al habla. Por supuesto, debemos pensar en lo que queremos decir y defender nuestras ideas. Afortunadamente todos somos diferentes, y todos tenemos cosas diferentes que decir, pero mientras uno se mantenga fiel a sí mismo (¡y al compositor!), será un artista auténtico e interesante, que creo que es lo que la gente quiere encontrarse cuando asiste a un concierto.

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