Pasión por el arte

ENTREVISTA A TOTTE MANNES

Por Sully Fuentes

Con la colaboración de María Sureda y Lucía López (alumnas de la Universidad Pontificia de Comillas, Madrid)

Todos sabemos que Finlandia es uno de los países más innovadores en cuanto a diseño y arquitectura, además de ser el fiel reflejo de una cultura del bienestar envidiable. De aquí procede Totte Mannes, una extraordinaria pintora, hija de esta cultura nórdica. Una mujer exquisita en todos los ámbitos de su vida, culta, con una lucidez asombrosa, elegante hasta el extremo de ser ejemplo para diferentes generaciones. Lo que más atrae de ella es ese espíritu nómada aunque desde hace décadas reside en Madrid. Nació en Kajaani hace 87 años. Pero voló muy pronto hacia destinos muy opuestos en países tan distantes como China Colombia.. En varios países de América conservan sus cuadros después de haber organizado casi un centenar de exposiciones para seguidores. Suele despertar gran admiración por su manera de vivir el arte pictórico con impactante colorido y seductor movimiento Sus primeros pasos artísticos fueron  en Helsinki y Estocolmo y en una escuela de artes gráficas en Madrid.Hoy su estudio es una muestra de haber «conquistado a la vida»  por su pasión artística. Hablar con ella ha sido una experiencia inolvidable.

S: Para quien ha superado ocho decenas de años y es una artista muy reconocida que ha viajado mucho, que ha vivido intensamente, ¿cómo definiría hoy la vida?

Que me queda poco (risas). Es lo que pienso todos los días. No puedo evitarlo, pero estoy en contacto por internet con muchos amigos, en Río de Janeiro, Miami, Londres y Finlandia, y eso me llena los días.

S: Cuando piensa en hacer una nueva obra ¿se propone un tiempo determinado, un público determinado?

Un público determinado es difícil de elegir. Cuando son jóvenes son mucho más abiertos e interesados, pero no podemos elegir el público. Viene quien viene. Y, que más…

S: ¿Hay algo concreto que le motive a pintar todos los días?

Sí, y por eso no he pintado últimamente nada, porque lo concreto es el virus y el virus no me interesa (risas). No motiva el virus. En cambio, el racismo sí, pero yo tengo desde hace 20 años ya pinturas que cuentan del racismo así que no es ninguna novedad. Pero el otoño pasado, por ejemplo, yo pinté un cuadro con mucho fuego y se llama “Protesta por París, Hong Kong, Barcelona”. Allí se quemaban todo el tiempo. Y después, este año, yo solo he pintado un cielo azul y unas cosas abstractas encima y se llama “La liberación del virus”. (risas)

S: O sea que… ¿el virus también es esclavista?

Sí, sí.

S: Y ¿qué le parecen estas nuevas formas de expresarse sobre un tipo de esclavitud? Se supone que ya hemos pasado esa etapa, pero en todo el mundo, hay una protesta clara sobre la falta de libertad, la falta de consideración, y la falta de entender la diversidad. ¿Cómo lo ve? ¿Le parece normal? ¿Le parece justo? ¿Es el momento apropiado?

¿El virus en sí?

S: No, los movimientos en contra del esclavismo, en contra del sometimiento de determinadas razas…

Eso es totalmente justo porque yo tengo bisnietos negros o mulatos y son maravillosos y tan inteligentes y buenos como los demás. Así que, no puedo ser racista de ningún modo. Yo definiría un racista como tonto, ignorante, egoísta y cruel.

S: Cuatro adjetivos sólidos. Bien. ¿Dónde encuentra una artista de su categoría, de su edad la belleza? ¿Existe en todas partes esa inspiración que motiva a una artista?

La belleza la tenemos que crear nosotros. La belleza existe en todas partes, hasta en ruinas antiguas. Las personas bellas existen y nosotros tenemos que darles a nuestras pinturas nuestra belleza.

S: ¿Cuáles son los colores que predominan en su pintura y que revelan su interior como artista?

Es muy difícil. Muchas veces, muchísimas veces tengo cuadros con dos colores, pero como intento siempre pintar tridimensional, con sombras y luces, entonces parece que tiene muchos más colores. Y tienen más vida. Por ejemplo, este cuadro en blanco y negro tiene muchos matices de grises para que salte la forma.

S: Con respecto a la figura humana, ¿tiene alguna preferencia en especial en cuanto a edad, en cuanto a forma, en cuanto a clasificarla de alguna manera como un estereotipo artístico?

Yo no sé, yo tengo claro varios cuadros. En general cuando he estado pintando retratos, lo único que me interesa es la cabeza. Y alrededor pongo algo abstracto. También he pintado brazos, por ejemplo, para el bienal de Porto. Una vez yo pinté dos cuadros de un nadador, pero solo sus brazos, en los cuadros. Y, en general, cojo solo detalles. No recuerdo haber pintado hasta la cintura. Yo tenía en los años 70 un fotógrafo muy guapo que venía a mi estudio a hacer fotos de los cuadros y yo quise pintar entonces un hombre que estaba como al lado de una mesa sujetando sus brazos sobre la mesa y la cabeza baja como un poco deprimido y entonces yo dije al fotógrafo “quítate la camisa”. Se puso completamente rojo, se quitó la camisa y después empezaba a mirarme con ojos de gran deseo (risas) pero de todos modos el cuadro quedó muy bien. Era del tema del franquismo. Era un hombre muy deprimido y con fondo oscuro y lo compró el museo de Tampere en Finlandia, que se quedó allí. Yo le usaba en varios cuadros y todos se vendieron en Finlandia, pero solo una parte de su persona.

S: Y de naturaleza, ¿qué parte de sus cuadros, o digamos, de su creatividad, ocupa?

Depende del tema, yo he tenido cuadros que solo tienen hojas, miles de hojas en distintos colores, y también he pintado selvas amazónicas, mares por dentro, no encima, sino por dentro. Y, ¿cómo se llama esto? ¿Lo del Titanic? No, montañas de hielo. Cuando yo iba de excursión en Chile, yo hice muchos cuadros con hielo, porque lo tienen. También llevé selvas y mares.

S: ¿Playas también? ¿El agua del mar se repite mucho?

Sí, pero el mar como visto por un buceador. Pero un mar en mucho movimiento, no encima, sino dentro.

S: No la superficie, sino el interior y lo que alberga el interior del mar. Y desde algún barco ¿también lo ha hecho?

Sí, en la serie de Cristóbal Colón, entonces velas, muchas velas y todo se aprecia distinto en los cuadros de velas.

S: Y la literatura, ¿de alguna manera aparece en alguno de sus cuadros, de sus obras?

Sí, la literatura aparece con Neruda en Chile, dio nombres a muchos cuadros. Yo busqué en sus poemas pequeñas frases y las puse en los cuadros.

S: Pintó los poemas entonces.

Sí, sí, sí. Por ejemplo, yo tengo “piedra y silencio”. Es una roca. Qué bonito, ¿no?

S: Muy bonito, muy bonito. ¿Quiere decir que todo artista alberga a más de un artista en su interior? Por más que sea escritor, sea un diseñador, sea un pintor. ¿Alberga más de uno en su interior? Por lo que me está contando.

Bueno yo diría que la lectura es muy importante. Yo leo siempre mucho, mucho, mucho, y últimamente he releído un montón de libros.

S: Y esos, ¿están reflejados en la pintura?

Sí claro, claro, sí. Da como más profundidad a la mente. Además, la imaginación puede evolucionar, se puede educar, profundizar, y la literatura ayuda mucho.

S: Siempre nos planteamos si la artista está pensando solamente en cuerpos esbeltos, en caras hermosas, en miradas seductoras, pero ¿qué parte de su obra abarca también la vejez?

Espero que ninguna, (risas) espero que ninguna.

S: ¿No es un tema que le guste?

No, no, no. Ya tengo suficiente con la realidad.

S: Gracias por este tiempo, por lo maravillosa que está, por esta capacidad de comprender a todo el mundo, y por esta vitalidad, aunque usted se queje de ella.

Gracias a ti.

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