Luisa Fernanda, la grandeza del amor y de la renuncia

Norma Sturniolo

El jueves 28 de enero se ha representado en el teatro de la Zarzuela “Luisa Fernanda”, definida por sus autores como comedia lírica, del compositor Federico Moreno Torroba con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Karel Mark Chichon dirigió la orquesta de la comunidad de Madrid, con dirección de escena de Davide Livermore, escenografía de Giò Forma, vestuario de Marina Fracasso, iluminación de Antonio Castro, coreografía de Nuria Castejón, diseño audiovisual de Pedro Chamizo y el coro titular del Teatro de la Zarzuela dirigido por Antonio Fauró. El reparto en sus papeles protagónicos estuvo a cargo de la soprano Yolanda Auyanet como la joven madrileña Luisa Fernanda, el barítono Juan Jesús Rodríguez como el hacendado madrileño Vidal Hernando, la soprano Rocío Ignacio como la duquesa Carolina y el tenor Jorge de León como el joven militar Javier Moreno.

Hay que agradecer y felicitar el enorme esfuerzo del Teatro de la Zarzuela para representar esta obra en tiempos de Covid y con las dificultades que también impuso a los ensayos la borrasca Filomena. Loable empeño el del director Daniel Bianco secundado por todos los artistas y trabajadores que han hecho posible la representación de “Luisa Fernanda”. 

Fotografías Javier Del Real

Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, los libretistas de Luisa Fernanda, habían escrito, con anterioridad, el libreto de otra gran zarzuela con nombre de mujer, Doña Francisquita de Amadeo Vives,  basada en la comedia La discreta enamorada de Lope de Vega, un escritor que amaba a las mujeres y que nos legó, entre otras genialidades, magníficos retratos femeninos.  Después de Luisa Fernanda, Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw escribirían de nuevo una zarzuela con personaje femenino y con el mismo compositor Federico Moreno Torroba, La Chulapona, estrenada también en el teatro Calderón en 1934. Dos años más tarde, repetirían el motivo del personaje femenino central en La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal. 

Luisa Fernanda  transcurre en el periodo final del reinado de Isabel II, con el desencadenamiento de la revolución de 1968, llamada La Gloriosa, que pondría fin a ese reinado. Sobre ese fondo histórico se desarrolla una intriga amorosa. Luisa Fernanda es una joven madrileña que está enamorada del militar Javier Moreno, ambicioso y mujeriego, a quien solo le interesa ascender en su carrera y por eso no tiene inconveniente en pasar del bando liberal al realista y viceversa con tal de medrar. El rico hacendado extremeño, Vidal Hernando está enamorado de Luisa Fernanda y por eso, cuando estalla la revolución, lo único que quiere es alistarse en el bando contrario al de Javier Moreno. O sea que, ninguno de los dos tiene ideales políticos, a uno lo mueve la ambición y a otro, el amor. Hay un personaje perteneciente a la aristocracia, la Duquesa de Dalias, Carolina, que intriga con el fin de conseguir apoyo para el bando realista y para conquistar hombres como Javier que se sienten seducidos por su belleza y por su poder. Aparecen estampas costumbristas tanto en Madrid como cuando la acción se traslada a la dehesa extremeña La Frondosa. 

Fotografías Javier Del Real

En esta nueva representación la plaza ha sido sustituida por el bello edificio modernista del cine Doré. Hay una idea interesante detrás de esa opción. El director de escena explicó que cuando se estrenó Luisa Fernanda en 1932 la plaza ya no era el lugar de reunión. En esa época había sido sustituida por el cine. Lo que sucede es que, principalmente en el primer acto, la bella e imponente arquitectura que aparece representando al cine Doré cobra mucho protagonismo y no está armónicamente integrada a la acción, lo que genera cierta confusión. Hay otras aciertos como el de enseñar los motivos costumbristas, las estampas madrileñas del texto en viejas imágenes del cine mudo que aparecen proyectadas en la pantalla cinematográfica. 

Fotografías Javier Del Real

Merece destacarse la elegancia de las danzas, la estupenda coreografía y el vestuario. Todos los artistas, cantantes, actores y actrices, han dado lo mejor de sí, incluido el coro y la orquesta muy bien dirigidos por  Antonio Fauró y Karel Mark Chichon, respectivamente. Es digna de mención especial la interpretación del barítono Juan Jesús Rodríguez. Su canto está lleno de sutiles matices y además, es un excelente actor. Su interpretación final ha sido memorable. Hace justicia a un texto que rezuma sabiduría. Recordemos brevemente que Vidal Hernando podría casarse con la mujer que ama pero se da cuenta de que ella ama a Javier por lo cual pronuncia estas sabias palabras:

“¡Es inútil! Contra el amor no hay quien pueda/ Tú con el alma concedes,/mientras con la boca niegas,/ porque a las raíces hondas ningún viento se las lleva.(…) Mañana/ no quiero que lo parezca/ y estemos, uno del otro,/ más lejos cuanto más cerca./ Vete con él. De la casa toma/ tu ajuar y tus prendas./ También va mi corazón contigo;/ mas no le temas, que un corazón que perdona/ no es una carga que pesa. 

 Cuando Javier Moreno le sugiere que le dé un beso de padre a Luisa Fernanda, los libretistas, que han hecho una certera penetración psicológica  en el alma del personaje, hacen decir a Vidal:

No! No lo intentes, siquiera,/ porque si llego a besarla…/¡mira que no te la llevas!

Juan Jesús Rodríguez, gesticuló e  imprimió a estas palabras una intensidad, un sentir dolorido mezcla de rabia y pena que logró conmovernos. Supo transmitirnos la grandeza de la renuncia del personaje.

Luisa Fernanda es una obra redonda donde hay una excelente conjunción de texto y música. Es una suerte que en estos tiempos donde tanto temor al contagio ha generado el coronavirus, salgamos del teatro contagiados de belleza.

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