Libros, vino y jabugo, también para los jóvenes

Sin ocio y sin cultura. La pandemia ha asolado un espacio fundamental para el desarrollo de los jóvenes. Con la hostelería cerrada, el turismo estancado, y la oferta cultural funcionando a medio gas, hemos visto reducida a su mínima expresión una imprescindible experiencia vital. Pero el último año y medio no debe frenarnos, y ahora que la emergencia sanitaria parece empezar a remitir, los jóvenes estamos en la obligación de recuperar parte de la esencia que nos fue arrebatada. En la agitada ciudad de Madrid, hallamos uno de esos eventos que, de aparecer en nuestro camino, no deberíamos ignorar. En el marco del Otoño Cultural Iberoamericano, y bajo la organización de la Asociación Cultural Iberoamericana y la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana, asistimos el pasado día 11 de noviembre a la «Cata de Libros, Vino y Jabugo». 

En este evento, que contó con la colaboración de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía y de las DOP Condado de Huelva y Jabugo, pudimos disfrutar de extraordinarios vinos y jamones que acompañaron la presentación de una cautivadora colección de narrativa iberoamericana: ‘Iberletras’, coeditada por la Editorial Contexto, de Chaco (Argentina), y la Asociación Cultural Iberoamericana, desde Huelva (España). Se trató, por tanto, de un evento que conjugaba a la perfección aquello que en la introducción de este artículo reclamábamos: ocio y cultura.

En cuanto a la literatura, de la mano de Daniel Luppo, pudimos comprender la creatividad y la polifonía que sustentan el proyecto. La colección nos cautivó con su diversidad de títulos y temáticas, que plasman distintos enfoques desde seis países iberoamericanos. La colaboración refleja a la perfección la fortaleza de los lazos entre los distintos estados Iberoamericanos y la Península. El cultivo de estos lazos se hizo presente durante todo el encuentro, que reunió a personalidades de una gran diversidad de países. Por otro lado, en un entorno dominado por lo electrónico, el poder ver y palpar los ejemplares nos proporcionó una sensación de vuelta a lo tradicional, que los jóvenes tanto echamos en falta en ocasiones. Y es que nada hay como pasar las hojas de un libro para sumergirse por completo en la historia que el autor quiere transmitir. Es esa sensación la que crea la relación incomparable entre escritor y lector, que tan presente está en la colección ‘Iberletras’. En definitiva, la parte literaria del encuentro nos dejó con tan buen sabor de boca como las Denominaciones de Origen.

Las distintas variedades de vino constituyeron una de las vértebras principales del evento. Sus diversos matices maridaban estupendamente al Jabugo. En primer lugar, Antonio Izquierdo, secretario general de la Denominación de Origen Protegida Condado de Huelva, nos ilustró sobre las cualidades del vino naranja, que fue venenciado a la llegada al evento. A continuación, le siguieron un vino joven, un oloroso y un generoso, a los que calificó, respectivamente, como el príncipe, el rey y el emperador de los vinos del Condado. Aunque el vino es un acompañamiento habitual de comidas y tentempiés en España e Iberoamérica, su consumo está poco extendido entre el público joven, que de hecho, rara vez se acerca a esta bebida por considerarla anticuada. Sin embargo, el vino es un producto de un gran valor gastronómico al que los jóvenes, debemos de darle una (primera, segunda o incluso tercera) oportunidad para así disfrutar de su versatilidad a la hora de acompañar comidas y de su multitud de sabores en boca.

No podía haber mejor acompañante para completar la velada que un exquisito jamón de Jabugo. Y para más hincapié, un jamón de Denominación de Origen directamente traído de Huelva para la ocasión y cortado a manos de un experto en el producto. Esta combinación representa a la perfección la cultura española que además se vio complementada y enriquecida por los distintos libros iberoamericanos que se presentaron, juntando así productos tradicionales de España con la cultura literaria iberoamericana con la que tantas cosas compartimos. El jamón llamaba la atención desde el primer momento por su finura y su intenso color rojo. Y desde luego, su sabor hacía justicia a su exquisita apariencia. Además de deleitar el encuentro, el jamón estaba en perfecta consonancia con el tema de la velada ya que no solo es un producto conocido y amado por su sabor si no que es un componente muy recurrente en la literatura española y este siempre va de la mano de un buen vino para crear así una intensa experiencia gastronómica. 

Icíar Prieto, Elena Santos, Pascual Horrillo y Lucía Rosell

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