La generosidad es el hábito de dar y compartir

Por Omar Romano Sforza

Aunque el término generosidad, va a menudo con la caridad, mucha gente de cara “al ojo del público” desea el reconocimiento de sus buenos actos, pero la clave es dar sin esperar nada a cambio, entregar parte de tu vida, volcarse a los demás, ayudar a los que lo necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad, y no es un valor pasado de moda.

El vivir con la conciencia de entrega a los demás, nos ayuda a descubrir lo útiles que podemos ser en la vida de nuestros semejantes, alcanzando la verdadera alegría y la íntima satisfacción del deber cumplido con nuestro interior.

Las personas generosas tienen una buena autoestima, son conscientes de que ellas son importantes, pero también saben que los demás también lo son.

Regalar cosas nos hace más felices que comprarlas para nosotros mismos. Y además, la cantidad de dinero empleada para ello no importa, es el acto de generosidad en sí.

También la generosidad en el trabajo favorece la creación de un ambiente más positivo, con empleados más felices y más comprometidos con las metas de la empresa.

La generosidad en la empresa puede empezar por algo tan básico y muy ignorado, como es la comunicación. En muchas ocasiones nos centramos en lo que queremos decir, en hacer llegar nuestro mensaje, y se nos olvida la otra parte: escuchar.

Así que puedes proponerte invertir este patrón y dedicar más tiempo de tus conversaciones a escuchar de verdad a la otra persona y menos a transmitir lo que tú quieres decir.

La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada, y para ello la generosidad es algo bueno.

Cerramos con una generosa frase del poeta y escritor libanes  Gibrán Khlail Gibrán (1883 – 1931 ) ..“Y hay quienes tienen poco pero lo dan todo. Estos últimos creen en la vida y en la generosidad de la vida, es por lo que sus cofres jamás están vacíos”.

Aunque el término generosidad, va a menudo con la caridad, mucha gente de cara “al ojo del público” desea el reconocimiento de sus buenos actos, pero la clave es dar sin esperar nada a cambio, entregar parte de tu vida, volcarse a los demás, ayudar a los que lo necesitan, dar consuelo a los que sufren, eso es generosidad, y no es un valor pasado de moda.

El vivir con la conciencia de entrega a los demás, nos ayuda a descubrir lo útiles que podemos ser en la vida de nuestros semejantes, alcanzando la verdadera alegría y la íntima satisfacción del deber cumplido con nuestro interior.

Las personas generosas tienen una buena autoestima, son conscientes de que ellas son importantes, pero también saben que los demás también lo son.

Regalar cosas nos hace más felices que comprarlas para nosotros mismos. Y además, la cantidad de dinero empleada para ello no importa, es el acto de generosidad en sí.

También la generosidad en el trabajo favorece la creación de un ambiente más positivo, con empleados más felices y más comprometidos con las metas de la empresa.

La generosidad en la empresa puede empezar por algo tan básico y muy ignorado, como es la comunicación. En muchas ocasiones nos centramos en lo que queremos decir, en hacer llegar nuestro mensaje, y se nos olvida la otra parte: escuchar.

Así que puedes proponerte invertir este patrón y dedicar más tiempo de tus conversaciones a escuchar de verdad a la otra persona y menos a transmitir lo que tú quieres decir.

La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada, y para ello la generosidad es algo bueno.

Cerramos con una generosa frase del poeta y escritor libanes  Gibrán Khlail Gibrán (1883 – 1931 ) ..“Y hay quienes tienen poco pero lo dan todo. Estos últimos creen en la vida y en la generosidad de la vida, es por lo que sus cofres jamás están vacíos”.

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