Fascinación por la vida y por el arte

Entrevista al pintor Manuel de la Mata

No siempre es fácil -ni oportuna- la posibilidad de descubrir el mundo interior de un artista. Es algo muy delicado, sublime y generalmente atesorado en su interior. En esta entrevista hemos tenido mucha suerte. Hemos viajado a través de una conversación por casi todos los ámbitos de un artista polifacético. El pintor nacido en Brasil, Manuel de la Mata, es ante todo un pensador , un artista que después de verbalizar sus reflexiones las transforma en arte plástico. Ese rayo luminoso de sus pensamientos siempre apuntan a la riqueza espiritual y social que tiene el ser humano. Por tanto, observa y lleva a la práctica aquello de que «todo ser realizado » es un tesoro para la humanidad. El deber es volcar esa genialidad ( que asegura que todos la tenemos ), a la sociedad que nos rodea o que por circunstancias especiales nos acoge. Pero siempre en consonancia con la naturaleza.

Elegimos los jardines de Casa de América para entrevistarle.

El artista brasileño, Manuel de la Mata, con raíces franco-hispanas, entrevistado en Madrid

P.¿ Cuáles han sido esos primeros pasos de un pintor para ser hoy, un artista con gran prestigio, donde sus obras cobran un valor increíble?.

Y no digo solamente por lo económico, digo por la aceptación, por el reconocimiento, por la forma de interpretar lo que el artista ha querido plasmar en un lienzo. Sus obras se han representado o incluso aparecen en lugares como la ONU, incluso el despacho de Margaret Thatcher o el Parlamento Europeo, y algunos más que sin duda me he olvidado. ¿Qué significa verse repetido en tantos sitios con sus obras?

R. Lo que te puedo decir. Es que no lo he buscado. Vale, es de verdad. Es algo pasional, desde siempre. Nací en una familia acomodada y no les preocupó que yo quisiera pintar. Es más, me dieron mi primer profesor, que era el vicepresidente de la Asociación de Decoradores, que era una persona famosa y respetada y un gran pintor. Él me enseñó a pintar.

Yo recuerdo la primera lección que cogí con él y a partir de ahí, toda mi vida me ha gustado pintar. Mis padres, de la misma manera que me pagaban un profesor, querían que estudiara. Entonces he estado toda mi vida, estudiando y trabajando en lo que más les gustaba a mis padres. Además intentando que yo dejara de pintar. A los burgueses no les gustan los pintores, no les gusta que sus hijas, los hijos lo sean.

Pero bueno, yo me empeñé y nunca he parado. Sigo teniendo mi primer cuadro que pinté. Es espantoso, pero lo guardo. Lo guardo porque el niño que va por ese cuadro, ese alumno, era yo. Ya no guardé el segundo, ni los otros. Ya han desaparecido.

Lo que lo que pinto no es persiguiendo un mensaje social o político o cultural. Yo pinto de verdad porque me sale de mí. Decir otra cosa, no sale de mí. De verdad.

Yo, pinto por placer y lo que quiero transmitir ese verdadero placer. O sea, me da alegría. Yo soy feliz. Ya lo habrás notado. Yo soy feliz de verdad, como lo puede ser todo el mundo. Tengo la mismas circunstancias. Me pasa lo mismo. Tengo un accidente de coche. Tenemos el Covid. Todo me ha pasado lo mismo que a muchos; pero me parece un privilegio vivir. Son tantas las cosas bonitas que se puede hacer, que cuando pinto yo quiero trasmitir esa alegría.

O sea, mi pintura es para sentir alegría, dar alegría alrededor y regalarle la alegría a los demás

Si la gente coge un cuadro mío y está feliz con ello, yo estoy contento. Me siento modestamente como un cocinero. Sabes que coges nutrientes y los transformas en un plato de placer. Eso es como ver la aventura. Y de hecho no he vendido ningún cuadro que no sea porque a mí me gustaría tenerlo en mi casa, para sorprender a la gente que lo ve o a la habitación darle luz, darle color, colores, etcétera. Entonces puede que sea decorativo. ¿No sé cómo se me pueden reprochar muchas cosas?. Desde luego, por alegría y por felicidad, que no falte.

P. ¿Por qué esa relación de la naturaleza con el arte que predomina en su obra?.

R. Desde luego. Yo soy muy consciente de que vivimos porque crecen las plantas, porque el sol ilumina los campos de trigo. O sea, si no tuviésemos la naturaleza yo creo que aquí no estaríamos. Está claro. Entonces para mí es como un tributo a una cosa tan esencial como la vida misma. La gravedad, la vida… Por eso me he hecho defensor de todas las formas posibles de la naturaleza y, entre otros, de la Amazonía que nos da el oxígeno, el agua dulce.

 Gracias a Dios en esa preocupación están los jóvenes del mundo. Y es magnífico ver cómo cada generación que llega a joven, es aún más ecologista, aún más preocupado por la naturaleza. Y saben que el mundo que les vamos a dejar hay que corregirlo, porque hemos hecho muchas barbaridades. Entonces sí me alegro y además de que no esté solo en esto.

Pero mira lo que está pasando en Inglaterra, lo que está pasando en Alemania, en Francia, en los países que hasta los políticos han tomado conciencia. Es una voluntad compartida y cuando más joven eres, más importante es esa vocación.

Yo defenderé, siempre, la naturaleza y de hecho está en casi toda mi pintura. Me las arreglo para que siempre haya un rayo de sol, una hoja, un árbol más, para mostrar la alegría de estar rodeado de ella. Es muy importante para mí.

De hecho, yo empiezo a ser feliz cuando respiro y respiro, porque hay árboles que todas las noches nos dan oxígeno.  Pues eso, me encanta de la Amazonas «que huele a oxígeno».

Entrevista realizada por Sully Fuentes

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *