Capilla Susana Soca

Cuando el deseo se transforma en destino impensado

Por Sonia Yacosa Bruno. Uruguay

La capilla Susana Soca, a 60 kilómetros al noreste de Montevideo, y que los habitantes de la ciudad llaman “Capilla de vidrio”, es una obra religiosa del   catalán Antonie Bonet, arquitecto vanguardista. Pero no se la conoce porque allí se haya celebrado alguna vez un oficio religioso católico. No ha sido Capilla, esta particular construcción.

Está ubicada en la ex Mosquitos, localidad hoy denominada Soca en homenaje al Dr. Francisco Soca, galeno prestigioso y político, que desarrolló su carrera durante el siglo pasado y parte del anterior, en la zona. 

Esta capilla nunca consagrada como templo católico, y desde 2014 declarada Monumento Histórico Nacional, es una obra que se inspira y concluye a partir de las charlas, que su diseñador tuvo con la poetisa  uruguaya Susana Soca. 

Fotografía de Silvia Montero, 2007.  Servicio de Medios Audiovisuales de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República

La capilla y una edificación aledaña que habría servido para el desarrollo de los servicios religiosos, se disponen de tal forma que simbolizan el Vía Crucis.

La estructura se construyó con hormigón armado y vidrio. Desde el exterior se percibe   en forma de cruz, en que prevalecen las formas triangulares. Se puede apreciar un módulo triangular sub-dividido en 25 triángulos, cada uno de los cuales se divide, a su vez, en 9 triángulos.  

Su denominación lugareña surge de los vidrios de colores que completan el diseño.  La luz blanca, cuando atraviesa esos vidrios de colores, genera una sensación de particular misterio. Son 2900 piezas, de colores violeta, verde y ocre-naranja, que llegaron desde Barcelona, donde fueron encargadas por Bonet

Las  fachadas ciegas, exteriores, de hormigón gris,  están trabajadas  en alto y bajo relieves, realizados por el artista plástico valenciano Ricardo Bastid, según el diseño de Bonet y muestran signos y textos religiosos. La única entrada está calada en una de las fachadas y tiene una puerta de hierro.

Bonet afirmaba que su deseo era crear un espacio imaginativo, una cristalera gótica, con dejo medieval, donde el color envolviera enteramente al hombre.

Fotografía de Silvia Montero, 2007.  Servicio de Medios Audiovisuales de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República

La musa inspiradora

Susana (19-7-1907 a 11-1-1959), hija de Francisco Soca y de Luisa Blanco Acevedo fue quien quiso construirla en honor a su padre, luego que éste falleciera. Pero el destino truncó la vida de la poetisa cuando volaba desde París a Uruguay a visitar a su madre. Es así que Luisa, benefactora del pueblo Mosquitos, que luego llevara el nombre de su esposo, en 1962, luego de la trágica muerte de su hija, decide continuar la capilla para depositar los restos de Susana. Esta mujer, única hija del matrimonio, desde adolescente compartió su tiempo con escritores.  Entre ellos se puede nombrar a María Eugenia Vaz Ferreira, Carlos Sabas Ercasty, Jules Supervielle, Carlos Reyles, Orfila Bardesio. Vivió desde su infancia en París con su familia, y luego decidió quedarse allí, sola. Desde 1938 a 1959. 

Educada por preceptores, hablaba fluidamente francés, inglés, alemán, ruso, latín, griego e italiano. Mantenía amistad epistolar con Boris Pasternak, y  fue quien le ocultó los manuscritos de Doctor Zhivago para su posterior publicación. 

En 1947 concibe Cahiers de La Licorne. Los tres primeros números salen en Francia y los siguientes en Montevideo bajo el nombre de “Entregas de La Licorne”, conteniendo textos de Jorge Luis Borges, Onetti y Pasternak, entre otros.

Jorge Luis Borges en El hacedor  le dedica el poema “Susana”, Juan Carlos Onetti, a su vez, la novela “Juntacadáveres” y Emil Cioran en el libro “Ejercicios de admiración” la recuerda en el texto  «Ella no era de aquí».

La Maison de l’Amerique Latine en París, por su parte, casi a cien años de su nacimiento, en 2006,  organizó la exposición «Susana Soca y su constelación, vistas por Gisèle Freund».​

Fotografía de Silvia Montero, 2007.  Servicio de Medios Audiovisuales de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *