Ausencia de certezas

Por  Norma Sturniolo

En el Teatro Real se representa La bodas de Fígaro con dos repartos. Andrè Schuen y Joan Martín-Royo dan vida al conde de Almaviva; María José Moreno y Miren Urbieta-Vega, a la condesa de Almaviva; Julie Fuchs y Elena Sancho Pereg, a Susanna; Vito Priante y Thomas Oliemans, a Fígaro; Rachael Wilson y Maite Beaumont, a Cherubino; Monica Bacelli y Gemma Coma-Alabert, a Marcellina; y Fernando Radó y Daniel Giulianini, a Bartolo. La dirección musical de la Orquesta Sinfónica de Madrid está a cargo de Ivor Bolton y Claus Guth es el director de escena con una producción de la Canadian Opera Company procedente del Festival de Salzburgo. El director del Coro Intermezzo es Andrés Máspero.
Las bodas de Figaro ( 1786 ) está considerada por muchos como la mejor ópera de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). El libreto es de Lorenzo Da Ponte (1749-1838) y se basa en la comedia La folle journée ou le mariage de Figaro de Pierre-Augustin Beaumarchais escrita en 1778 cuya primera representación tuvo lugar en 1784 tras varios años de censura. Beaumarchais creó una trilogía con el personaje de Fígaro. La comedia anterior es Le Barbier de Séville (1775 ) ,de la que Giovanni Paisiello hizo una ópera en 1782 y  años más tarde G. Rossini en 1816 cuyo rotundo éxito provocó que la ópera de Paisiello cayera en el olvido . La última obra teatral de la trilogía es La mère coupable (1792.) También sobre ella, Darius Milhaud compuso una ópera estrenada en 1966.

Ahora bien, estrenar la ópera Las bodas de Fígaro en la época en que el tándem Mozart-Da Ponte la compusieron era realmente difícil. El mismo José II había prohibido que la comedia de Beumarchais se representara. En ella se atacaban los privilegios de la nobleza y del nacimiento con una crítica de las desigualdades sociales. Estaba impregnada del espíritu prerrevolucionario que llevaría a la disolución del Ancien Régime. Asimismo, había un sorprendente alegato a favor de la mujer.
Gracias a la astucia de Da Ponte finalmente la ópera sí se pudo representar en Viena donde él y Mozart se habían conocido y habían decidido trabajar juntos.

Foto: Javier del Real

El escritor y libretista italiano en sus Memorias (publicadas en español por la editorial Siruela), dice que la inmensidad del genio de Mozart requería un tema multiforme y sublime. El genio salzburgués eligió la comedia Las bodas de Fígaro (La folle journée, ou Le mariage de Figaro )de Pierre Augustin de Beaumarchais, animada de un espíritu de libertad y rebeldía muy del gusto mozartiano para que Da Ponte la convirtiera en un drama operístico. En las Memorias se dice que el emperador José II había justificado la prohibición de la obra de Beaumarchais porque consideraba que se expresaba demasiado libremente para un auditorio decente. Las circunstancias eran tan poco favorables que fueron creando partitura y libreto con gran secreto. Mozart tardó en crear la genial música de Las bodas de Fígaro solo ¡¡ seis semanas!!

Da Ponte consiguió el permiso del emperador diciéndole: “al componer un drama para música y no una comedia, he tenido que omitir muchas escenas, acortar muchas más, y he omitido y acortado cuanto podía ofender la delicadeza y decencia de un espectáculo presidido por Vuestra Soberana Majestad. Y en cuanto a la música ,además, por lo que puedo juzgar, paréceme de maravillosa belleza”.

Después de esa entrevista, el emperador pidió a Mozart que fuera a palacio con la partitura y escuchó algunos fragmentos que “le gustaron asombrosamente y, sin exageración alguna, lo dejaron pasmado.”

La sagacidad de Da Ponte y la admirable belleza de la música mozartiana consiguieron que Las Bodas de Figaro se estrenara en el Burgtheater de Viena el 1 de mayo de 1786. Pero no será Viena el lugar donde obtenga un clamoroso éxito sino Praga. Tanto es así que Mozart cuenta en una carta a su padre que la gente la silba por las calles y gracias al éxito praguense se le encargará una ópera que será el Don Giovani estrenada en  el Nationaltheatre de Praga  en 1787 . Esa será la segunda colaboración con Da Ponte que continuará con Cosí fan tutte estrenada en el Hofburtheater de Viena en 1790.

Foto: Javier del Real

En la puesta en escena de Claus Guth , hay un marcado interés por destacar los aspectos psicológicos. El director de escena alemán ahonda en el mundo interno, en los combates que se libran en el alma de los personajes algo que está en la música mozartiana, por eso sus criaturas son tan complejas como los seres humanos. Para explicitar esas tensiones, Guth crea un personaje mudo que es como un Cupido con carga freudiana, un espejo de Cherubino, una encarnación de Eros que se dedica a trastocar todo. Es una apuesta interesante porque ese personaje mudo, silenciosamente, hace comprensible el mundo de las pulsiones. Muy acertada la coreografía que muestra cómo esa especie de ángel peligroso es como un titiritero cuya fuerza obliga a realizar movimientos corporales que son contorsiones que reflejan las tensiones internas, por otra parte muy bien interpretadas por los cantantes.

En ese mundo dieciochesco donde se entroniza la razón, lo irracional irrumpe con fuerza. Y esa perspectiva psicológica que pone al descubierto el esfuerzo por controlar lo incontrolable también se refleja en el vestuario. Los trajes que llevan los intérpretes , oscuros, comprimidos, muestran un rigor, una seriedad, una severidad que no consigue aherrojar el mundo de fuerzas instintivas y emocionales que  los domina. Eros está también unido a Tánatos. Junto al aspecto luminoso de ese personaje mudo, encarnado por el actor, bailarín y coreógrafo Uli Kirsch con unas alas que lo vuelven angelical sin dejar de ser peligroso, aparecen en el escenario elementos de muerte como, por ejemplo, imágenes de cuervos muertos que tanto el personaje del Conde Almaviva como Fígaro arrojan fuera. Otro elemento constante es la aparición de una escalera. Su casi omnipresencia me hizo pensar en el simbolismo del que hablaba Eliade que veía en la escalera un medio de comunicación entre diversos niveles, el pasaje de un mundo a otro, entre cielo, tierra e infierno, entre virtud, pasividad y pecado.

Está claro que en medio de una austera escenografía , los elementos que se encuentran en ella dan lugar a reflexión.

Foto: Javier del Real

El segundo reparto cuenta con unos cantantes cuyo físico se ajusta a lo que podemos imaginar de los personajes que interpretan.

Elena Sancho Pereg tiene la ligereza y juventud que imaginamos en Susanna. En algunos pasajes la orquesta se sobrepuso a su voz. El barítono Thomas Oliemans presenta un Fígaro concluyente, Martín Royo en el papel del Conde Almaviva se desempeña con solvencia, otro tanto se puede decir de Maite Beaumont en el papel de Cherubino. También el coro y el resto de los intérpretes contribuyeron a que el público se sintiera agradecido y aplaudiera calurosamente.

Miren Urbieta -Vega en el papel de la Condesa brilló tanto en el aspecto vocal como en el actoral y el púbico la ovacionó.

A pesar de que el mundo interno de esos personajes con su combate entre razón y sinrazón, control y pulsión, no asegura un futuro tranquilizador, incluso con esa ausencia de certezas que es fácil vislumbrar, el acto final de reconciliación y perdón nos otorga una tregua, un pequeño descanso después de una loca y desestabilizante jornada, eso sí, impregnada de una música prodigiosa.

Desaparición y regeneración en El ocaso de los dioses

Por Norma Sturniolo

El Teatro Real ha llevado a cabo la proeza de representar una obra tan compleja como El ocaso de los dioses con la que finaliza la tetralogía de El anillo del Nibelungo de Richard Wagner en la sexta ola de pandemia.

Wagner, en una ocasión, añadió a su firma la célebre frase latina Per aspera ad astra (Hacia las estrellas a través de las dificultades). Esta frase viene muy a propósito para referirnos a lo que se ha conseguido a través del esfuerzo de quienes trabajan en el Teatro Real y de la firme decisión de sus directivos.

Todos han hecho posible (per aspera) que se pueda oír y ver la obra wagneriana (ad astra) en estos tiempos difíciles.

Götterdämmerung (El ocaso de los dioses) ,tercera jornada en un prólogo y tres actos del festival escénico Der Ring des Nibelungen con música y libreto de Richard Wagner (1813-1883), se estrenó en el Festspielhaus de Bayreuth el 17 de agosto de 1876.

La tetralogía se ha presentado en Teatro Real en cuatro temporadas sucesivas. A lo largo de las mismas la dirección musical ha estado a cargo de Pablo Heras-Casado y Robert Carsen ha sido el director de escena. La puesta en escena que se ha visto en las cuatro temporadas es la creada para la Ópera de Colonia en el año 2000. Heras-Casado ha estado al frente de la Orquesta titular del Teatro Real y el coro cuyo director es Andrés Máspero.

Foto: Javier del Real

Los papeles principales están interpretados por Andreas Schager (Siegfried), Lauri Vasar (Gunther), Martin Winkler (Alberich), Stephen Milling (Hagen), Ricarda Merbeth (Brünnhilde), Amanda Majeski (Gutrune) y Michaela Schuster (Waltraute).

La literatura sobre la interpretación de la tetralogía de El Anillo es abundantísima. Queda claro que como obra de arte que es, está abierta a múltiples interpretaciones y también que, con el paso del tiempo se puede poner de relieve más un aspecto que otro. La propuesta de Robert Carsen acentúa el aspecto ecológico de destrucción de la naturaleza, acorde con las constantes advertencias de nuestro tiempo, Ya desde el año 2000 se ha extendido la utilización del término Antropoceno para referirse a esta época en que la acción del hombre ha producido profundos daños en la naturaleza. Sin embargo, no hay que olvidar que este tema tiene un eco romántico. Por poner un ejemplo sobresaliente de ello, cabe recordar la serie de cinco cuadros creada por el pintor Thomas Cole (1801-1848) que denominó The Course of Empire (1833-1836) cuyo primer cuadro muestra una naturaleza esplendorosa y en los sucesivos se va viendo amenazada. Tituló al cuarto cuadro Destruction y al quinto, Desolation donde se refleja el trágico desenlace.

En el prólogo de El ocaso de los dioses aparecen las Nornas que no son iguales, pero sí semejantes a las Parcas romanas o Moiras griegas. Tienen en sus manos el hilo de la vida de los mortales e inmortales. En ese prólogo, la primera Norma rememoran las vejaciones infligidas a la naturaleza. El primer vejador es el poderoso dios Wotan: Del fresno del Mundo,/Wotan desgajó una rama;/el asta de una lanza/cortó el Fuerte del tronco./Con el paso del tiempo/la herida destrozó la fronda/apagadas cayeron las hojas/ y seco murió el árbol. Y más adelante, la segunda Norna: Entonces ordenó Wotan  a los héroes del Walhall / despedazar las ramas marchitas / y el tronco del Fresno del Mundo. /El fresno cayó; / ¡el manantial se secó eternamente!

Foto: Javier del Real

Quizás, el insistir escenográficamente en la destrucción de la naturaleza opaque un poco el lado mítico. Pero es una opción interesante que nos interpela desde el escenario. Por otra parte, música y texto muestran sobradamente otros aspectos de la obra como la ambición desmedida, la codicia destructiva unida al deseo de poder absoluto con la posesión del anillo, el fatum propio de la tragedia griega que se cierne sobre todos los personajes incluidos los mismo dioses.

Pablo Heras Casado ha culminado la dirección musical de la tetralogía demostrando su compromiso con una obra de enorme complejidad. El ocaso de los dioses es de una enorme exigencia para todos los que intervienen en ella.

El tenor Andreas Schager interpreta a un Sigfrido convincente y transmite la ingenuidad, el arrojo y la nobleza del personaje.

Ricarda Merbeth, encarnando a Brünhilde, tiene la difícil tarea final en la que queda sola en el escenario con el largo parlamento que nos hace pensar en la posibilidad de una muerte y resurrección a través del fuego purificador.

Brünhilde es el personaje que, por amor, prefirió ser mujer a diosa, quien devuelve a las hijas de Rin, el anillo creado con el oro que les pertenece y quien no solo se arrojará a la pira en la que yace el cadáver de Sigfrido sino que arrojará la antorcha a la fortaleza del Walhall, la morada de los dioses.

Ese fuego final que todo lo destruye hace pensar en la idea del fuego como elemento purificador que desencadenará una regeneración, como el medio sacrificial para que se produzca una resurrección de la vida primigenia.

La belleza musical y la fuerza espiritual de El ocaso de los dioses nos cautiva y nos seguirá interpelando mucho después de asistir a su representación.

Una producción que hace honor a La Tabernera del puerto

Por Norma Sturniolo

María José Moreno/ Sofía Esparza, Damián del Castillo / Rodrigo Esteves, Antonio Gandía,/ Antoni Lliteres, Rubén Amoretti / Ihor Voievodi, Ruth González, Vicky Peña, Pep Molina, Ángel Ruiz, Abel García, Agus Ruiz, Didier Otaola, Ángel Burgos. Escenografía y vestuario: Franca Squarciapino y Ezio Frigerio. Mario Gas, dirección de escena. Óliver Díaz, dirección musical. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Antonio Fauró: director del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela.

Los asistentes al Teatro de la Zarzuela estamos de parabienes. La programación es excelente. Hay que felicitar a su director Daniel Bianco por el esmero que pone en la cuidada selección de intérpretes de las obras de ese rico patrimonio nacional que constituye la zarzuela. Un ejemplo brillante de lo que estamos diciendo lo ofrece la representación de La tabernera del puerto. Estupendos ambos repartos, la dirección de escena, la dirección musical, la escenografía y el vestuario. Todos han sabido comunicar la gran belleza musical y la enjundia del libreto. Hay una propuesta rica, sugerente y respetuosa con la idiosincrasia de la obra.

La tabernera del puerto subtitulada Romance marinero en tres actos con música de Pablo Sorozábal y libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, basado en un Romancillo marinero (1935) de Federico Romero, se estrenó en el Teatro Tívoli de Barcelona, el 6 de mayo de 1936, y en el Teatro de la Zarzuela, el 23 de marzo de 1940. Desde entonces ha sido una zarzuela que, merecidamente, siempre ha cosechado el éxito. Con gran acierto se ha repuesto la producción del director de escena Mario Gas que ha sabido evocar el lugar donde transcurre la acción, esa imaginaria localidad del norte de España a la que los libretistas le pusieron el nombre de Cantabreda.

Foto: Elena del Real

Franca Squarciapino y Ezio Frigerio adecuaron el vestuario a las pobres gentes del pueblo, marineros, contrabandistas, borrachos y sardineras.

Los hombres del pueblo, embelesados con la belleza de la tabernera gastan el dinero en el local de ella y del que creen que es su marido, aunque, como finalmente se sabrá, en realidad es su padre. En la taberna beben y comparten sinsabores. En ese pueblo miserable con mujeres envidiosas de Marola, la tabernera a la que consideran una bruja que hechiza a sus maridos, Scuarciapino y Frigerio destacaron la jovialidad, el atractivo y la diferencia de la tabernera vistiéndola con colores vivos en los que destaca el rojo de una chaqueta frente a tanta grisura.

La escenografía en la plaza del pueblo, en la taberna así como la proyección del mar es eficaz . En el tercer acto hay una elocuente proyección del mar embravecido. Se ve una pequeña embarcación ocupada por Marola y su enamorado Leandro, embarcación que ante el estallido de una galerna naufraga. Tanto la imagen de la tempestad marina como la luz que se proyecta sobre ella resultan muy elocuentes.

Foto: Elena del Real

Sofía Esparza, con su figura y su voz de soprano ligera es adecuada para el papel. Lo mismo que el barítono Rodrigo Esteves en su rol de un padre corrupto y maltratador que al final se redime. El tenor Antoni Lliteres en su papel de Leandro cosechó una gran ovación con la célebre romanza No puede ser . El bajo Rubén Amoretti interpretando al marino americano Simpson, cantó y actuó estupendamente haciendo totalmente creíble al personaje. La pareja constituida por los borrachines Antigua y Chinchorro, interpretados por Vicky Peña y Pep Molina cumplieron con el papel de contrapunto cómico en una obra teñida de tintes trágicos. La soprano Ruth González en el rol del casi adolescente Abel, enamorado de Marola, supo transmitir la ensoñación y la pasión de un alma joven.

Tanto desde el punto de vista de la espléndida composición musical como del libreto nunca decae la atención. A la tensión dramática se contraponen momentos de comicidad y de ensoñación. En definitiva, una obra a la que siempre se vuelve con renovado entusiasmo.

Foto: Elena del Real

Espléndido renacimiento de los teatros de Madrid

Por María Rosa Jordán

El Teatro de la Zarzuela fue inaugurado el 10 de octubre de 1856, fecha del cumpleaños de la Reina Isabel II.  Gracias a la iniciativa de la Sociedad Lírica Española con el objetivo de tener un espacio propio para las interpretaciones de zarzuelas en la capital de España. 

Los espectáculos que últimamente se han presentado han sido una maravilla:  ”Benamor» casi un reestreno mundial del maestro Pablo Luna, fue un gran espectáculo.  «El Rey que Rabió» una sátira política de Ruperto Chapí, una pieza divertida y muy vigente.  También sentir en un concierto, las castañuelas de Lucero Tena y el arpa de Xavier de Maistre y el concierto de piano del 75 aniversario de Joaquín Achucharro. 

Poniendo el broche de oro a su temporada con el Ballet Nacional de España, estreno absoluto de «La Bella Otero», presentando la temporada 2021-2022 con un programa excepcional.

El Teatro Real de Madrid de inauguró el 19 de noviembre de 1850 con la ópera «La Favorita» de Gaetano Donizetti. El Teatro Real es el Centro Europeo de la Ópera y referente también de la ópera y la cultura.  Preparado últimamente para que las nuevas generaciones conozcan y se aficionen, he presenciado el entusiasmo que les ha suscitado oyendo Tosca. Los últimos espectáculos de la temporada, fueron la maravillosa Tosca de Giacomo Puccini, un thiller operístico, con grandes voces, fue trasmitido en pantallas gigantes en dos plazas de Madrid, por televisión y Radio Clásica. 

En el ciclo Flamenco del Real se ofreció una gran cita con «La vida en flamenco» con la intervención de Farruquito, Ketama, Canales y Pepe de Lucia, sin olvidar a Rosario Montoya la Farruca y al hijo de Farruquito, Juan el Moreno de tan sólo 9 años. 

La presentación de la temporada 2021-2022, el teatro Real ha programado las óperas, que para mí, son perfectas, «La Boheme», «Las Bodas de Fígaro”, «Nabuco» y muchas más, alternando con Grandes Ballets.

Teatro Español, el viejo Corral del Príncipe, el Coliseo más antiguo del mundo, el 21 de septiembre de 1583 se abrió en Madrid. La programación es óptima, la última obra fue escrita e interpretada por el actor argentino Juan Diego Botto «Una noche sin luna», un acercamiento muy especial a la figura de Lorca, desde una sensibilidad del siglo XXI.

Teatro de la Comedia, programación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico INAEM.  La obra «Castelvines y Monteses» es un espectáculo completo, elenco, orquesta, coro y cuerpo de baile, dirigida y adaptada por Sergio Peris-Mencheta. El tema de la obra es sobre el cuento de los amantes de Verona.

Teatro Bellas Artes, siempre en la vanguardia.  «Cinco horas con Mario» y «Señora de Rojo sobre Fondo Gris» ambas de Miguel Delibes e interpretadas, por los grandes actores, Lola Herrera la primera obra y José Sacristán la última.

Fundación Juan March, presentó un original Ballet de Roberto Gerhard, estreno absoluto, nueva producción de la Fundación Juan March y el gran Teatro Liceo de Barcelona, compañía de Antonio Ruz, un ballet inédito, llamado «La noche de San Juan».

Los Teatros del Canal, único teatro nacional en la red internacional Prospero Extended Theatre que forma parte del programa Europa creativa y tiene como objetivo fomentar la difusión de obras teatrales, tanto en los teatros como en el espacio digital para llegar a nuevas audiencias.  La directora de los Teatros del Canal, Blanca Li, ha participado en la presentación del proyecto en el Festival de Aviñon.

Teatro Fígaro presentó un musical original llegado de Brasil, pura Bossa Nova, llamada «La canción de Ipanema» un cálido y fascinante viaje al Brasil de los años 60.

Teatro Cofidis Alcázar, este coliseo tiene una bella historia, fue bautizado inicialmente como Coliseo Pardiñas el 27 de enero de 1925, se inauguró con la representación de Madam Pompadour, su actuación reciente, fue una recreación del famoso grupo ABBA de Suecia de música POP, el cuarteto se formó en Estocolmo en 1972.

Teatro Fernán Gómez Centro de la Villa y Centro de Arte, Teatros, Exposiciones, Danza, Música y mucho más.

Orquesta Excelentia, referente de los conciertos más exclusivo de Madrid, impartidos en el Auditorio Nacional de Madrid.

La fuerza conmovedora de Tosca en el Teatro Real

Por Norma Sturniolo

Tosca, melodrammaen tres actos con música de Giacomo Puccini (1858-1924) y libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra La Tosca (1887) de Victorien Sardou, se estrenó en el Teatro Costanzi de Roma el 14 de enero de 1900 y al final de aquel año, en el Teatro Real el 15 de diciembre de 1900.
Este mes de julio de 2021 se representará una coproducción del Gran Teatre del Liceu de Barcelona y el Teatro de la Maestranza de Sevilla.

Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo y Orquesta Sinfónica de Madrid)).Director musical: Nicola Luisotti, Director de escena y escenógrafo: Paco Azorín, Figurinista: Isidre Prunés, Vestuario de Floria Tosca: Ulises Mérida, Iluminador: Pedro Yagüe, Vídeo: Alessandro Arcangeli, Coreógrafo: Carlos Martos de la Vega, Director del coro: Andrés Máspero. Hay tres repartos: Floria Tosca: Sondra Radvanovsky (días 4, 7, 10, 13, 16, 19, 22), Maria Agresta (5, 8, 11, 14, 17, 20, 23) y Anna Netrebko (21, 24).Mario Cavaradossi: Joseph Calleja (4, 7, 10, 13, 16, 23), Michael Fabiano (5, 8, 11, 14, 17, 20), Yusif Eyvazof (21, 24) y Jonas Kaufmann (19, 22),Barón Scarpia: CarlosÁlvarez (4, 7, 10, 13, 16, 19, 22), Gevorg Hakobyan(5,8,11,14,17,20,23),y Luca Salsi (21,24).

Será retransmitida en pantalla grande en el exterior del Teatro Real el 10 de julio con el aforo limitado previa solicitud a través de la web de la institución. Ese mismo día se emitirá también en la plataforma My Opera Player y se podrá ver en TV2 a las 23 horas del día siguiente.

Foto: Javier del Real

Cuando Giacomo Puccini asistió en 1889 a la representación del melodrama La Tosca de Victorien Sardou en el Teatro de iFilodrammatici de Milán donde el papel de Floria Tosca lo interpretaba una leyenda teatral como era Sara Bernhardt, quedó fascinado con la obra e inmediatamente escribió a Giulio Ricordi con el fin de que obtuviera el permiso de Sardou para realizar una ópera. Finalmente, fue en el verano de 1896, año del estreno de La Bohème, cuando comenzó a trabajar en la obra y la terminó en 1899. A partir de su estreno en 1900 el éxito de la misma fue continuo .

El libreto fue escrito por Luigi Illica y Giuseppe Giacos aquienes ya habían trabajado con Puccini en La Bohème. Los libretistas redujeron los cinco actos de la pieza teatraldel dramaturgo francés a tres actos, dejando de lado muchas explicaciones históricas que se encuentran el la obra de Sardou. La ópera comienza en la iglesia de Sant´Andreadella Valle, en Roma, adonde va a esconderse Cesare Angelotti, cónsul de la extinta República romana. Es un preso político que se ha fugado de la cárcel del castillo Sant´Angeloy se dirige a la Iglesia porque su hermana, la marquesa Attavanti, le ha dejado ropa  femenina para que disfrazado pueda huir  del jefe de policía, Scarpia. El pintor Cavaradossi había visto a la marquesa y creía que su permanencia en la Iglesia se debía a devoción. Al contemplar su belleza, decidió otorgar los rasgos de la marquesa a la imagen de Maria Magdalena que está pintando. Cavaradossi y Angelotti se encuentran y el pintor le dice que se refugie en el pozo de su casa de campo lo que es aceptado por Angelotti. La amante de Cavaradossi es la cantante Floria Tosca que al reconocer en el retrato de Maria Magdalena a la marquesa Attavanti siente celos y su carácter celoso la perderá a ella y a su amante asicomo los celos pierden a Otello y su mujer.

La fuerza conmovedora de esta ópera se produce por la perfecta conjunción de libreto y música en la que los leitmotivs crean un continuum donde los retratos de los personajes están perfectamente delimitados, música sabiamente dirigida por Nicola Luisotti.

En Tosca el pérfido Yago será el jefe de policía Barón Scarpia, más siniestro que el Yago shakespeariano. Scarpia se da cuenta de que Angelotti se escondió en la iglesia y que Cavaradossi lo ayudó a escapar. Sabiendo que Tosca es celosa trama un ardid: Para llevar a un celoso al desastre/Yago tenía un pañuelo…y yo tengo un abanico. Cuando regresa Tosca a la iglesia, Scarpia le sale al encuentro y le muestra el abanico haciéndole creer que es el de una mujer que lo habría olvidado al ser sorprendida con su amante. Invadida por los celos,Tosca va a la casa de campo y Scarpia hace que la sigan para apresar a Angelotti, a Cavaradossi y satisfacer su lascivia, su lúbrico deseo de Tosca. Mientras tanto, se decide celebrar con un Te Deum la  supuesta victoria sobre las tropas napoleónicas.

Foto: Javier del Real

Cavaradossi es apresado y llevado al Palacio Farnese donde es sometido a tortura para que confiese el paradero de Angelotti. Tosca llega al despacho del Palacio Farnese donde está Scarpia que la ha mandado llamar porque sabe que ella no soportará el sufrimiento de su amado y, en efecto, ella termina revelando el escondite de Angelotti. En medio de esta fuerte tensión dramática se anuncia que Napoleón ha vencido y Cavaradossi canta la victoria de la libertad, pero es condenado al patíbulo. Cuando Scarpia se queda solo con Tosca le confiesa su deseo de hacerla suya y de esa forma ella podrá  salvar a Cavaradossi. Ahí se produce la bella aria Vissid´arte, vissid´amore en la que Tosca vierte su dolor que comienza:He vivido para el arte, he vivido para el amor,/¡nunca le he hecho mal a nadie …! / Con mano discreta/ he aliviado cuantas miserias he conocido…/Siempre con fe sincera/ he elevado mis plegarias(….). Ella da muestras de que accederá y Scarpia promete que el fusilamiento de Cavaradossi será fingido  y firma un salvoconducto que le pide Tosca para que ella y su amante puedan huir. Cuando Scarpia se acerca a Tosca, ella lo apuñala. Tosca corre al Castillo de Sant´Angelo donde Cavaradossi expresa bellamente su deseo de vivir en el aria antológica E lucevan le stelle (Y brillaban las estrellas) con un texto espléndido donde hay un estallido de riqueza sensorial recordando el pasado tan bello que hace exclamar al condenado a muerte: ¡Y nunca he amado tanto la vida! Llega Tosca. Le cuenta todo lo sucedido y le dice que debe fingir su ejecución.

Paco Azorín ha sabido mostrar los entresijos de una alianza entre el poder de la iglesia y el poder temporal y ha realizado un trabajo actoral con los estupendos cantantes para que sean a la vez excelentes actores que expresen toda la complejidad de los sentimientos humanos.

Es magnífica la emoción del encuentro, la ansiedad de la espera de lo que creen será un fusilamiento simulado. Después de una desesperante espera, se produce el fusilamiento real  y Tosca descubre la dolorosa verdad. Llegan los esbirros de Scarpia en busca de Tosca por el asesinato del jefe de policía y ella se  arroja al vacío desde la torre del castillo gritando la admonitoria frase: ¡Oh Scarpia, nos veremos ante Dios! l desastre/Yago tenía un pañuelo…y yo tengo un abanico. Cuando regresa Tosca a la iglesia, Scarpia le sale al encuentro y le muestra el abanico haciéndole creer que es el de una mujer que lo habría olvidado al ser sorprendida con su amante. Invadida por los celos, Tosca va a la casa de campo y Scarpia hace que la sigan para apresar a Angelotti, a Cavaradossi y satisfacer su lascivia, su lúbrico deseo de Tosca. Mientras tanto, se decide celebrar con un Te Deum la  supuesta victoria sobre las tropas napoleónicas.

Foto: Javier del Real

La fuerza conmovedora de esta ópera se produce por la perfecta conjunción de libreto y música en la que los leitmotivs crean un continuum donde los retratos de los personajes están perfectamente delimitados, música sabiamente dirigida por Nicola Luisotti. El clima de poder opresivo y oscurantismo se opone a la belleza del arte y los deseos de libertad ya desde el comienzo de la ópera donde la libertad perseguida es encarnada por Angeolotti y la fuerza de la imaginación liberadora en Cavaradossi  detestada por el servil y cobarde sacristán que odia cualquier atisbo de libertad incluso la libertad artística como la de elegir una modelo para el retrato de Maria Magdalena.

Paco Azorín ha sabido mostrar los entresijos de una alianza entre el poder de la iglesia y el poder temporal y ha realizado un trabajo actoral con los estupendos cantantes para que sean a la vez excelentes actores que expresen toda la complejidad de los sentimientos humanos.

Un magnífico broche de oro de final de temporada para un teatro que con absoluta justicia ha ganado el premio al Mejor Teatro de Ópera del Mundo

Humor, brillantez y una música estupenda en ¡24 horas mintiendo!

 

Por  Norma Sturniolo

 

La comedia musical ¡24 horas mintiendo! (estrenada en 1947), del compositor Francisco Alonso, con libreto de Francisco Ramos de Castro y Joaquín Gasa en versión libre de Alfredo Sanzol (Premio de Literatura Dramática 2017) se representa en el Teatro de la Zarzuela desde el 29 de junio hasta el 14 de julio. La dirección escénica es de Jesús Castejón que también actúa en la obra y la dirección musical, de Carlos Aragón, la escenografía de Carmen Castañón, el vestuario de Ana Garay, la iluminación de Eduardo Bravo y la coreografía de Nuria Castejón.

1 _ 24 horas

El elenco está integrado por el propio Jesús Castejón, Gurutze Beitia, Estíbaliz Martyn, Nuria Pérez, José Luis López, Enrique Viana, Raffaela Chacón, Ángel Ruiz,  Cecilia Solaguren, José Luis Martínez, María José Suárez, Mario Martín y Luis Maesso.6.-24 horas

Maravillosa recuperación de una obra que demuestra el gran talento musical del compositor Francisco Alonso (Granada, 9 de mayo de 1887-Madrid, 18 de mayo de 1948), con un libreto chispeante lleno de humor y en el que no falta la sátira social. Sátira que está actualizada en la versión de Alfredo Sanzol, donde, como no podía ser de otra forma, uno de sus dardos apunta a la corrupción política.

Quien nunca haya escuchado esta obra quedará admirado al comprobar la maestría del compositor que realiza verdaderas creaciones de diversas tradiciones musicales. En esta magnífica hibridez se mezcla la tradición europea y la latina, el gusto por lo castizo y la moda del musical americano. Encontramos one-step, slow fox, chotis, fado, marchiña, samba, ranchera, canción mallorquina, vals, swing, guajiras y pasodobles.7.-24 horas

Afortunadamente, tanto la dirección escénica de Jesús Castejón, la escenografía de Carmen Castañón y la coreografía de Nuria Castejón sirven muy bien al texto. Las actualizaciones de ciertos aspectos de la trama (una boite, una compañía teatral) quedan expuestas con claridad y permiten un fácil y ágil movimiento en el escenario. También hay que destacar lo acertado del vestuario de Ana Garay, muy colorido, brillante y en el que no falta el homenaje a los sombreros con frutas y el adorno de plumas propios de la revista.

La música es una delicia muy bien ejecutada por la Orquesta de la Comunidad de Madrid a las órdenes del talentoso Carlos Aragón.

Todo el elenco canta, se mueve, baila con auténtica entrega. El espectáculo en su totalidad es muy disfrutable y resulta difícil destacar un número. Por citar algunos de los momentos de desternillante humor, podemos poner como ejemplo el número del célebre chotis Arrímate-maté-maté interpretado magníficamente, con una gracia inmejorable, por Jesús Castejón y Gurutze Beitia. Ambos representan en la ficción al matrimonio de Casta y Casto, económicamente arruinados y obsesionados con las apariencias, con ínfulas aristocráticas. En esta actualización de Sanzol son actores arruinados de una compañía teatral y que mienten todo el tiempo. Fingen que se van de gira porque son requeridos en el extranjero y en realidad se esconden en su casa. Cuando reciben, inesperadamente, la visita de Fernando y Laura, un matrimonio argentino “polimillonarios” (otros mentirosos sin blanca, en esta actualización corruptos políticos), que son los padres del novio de una de sus hijas, vuelven a mentir. En este caso, ante los recién llegados, fingen que son los criados de Casta y Casto.

Otro momento memorable por su humor y picardía es el Dueto cómico de la ranchera, en el que Fernando, interpretado magistralmente por Ángel Ruiz ellos, intenta seducir a quien cree que es la criada Casta.

Y también un momento asombroso es el del número Bananas del Perú, interpretado y cantado por el siempre inteligente y chispeante Enrique Viana metamorfoseado en una bella vedette.

Pero, repito, todo el espectáculo es estupendo y todo el elenco da lo mejor de sí.6.-24 horas

El día del estreno de esta brillante representación, cuando llegó el desfile y marcha final, el público aplaudió, gritó bravos y recibió con una sonrisa en los labios el recordatorio de la canción de la felicidad que dice:

La dulce realidad entona su canción entona su canción,

Porque el amor nos da el valor

De la verdad que vive en el corazón.

Gozar, amar, reír es la sublimidad.

Mi pasión es la canción de la felicidad.

4.-24 horas

Fotos cortesía Teatro3.-24 horas

5.- 24 horas

Mujeres danzándole a la vida

Mujeres danzándole a la vida

La Fundación Telefónica exhibe en la cuarta planta de su sede de la calle Fuencarral número 3, la exposición “La bailarina del  futuro. De Isadora Duncan a Joséphine Baker” hasta el día 24 de junio de 2018. Este formato pretende sumergir al visitante en las figuras revolucionarias de la danza moderna a través de la vida personal y profesional de siete pioneras bailarinas y coreógrafas de diferentes nacionalidades. Las estadounidenses Isadora Duncan, Loïe Fuller, Martha Graham y Doris Humphrey, la francesa Joséphine Baker, la alemana Mary Wigman y la española Tórtola Valencia son las elegidas para este proyecto. Siete mujeres que vieron la necesidad de reivindicar, a través de la liberación del cuerpo y del alma, el rígido canon del ballet romántico y que han contribuido a convertir la danza moderna en una nueva forma de arte.

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En ACPI hemos tenido el privilegio de contar el pasado 5 de marzo con el escritor y dramaturgo Don Francisco de la Torre y Díaz-Palacios, que dio una conferencia centrada en la vida de la bailarina Isadora Duncan y de cómo esta hizo de su pasión su vida. Desde la Asociación invitamos a todos nuestros lectores y socios a acercarse a la Fundación Telefónica a visitar esta exposición para poder seguir descubriendo el importante legado que han dejado, no solo Isadora, si no estas siete bailarinas, en la sociedad un siglo después.

Redacción: María Valbueno y Carmen Amado, Universidad Pontificia Comillas, Relaciones Internacionales

Amor, pasión y tragedia en la vida de Isadora Duncan

Con ocasión de la reciente celebración del Día Internacional de la Mujer ofrecí una conferencia titulada «Amor, pasión y tragedia en la vida de Isadora Duncan», pareciéndome oportuno ahora dedicar unas líneas sobre la personalidad de mujer tan extraordinaria que acaso no supe destacar lo suficiente, convencido de que la palabra oral no permite a veces ahondar en matices interesantes.

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Por ello, quiero centrarme ahora en el mérito de esta gran bailarina, con independencia de su vida amorosa y sus veleidades amorosas, porque me parece más interesante resaltar su condición femenina, que desde niña supe encauzar hasta niveles sobresalientes sin que tuviera la oportunidad de formarse en estudios superiores, ni siquiera en los básicos. De inteligencia despierta y atrevida, desde su más tierna infancia, a proyectos superiores supo alzarse hasta costas insospechadas. Ciertamente, su madre era profesora particular de piano y una tía aficionada a la poesía, pero ni una ni otra parecieron preocuparse por la preparación usual de una niña, que en este caso apuntaba cualidades destacadas.

Sí acudió en los primeros años a una escuela pública, pero se rebeló enseguida por considerar que allí no entendía nada y lo que vislumbraba no figuraba en los planes escolares. Ella tuvo muy claro, desde el principio, la belleza del mar y el esplendor de la Naturaleza y sintió muy pronto la fascinación por lo uno y lo otro, que su cuerpo le pedía movimiento y su intelecto le exigía imitación.

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Advirtió que las limitaciones hogareñas y el ámbito en que se movía eran topes que se alzaban ante sus sueños antes de alzarse en proyectos, y convencida de su capacidad para emular el esplendor la Diosa Tierra se propuso dedicar progresivamente su mejor tiempo a dar forma bailando a la contemplación de un amanecer como a la grandeza del océano. Y junto a este sentir le atrajo la manifestación de los sublime en su más amplía expresión: la atracción por las grandes obras de artífices inolvidables, el estudio de la filosofía alemana, la percepción de piezas poéticas magistrales, el seguimiento de notables textos místicos, etc.

Aspectos todos ellos que llenaron innumerables jornadas de su existencia, relativamente breve pues murió a los cincuenta años de edad. Así, aún careciendo de actuaciones escénicas llenaba su tiempo con visitas exhaustivas a los grandes museos (el Louvre o la National Gallery) o se deleitaba en noche sin sueño con la lectura minuciosa de la Divina Comedia o se conmovía hasta el éxtasis al contemplar los grandiosos restos de la arquitectura griega, recitando espontáneamente en su primera visita: ¡Henos aquí, después de tantos trabajos, en la sagrada patria de la Hélade! ¡Salud, olímpico Zeus! ¡Y Apolo! ¡Preparaos, oh Musas, a bailar de nuevo! ¡Nuestros cantos despertarán a Dionysos y a las bacantes dormidas…!

Asimismo, no puede extrañarnos su deleite ante la contemplación de «La Primavera» de Botticelli, confesando: «Bailaré este cuadro y transmitiré a los demás el mensaje de amor, de primavera, de creación de vida que yo he recibido con tanta emoción. A través de la danza transmitiré mi éxtasis». Y sensacional fue su danza, acompañada de un joven compositor, de unos «Nocturnos» de Chopin y los «Sonidos sin palabras» de Mendelssohn en el Threatre Sara Berndardt de París, presentándose «envuelta en unas telas flotantes y con los pies desnudos».

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¡Qué huella nos dejó esta mujer! Supo soñar despierta con grandes sueños; adquirió, sin los medios habituales, un formidable bagaje cultural; rompió la tradicional disciplina de los grandes ballets con originales y bellísimos planteamientos, demostró a las mujeres que no existe frustración en su sexo si ponen de relieve talento y dedicación, generando en definitiva admiración y recuerdo.

Francisco Torres y Díaz Palacios

Atraer a los jóvenes a la Zarzuela: El proyecto Zarza y El dúo de la Africana

 

Por Norma Sturniolo

 

¿Cómo hacer para que el público juvenil se acerque a la Zarzuela?

¿Cómo darla a conocer? ¿Qué cambios son necesarios para captar la atención de los jóvenes?

Estas preguntas están encontrando acertadas respuestas en el Proyecto Zarza que se inició el año pasado y que ofrece zarzuela interpretada por jóvenes, para jóvenes, aunque como se ha visto por el entusiasmo despertado también en los adultos, podríamos decir que tiene edad de partida, pero no de llegada. Eso sí, el objetivo prioritario es seducir a los jóvenes que, en su mayoría desconocen y desconfían del atractivo de este género que es patrimonio cultural español.

Daniel Blanco, el director del Teatro de la Zarzuela está totalmente comprometido con este proyecto. Desde el primer momento

Daniel Blanco director del teatro y Susana Gómez, directora de escena
Daniel Blanco director del teatro y Susana Gómez, directora de escena

dejó claro que tenía una vocación de contemporaneidad y que quería seducir a todo tipo de público. Cuando fue elegido como director del Teatro de la Zarzuela hizo una afirmación que creo apropiado recordar: «Prefiero la curiosidad del descubrimiento a la dinámica del recuerdo».

Podemos asegurar que esta versión de El Dúo de la africana, la obra elegida en esta ocasión, ha sido un descubrimiento sorprendente para quienes hemos asistido a su representación.

Hay que destacar el acierto en la elección del título. La obra del compositor Manuel Fernández Caballero y del libretista Miguel Echegaray, estrenada en el Teatro de Apolo en 1893 con un éxito rotundo, tiene todos los ingredientes para hacer disfrutar al público, tanto por su música como por el chispeante humor que destila el texto y su interesante uso del teatro dentro del teatro. Con todo, para conseguir el objetivo de atraer a un público joven del siglo XXI hay que realizar algunas intervenciones que transformen el lenguaje del siglo XIX en un lenguaje de hoy.

 

Y eso lo consigue la versión libre de Susana Gómez, quien también es la directora de escena. Además, las modificaciones y cortes realizados en el texto no alteran el significado y sentido de la obra original sino que la vuelven más accesible para los jóvenes de hoy. Los colores vivos y el estilo desenfadado de los trajes diseñados por Gabriela Salaverri subrayan el carácter alegre y actual de esta versión. Y cuando en el texto original se nos muestra los entresijos del trabajo teatral con las audiciones para seleccionar cantantes, se introduce una estética actual que se asemeja a los concursos televisivos.

 Y por supuesto, la energía que transmiten los jóvenes intérpretes nos devuelve un espectáculo actual, lleno de vitalidad.

Otro acierto ha sido emplear un pequeño grupo de cámara bajo la dirección musical de Miguel Huertas y asimismo, dar un gran protagonismo al coro que, por otra parte, también lo tenía en la versión original.

Hay que destacar el compromiso de los jóvenes intérpretes que ponen su entusiasmo y su buen hacer.

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En cuanto a Alberto Fría y Talía del Val salen totalmente airosos del famosísimo dúo.

El público disfrutó mucho, fue participativo y salió con una sonrisa en los labios.

Hay que dar la enhorabuena a esta inteligente iniciativa que establece un puente enriquecedor entre el hoy y el ayer. Más de un Muy bonitaespectador desconocedor del género querrá ir a la fuente original y saber más de esos creadores que enriquecieron nuestro patrimonio musical.

 

La magia y la belleza de “La tempestad” de R. Chapí en el Teatro de la Zarzuela

 

Por Norma Sturniolo

 

Los días 16 y 18 de febrero se representa en el Teatro de la Zarzuela “La Tempestad” con música de Ruperto Chapí y libreto de Miguel Ramos Carrión, en versión concierto y en una nueva adaptación del dramaturgo Alberto Conejero. La dirección musical está a cargo de Guillermo García Calvo. Una excelente decisión la de su actual director. Incomprensible que una obra de tanta belleza haya sido sepultada en un silencio de noventa años.La tempestad 2

La obra es muy exigente y demanda excelentes cantantes por lo cual la elección recayó en : Ketevan Kemoklidze, Carlos Álvarez, José Bros, Mariola Cantarero, Alejandro López y Carlos Cosías.

Además, con gran acierto, se ha incluido a un narrador que nos sumerge en una atmósfera legendaria con un texto literario que desde un futuro nos explica hechos del pasado. El narrador es nada menos que el gran Juan Echanove.

Esta maravillosa obra que es mucho más una ópera que una zarzuela y que el propio Chapí denominó melodrama fantástico se estrenó en el Teatro de la Zarzuela en 1882 y tuvo un enorme éxito para luego, inexplicablemente, caer en el olvido.

El estreno el día 16 dejó sorprendidos a quienes no conocían “La Tempestad”, sorpresa que se repetirá el domingo 18. La música tiene una potencia emocional y una belleza propia de las obras que permanecen en la memoria y atraviesan las épocas sin perder un ápice de su hechizo.

Por otra parte, la ambientación en la brumosa Bretaña, la omnipresencia de la tormenta, un asesinato que ha quedado impune , un culpable que es inocente, unos huérfanos que se aman, un misterioso indiano que regresa a Bretaña y es la hipérbole de la generosidad, un malvado y usurero corroído por la culpa, el mar embravecido, están todos los ingredientes de un melodrama que subyuga al espectador.

Mariola Cantarero
Mariola Cantarero

Joseì Bros
Joseì Bros

Ketevan Kemoklidze
Ketevan Kemoklidze

Carlos Alvarez
Carlos Alvarez

La música es de una gran belleza ya desde el maravilloso preludio con la introducción y el coro que canta la plegaria “Estrella de los mares” donde hay claros ecos wagnerianos para pasar luego a la intervención de Simón, el personaje que encarna la maldad cantando “La lluvia ha cesado” y que el barítono Carlos Álvarez interpretó magistralmente siendo ovacionado por el público.

A ese canto marcado por lo siniestro le sucede una bellísima barcarola con ecos de la famosa barcarola de Los cuentos de Hoffmann de Offenbach interpretada por la mezzosoprano Ketevan Kemoklidze y la soprano Mariola Cantarero cuyo canto fue ganando en belleza a medida que avanzaba la obra y destacó en la romanza “Ayer toda alegría/hoy luto, llanto y duelo” , lo mismo que  le sucedió al tenor José Bros que encarnó a Beltrán, el indiano bueno y que cantó con gran calidez el tema “Morir ya puedo”.

También cabe destacar las interpretaciones del bajo mexicano Alejandro López en el papel del juez que, equivocadamente cree que Beltrán es el asesino y la del tenor barcelonés Carlos Cosías, en el papel de Mateo el pescador, que terminará descubriendo al verdadero asesino.

Asimismo, el coro titular del Teatro de la Zarzuela que tiene un gran protagonismo, encarnando temores, sueños, consejos y recordando al protagonismo de los grandes coros románticos.

Es de agradecer esta recuperación que permite conocer el valioso patrimonio de la música española.

La tempestad 2

Un canto a Galicia a través del amor y el dolor

 

      El amor y el dolor, la Galicia eterna y la actual en la nueva representación de Maruxa

 Norma Sturniolo Piñeyro

MARUXA

Desde el 25 de enero al 11 de febrero, después de 46 años de ausencia, la égloga lírica, Maruxa de Amadeo Vives, cobra nueva vida en el Teatro de la Zarzuela, con dirección escénica de Paco Azorín y musical de José Miguel Pérez-Sierra, acompañado por la Orquesta de la Comunidad de Madrid y del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela.

Hay, un doble reparto con las voces de Maite Alberola, Rodrigo Esteves, Simón Orfila, Ekaterina Metlova, Susana Cordón, Borja Quiza y Svetla Krasteva, entre otros. Comparten escenario con ellos, un elenco de trece actores, la bailarina María Cabeza de Vaca, que representa a la diosa Galicia y la voz en off corre a cargo de la actriz María Pujalte.

Maruxa, con música de Amadeo Vives y libreto de Luis Pascual Frutos, se estrenó en Madrid, primero como zarzuela en 1914 y luego, como ópera en dos actos en 1915.

¿Cómo hacer que esta obra con una música excelente llegue a los espectadores del siglo XXI?

Este es el desafío que se propuso afrontar el director de escena Paco Marín y consiguió superarlo.

En la historia de los amores sinceros de una pareja de pastores gallegos (Maruxa y Pablo) ayudados por un capataz, Rufo y de las estrategias engañosas urdidas por una pareja de primos que llegan al campo desde la ciudad (Antonio y Rosa), Paco Martín destaca y enaltece el escenario gallego donde transcurre la acción y por medio de él acerca la obra al presente.

 

MAITE ALBEROLA

Se destaca en esta producción una Galicia, bella, feraz, doliente, con un pueblo que lucha y afronta con valor las dificultades. Se nos muestra la Galicia mágica y la que sufre la codicia de los poderosos.

Ya desde el comienzo de la historia, presenciamos en el escenario a los protagonistas del libreto original y, en un segundo plano, amenazante, vemos unos personajes silenciosos que representan a los poderosos, especuladores y desaprensivos culpables de tragedias medioambientales. Esto quedará subrayado con carteles que nos hablan de esos depredadores.

Asimismo, la Galicia eterna está representada con bellas danzas en la esbelta figura de la bailarina María Cabeza de Vaca.

Se proyecta la imagen del buque petrolero Urquiola que vertió unas cien mil toneladas de petróleo en 1976 anegando las rías de Betanzos, Ferrol y Ares y el solidario movimiento popular que se dedicó a limpiar la costa afectada. Por eso, al final, todos, incluida la pareja protagonista, aparecen con los monos manchados con el chapapote.

Otra novedad, es la incorporación de versos de los Cantares gallegos de Rosalía de Castro, un libro fundacional de las Letras gallegas que, como acertadamente se ha dicho, sirvió de espejo dignificante de la comunidad gallega. Versos en los que se habla de la hermosa Galicia, de una Galicia encantada.

Esa fusión entre lo onírico y lo real, lo eterno y lo actual conectó con el público que en el estreno aplaudió de manera entusiasta la representación.

Los primeros aplausos comenzaron en la escena IV cuando el bajo Simón Orfila  comenzó  a cantar el célebre ¡Ganapanes! ¡Atrevidos! Con su famoso Gon, Golondrón,golondrina(…).

La música de Amadeo Vives tiene una bella riqueza melódica y se inscribe en la música europea del momento. La inclusión de algunos temas folclóricos sugiere la ambientación galaica.

En esta nueva representación la escenificación se une a la música para simbolizar ese canto a Galicia que es un canto universal a los ideales de belleza, amor, libertad y justicia.