Schubert, Wolf y F. Martin en el Teatro de la Zarzuela

      Norma Sturniolo

Melancolía, humor y estremecida religiosidad en obras de Franz Schubert, Hugo Wolf y Frank Martin en el Teatro de la Zarzuela

El barítono Florian Boesch y el pianista Justus Zeyen en el Teatro de la Zarzuela Foto de Rafa Martín

En estos tiempos difíciles necesitamos tener recursos internos para hacer frente no solo a la vulnerabilidad física sino también a la psicológica y el arte proporciona goce, energía, fuerza tal como quedó demostrado con la reacción fervorosa del público en la inauguración del XXVII ciclo de Lied en el Teatro de la Zarzuela. Las composiciones de los tres músicos elegidos, F. Schubert (1797-1828), H. Wolf (1860-1903 )y F. Martin (1890-1974) que, a pesar de las dificultades por las que atravesaron, trascendieron su realidad inmediata, ayudaron al público a trascender también la difícil realidad actual. Y, por supuesto, el buen hacer del barítono Florian Boesch y el pianista Justus Zeyen. Y, un añadido importante, para no congelar el júbilo, como diría el gran Benedetti, a ese buen hacer, se sumaron un derroche de simpatía, calidez y buen humor por parte de los intérpretes, que desencadenó una total empatía en el público. En estos tiempos difíciles necesitamos tener recursos internos para hacer frente no solo a la vulnerabilidad física sino también a la psicológica y el arte proporciona goce, energía, fuerza tal como quedó demostrado con la reacción fervorosa del público en la inauguración del XXVII ciclo de Lied en el Teatro de la Zarzuela. Las composiciones de los tres músicos elegidos, F. Schubert (1797-1828), H. Wolf (1860-1903 )y F. Martin (1890-1974) que, a pesar de las dificultades por las que atravesaron, trascendieron su realidad inmediata, ayudaron al público a trascender también la difícil realidad actual. Y, por supuesto, el buen hacer del barítono Florian Boesch y el pianista Justus Zeyen. Y, un añadido importante, para no congelar el júbilo, como diría el gran Benedetti, a ese buen hacer, se sumaron un derroche de simpatía, calidez y buen humor por parte de los intérpretes, que desencadenó una total empatía en el público.

Florian Boesch Foto de Rafa Martín


El barítono austríaco Florian Boesch está dotado de una magnífica expresividad canora y actoral y el pianista Justus Zeyen es un extraordinario acompañante.
El recital comenzó con el lied shubertiano Waldesnacht donde aparece un héroe cabalgando en la fría noche del bosque y, como es habitual en los lieder románticos, la naturaleza y la noche se aúnan para profundizar en lo misterioso y también en la tristeza. Un lied lleno de sugerentes imágenes como la de murmullo de los manantiales que evocan flores de dolor. Sin embargo, la tristeza no lo invade todo, aparece el impulso de la vida por liberarse de sus cadenas y puede sentirse el aliento creativo invadiendo las almas. En Im Frühling, la naturaleza radiante desencadena un recuerdo de felicidad cuando el narrador caminaba junto a su pareja. En el presente la primavera sigue mostrando su esplendor como siempre, pero lo que ha cambiado son los sentimientos del narrador que se encuentra solo con su dolor y su amor. En Das Heimweh se canta la añoranza de la tierra natal , de la nativa tierra alpina por alguien que está constreñido en la ciudad. En Abendstern hay una serena aceptación de la soledad con la metáfora de una estrella vespertina . El apartado dedicado a Schubert culminó con Herbst, aquí el otoño sirve de metáfora para la desaparición de la esperanza. Tanto el barítono como el pianistas supieron transmitir con elegancia la delicadeza de estas piezas.
Después de Schubert (1797-1828), le llegó el turno a Hugo Wolf (1860-1903) y pudimos escuchar una selección de su Italienisches Liederbuch. Este compositor obtuvo el mayor reconocimiento por su obra liderística en la que aplicó al lied alemán la concepción wagneriana. Insistió en la idea de igualdad entre las palabras y la música derivada de los dramas musicales wagnerianos. Consiguió una fusión total de poesía y música, voz y piano. Los Italienisches Liederbuch son una compilación de poemas anónimos italianos traducidos al alemán por Paul Heyse y publicados en 1860. Wolf se interesó en la colección, particularmente, en los rispetti que son canciones cortas fundamentalmente de temas amorosos, escritos con frecuencia en ocho versos decasílabos o endecasílabos.
Musicalizó algunos textos convirtiéndolos en unas bellísimas canciones breves. La colección está organizado en dos libros con 22 y 24 lieds. La primera parte fue compuesta en 1892 y la segunda, en 1896. Esta distancia entre la primera y segunda parte está relacionada con los desequilibrios emocionales del compositor. En su vida se alternaban periodos depresivos que lo incapacitaban para componer y otros de gran inspiración. No cabe duda de que sus Italienisches Liederbuch están entre lo mejor de su obra y Wolf era consciente de ello. Es bien conocida la estima que sentía por esta colección. Llegó a afirmar que era su trabajo más original y más artísticamente logrado.
Un año antes de la aparición de la segunda parte, compuso la ópera, Corregidor basada en El sombrero de tres picos de Pedro Antonio de Alarcón. Hay que recordar que también musicalizó poemas españoles del siglo XVI y XVII en sus Spanisches Liederbuch en 1890.
La selección elegida de sus sus Italienisches Liederbuch ha sido una muestra perfecta de la expresión de delicadeza, ternura, amor, y humor propia de la obra.
El barítono Florian Boesh supo transmitir los matices de los textos y llegó al público también por su poder comunicativo. Gesticulando con sus manos evocó en Auch kleine Dinge las pequeñas cosas a las que se refiere el lied como unas perlas, una pequeña aceituna o una rosa y cómo ellas pueden deleitarnos. También supo comunicar todo el humor contenido en Geselle, wolln wir uns in Kutten hüllen que muestra cómo planear una pícara mentira. Y asimismo, pudimos disfrutar la estupenda expresividad en Heut Nacht erhob ich mich um Mitternacht donde se narra cómo el corazón en medio de la noche se escapa del pecho del enamorado para ver a su amada.

Florian Boesch & Justus Zeyen. Foto de Rafa Martiėn

Para el final se reservó los estremecedores Sechs Monologe aus «Jedermann» (1943) del compositor suizo Frank Martin (1890-1974). Boesch ha sabido emocionarnos a través de su propia emoción, otorgando todo el dramatismo contenido en los excelentes textos basados en la obra del genial Hugo von Hofmannsthal. Frank Martin, en un primer momento, pensó en realizar una ópera pero finalmente se decidió por estos seis monólogos para voz y piano en 1943 cuando la Segunda Guerra Mundial aún no había finalizado. La devastadora experiencia de la guerra y el hecho de haber crecido en un hogar cuyo padre era pastor calvinista deja su huella en esta estremecedora obra. Tanto música como el texto expresan perfectamente la progresión psicológica de un hombre rico que va a morir desde la perplejidad, el miedo a la muerte, la angustia, el arrepentimiento por los pecados cometidos y la plegaria a Dios para que perdone sus pecados, lo redima y lo lleva junto a él. Todo ese peregrinaje desde la resistencia, el dolor, la angustia hasta la resignación fue comunicado con enorme emoción tanto por Boesch como por Justus Zeyen. El público, después de un breve y conmovido silencio, los aplaudió con entusiasmo e insistentemente hasta conseguir que Boesch y su excelente acompañante al piano nos regalaran con el hermoso lied Über allen Gipflen ist Ruh de Lizt. Una velada que demostró el poder vivificador de la música.

            

Ambiciosa programación para la temporada del Teatro Real 2020-2021

      Norma  Sturniolo                              

Este martes 2 de junio el Teatro Real celebró una rueda de prensa para anunciar la programación de la temporada 2020-2021 con la presencia del presidente del teatro, Gregorio Marañón, de su director general Ignacio García-Belenguer, del director artístico Joan Matabosch y del director de orquesta Heras Casado. Un grupo de periodistas siguió la presentación de forma presencial y la mayoría restante de manera telemática.

Una paulatina vuelta a la normalidad cargada de optimismo y compromiso con la excelencia; una continuidad con un trabajo exigente que ha situado al coliseo madrileño de la Plaza de Oriente entre los primeros puestos del mundo operístico.

El teatro abrirá sus puertas el 1 de julio con la representación de La Traviata. Una apertura que aleja las nubes negras de la pandemia para sumergirnos en el mundo de la ópera verdiana. Como indicó Joan Matabosh  “La traviata” será un prolegómeno para empujar con valentía y contribuir a la normalidad.

La programación para la próxima temporada ratifica el lugar de excelencia que merecidamente ocupa este Teatro. 

Como es habitual sigue la colaboración con los más importantes teatros europeos y continúa el camino iniciado de recuperación del patrimonio musical español .Entre los 15 títulos programados se encuentran obras populares de repertorio representadas con asiduidad y otras que constituyen una novedad como, por ejemplo, Rusalka de Antonin Dvorák que no se representaba desde hacía un siglo.

Se ha destacado que el motivo del ser humano excluido, del que no encaja dentro de la sociedad, del outsider une a varias de las óperas que se han programado empezando por Peter Grimes de Britten, de la que se adelantó que la puesta en escena será de Deborah Warner, recordada por su excelente escenificación de la premiada Billy Budd . Otro aspecto para destacar es que dos de estas óperas en coproducción se estrenarán primero en el Teatro Real: Rusalka coproducida con los teatros de ópera de Dresde, Bolonia, Barcelona y Valencia dirigida por Ivor Bolton y Peter Grimes coproducida con los teatros de ópera de Dresde, Bolonia, Barcelona y Valencia también dirigida por Ivor Bolton y con la puesta en escena de Christof Loy.

Habrá dos estrenos absolutos :‘Marie’ de Germán Alonso, con libreto de Lola Blasco y ‘Tránsito’ de Jesús Torres sobre un texto de Max Aub.

Entre otras óperas destaca un Don Giovanni  con puesta en escena de Claus Guth.

Continúa el ciclo de El anillo del Nibelungo con la representación de Sigfrido de la cual habló el director de orquesta Pablo Heras Casado, presente en la rueda de Prensa.

Entre otras novedades, se encuentra Lesson in Love and violence de George Benjamin dirigido por Josep Pons y con puesta en escena de  Katie Mitchell.

Se recupera la ópera romántica Don Fernando el Emplazado del compositor español Valentín de Zubiaurre, dirigida por José Miguel Pérez-Sierra.

Se estrenará una ópera de Donizetti  Viva la Mamma  que en palabras de Joan Matabosh es un auténtico homenaje a la cultura, en un alegato contra la destrucción de la cultura

Entre otras novedades la ópera barroca Orlando furioso de Vivaldi  tambide ‘Orlando furioso’ de Vivaldi  una na función en concierto de ‘Orlando furioso’ de Vivaldi y 16 una  ‘Tosca’ con montaje de Paco Azorín y toda una lista de destacados cantantes extranjeros , entre otros Jonas Kaufmann, Anna Netrebko, Carlos Álvarez José Bros , Yolanda Auyanet.

También se habló de las actividades paralelas con otras instituciones , de una renovación en el programa de iniciativas sociales, de la programación educativa, del ciclo de Las voces del Real con recitales de Philippe Jaroussky, Joyce DiDonato, Javier Camarena, Piotr Beczala y Audra McDonald, del ciclo de ballet con la intervención del Ballet de Múnich, La Compañía Nacional de Danza y el Real Ballet de Flandes.

Las palabras del presidente del Teatro Real Gregorio Marañón resumen los objetivos propuestos: “Queremos aportar una extraordinaria programación para la nueva temporada que se reconozca como diría Galdós  como un gesto de recto patriotismo”.

Los sentimientos y el imaginario romántico en el Teatro de la Zarzuela

  Norma Sturniolo

El tenor alemán Christoph Prégardien

El Ciclo de Lied del Teatro de la Zarzuela ha concluido en 2019 con un brillante broche romántico a cargo del tenor lírico alemán Christoph Prégardien acompañado por el pianista Julius Drake. El programa elegido ha estado constituido en su primera parte por nueve lieder de Franz Schubert (1797-1828) sobre poemas de Ernst Schulze (1789-1817) y en la segunda parte por los Liederkreis op.39 de Robert Schumann (1810-1856) sobre poemas de Joseph von Eichendorff (1788-1857).


Franz Schubert

Las características propias de la literatura romántica como son la atmósfera brumosa, la ensoñación, el deseo insatisfecho, el amor extremado, lo legendario, la naturaleza, la noche y el viajero errante perseguido por sus penas se encuentran en los lieder elegidos. El tándem formado por el tenor alemán y el pianista inglés los interpretaron con delicada sensibilidad.
Franz Schubert,  el primer gran maestro del lied romántico, creó más de 600 lieder, la mayoría de los cuales, durante su breve vida, se representaron en casas de  los amigos, en conciertos íntimos a los que se dio el nombre de schubertiadas. Su sensibilidad y su amor a la poesía contribuyó a que fuese considerado un músico-poeta. Dotó al lied de una gran belleza musical . Sobresale  su capacidad para  aprehender el espíritu de los poemas y transmitir musicalmente su fuerza emotiva y descriptiva.


Robert Schumann


Ernst Schulze, el autor  de los poemas,  en los  que se basó Schubert para componer los nueve lieder que se han escuchado en la primera parte del recital, murió a la temprana edad de 28 años. Entre otras desgracias, sufrió la muerte de su novia que falleció con 18 años a causa de la típica enfermedad romántica: la tuberculosis. Ese hecho entristeció su breve vida y en sus poemas hay reflejos autobiográficos. Schubert fusionó su música con el dolorido sentir del poeta.
Los poemas de Schulze y la música de Schubert expresan una búsqueda emocional de la amada muerta. En Um Mitternacht ( A medianoche) el yo poético acaba imaginando que su amada muerta le susurra una palabras  desde el cielo y por eso exclama: “sueños, ¡seguid susurrándome/ sus amadas palabras”.
De carácter íntimo entremezclado con circunstancias históricas es Lebensmut (Coraje de vivir) en el que alienta un espíritu de lucha interior (“prefiero verme completamente destruido/ que estar únicamente medio vivo”) y exterior (¡Que despierte mejor mi mente adormecida/ el rápido y audaz grito de batalla!) ya que Schulze fue voluntario en la lucha de liberación contra Napoléon.

En Im Frühling (En primavera) se expresa la nostalgia de los momentos felices (“la dicha del amor pasa volando/ y sólo permanece el amor, /¡el amor y, ay, el dolor!).


En Im Walde (En el bosque) se muestra a ese caminante típicamente romántico al que, sin descanso, acosa la aflicción (“Y conmigo camina mi aflicción/que nunca quiere apartarse de mí,/ Y si fuera a navegar por el vasto mar/también hasta allí me perseguiría.
En la segunda parte del concierto dedicada a los Liederkreis de Schumann, Prégardien demostró una gran compenetración emotiva.
Robert Schuman compuso los Liederkreis op.39 en 1840, un año que fue muy importante en su vida. El compositor y Clara Wieck , famosa pianista de la época, que había sido niña prodigio e hija del que fue maestro de Schumann, estaban enamorados y deseaban casarse pero el padre de Clara se oponía a ese matrimonio.  Después de un fatigoso litigio y de recurrir a los tribunales  consiguieron casarse  el 12 de setiembre de 1840.
La poesía de Joseph von Eichendorff se ajusta al estado de ánimo del compositor.
En In der Fremde (En tierra extraña) hay una evocación de una muerte vista como descanso.
En Intermezzola imagen de la amada está grabada en el corazón del enamorado y por eso el “corazón canta quedo  para sí /una vieja y hermosa canción”.Julius Drake imprimió a su interpretación el espíritu de ese corazón encendido de amor.
En Waldesgespräch(Conversación en el bosqueaparece el espíritu de la leyenda tan del gusto romántico. Hay un breve diálogo entre un hombre y una hermosa mujer en la profundidad del bosque y ella resulta ser  Loreley, una bella ondina de la mitología germánica que atraía a los hombres causando su muerte. Aquí no cumple su designio letal sino que le exige al hombre que no vuelva jamás al bosque donde ella se encuentra.
En Die Stille  (La calma) hay una dulce melodía que es la manifestación del un amor secreto que desea ser libre y alzar el vuelo como un pájaro.
El famoso y bello lied Mondnacht (Noche de luna) tiene una música sublime  fusionada con el poema que comienza  con estos hermosos versos: Fue como si el cielo/ besara quedamente la tierra

La naturaleza, la noche y las estrellas parecen augurar una dicha futura en Schöne Fremde,(Hermosa tierra extraña).
Wehmut,(Melancolía) habla de la pena secreta que puede hallarse en un canto aparentemente alegre. 4

El piano personifica esa pena y Julius Drake la expresó acabadamente.
 Si Zwielicht (Crepúsculo) expresa un sentimiento de miedo y una amenaza, Im Walde (En el bosque) después de un alegre comienzo finaliza termina con una sospecha de que algo trágico puede suceder : “y yo me estremezco en el fondo del corazón”.
El tono cambiará con Frühlingsnacht(Noche primaveral)el lied que cierra la colección. Ahora “la luna y las estrellas lo anuncian./ y el bosque lo susurra entre sueños,/ y los ruiseñores lo proclaman a viva voz:/”Ella es tuya, ella es tuya”.


Robert Schumann manifestó: “Todo lo que ocurre en el mundo me afecta y luego ardo en deseos de expresar mis sentimientos a través de la música”. Afortunadamente, para nosotros así lo hizo.
Tanto Prégardien como Julius Drake interpretaron con delicadeza y sutileza la gran variedad de matices expresados en los lieder. Ambos dieron sobradas pruebas de su excelente técnica y Prégardien demostró su admirable elegancia, su dominio de los claroscuros y su excelente dicción . El público los aplaudió muchísimo y de premio hubo tres propinas schubertianas que continuaron enfervorizando a la entusiasmada audiencia.
Una noche en la que se recreó la sensibilidad romántica a través de la alianza entre poesía y música.

«Caballeros en la Mar» en el Monasterio de Uclés


Agasajo para la vista, el oído y el gusto en la conmemoración de la gesta de Magallanes

Norma Sturniolo

El quinto centenario de la expedición de Fernando de Magallanes (Sabrosa,  Portugal 1480-Mactán , Filipinas 1521) se está celebrando con eventos que evocan la asombrosa gesta, y con la publicación  de libros y artículos sobre la misma.

Entre estos eventos cabe destacar el que lleva por título “Caballeros en la mar” compuesto por un musical narrativo-pictórico y una muestra gastronómica de la época  en el monasterio de Uclés (Cuenca) y bajo el patrocinio de Fernando Núñez

Muchos se habrán preguntado por qué en el monasterio de Uclés se realiza esta celebración. La respuesta es sencilla, porque Fernando de Magallanes fue comendador de la Orden de Santiago y el Monasterio de Uclés es cabeza de dicha orden.

Hay un esmerado cuidado tanto en la redacción del texto narrativo que se pone en boca de un imaginario marinero de la expedición de Magallanes (por cierto muy bien interpretado) como en la presentación artística del espectáculo pictórico-musical. La dirección artística está a cargo de David Pérez

Con un acertado criterio se ha optado por  una división espacial que permite que haya fluidez entre lo que el marinero va narrando en su diario y cuyas palabras los espectadores podemos escuchar y las interpretaciones musicales. La presencia del marinero nos lleva a la cubierta de una nave y los músicos se sitúan en una imaginaria bodega de un barco. El texto ha sido primorosamente escrito por el guionista Andrés Alés.

Más de 200 dibujos visten este espectáculo

TaTambién las interpretaciones de música renacentista son dignas de elogio. Hay una alternancia musical que refleja distintos estados de ánimos paralelos a  los vaivenes anímicos que va destilando el texto del marinero. El programa ha sido seleccionado y orquestado por el director musical Luis Carlos Ortiz.

Una pantalla transparente separa los músicos del público. Al principio se plasma sobre la pantalla un mar embravecido que, a veces, “refulge bajo un sol de condena” y paulatinamente, sobre ella van apareciendo dibujos que desarrollan una historia paralela y que a quienes somos entusiastas de los cronistas de Indias nos recuerdan muchas de sus apreciaciones en los que la realidad y la fantasía se entremezclaban. Los dibujos son de la ilustradora Ana Yedros.

Todo se ha ajustado con precisión para llevarnos a reconstruir imaginariamente la intrépida hazaña marina. Por ello, la cena en el Claustro Alto del Monasterio ideada por un  creativo chef está compuesta por platos que evocan los alimentos y especias de la época . Todo acompañado por vinos de las DO de Uclés y Jerez.

Un espectáculo digno de la hazaña que se conmemora. Las palabras, la música y la pintura son poderosas naves. Ellas nos permiten realizar un viaje al corazón de aquellos hombres que emprendieron una de las más extraordinarias “aventuras líquidas”; hombres que como lo expresa bellamente el texto narrativo si no están en la mar, padecen de melancolía, esa “seda negra del alma”.

El Caserío de Jesús Guridi

Costumbrismo y música cautivadora

– El Caserío de Jesús Guridi en el Teatro de la Zarzuela de Madrid-

Norma Sturniolo

Intérpretes Raquel Lojendio, Ángel Ódena, Andeka Gorrotxategui, Marifé Nogales, Pablo García López, Itxaro Mentkaka, Eduardo Carranza, José Luis Martínez.

En el  Teatro de la Zarzuela se representa desde el 3 de octubre hasta el 20 de octubre “El Caserío” de Jesús Guridi (1886-1961) y los libretistas Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, que se estrenó en este mismo  teatro en 1926. Es una producción de los teatros Arriaga de Bilbao y Campoamor de Oviedo.

La trama de la zarzuela es sencilla y responde a una visión idealizada de una aldea imaginaria de Vizcaya a la que llaman Arrigori, pero está basada en lugares y personajes reales. Los autores procedieron como los escritores de las corrientes costumbrista y realista, observando las costumbres, el habla y las características de los habitantes de una aldea vasca. Es de agradecer que la escenografía comunique con acierto ese mundo entrañable. En la primera parte, los personajes aparecen y desfilan junto al portalón del caserío. Luego, aparece un frontón en el lateral izquierdo del escenario y en el derecho hay gradas situando en ellas a unos espectadores, que son la gente del pueblo, los vecinos de la aldea y  que como en el coro griego asisten al desarrollo de la acción y participan, expresivamente, en la misma.

La dirección de escena corresponde a Pablo Viar, la escenografía a Daniel Bianco, el actual director del Teatro de la Zarzuela, la iluminación a Juan Gómez Cornejo y la coreografía a Eduardo Muruamendiaraz. Todos ellos, en perfecta armonía, nos presentan un cuadro que es, a la vez, sencillo y elocuente como lo es la zarzuela “El Caserío”. Además,  el espectáculo se enriquece con la Aukeran Dantza que interpretan muy bien los bailes regionales y por eso mismo son muy aplaudidos  por público. La dirección musical está a cargo de  Juanjo Mena que sabe transmitir el encanto de la música de Guridi.

El dueño del caserío “Sasibill”, el tío Santi, es interpretado con nobleza por el barítono Ángel Ódena. El personaje, se autorretrata en la  romanza que comienza ”Sansibil, mi caserío/ tibia cuna / de mi niñez,/ alivio suave/ de mis dolores,  de mis amores/ orgullo y prez ..y subraya su apego al caserío y a la tierra. Sus sobrinos son la juiciosa y abnegada Ana Mari, interpretada con sensibilidad por la soprano Raquel Lojendio y el pelotari, juerguista, José Miguel, interpretado por el tenor  Andeka Gorrotxategi, que solo al final sentará cabeza cuando se dé cuenta de su amor por Ana Mari. Ambos  acabarán siendo los herederos del caserío, cumpliendo así el deseo del tío de transmitir el caserío de forma indivisible a sus familiares, que, por otra parte, era algo muy propio de la tradición vasca.

Andeka Gorrotxategi canta con brillantez la célebre romanza “¡Yo no sé qué veo en Ana Mari!”

En la obra hay otros personajes típicos como son el cura, el secretario, las gentes modestas  como Eustasio y Manu que tienen una hija soltera Inosensia, interpretada por la mezzosoprano Marifé Nogales y que acabará casándose con el pobre y fantasioso Txomin. Ambos están estupendos en sus cómicas interpretaciones. Otro dúo muy divertido es “Chiquito de Arrigorri”.

La música brilla con sus preludios, romazas, concertantes y coros. Hay una gran maestría en la utilización de melodías vascas y originales, hay alguna como la canción de José Miguel  con eco sudamericano,  hay seguidilla y también música operística. A esta música rica y variada se unen escenas pintorescas como la fiesta religiosa, el partido de pelota, la canciones del coro y otras escenas que aportan dinamismo a la obra. Asimismo, la ingenuidad, y el humor que dominan en “El caserío” son aspectos que contribuyen a conseguir que el público salga del espectáculo con una sensación de bienestar.

El ejercicio despótico del poder y la imposibilidad del amor

  El ejercicio despótico del poder y la imposibilidad del amor

             -Don Carlo de Giuseppe Verdi en el Teatro Real de Madrid-

                                                         Norma Sturniolo


 Marcelo Puente (Don Carlo); Maria Agresta (Elisabetta de Valois) Foto Javier del Real

El teatro Real ofrece 14 funciones de Don Carlo de Giuseppe Verdi (1813-1901) entre los días 18 de setiembre y 6 de octubre, en una producción procedente de la Ópera de Frankfurt a partir de la versión en cinco actos  que se estrenó en Módena el 26 de diciembre de 1886. La dirección musical está a cargo de Nicola Luisotti y el director escénico es David  Mcvicar, la figurinista, Brigitte Reiffenstuel, Robert  Jones, el coreógrafo, Joachim Klein, el iluminador y Andrés Máspero, el director del coro.


Maria Agresta (Elisabetta de Valois) Foto de Javier del Real

Hay tres repartos:  Marcelo Puente (en sustitución de Francesco Meli ), Andrea Carè, Alfred Kim(Don Carlo) y Sergio Escobar ; Maria Agresta, Ainhoa Arteta y Roberta Mantegna(Elisabetta de Valois); Luca Salsi, Simone Piazzola y Juan Jesús Rodríguez (Rodrigo, marqués de Posa); Ekaterina Semenchuk, Silvia Tro Santafé y Ketevan Kemoklidze (La princesa de Éboli);Dmitry Belosselskiy, Michele Pertusi y  Dmitry Ulyanov (Filippo II); y Mika Kares y Rafał Siwek (El gran Inquisidor).

El libreto de Don Carlo se debe a  J.Mèry y C. de Locle, basado en el drama Dom Karlos, Infant von Spanien escrito por Schiller entre 1783 y 1787. La ópera se estrenó en París el 11 de marzo de 1867.

Verdi hizo varias versiones de esta ópera. En la Scala de Milán, en 1884 se estrenó la versión de  la traducción italiana de Angelo Zanardini, que utilizó gran parte de la traducción original de Achille de Lauzieres, suprimiendo el primer acto.  La estrenada en Módena en 1886 incluía el primer acto, que es la que se representa en el Teatro Real.

El drama de Schiller, típicamente romántico, recoge la difundida leyenda negra española con inexactitudes históricas. El mismo Verdi era consciente de ello. En una carta a Giulio Ricordi de 1883 entre otras cosas dice: “en este drama espléndido por la forma y por la generosidad de concepto, todo es falso, Don Carlos, el verdadero Don Carlos , era un necio furioso, antipático. Elisabetta no se enamoró nunca de él. Posa es un ser imaginario que nunca habría podido existir en ese reinado”.

Don Carlo Foto de Javier del Real

Está claro que es el potencial dramático de la obra, el interés teatral que ofrecía la trama  lo que interesó a ese genio de la música y gran hombre de teatro que fue Verdi. Le interesaba la idea de la lucha de la libertad contra la opresión del poder despótico tanto del monarca Felipe II como de la Iglesia. A este asunto político religioso se unía  otro gran tema romántico  como es el del amor y su imposibilidad y algo recurrente también en Verdi, como la relación paterno-filial.

En la ópera, el hijo de Felipe II, Don Carlos y su prometida, Isabel de Valois, hija del rey de Francia se encuentran en Fontainebleau y  se enamoran inmediatamente. Su felicidad dura poco porque se les anuncia que por el Tratado de Cateau -Cambresis que establece la paz entre España y Francia, el rey de Francia otorga la mano de su hija al rey Felipe II. A partir de ahí se desencadena la desolación de Carlos, la tristeza de Isabel y la desconfianza y celos de Felipe II. Pero no acaban aquí las frustraciones. También el deseo de la Princesa de Éboli se frustra  porque el ser al que ama es nada menos que Carlos.

Don Carlo. Foto de Javier del Real

A la desesperación amorosa se suma también la desesperación por ideales políticos que no pueden llevarse a cabo.  Rodrigo, Marqués de Posa quiere que Carlos ayude al pueblo flamenco a liberarse del yugo de Felipe II. Carlos lo intentará, pero tanto Posa como él serán condenados por el Gran Inquisidor con la aquiescencia de Felipe II.

David  Mcvicar vuelve a trabajar con el escenógrafo Robert Jones y la figurinista Brigitte Reiffenstuel. De todos ellos tuvimos un ejemplo sobresaliente también en el Teatro Real cuando se representó Gloriana de Britten. Aquí, de nuevo, sobresale su buen quehacer. En Don Carlo el escenario único, austero, con predominio del gris  transmite una sensación opresiva y asfixiante donde queda claro que el dominio despótico aplasta cualquier destello de felicidad. Los soberbios trajes de época contribuyen con su color negro al clima de extremo rigor  y  tristeza. Hay momentos de gran belleza como el de la coronación y auto de fe de Felipe II y otros de gran intensidad dramática.

Escena del dolor y la tragedia en Don Carlo Foto de Javier del Real

En el cuadro II del primer acto, el diálogo entre Posa, interpretado por el barítono italiano Luca Sasi y Felipe II, con el bajo Dmitry Ulyanov resplandeció por su fuerza dramática así como  el aria O don fatale  en boca de la mezzo Ekaterina Semenchuk que representa a la  princesa de Éboli. De innegable belleza, la magnífica aria Ella giammai m´amó noblemente cantada por Dmitry Ulyanov. Esta es una de las arias más bellas de la historia de la ópera y que mejor transmite la dolorosa soledad del poderoso.

Don Carlo Foto de Javier del Real

 La profunda mirada del compositor nos devuelve un retrato complejo del monarca. Verdi sobrepasa el melodrama romántico y con una música comunica una riquísima gama de emociones. Doy la razón a quienes consideran Don Carlo entre las mejores óperas verdianas.

La palabra y la música

El Collegium Musicum de Madrid y la biografía de Magallanes de Stephan Zweig unidos por el musical Rumbo a Poniente

                                          Norma Sturniolo

Palacio Real de Aranjuez

Este sábado 22 de junio, con un evento especial en el Patio de Caballos del Palacio Real de Aranjuez,  el  prestigioso festival Música Antigua Aranjuez dirigido por Javier Estrella  ha concluido su XXVI edición con un fascinante estreno, un espectáculo músico-teatral “Rumbo a poniente”, una coproducción del Festival con el Collegium Musicum Madrid.  Una vez más este festival demuestra su desbordante capacidad creativa ofreciendo para su cierre un original y pertinente evento en torno a la música y uno de los más sobresalientes navegantes del siglo XVI, Fernando de Magallanes. Acertada y bella conmemoración de aquel 10 de agosto de 1519 cuando una escuadra de cinco naves capitaneada por Fernando de Magallanes  partió de Sevilla en busca de un pasaje hacia el Pacífico por el Atlántico Sur. El montaje se ha inspirado en la obra Magallanes de ese artífice de la palabra que fue Stephan Zweig (1881-1942). El libreto pertenece al escritor David Álvarez  y la interpretación al actor Óscar Zafra que nos hará navegar con la imaginación alrededor del mundo en el heroico viaje de Magallanes y Elcano todo acompañado con la música del Collegium Musicum de Madrid dirigido por Manuel Minguillón a la vihuela.

Fernando de Magallanes

Asimismo hay referencia a algunos hechos narrados por el noble italiano Antonio de Pigafetta, uno de los pocos sobrevivientes de la expedición que escribió Crónica de la primera circunnavegación (1524). El guionista y escritor  David Álvarez, a partir de las obras de Zweig y Pigafetta ha escrito el libreto Rumbo a Poniente  A través del libreto interpretado por el actor, Óscar Zafra, se reviven los esfuerzos, descubrimientos y penalidades de los 237 marineros que se decidieron llevar a cabo tan extraordinaria hazaña. Tres años de navegación en condiciones extremas y por territorios nunca antes navegados. La gran mayoría murió en tan épica aventura, incluido el mismo Magallanes.  Solo 19 marineros regresaron a Sevilla el 8 de septiembre de 1522, comandados por Juan Sebastián Elcano.

Navegar con la música


Collegium Musicum Madrid

El Collegium Musicum Madrid ha interpretado un rico, expresivo y variado repertorio que reúne desde la música del renacimiento contenida en los cancioneros de La Colombina o el de Palacio, y de autores como Juan del Encina o Francisco de la Torre, a las músicas de América del Sur, de la misteriosa y fulgurante música en las Molucas, Filipinas y las de las costas africanas

Música Antigua Aranjuez, ha sido reconocido esta temporada con el Remarkable Arts Festival de la European Festivals Asociation (EFA), organizado por la Comunidad de Madrid, Ayuntamiento de Aranjuez, INAEM, y Patrimonio Nacional, y con la dirección de Javier Estrella de Címbalo Producciones, se ha unido este año a la conmemoración de suma trascendencia cultural y científica: el Quinto Centenario de la primera circunnavegación al mundo de Magallanes-Elcano realizada entre 1519 y 1522, financiada por la corona española.

Música Antigua Aranjuez se suma a la celebración de la efeméride por un periodo de tres años con el programa denominado Piper Nigrum, Por los Mares a las Músicas.Este programa explorará, por un lado, la música del Renacimiento que las expediciones marítimas llevaron a otras partes del globo y, por otro, las músicas del mundo: las tradiciones musicales africanas, asiáticas y americanas.

Navegar con las palabras y la música es una de la mejores formas de traer a la memoria las grandes hazañas de la humanidad.

Recordar hechos dignos de ser recordados con las palabras justas, sopesadas y fulgurantes acompañadas por la magia de la música es una de las formas mejores de acercarnos a un pasado rico y complejo en el que muchos seres humanos son capaces de llevar a cabo proezas inauditas.

Los Acordes solidarios de Ayuda en Acción en el Teatro Real

Norma Sturniolo

A lo largo del tiempo son muchos los que han querido expresar el inmenso valor que aporta la música a la humanidad.

Pablo Heras-Casado dirigiendo la orquesta

Entre otros muchos, Miguel de Cervantes decía que la música compone los ánimos descompuestos y alivian los trabajos que nacen del espíritu. El compositor alemán C. M von Weber aseguraba que la música es el verdadero lenguaje universal. Cuando era niño, al violinista Yehudi Menuhin le gustaba imaginarse tocando La Chacona de Juan Sebastián Bach en la Capilla Sixtina y que, al interpretarla, se desvanecía el mal en el mundo. Shakespeare afirmaba que la música es el alimento del amor  y un filósofo chino se preguntaba cómo podría un hombre, desprovisto de las virtudes propias del hombre, cultivar la música. El compositor romántico Robert Schumann decía que la música era el lenguaje que le permitía comunicarse con el más allá.

Es evidente que la música tiene un poder transformador, que nos comunica con nuestras emociones más profundas y que, nos hace mejores, como quería el Georg Friedrich Händel maravillosamente literaturizado por Stefan Zweig en Momentos estelares de la humanidad.

Pablo Heras-Casado ante el Teatro Real

El evento de este martes 28 de mayo, en el Teatro Real hace honor a ese poder de la música. El director de orquesta Pablo Heras-Casado al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid, en el Teatro Realhainterpretado Obertura-Fantasía ‘Romeo y Julieta’ y la Sinfonía nº5 en mi menor de P. I. Tchaikovsky. Es su quinto concierto solidario en Acordes con Solidaridad de Ayuda en Acción.

Ayuda en Acción es una ONG que, desde el año 1981, trabaja para mejorar las condiciones de vida de los niños, las familias y las comunidades de los países más desfavorecidos.

Pablo Heras-Casado con el coro escolar

Su programa denominado Aquí también se desarrolla en España desde 2013 y atienden a cerca de 12.000 niños y niñas en más de 90 centros educativos de 12 Comunidades Autónomas facilitando a sus familias becas de comedor, libros y material escolar, refuerzo educativo o innovación en áreas como la tecnología o la música. Dentro de este programa, la iniciativa Acordes con Solidaridad, “entiende la música como un vehículo fundamental para fomentar la cohesión social y promover la igualdad de oportunidades. Esto lo hace a través del desarrollo de clases extraescolares de música para los niños y niñas que participan en coros gracias a los que se desarrollan de manera creativa” 

Pablo Heras-Casado lidera conjuntamente con Ayuda en Acción el proyecto Acordes con Solidaridad y cuenta con la colaboración de la Fundación Repsol y la Fundación EDP.

La  recaudación de este concierto se destina íntegramente al programa de Ayuda en Acción que lucha contra la pobreza infantil en España. Asimismo, merece destacarse que han involucrado a dos colegios en los que trabaja la ONG para que interpretaran tres canciones. Han participado un coro de niños y niñas de los colegios Ramiro Soláns y Joaquín Costa de Zaragoza. 

Pablo Heras-Casado

Así, esta encomiable labor también se inscribe en los movimientos que propugnan el conocimiento de la música clásica para mejorar las vidas de los niños. Nos trae a la memoria proyectos como los creados por el músico, economista, educador y político venezolano José Antonio Abreu, fundador de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela y el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela que ha ayudado a tantos niños a salir de la pobreza y que, en palabras del propio José Antonio Abreu, transformaron  el alma de los niños convirtiéndolos en  seres humanos más plenos, más sanos, más completos, más felices y por ende, en mejores ciudadanos.

Acordes con Solidaridad de Ayuda en acción es una realidad que celebra la vida digna para todos y la belleza de la música como un derecho inalienable.

El sueño de una noche de verano

El sueño de una noche de verano, ópera cómica de Joaquín Gaztambide en el Teatro de la Zarzuela

                                                                              Norma Sturniolo

El 25 de enero de este 2019 se ha estrenado en el Teatro de la Zarzuela El sueño de una noche de verano de Joaquín Gaztambide. Se han programado 13 funciones hasta el 10 de febrero con dirección musical de Miguel Ángel Gómez -Martínez, dirección de escena de Marco Carniti ,con la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el coro Titular del Teatro de la Zarzuela, vestuario de Jesús Ruiz, iluminación de Albert Faura y dos elencos constituidos por Raquel Lojendio y María Rey Joly en el papel de la reina Isabel, Luis Cansino y Valerio Lanchas como Falstaf, Beatriz Díaz y Sandra Ferrándiz como Olivia, Santiago Ballerini y Antoni Lliteres como Shakespeare, Javier Franco y Toni Marsol como Arturo Latimer y Pablo Lóperz como Tobías y los actores y actrices Sandro Cordero, Jorge Merino, Ana Goya, Pablo Vázques y Miguel Ángel Blanco.

Como ha señalado el musicólogo recientemente galardonado por SEdeM (Sociedad Española de Musicología), Francisco Parralejo Masa, Gaztambide fue uno de los padres fundadores de la zarzuela, un compositor admirado y respetado en su tiempo que contribuyó como pocos a cimentar la tradición lírica hispánica. Solo eso justificaría ya su recuperación. Y, Daniel Bianco, el director del Teatro de la Zarzuela ha decidido recuperar El sueño de una noche de verano, una obra olvidada de Gaztambide que se estrenó en 1852  en el Teatro del Circo de Madrid y que el compositor llamó ópera cómica en tres actos. El libreto lo escribió Patricio de la Escosura basándose en la ópera-comique Le Songe d´une Nuit  d´Été  que se estrenó en París en 1850. Fue tal el éxito de la misma que, rápidamente, se representó en otras ciudades de Europa y América y otros autores decidieron hacer una versión propia adaptada a sus países de origen. Gaztambide realizó la versión española.

En cuanto a la actual versión de esta ópera hay que recordar que el director de escena Gustavo Tambascio había pensado en la adaptación del texto así como en la elaboración de la escena pero falleció antes de poder llevar a cabo su proyecto dejando una notas que han desarrollado por un lado Raúl Asenjo, que ha sido el adaptador definitivo del texto y por otro, Marco Carniti ,en lo relativo a la dirección de escena.

La obra de Gaztambide, como la francesa, no está basada en El sueño de una noche de verano de Shakespeare, solo toma prestado el título, pero en ella hay muchas referencias a obras y personajes del dramaturgo inglés lo que le da un gracioso tono paródico. En el libreto original aparecen la reina Isabel I y el propio Shakespeare desarrollándose en la época isabelina. En la adaptación ideada por Tambascio que ha llevado a cabo Raúl Asenjo, la acción tiene lugar en Roma y se desarrolla en los años 50, en la época de la Dolce Vita. Ahora no asistimos a la búsqueda de Shakespeare por parte de la reina Isabel I sino que vemos en escena a una princesa italiana que busca a un afamado guionista español en el exilio( llamado nada menos que Guillermo del Moro), para producir una versión cinematográfica de una zarzuela llamada El sueño de una noche de verano y también buscan la colaboración de Orson Welles.

 Lo que se transmite igual que en el texto original es la evocación de Shakespeare. Esto se logra, además de por las referencias a obras y personajes del dramaturgo inglés, por el espíritu que emana de la historia donde el sueño y la realidad se confunden y por los numerosos equívocos propios del teatro de la época. La escenografía de Nicolás Boni, la dirección de escena de Marco Carniti y la iluminación de Albert Faura derrochan creatividad y evocan el ambiente deseado, tanto el restaurante en la Roma de los 50, como el fantasmagórico bosque encantado de la segunda parte, este último, auténticamente mágico. A ello hay que añadir el toque refinado dado por ese poeta del vestuario que es Jesús Ruiz. Tanto los cantantes, actores como la orquesta y el coro estuvieron a la misma altura. El público aplaudió entusiasmado y entre los cantantes, fueron muy aplaudidos la soprano Raquel Lojendio, el tenor Santiago Ballerini y al barítono Luis Casino.