Catarsis venezolana con un documental

«Érase una vez en Venezuela», de Anabel Rodríguez

ANSA LATINA

Una escena del documental ‘Erase una vez en Venezuela’, de la venezolana Anabel Rodríguez. (foto: Ansa)


10:18, 27 FEB•MADRID•POR MÓNICA URIEL

(ANSA) – MADRID, 26 FEB – Un documental venezolano, que muestra la división de las familias y una «dinámica de poder abusiva», está «ayudando a que el venezolano haga la catarsis que no hizo en su momento», dijo a ANSA su directora, Anabel Rodríguez.
    «Érase una vez en Venezuela», que se estrenó el año pasado en el festival de Sundance, en Estados Unidos, llegó este mes a las salas del país sudamericano y se presentó esta semana en España.
    La cinta «muestra una realidad que hasta el momento no ha sido muy tratada desde el arte, que es la polarización, la división de familias de una sociedad, y también muestra lo que significa el ser parte de una sociedad con una dinámica de poder abusiva», cuenta la directora en Madrid.
    «Es como una especie de grito de nosotros como artistas, pero también se ha convertido en el grito de una sociedad en un momento histórico muy importante».
    El documental fue grabado en Congo Mirador, un pueblo flotante cerca del lago Maracaibo, entre 2013 y 2018 y refleja las elecciones de 2015, «el último acto democrático, porque son las últimas en que hubo un consenso de que no hubo fraude», apunta Rodríguez.
    La película surgió de «cómo fuimos influenciados por ser proveedores de petróleo, el dolor que ha producido vivir la división de nuestras familias». Y, continúa la directora, «sobre todo, el haber sido testigo de la práctica abusiva del poder, haber visto a tantos familiares y amigos haber perdido su trabajo por no pertenecer a su partido de gobierno, o cómo se usa la comida subsidiada como una forma de persuadirte para que hagas tal o cual cosa, políticamente hablando»


    Al llevar a cabo el documental «la mirada se fue ampliando e hicimos un relato en el que tratamos de abrirnos a las contradicciones que presenta esta situación».
    En la cinta simbolizan la división del país Tamara, presidenta del consejo comunal, y Natalie, profesora y contraria a todo lo que significa el poder.
    Se ve cómo Tamara se reúne con el gobernador del estado Zulia para tratar el problema de la sedimentación, y se muestra que «realmente es víctima de ese sistema».
    Pero es a través de los ojos de los niños que el espectador ve «los conceptos de la comunidad. Lo queríamos relatar desde los más vulnerables», cuenta. Al igual que los mayores, los niños también van abandonando el lugar y de las 400 personas que vivían en Congo Mirador al inicio del rodaje, hoy quedan cuatro.
    El documental será proyectado el próximo mes en cine-móvil con pantallas inflables en varias ciudades de Venezuela. (ANSA).
   

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