Mónica Gracia: Fui una niña que soñaba con ser actriz y hoy sigo alimentando mi sueño

29 años en Madrid en busca de la oportunidad soñada, tres hijos, un marido, una película en cartel, un late night en grabación y estudiando una obra de teatro.

¿Algo de lo que no te gustaría que hablásemos?

-No, me gusta hablar de todo y divagar sobre la vida. Pero sí puedo decir de qué preferiría no hablar: De política porque me entusiasma, enfada y entristece en la misma medida, de religión porque se apropia de la espiritualidad, de mis hijos porque me da miedo desvelar cosas que les pertenecen.

¿Algo de lo que sí?

-Me encantaría dar voz a ese 90% de profesión que trabajamos sin trabajar o simplemente no trabajamos. Me gustaría decir que estamos aquí y que, como podemos, vamos haciendo nuestro trabajo sin desfallecer. Somos reales, aunque no salgamos en las revistas o no nos hagan entrevistas. Aquí estamos esperando nuestro momento mientras el tiempo se agota y seguimos esforzándonos en que nuestra esperanza permanezca intacta.Porque cuando una es actriz, no puede evitarlo.

¿Covid y profesión?

Para empezar por lo bueno. Me gustaría resaltar y agradecer a AISGE por ser pionera, una vez más, en ayudar al colectivo. Su fundación hace uso de los recursos en los momentos críticos de forma cabal y gracias a ello controlé la locura que me amenazó cuando estalló esta crisis.

Después de tantos años, por fin tenía una situación laboral medianamente estable y de repente no había nada. Me entró el pánico y ahí estaba AISGE, haciendo un reparto equitativo sin importar la fama o la cantidad de trabajo o los ingresos que habías generado. Las ayudas se reparten realmente a los que más las necesitan y por igual.

Resultó desconcertante escuchar a compañeros que no han parado de trabajar en producciones que realmente dan dinero, quejarse igual que los que habitualmente vivimos con mínimos pero el pánico es el mismo y todos entramos en “una delicada situación¨.  

No sabíamos qué pasaría con nuestras vidas como actores, ni cómo sería nuestro futuro una vez pasado el estado de alarma.

En casa somos dos actores así que sabemos que las épocas de no trabajo llegan y que hay que hacer ‘bolsa’ pero la covid ha sido mucho. Los grandes caían y ocupaban los espacios de los pequeños (teatro de mediano formato, docencia, salas alternativas, animaciones).

Ya has cumplido tus bodas de plata como actriz: ¿la ilusión sigue intacta?

En 2017 eché cuentas y llevaba más de 25 años de profesión. Pensé: este es un buen año para que acierte en la diana y creo que todo cambió.

Entré en una compañía como técnica (hay que hacer de todo para vivir) y me dieron un papel pequeñito con el que pude sentir un aforo completo en pie aplaudiendo, hice una gira con un espectáculo infantil que me permitió sacar mi lado más loco, grabé un piloto de serie que acabó convertido en largo.

En junio de 2017 se cumplieron 25 años desde que acabé mis estudios reglados en Arte Dramático en la ciudad en la que nací.

¿Significaba eso que hace 25 años que es actriz?

No, significa que tengo un título como profesional de una determinada labor. Título que, por cierto, no está reconocido por el Ministerio de Educación por estudiar donde lo hice. Para que hubiera sido reconocido, tendría que haberme ido a estudiar fuera y las condiciones económicas de mi familia no eran las adecuadas, aunque claro, siempre podría haber hecho como otros muchos y venirme con una mano delante y otra detrás a buscarme la vida y de ahí pagarme unos estudios mientras vivía en la indigencia como se espera de todo artista que se precie. ¿Mentira o no? En cualquier caso ¡lo hice al acabar los estudios ‘reglados’!

El caso es que puede decirse que hacía 25 años que podía decir de verdad que soy actriz, aunque en realidad nací siéndolo. Siempre quise ser lo que soy. Siempre sentí la necesidad de vivir otras vidas, aunque por conveniencias de guion en la infancia más me valía decir yo quiero ser enfermera o profesora o todo para no tener que escuchar el tan consabido ‘mira la niña cuántos pájaros tiene en la cabeza’.

Sí, yo quería ser actriz ‘no famosa’ aunque por supuesto que quería ser conocida y admirada. Eso va implícito en el trabajo bien hecho y que, si así es, trasciende. Vaya, ¡que claro que quería ser famosa y por ende rica! ¿O no? Jaja.

¿Y ahora qué?

-Ahora ya son 29 años respondiendo a“¿y tú qué eres?”, según la situación, “camarera, comercial, modelo, maquilladora, profesora, directora de actividades, secretaria de finanzas, productora, gerente”, mil y un personajes a interpretar.

29 años después, estamos pasando una pandemia, la profesión avanza rápido y yo voy con la lengua fuera para no quedar atrás.

Sigo formándome gracias de nuevo a AISGE que nos ofrece una formación de alta calidad a precios mejor que asequibles. Soy una persona activa, voy al teatro con regularidad, veo series con fruición, estudio textos para posibles montajes, promociono por las redes mi carrera ¿y? Llegando la hora del retiro todo por empezar

¿Qué nuevo comienzo te planteas?

-No hay comienzo. Hay camino desde la realidad de Mónica Gracia, alguien que siempre ha pertenecido a la profesión, aunque nadie lo sepa. Fui una niña que soñaba con ser actriz y hoy sigo alimentando mi sueño.

Nunca me jubilaré porque ser actriz es un modo de entender la vida y, además, con el sistema de cotizaciones actual y el empeoramiento que lleva, será imposible subsistir con una mísera pensión. Espero que, al menos, la incertidumbre económica no sea tan acusada y AISGE siga pudiendo complementar las pensiones de los artistas que con sus años de cotización no hayan podido alcanzar los mínimos para tener derecho.

Parafraseando a Emilio Gutiérrez Caba podría decir ‘no son iguales todas las maneras de estar en el mundo y yo elegí una carrera en el oficio de la interpretación

No había ningún actor o actriz en la familia, pero yo sabía que este era mi lugar y sigo con la firme convicción de que estaré en el escenario mientras pueda.

Esta es mi visión, la visión de una mujer que ha transitado el arte sin llenar teatros, salas de cine ni conquistado a millones de espectadores televisivos.

Y llegando al final

-En este alegato conmigo misma me gustaría pregonar al cierzo que el fuego me mueve, la sonrisa me serena y el llanto me hace fuerte.

No tengo sensación de infancia feliz. Siempre sentí que no estaba donde debía o quería. Pacífica y dulce guardé la rebeldía para mi intimidad. Nací actriz en un entorno nada artístico. Mi padre murió cuando yo tenía 22 años. Descubrí la crueldad de la vida justo cuando había levantado vuelo y mi propia fortaleza manteniendo las alas abiertas

Hoy sigo siendo rara avis. Soy actriz, mi marido actor y somos los primeros de una saga que no se conoce.

Todo llega o no,  solo sé que no sé nada como dijo Ciges para su epitafio ‘se quedó así como un pajarito’