José López Martínez, ¿el príncipe que todo lo aprendió en los libros?

En su despacho de la Asociación de Escritores y Artistas

 

Por María José López de Arenosa

Al escritor, poeta, periodista y crítico literario José López Martínez (Tomelloso, 1931) le gusta decir que él se parece al “príncipe que todo lo aprendió en los libros”, recordando la célebre comedia de don Jacinto Benavente; aunque si leemos sus libros y hablamos con él queda claro que también los viajes, los estudios y la vida han dado forma y consistencia a su formación humanística. Su vocación poética vino dada por su lectura apasionada de los clásicos y especialmente por la impresión que le produjeron las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer y la obra de San Juan de la Cruz. También le impactaron los novelistas rusos del siglo XIX, especialmente Dostoievsky. “La personalidad ―dice― se forja en los zarpazos del asombro”. Francisco de Quevedo es otro de los autores que más ha influido en su manera de entender la literatura. Y entre los de nuestro tiempo, Juan Rulfo y Camilo José Cela.

Empezó a escribir en el periódico Lanza, de Ciudad Real, cuyo suplemento dominical llegó a dirigir. Al fijar su residencia en Madrid, aquel mundo literario que soñaba empezó a convertirse en realidad. Inmediatamente se incorporó a las tertulias del Café Gijón, del Varela, del Comercial donde conoció a los autores más importantes de aquel tiempo: Antonio Buero Vallejo, Francisco Umbral, Gerardo Diego, Leopoldo de Luis…  Umbral le aconsejó que se buscase un pseudónimo más sonoro con el que darse a conocer, pero al contrario que su tocayo José Martínez Ruiz –Azorín-, y el propio Umbral, nuestro protagonista prefirió la fidelidad al nombre y apellidos heredados de sus padres, gesto que le honra, y con ellos como santo y seña ha conseguido una obra importante en el periodismo y la literatura.

Entrevisto a José López Martínez en su despacho de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, de la que es director general desde hace más de veinte años. Le pido nos diga cuáles han sido sus maestros, los orígenes de su literatura: «Azorín me enseñó a escribir, Ortega y Gasset a pensar y Eugenio D’Ors a estructurar y dar consistencia a mis conferencias. En el relato breve y en el cuento me deslumbraron Leopoldo Alas Clarín, Ignacio Aldecoa, Juan Rulfo y Julio Cortázar».

Para la tumba del charlista Federico García Sanchiz, con el que le unió una gran amistad, propuso el epitafio que reza sobre su lápida en el cementerio de El Toboso: España fue su Dulcinea,  frase que bien podría aplicarse a su propia trayectoria como cervantista reconocido. Y mientras hacía los trámites para aquel entierro, conoció a don Gregorio Marañón, a quien después visitaría en varias ocasiones.

Durante sus primeros años en la capital de España compaginó su trabajo con el estudio de los clásicos y las lecturas vespertinas en la Biblioteca  Nacional, donde en una ocasión se quedó atrapado después del cierre, y en  la del Ateneo de Madrid. Entre sus poemarios cabe destacar Brasas de la Memoria y En el mar riguroso de la muerte; de sus libros de ensayo, Pueblos y paisajes de El Quijote,  Memoria de nuestros clásicos  y Las vueltas del tiempo en la cultura de Castilla-La Mancha, con el que obtuvo el Premio Licenciado Torralba.

«No he conocido una emoción mayor que la poesía. Cuando se es poeta uno sabe lo que sueña, lo que quiere hacer en la vida», dice. Pero, como además de soñar, había que pagar las facturas, su cálamo infatigable encontró espacio ―entre otros muchos periódicos nacionales―, en las páginas de Ya, Diario de Barcelona, Hoy de Badajoz y las agencias Prensa Asociada, Logos, Efe y Fax Press, aquí en los años que la dirigió Manu Leguineche, con quien le unió una gran amistad. Ha sido también editorialista del periódico mexicano El Informador, colaborador de los programas culturales de RNE y de las revistas Mundo Hispánico,  La Estafeta Literaria y guionista de TVE.

 

Presidiendo un acto en Asociacion de Escritores y Artistas - A su derecha en la imagen Angel Las Navas, socio de ACPI
Presidiendo un acto en Asociacion de Escritores y Artistas – A su derecha en la imagen Angel Las Navas, socio de ACPI

Se incorporó a ACPI en los años 70 y es uno de nuestros socios más antiguos.  Ocupó la vicepresidencia de nuestra asociación y ha sido también vocal en varias juntas directivas, la última vez durante la presidencia de su gran amigo José Manuel González Torga.  En la larga lista de asociaciones y organismos de los que forma parte cabe destacar la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, de la que es director general y director de su revista, Mirador. Es, además, miembro del Consejo de Cultura de la Comunidad de Madrid. También es vocal de la Junta Directiva y cofundador de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha, de la que fue vicepresidente. Fue finalista del Premio Antonio Machado de Narrativa, con un jurado presidido por Camilo José Cela. Durante su prolífica carrera, jalonada con numerosos premios, ha publicado más de veinte mil artículos y una veintena de libros. Profesor “Honoris Causa” del Real Colegio Universitario de San Lucas, en Alemania, una de las instituciones académicas más antiguas y prestigiosas de Europa.

Su sentido profundo de la vida y de la poesía, junto con su anecdotario personal con las grandes figuras de la cultura, los toros, el deporte y el espectáculo, lo convierten en conferenciante y tertuliano ameno con quien las horas de conversación transcurren sin que una se dé cuenta. Así ocurrió durante un almuerzo para hablar sobre este artículo que se prolongó hasta casi las nueve de la noche.

Fundador de la Casa de Castilla-La Mancha, institución que presidió durante quince años, José López Martínez engrosa la nómina de tomelloseros ilustres de las artes y las letras como los pintores Francisco Carretero, Antonio López Torres, Luis Quirós, Antonio López García, Fermín García Sevilla y los escritores Francisco García Pavón, Eladio Cabañero, Dionisio Cañas y Natividad Cepeda.

Presentacion libro Mas alla de la realidad en Casa Castilla-La Mancha
Presentacion libro Mas alla de la realidad en Casa Castilla-La Mancha

Su último libro, Más allá de la realidad (Editorial Beturia, 2016), es un regreso al campo manchego, a los orígenes, a los personajes que habitan en el imaginario colectivo de un mundo casi extinto. El paisaje de las eras, los trillos, los viñedos, las cosechas bajo el sol ardiente del verano, y también el paisanaje ―el gitano señorón, el tío Carrasco cargado de falsas medallas, Anita Domínguez, con el novio que se echó en Ciudad Real y que venía al pueblo haciéndose pasar por americano― componen la crónica de un pueblo cuyo recuerdo habita feliz en el corazón de José López Martínez; páginas que él deja escritas para que aquellos años de posguerra y escasez no caigan en el olvido.

Firmando ejemplares de Mas allá de la realidad
Firmando ejemplares de Mas allá de la realidad

 

 

De vuelta a los orígenes, tras su periplo vital, nuestro poeta y escritor manchego podría responder ante sus paisanos como el protagonista de la obra de Benavente: «Vi realizados todos mis sueños porque creía en ellos». Y a los lectores en general con estos versos de un próximo libro, ya casi terminado:

 

                               La esperanza es un signo luminoso

                               que nos alumbra en las noches oscuras

                               del corazón. La esperanza nos convence

                               de que los ríos no se secarán nunca

                               y las flores vencerán al otoño.

 

Foto de portada: En su despacho de la Asociación de Escritores y Artistas

In memoriam . JOSÉ CHELALA, Presidente Honorario de ACPI

Pepe Chelala

 

 

María José López de Arenosa

José Rafael Chelala López nació en La Habana, donde obtuvo el título de licenciado en Derecho y ejerció como Procurador de los Tribunales de La Habana y como Notario Corredor de Comercio, actividades que compaginaba con una columna semanal en Prensa, colegiándose como periodista.

Su oposición al régimen de Batista le llevó al exilio en España. Tras el triunfo de la Revolución, fue nombrado Cónsul General de Cuba en Madrid, cesando en el cargo un año más tarde después de denunciar ante la Prensa la tendencia comunista del gobierno de Fidel Castro.

Pepe Chelala

Establecido definitivamente en la capital de España, fundó Bufete de Asesoramiento y Gestión Empresarial, S.L., ejerciendo también como periodista.  Su gran dinamismo le llevó a participar en asociaciones vinculadas a los medios de Comunicación, como el Club Internacional de Prensa y la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana, de la que llegó a ser presidente y más tarde presidente de honor.

Hombre multifacético, fue  Coordinador de Acciones Informativas del Plan Nacional de Prevención, Secretario General del Instituto Internacional para la Investigación y Asesoramiento sobre la Deficiencia Mental, órgano consultivo de las Naciones Unidas y de la Organización Internacional del Trabajo. Participó en numerosos seminarios, jornadas de estudios y congresos internacionales y fue nombrado Secretario General de la Conferencia Iberoamericana de Ministros de Sanidad. Además, ha prologado, coordinado y editado 24 obras de carácter eminentemente social y muchas de ellas sobre temas de salud mental.

Entre las numerosas condecoraciones y distinciones recibidas destacan dos medallas al Mérito Turístico (bronce y plata), la encomienda con placa de la Orden de Cisneros, la encomienda de Isabel la Católica y la de Alfonso X El Sabio. Fue caballero de la Real Caballería de Lorca y de la Hermandad de Caballeros Mozárabes de la Imperial Ciudad de  Toledo.  Recibió el Pergamino de Honor de la  Ciudad de Miami, así como la llave de dicha ciudad.  Fue Socio de Mérito del Colegio Nacional de Periodistas de la República de Cuba.  Tuvo asimismo el reconocimiento por sus quince años ayudando a los beneficiarios de la Mutualidad de Previsión Social de Ayuda a Deficientes Mentales.

De carácter afable y buen conversador, José Chelala mantuvo un sólido vínculo afectivo con ACPI,  mostrándose siempre dispuesto a compartir sus ideas y opiniones para impulsar nuestra Asociación.  La pasada primavera la nueva Junta Directiva lo visitó en su despacho profesional, al frente del cual estuvo hasta el final.  Compartió con nosotros su experiencia y trayectoria, salpicada de anécdotas personales.  Su corazón siempre estuvo vinculado a la Cuba de sus amores, pero su integración a la vida española y a Madrid fue total. Como botón de muestra, nos contó que a todos sus hijos los había llevado recién nacidos ante la Virgen de la Paloma, para encomendarlos bajo su protección. ¿Se puede ser más castizo?

José Chelala, Pepe, como le gustaba que le llamaran, falleció el 25 de enero de 2016.  La misa por su eterno descanso, celebrada en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima Aparecida el día 6 de febrero, fue un canto a su manera de vivir y sentir como cristiano, como cubano y como español por adopción.  El exquisito repertorio musical de la ceremonia religiosa de acción de gracias y recuerdo incluyó, además de selectas piezas de música sacra, la Marcha Real, -himno de la nación española que tanto quiso y sintió como suya-y Cuando salí de Cuba, con la que concluyó la ceremonia.

La Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana expresa su dolor por esta gran pérdida y profundo agradecimiento a José Chelala sus largos años de dedicación y fructífera colaboración.  Desde aquí, enviamos nuestro más sentido pésame a todos sus familiares y amigos.

Siempre en nuestro recuerdo. Descanse en Paz.

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In Memoriam: José Manuel González Torga – El periodista riguroso y erudito

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Por María José López de Arenosa

Como lágrimas de otoño nos llega, con las primeras lluvias de la estación, la noticia del fallecimiento de nuestro ex presidente, José Manuel González Torga. Se fue demasiado pronto y lo hizo con la misma discreción con que había vivido.  Para la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana su partida supone la pérdida de un referente humano y profesional.  Su sabiduría y buen juicio para llevar a nuestra Asociación a buen puerto en unos momentos especialmente difíciles merecen el reconocimiento y agradecimiento de la actual Junta Directiva y de todos los socios. Quienes tuvimos la fortuna de escucharle de viva voz y disfrutar su amistad, guardamos grabadas en la memoria y en el corazón su bonhomía y enseñanzas.

 

José Manuel González Torga nació en León, el 10 de abril de 1938.  Hijo de un notario de Riaño y una enfermera de Nava, cuya temprana pérdida lamentó siempre.  Heredó de sus padres la discreción, la sencillez y la sobriedad —en su caso casi espartana—, pero también una gran sensibilidad y sentido estético. Sus raíces asturleonesas, de los Picos de Europa, eran para él el patriotismo chico. Pero su patriotismo grande —como a él le gustaba decir—, era español; su “sentimiento prioritario, mecido, crecido y potenciado, sin esfuerzo, con naturalidad” —escribió— y afianzado a lo largo de toda una vida “en los entornos familiar, educativo y social, pero también en los paisajes y paisanajes” que tanto le gustó evocar.

 

Su infancia y adolescencia transcurrieron a merced de los destinos de su padre como fedatario público: Riaño, Horcajo de Santiago, Solares, Nava y Telde, lugar éste último al que la familia se trasladó huyendo de las amenazas de los “maquis”, como relató su compañero de colegio y amigo Fernando Canellada en un reciente artículo publicado en La Nueva España. Eran tiempos de comunicaciones precarias y para quienes vivían en un entorno rural el internado suponía el peaje ineludible de una buena formación.  En su caso ésta corrió a cargo de los jesuitas de Gijón y de Las Palmas, quienes marcaron en él su indeleble huella humanística.  De su breve temporada escolar en Madrid, con apenas ocho años, guardó siempre un grato recuerdo de don Pelayo, su maestro, en cuya casa se alojó por mediación de un pariente. Fue don Pelayo quien despertaría a tan temprana edad su afición por las librerías de lance y la bibliofilia durante el paseo diario por la Cuesta de Moyano de vuelta a casa a la salida del colegio Menéndez Pelayo.

 

Empezó sus estudios universitarios en Derecho, en la Universidad de La Laguna, y los siguió en Madrid, abandonándolos en el cuarto año por su verdadera vocación, el Periodismo, ingresando en la Escuela Oficial de Periodismo en el año 1958.

 

Erudición y rigor insobornable

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José Manuel González Torga revisando textos

Los desayunos familiares con mantecadas de Astorga, hechas por su madre con el papel barba de la notaría (por supuesto, sin timbrar) y las tardes leyendo en el despacho paterno, dejaron su impronta en su forma de ser y de trabajar como periodista cuasijurista, riguroso e insobornable. Sus escritos se distinguen por la riqueza y precisión de su léxico y por la pulcritud y sobriedad de su prosa. En todos ellos encontramos, como en una escritura notarial, el dato exacto; obtenido, no sólo de su prodigiosa memoria, sino de la erudición paciente, incubada en hemerotecas, archivos y su propia biblioteca, para dar una información sin mácula.  Pero también en la conversación tenía la fecha, el título, el autor, la cita exacta y la decía sin un titubeo y, mucho menos, pedantería.  Se podía estar en desacuerdo con su opinión, pero sus datos eran irrefutables. El papel de su cuaderno no tuvo doblez ni se arrugó jamás ante ningún poder. Tampoco su pluma, integérrima, soltó un borrón ni se inclinó para mancillar ni reverenciar a nadie. Firmó, en 1969, junto a más de 130 personalidades e intelectuales de la época, un escrito dirigido al presidente del gobierno pidiendo, entre otras cosas, el reconocimiento y derecho de los trabajadores a un sindicalismo autónomo, el derecho a la información de los ciudadanos y la libertad de asociación de cara a un futuro democrático. Un paso que, en plena dictadura, no estaba exento de valor, máxime siendo periodista. Con los años no escatimaría tinta para expresar su desencanto por el devenir de la política nacional. Ese sentimiento “prioritario” hacia España sería también su gran preocupación.

 

Casado con la doctora en Medicina Purificación Porro Villarrubí, con quien tuvo nueve hijos, inició su andadura profesional como redactor del periódico Hoy de Badajoz. Su integración en la vida cultural de la capital pacense y su provincia le permitió conocer a fondo la tierra y sus personajes ilustres y populares que quedaron inmortalizados en crónicas, reportajes y entrevistas. De estas últimas seleccionó algunas para su último libro, que no alcanzó a ver publicado.

 

Desarrolló su carrera periodística en todos los medios (prensa escrita, agencias, radio, televisión e internet) y cultivó todos los géneros: la noticia, el reportaje, la entrevista, el ensayo, la crónica, el artículo de opinión, la crítica literaria y cinematográfica… En 1965 se incorporó al primer periódico económico español, 3E (Economía Española y Exterior), del que llegaría a ser redactor jefe. De su currículum posterior, inabarcable en este espacio, cabe destacar la Hoja del Lunes, Nuevo Diario, la agencia Central Press -de la que fue director- y la revista Empresa Corporativa, que también dirigió. Trabajó durante más de veinte años en Televisión Española, donde llegó a ser subdirector de informativos y, en el mundo de la Radio, dirigió un programa semanal de Radio Exterior de España de mesa redonda. Fue, además, presentador y director del programa de entrevistas Primer Plano de Radiocadena Española para el que entrevistó, entre otros, a Rafael Alberti.

 

Experto en información confidencial

 

Tras su tesis doctoral, Fenomenología de los confidenciales como modalidad del periodismo, leída en 1994, y las investigaciones posteriores, se convirtió en el primer especialista español en la información confidencial como género literario y periodístico, impartiendo cátedra sobre la materia en numerosos ensayos y conferencias sobre lo que los gobiernos ocultan; asumiendo la frase del periodista estadounidense “Izzy” Stone: “Recuerden sólo tres palabras: los Gobiernos, mienten” y la de Claud Corkburn: “Nunca te creas nada hasta que lo nieguen oficialmente”.  Su desconfianza en el manejo de la información por parte de los gobiernos era absoluta, así como su convencimiento de la existencia de círculos de poder a nivel global moviendo los hilos tras bambalinas.

 

Durante las últimas décadas de su vida activa, hasta su jubilación en 2008, fue profesor —Maestro, con mayúscula y en el más amplio sentido de la palabra— en la Universidad San Pablo CEU.  Entre las tesis doctorales que dirigió, cabe destacar la de su gran amiga y colega Elsa González, actual presidenta de FAPE.

 

Periodismo zurupeto

 

Defendió apasionadamente la profesión a través de las numerosas asociaciones profesionales a las que se afilió.  Presidió la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana (ACPI) y fue miembro, entre otras, de la Asociación de la Prensa de Madrid, en la que acababa de cumplir cincuenta años como socio. Fue socio del Club Internacional de Prensa y miembro del Consejo de Redacción de la revista Periodistas, de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Como presidente de la Asociación Nacional de Hemerotecas de España, dedicó a la hemerografía artículos y ponencias en defensa de la integridad y conservación del patrimonio editorial de la prensa española.

 

Acuñó la expresión “periodismo zurupeto”, adjetivo que alude al intrusismo en la profesión notarial (una vez más, la influencia paterna), como crítica al mal llamado “periodismo ciudadano” ejercido en internet por aficionados que ignoran, entre otras cosas, el código deontológico del periodista.

 

Autor de El periodismo en el laberinto

 

Su preocupación por el ejercicio periodístico quedó plasmada en su libro, El periodismo en el laberinto , publicado en 2013. En esta obra, que debería ser lectura obligada para los estudiantes de Ciencias de la Información, recogió su experiencia y, sobre todo, su conocimiento del mundo de la Información a través de un recorrido histórico que analiza su génesis y evolución, así como los retos que acechan al derecho de informar y de ser informado en la era digital.

 

 

Coautor de numerosos libros y fundador, en los años 70, de la editorial Dagur, hoy desaparecida, fue también miembro de jurado en numerosas convocatorias periodísticas y literarias a nivel nacional.

 

Maestro más allá del aula

 

Fue un lector voraz con un gran espíritu crítico que defendía sus convicciones con firmeza.  Conversador de lujo, con un anecdotario inagotable, escucharle era asistir a una clase de Historia, política, cine o literatura con la correspondiente declamación de poemas del siglo XVI, si la ocasión se prestaba para ello y, por supuesto, sin saltarse ni una coma y con la gracia y naturalidad que sólo da la inteligencia.  Su cultura y alto nivel intelectual y su generosidad docente traspasaron las paredes del aula y le llevaron a seguir investigando e impartiendo cátedra y sabiduría, gratis et amore, antes y después su jubilación en encuentros profesionales y académicos así como en los diversos medios, entre los que cabe destacar www.espacioseuropeos.com.  De estos últimos años, liberado de la tiranía de los horarios, nos deja como legado una amplísima colección de artículos sobre los temas y personajes que, por razones personales o de otra índole, atrajeron su curiosidad inagotable.  Cabe destacar las figuras leonesas que cultivó, como su paisano Antonio de Valbuena –flagelo implacable de los académicos de la Lengua— y su pariente el escritor y canónigo leonés José González, o el mercader castellano Simón Ruiz. Son estos textos amenos y eruditos, para leer despacio.  Un tesoro  que, pese a la dificultad que entraña su identificación por el uso de diversos seudónimos para algunos temas, merece ser recopilado para prolongar la estela de su magisterio y para deleite de las futuras generaciones. Escritos con el preciosismo que le caracterizó y nutridos del rigor de aquel niño que leía dos periódicos diarios y desayunaba mantecadas envueltas en papel de notaría y que, por encima de cualquier otra consideración, llamaba a las cosas por su nombre.  Porque, como solía decir,  “las cosas son como son”.

 

No hinches el perro”, me respondió con su proverbial modestia cuando le comuniqué hace unas semanas la decisión de la Junta Directiva de ACPI de hacer una sección de socios ilustres en nuestra página web, -ver enlace a continuación-, que se inauguraría con su trayectoria y que, desgraciadamente, no llegó a ver. Y ahora, mientras escribo estas líneas, siento que, a pesar de haberme extendido en este retrato por el que me acusaría de grafómana, me quedo corta

Socios Ilustres: José Manuel González Torga – Autor de El periodismo en el laberinto

 

 

Descansa en paz, José Manuel González Torga. Periodista, Escritor, Editor,  Maestro de periodistas, Doctor en Ciencias de la Información y mucho más.  Nos dejas huérfanos de tu sabiduría y echaremos de menos tu consejo prudente.  Intentaremos estar a tu altura, pero nos has puesto el listón demasiado alto. (1938-2016).

 

María José López de Arenosa

Secretaria General de la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana

 

Socios Ilustres: José Manuel González Torga – Autor de El periodismo en el laberinto

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Socios Ilustres

José Manuel  González Torga – Autor de El periodismo en el laberinto

Por Maria José López de Arenosa

Inauguramos esta nueva sección de Socios Ilustres de nuestra página web con un perfil biográfico de nuestro ex presidente, José Manuel González Torga, socio de ACPI desde el año 1999.  Desde entonces ha participado activamente en nuestra Asociación, en la que ha sido vocal de la Junta Directiva y más tarde como presidente, entre noviembre de 2013 y marzo de 2016. 

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Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid.  Obtuvo su grado en Periodismo por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid y su licenciatura en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.  Como colaborador de la revista digital de ACPI, los artículos de José Manuel González Torga tratan, en su mayoría, sobre Periodismo y se distinguen por la calidad y erudición que fueron las señas de identidad de su trabajo.

Nacido en León, su infancia y adolescencia transcurrieron en función de los destinos de su padre como notario torgaen Riaño, Horcajo de Santiago, Solares, Nava y Telde, educándose en los jesuitas de Gijón y de Las Palmas.  A los diez años ya leía dos periódicos diarios: el periódico local y el Diario de León, que nunca faltó en la casa paterna para mantenerse al corriente del acontecer de su tierra.  «Desde el colegio ya escribía para alguna revista que allí se editaba y también me encargaban algún texto para leerlo en algún acto público. Luego obtuve, cuando estudiaba el curso preuniversitario, el primer premio en un concurso de Prensa, en Las Palmas de Gran Canaria, entre estudiantes», contó en una entrevista a nuestro socio Ángel Las Navas para EUROMUNDO GLOBAL.   

 

Carrera profesional y académica

José Manuel González Torga ha desarrollado su carrera periodística cultivando todos los géneros y trabajando en todos los medios (prensa escrita, radio, televisión e internet), torga1trabajando también en países iberoamericanos como Argentina, Chile, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá y Puerto Rico.  A esta labor, habría que añadir sus ponencias presentadas en numerosos congresos académicos y profesionales y sus ensayos en publicaciones especializadas.

Inició su andadura profesional en el periódico Hoy de Badajoz en 1960 como redactor y ha mantenido siempre estrechos vínculos con la capital pacense.  Dirigió la agencia de noticias Central Press y con intercambios con la Agencia Saporiti de Argentina. En prensa escrita, además de trabajar como colaborador de Hoja del Lunes, fue redactor jefe del diario 3E (Economía Española y Exterior) y director de la revista Empresa Corporativa.  En el mundo de la radio, dirigió el programa semanal de RADIO EXTERIOR DE ESPAÑA de mesa redonda con corresponsales de Iberoamérica y fue presentador y director del programa Primer Plano, de  Radiocadena Española.  Dedicó veinte años de su carrera a TELEVISIÓN ESPAÑOLA donde llegó a ser subdirector de informativos.  Más tarde, como subdirector del programa Pueblo de Dios, producido por el padre Martín Descalzo.  Con Pueblo de Dios recorrió España para grabar en conventos y monasterios por toda la geografía nacional. Disfrutó especialmente sus reuniones con las comunidades religiosas para preparar los programas y trabajó con rigor los temas para hacer llegar al gran público la Historia, vida y tradición monástica española.jm-glez-torga

Ha ejercido como profesor titular en tres universidades de Madrid y como profesor visitante en la Universidad Internacional de Andalucía, en su sede internacional de La Rábida (Huelva).  Fue en la Universidad San Pablo CEU donde trabajó como docente durante dos décadas hasta su jubilación y su labor docente lo llevó a participar en jornadas de la Universidad de Morón (Argentina) y de la Universidad Austral de Valdivia (Chile).  Entre las tesis doctorales que dirigió, cabe destacar la de Elsa González, actual presidenta de FAPE.

 

Autoridad en información confidencial

A partir de su tesis doctoral, Fenomenología de los confidenciales como modalidad del periodismo (1994) se convirtió en la primera autoridad en materia de información confidencial, marcando el rumbo a otros autores como José Apezarena, quien lo cita profusamente en su libro Periodismo al oídotorga2

Ha sido miembro de jurado en numerosas convocatorias periodísticas y literarias a nivel nacional.

Coautor de numerosos libros, en su faceta de editor, fundó en los años 70 la editorial Dagur (hoy desaparecida), cuyo nombre corresponde al dios personificado del día en la mitología nórdica y en la que publicaron poetas como su amigo Juan Van Halen (quién le dedicó un poemario). Entre los títulos más destacados de Dagur está la biografía de Picasso escrita por Antonio D. Olano, Picasso íntimo.  En 2013 publicó El periodismo en el laberinto, en el que recoge su experiencia y conocimiento del mundo de la información a través de un recorrido histórico estructurado a partir de las preguntas sobre las que se basa la crónica periodística: el qué, cuándo, cómo, dónde y por qué.

 

Periodismo zurupeto

Su preocupación por la profesión periodística le ha llevado a participar en numerosas asociaciones y encuentros profesionales en defensa del derecho a una información veraz y de calidad. Denunció el intrusismo profesional y acuñó el término “periodismo zurupeto”, como recogen las actas del primer Encuentro de Corresponsales ENACPEN, celebrado en octubre 2013, para señalar a los amateurs del mal llamado “periodismo ciudadano” ejercido en internet, carente de rigor y deontología profesional.torga3

Además de ACPI, es miembro de la Asociación de la Prensa y del Club Internacional de Prensa.   Ha sido miembro del Consejo de Redacción de la revista PERIODISTAS, de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y presidente de la Asociación Nacional de Hemerotecas de España.

De trato cordial y convicciones firmes, se puso al timón de ACPI en un momento especialmente difícil para esta Asociación después de haber participado activamente en ella como vocal de la Junta Directiva.  Como presidente hizo frente a las dificultades de su gestión ejerciendo su mandato con responsabilidad y compromiso en medio de enormes dificultades.  Sus desvelos para llevarla a buen puerto merecen el reconocimiento y agradecimiento de la actual Junta Directiva y de todos los socios.

Miembros de la nueva Junta Directiva acompañados de los algunos directivos salientes y periodistas de Acpi
Miembros de la nueva Junta Directiva elegida en abril de 2016. José Manuel es el cuarto de derecha a izquierda. Posa junto a la nueva Presidenta electa: Sully Fuentes (Foto de archivo) © ACPI Redacción