Mercedes Roffé, el rostro en el espejo

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Por Jorge de Arco

 

Mercedes Roffé (Buenos Aires, 1954) lleva décadas entregada al ámbito de la poesía. Tiene en su haber doce poemarios y está considerada una de las voces más destacadas de la actual lírica argentina. Ahora, ve la luz “Las linternas flotantes” (Madrid, 2017), una oportuna reedición de este libro de Roffé, el cual tuviera ya su primer bautismo en 2009.

 

La poetisa bonaerense escribe:

 

El poema es el rostro en el espejo

más verdadero que el rostro y que el espejo.

El poema es el flujo de la sangre

más allá del cuerpo

(…)
El poema es el ritmo de lo otro en mí

más allá de mí, siempre más allá.

 

Y, precisamente, desde ese azogue revelador va alumbrando un decir que se hace brasa, nostalgia, remembranza. La distancia que roza sus párpados se torna reencuentro y la presencia cambiante de la realidad busca la raíz ensoñadora de la palabra más sincera.

Su entorno es una hilera de cromáticas sensaciones donde se conjugan “el azul del azul” o el “verde vida del prado”, mientras la luz que alienta los versos salpica la febril mudanza de lo que ayer fue palpable:
Un álgebra superior

equipara

el día y la nocheMercedes Roffé... Portada

lo que será y lo que ha sido

lo que vendrá y el origen

sereno de las cosas

tumulto y paz

convulsión y mar calma

la realidad se ofusca

           [en el retorno.

 

La multiplicidad del verbo de Mercedes Roffé permite al lector sumergirse como un ilusionista en el lado desconocido del tiempo y del espacio. El yo lírico devela las estancias íntimas por las que pasea su conciencia y dibuja un detallado mapa de sus silentes sentimientos.

Hay preguntas que surgen como fogonazos de incertidumbre y que parecen no encontrar respuesta sino detrás de las umbrías madrugadas:

 

¿El amor será al cuerpo

lo que la contemplación

                      [al alma?

¿Ese sosiego?

¿Esa intuición?

del todo en el instante?

¿Ese relámpago en el que

lo real se revela

acorde con su eco?

¿Será aquel hiato en

     [el fluir del tiempo

el único hogar y

    [patria verdadera?

 

Los veinte poemas que integran el conjunto retratan el fuego y el olvido, la sombra y la sangre, la máscara y el horizonte donde las reminiscencias de la vida cobran trascendente tentación.

En su prefacio, afirma Ángeles Mora: `Las linternas fotantes´ es un libro que quiere ser total y al mismo tiempo particular, que arrastra, que nos presenta una especie de ontología de nuestro mundo, de nuestro ser, desde el origen y la infinitud del universo”.

 

Un volumen, al cabo, ungido por el poder del amor, por la insistencia y el misterio de la palabra extendida en sus cinco sentidos:
Ese vaivén

Esa duda que insiste

somos

Esa esquirla clavada en el costado

del ángel que nos guarda.

La Exposición “Zorrilla, poeta popular” en el Bicentenario de su nacimiento

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Hasta el 21 de Enero del próximo año tendremos la oportunidad de ver esta exposición en la Sala de Las Musas, del Museo de la Biblioteca Nacional de España (BNE)

Con esta exposición, la Biblioteca Nacional quiere recordar al poeta reconstruyendo tanto su biografía como la época en la que vivió. A través de los fondos que se conservan en sus depósitos, la Biblioteca mostrará tanto el rico y plural bagaje del Romanticismo español, en el que Zorrilla ocupa un lugar muy especial, como la trayectoria de un creador que siempre apeló al conocimiento del pasado y de las tradiciones para hacer frente a los desafíos del mundo moderno. Sus leyendas históricas, sus obras teatrales, sus poemas, sus actores favoritos y sus contemporáneos le esperan para recordar con él todo un siglo de historia.

 

cartel casa Zorrilla AnaluciaOrtega

Zorrilla ( Valladolid en 1817 – Madrid 1893) fue el trovador del pueblo, como él mismo se llamó, pues se consideraba la voz y la palabra de las personas comunes, de cuyas leyendas y tradiciones bebió su obra. Precisamente por eso, sus versos fueron tan conocidos y recitados en su tiempo.

La exposición se divide en tres partes. La primera repasa la trayectoria de Zorrilla y la inserta en su tiempo para conocer los lugares que frecuentó en su juventud, sus primeras composiciones, sus amigos, su traslado a México, así como los más importantes reconocimientos públicos que se le hicieron en vida: la coronación como poeta nacional en Granada y el ingreso en la Real Academia Española. Se cierra esta primera parte con el homenaje póstumo que recibió en su funeral. La segunda parte se ocupa de una de sus actividades principales: el teatro, al que dedicó casi toda su vida. Las hermanas Lamadrid, Carlos Latorre o Juan Lombía nos ofrecen sus retratos para conocer a quienes representaron en el escenario las obras del poeta. Además, se expondrán no solo sus piezas teatrales más importantes, sino también algunos de sus manuscritos, lo que nos permitirá examinar su forma de trabajo. La última parte de la exposición se centrará en el mundo legendario que creó a través de composiciones como Cantos del trovador, La leyenda del Cid, Ecos de las montañas, etc. Construyó Zorrilla con su obra un imaginario medievalizante que atrajo enormemente a los ilustradores más importantes de su tiempo, algunos de cuyos trabajos podremos ver también en la exposición.

Zorrilla, quien confesaba que en su juventud iba a la Biblioteca Nacional para no pasar frío, regresa ahora y halla, de nuevo, abiertas sus puertas para encontrar “amigos que me esperan y hospitalario hogar”.

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La Exposición está Comisariada por Raquel Sánchez García.

Información práctica

  • Del 19 de septiembre de 2017 al 21 de enero de 2018
    De martes a sábado de 10 a 20 h.
    Domingos y festivos de 10 a 14 h.
    Último pase media hora antes del cierre. Entrada libre y gratuita.
  • Sala de las Musas del Museo de la BNEzorrilla cup

Nota de Prensa BNE

 

 

 

 

 

Vista de Valladolid (al fondo la Academia de Caballería) Ana Lucía Ortega ©
Vista de Valladolid (al fondo la Academia de Caballería)
Ana Lucía Ortega ©

La venezolana Yolanda Pantin, ganadora del XVII Premio Casa de América de Poesía Americana

Nota de prensa

 

El jurado del  XVII Premio Casa de América de Poesía Americana, reunido en Casa de América y compuesto por Luis García Montero, Jesús García Sánchez, Juan Malpartida, Jorge Galán, Santiago Miralles y Anna María Rodríguez Arias como secretaria, decidió por unanimidad otorgar el galardón a la poeta venezolana Yolanda Pantin por su obra “ Lo que hace el tiempo”, de la que el jurado destaca que “se trata de un poemario íntimo que activa al mismo tiempo las regiones de la meditación y el pensamiento. Con gran fuerza narrativa y simbólica, el libro avanza desde un sujeto ficticio cargado de expresividad e imaginación. El tono es contenido. Y elegante en su brevedad formal y su pureza estilística. El paso del tiempo y la memoria son un tenue hilo conductor en el que se van engarzando los poemas, con un brillo a la vez común y distintivo”.

El premio, convocado por Casa de América con la aspiración de estimular la escritura poética en el ámbito americano, está dotado con cinco mil euros e incluye la publicación de la obra por la Editorial Visor Libros.

Yolanda Pantin nació en Caracas en 1954. Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Poeta, ensayista, editora, autora de libros para niños.

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Ha publicado Casa o lobo (1981), Correo del corazón (1985), La canción fría (1989), Poemas del escritor(1989), El cielo de París (1989), Los bajos sentimientos (1993), La quietud (1998), El hueso pélvico (2002),Poemas huérfanos (2002), La épica del padre (2002), País (2007), 21 caballos (2011).

En 2014 la editorial Pre-textos publicó País, poesía reunida 1981-2011. Ha sido invitada a participar en festivales, simposios, lecturas de poesía en España, Francia, Italia, Argentina, Perú, Uruguay, USA, México, Colombia, Portugal, El Salvador, Guatemala, Holanda, Portugal, entre otros países. Ha sido traducida parcialmente al inglés, francés, alemán, holandés, portugués.

En 1989 recibió en Caracas el Premio Fundarte de Poesía. Fue becaria de la Fundación Rockefeller en Bellagio Study Center. En 2004 recibió la Beca Guggenheim.

Fundó y fue miembro del consejo del Fondo Editorial Pequeña Venecia; fundó y codirigió la revista El puente, pensar en Venezuela junto con Igor Barreto y Michelle Ascensio, en Caracas; fue directora adjunta de la Fundación Casa de la Poesía Juan Antonio Pérez Bonalde, en Caracas. Fue directora de museología del museo de arte contemporáneo Alejandro Otero (MAO) también en Caracas.

El aperitivo de Hay Segovia 17

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La inauguración de la duodécima edición del Festival Internacional Hay, en su sede habitual en España, la ciudad de Segovia, tuvo lugar el 16 de septiembre en el Aula Magna de IE University, en el Campus de Santa Cruz La Real, con la asistencia de relevantes figuras de la política y expertos en los campos del arte, la ciencia y la docencia, y tuvo como epílogo el Coloquio «Voces Libres: liderando ciudades».

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La Mesa Redonda se inició con el reclamo de exponer apuntes de diferente signo, sobre el futuro al que están abocadas las metrópolis en el siglo que vivimos. La principal inquietud que abrió el debate, indagó sobre cuáles serán las realidades que viviremos, en un mundo regido bajo el signo de la imparable tecnología. La respuesta fue tan abierta e imprecisa, como lo es el tema en sí mismo. Como conclusión, esta máxima: nos queda la opción de adaptarnos y tomar conciencia de la necesidad de una gobernanza eficaz para este cambio que se avecina.

 

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Esta tarde, cada uno de los participantes ofreció su opinión, en un debate bajo el auspicio del diario El País y moderado por el periodista Jesús Ruíz Mantilla, quien tras algunas intervenciones de los invitados, resumió que afrontamos una etapa donde reina el «…desconcierto, la incertidumbre y el miedo, ante esa nueva clase social precaria que ha surgido y que no solo se refiere a los desempleados, sino al colectivo que los rodea… al aumento de respuestas que se acogen al populismo y en extremos importantes, a opciones xenófobas y de rechazo»…lo que nos lleva a plantearnos si existe un miedo a la libertad.

 

Simon Manley, Embajador del Reino Unido en España; Cristina Manzano, periodista, directora de ES GLOBAL y experta en relaciones internacionales; Amador Menéndez, científico y autor de “Historia del futuro. Tecnologías que cambiarán nuestras vidas” y Manuel Muñiz, Decano de IE School of International Relations y profesor en Harvard University, concluyeron que estamos asustados ante la rapidez y el desafío de estos cambios, y destacaron que la principal dificultad de hoy, es que no miramos los grandes problemas de forma multidisciplinar, y expusieron el caso, por ejemplo, del calentamiento global, que exige una acción colectiva.20170916_190054

 

El profesor Manuel Muñiz enfatizó en el efecto de la tecnología, la robótica y cómo se ha traducido en el empleo, en la sociedad, y en el campo político. «El futuro promete grandes cosas —dijo— pero tenemos serios retos a la hora de gobernar esta transformación tecnológica y la gestión de esa prosperidad. Hemos encontrado una serie de fórmulas tecnológicas para avanzar, la pregunta es, si seremos capaces de gobernar esos procesos y controlar las externalidades».

 

 

 

 

Esta sesión inaugural estuvo a cargo del Presidente de IE University Santiago Iñiguez, quien cedió la palabra a la regidora de la ciudad de Segovia.

Clara Luquero, Alcaldesa de Segovia: …«Cada día tenemos la responsabilidad —felizmente aceptada— de seguir imaginando un mundo sin exclusiones interesadas ni violencia, donde las palabras sean un hilo fino para tejer solidaridad y no para lanzar rencores. Sí, ya lo saben ustedes, pueden pensar que somos soñadores, pero no somos los únicos, así que, todos juntos imaginemos el mundo de la mano del Festival».

En representación de Ramón Azuara, Director General de Renfe Viajeros, uno de sus directivos ha agradecido a la compañía —que celebra este año el 25º aniversario del tren de alta velocidad española (AVE) — facilitar el traslado de los asistentes a la inauguración del Festival.

A continuación, hizo uso de la palabra el secretario de estado de Cultura, Fernando Benzo, quien ha destacado el espíritu de un Festival que garantiza la cercanía entre el autor o creador con el receptor de la creación, haciendo posible una retroalimentación entre ambos, sin dejar de lado al espectador que podrá disfrutar a lo largo de estos días de las actividades del Hay.

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La sesión inaugural concluyó con la visita a la exposición “Escuchar audiolibros también es leer” en el Espacio de Arte de La Alhóndiga, abierta a los visitantes del Hay Festival en Segovia los días 21, 22 y 23 de septiembre. El comercio del audiolibro ha experimentado en el último año un crecimiento vertiginoso, gracias, entre otras razones, a la expansión de los smartphones en la sociedad. El pasado año, la facturación rebasó los 2 millones de dólares, cifra que supera la obtenida en 2015 en un 18 por ciento.

 

ACPI estuvo presente en la exposición "Escuchar audiolibros también es leer" Izquierda: Ana Lucía Ortega webmaster y la derecha: Sully Fuentes, presidenta de ACPI.
ACPI estuvo presente en la exposición “Escuchar audiolibros también es leer”
A la izquierda: Ana Lucía Ortega webmaster de la revista digital y a la derecha: Sully Fuentes, presidenta de ACPI.

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El Festival debe su nombre a la ciudad donde tuvo su origen: Hay-On-Wye en la región de Gales, fronteriza con el condado inglés de Herefordshire, donde tuvo lugar en 1988 el primer encuentro entre literatos, músicos y representantes de otras manifestaciones artísticas. Diez años después, el evento se universalizó y desde 2006 España lo acoge en Segovia, convertida ya en lugar de culto para las artes gracias a este encuentro multisectorial de las artes y las ciencias.

 

Consulte aquí la programación del Festival:

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Cuando duele el recuerdo

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Por Jorge de Arco

Contactar con el autor: jorgedearco@telefonica.net

 

Bajo el título de “La fábrica” (Devenir. Madrid, 2017), ve la luz el primer poemario de Borja Campo Alange. Este madrileño del 79, ya tiene en su haber dos novelas, “La vida epifita” (2012) y “Séale la tierra ligera” (2014)

En este su bautismo lírico, expone un tejido de homogéneas reflexiones, de vívidas experiencias, de sólidas creencias, que devienen en un mapa íntimo y trascendido. Su viaje interior se rodea de un expreso deseo por reconocerse al par de su conciencia y anudar el tamaño de su espacio y de su tiempo a la mudanza del alma:

 

Y acepto mi presencia más allá del sistema,

de la memoria.

Mi mundo supera mi lenguaje.vasar poetico jdArco

`¿Cómo probarlo?´, dirán.

 Y yo contesto con la ventaja

de la poesía

(…)

`La materia prima no es la palabra,

ni la partícula.

La materia prima soy yo´.

 

Dividido en tres apartados, “Materias primas”, “Productos terminados” y “La fábrica”, el volumen mantiene una anímica eficacia, una sugerente tensión, que contribuye a  que el lector se aproxime con mayor fluidez a su ulterior mensaje. Los ecos de una palabra transformadora e inquietante, sobrevuela buena parte de estos poemas en donde anidan una luz vulnerable y un universo solidario.

Con una voz sostenida en una significativa narratividad, el sujeto lírico se va inquiriendo sobre la existencia, sobre la verdadera libertad que rodea su ser. Preguntas, al cabo, que encuentran -o no- respuesta, pero que le sirven como desahogo humano y necesario:

 

¿Puede ser, dime, puede ser un eco

 este grito

 este llanto

esta cura

esta herida

este sin nombre

consentido?.

 

En su “Poética”, Julio Cortázar dejó cincelado este personal pensamiento: “La poesía prolonga y ejercita la oscura e imperiosa angustia de posesión de realidad, esa licantropía ínsita en el corazón del hombre que no se conformará jamás –si es poeta- con ser solamente un hombre”. Campo Alange parece sentirse deudor de la máxima cortazariana, pues su discurso crece unido a una verdad que no cede y que profundiza en una materia candente, muy próxima a su palpable cotidianeidad. Su verbo se expande y se derrama de forma valiente, y se torna dador de una certidumbre reveladora:

 

Que no es un fracaso darnos cuenta

[de que no podemos cambiar el mundo.

 Que es vida no conseguir casi  nunca

[lo que queremos.

 Que duele el recuerdo

[a causa de la eternidad del presente.

 

La espiritualidad del amor y el peso de la memoria se alinean, a su vez, en estas páginas y se hacen temática recurrente. La detenida observación de cuanto gira en derredor de Dios y de la naturaleza sostienen, también, un ámbito que desvela la quimera de cuanto el poeta madrileño reescribe en su corazón.

 

En suma, un poemario  intenso y atractivo, ajeno a oropeles y que signa en su interior los acentos de un escritor de hondo aliento:

 

Tan sólo en esta fábrica de versos

 en la que espero, y tú me esperas, y nos

cierne el sentido último, estar quiero,

solos, tú y yo.

Entre las flores frías – Nuria Barrios

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Por Jorge de Arco

 

    Con “La luz de la dinamo” (Fundación José Manuel Lara. Colección Vandalia. Sevilla, 2017), Nuria Barrios obtuvo el VII premio de poesía iberoamericano “Hermanos Machado”. La autora madrileña suma con éste su tercer poemario, tras “El hilo del agua” y “Nostalgia de Odiseo”, editados en 2004 y 2012 respectivamente.

A la naturaleza circular del poemario obedece, precisamente, su título, así como al incesante girar de las ruedas de la bicicleta, las cuales resultan familiares y evocadoras para el sujeto lírico.

Atravesado por tres temas fundamentales, la infancia, el amor y la muerte, el decir de Nuria Barrios se vertebra desde una óptica de intencionada transparencia. Su verso discurre sereno, sin alteraciones y remite a una semántica amatoria, reveladora:

 

Yo antes quería todo

ahora nada significa lo mismo.

Me perdí

no sabía dónde estaba

te decía perdida en ti

tú lo negabas

en ti sólo estabas tú.

Yo había desaparecido

olvidada de mí.

Sin mí, vacía de sí

la realidad vibraba.

 

Las cicatrices del corazón y la dicha que alimentó el alma se tornan protagonistas de buena parte de estos textos, que se mueven entre la luz y la penumbra. Los escenarios que antaño fueran cobijo amante son ahora refugio para una realidad distinta, adulta. Los años cumplidos dibujan una verdad construida sobre la experiencia, un mapa íntimo del que brotarán más recuerdos que sorpresas:

 

Hoy

que por siempre ya serás pasado

Portada del VII Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado
Portada del VII Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado

conjuramos tu futuro en nuestro presente

y en tu cuerpo inerte insuflamos vida

rescatada la flor de tu carne

entre las flores frías

más tu muerte devora el Tiempo

y fosiliza nuestro aliento

igual que insectos

    [atrapados eternamente

en el interior dorado

de una gota de resina.

 

      La poetisa madrileña recupera su niñez a través de la revisión de antiguas canciones infantiles. El eco de sus melodías, de su mensaje, tiene aquí un espacio novedoso para su relectura. Los protagonistas familiares también ocupan su antiguo lugar y los paisajes que sostuvieron el sabor pretérito vuelven a pintar los colores presentes. Ese retorno vivencial suena así:

El cocherito leré

la invitó a la botica, leré

para que el boticario, leré

le diese pastillas.

 

A comprar pastillas, leré

para el mareo, leré

Gretel va y viene, leré

sentadita en el coche.
 

Un poemario, en suma, que se adentra en el denso espacio de la vida, en el latir incesante de la esencia humana y que recorre de parte a parte la reflexiva liturgia de los anhelos, el hechizo dorado del destino, la rayuela última de la existencia:

 

Separar la piel de la vida

no hablo de mudar la piel

sino de eliminarla.

 

 

Raíces de la luz necesaria

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Por Jorge de Arco

 

Más de cuatro décadas lleva Xavier Seoane (1954) dedicado al ámbito de la cultura en sus muy distintas expresiones. Escritor, profesor, conferenciante, articulista, comisariado de exposiciones…, su pasión por el mundo artístico y literario se ha mantenido constante a lo largo de todos estos años. Y sobre todo en su Galicia natal, donde ha desarrollado la mayor parte de sus actividades.

 

Ahora, la editorial ourensana Linteo, da a la luz una oportuna compilación en versión bilingüe y traducida por el propio autor bajo el título “Elogio del vivir”. El volumen reúne una amplia muestra de trece de los poemarios editados por Seoane hasta la fecha, desde “La nuca del pájaro” (1978) hasta “Espiral de sombras” (2013).

El quehacer del vate coruñés se orilla desde una visión de la existencia en la cual confluyen la celebración del vivir y lo frágil del ser humano ante su finitud. Como es lógico, sus primeros libros se sostienen sobre componentes más gozosos y derraman un verso liberador y cómplice. Tal y como puede leerse, p.ej., en su libro “El canto de la tierra” (1987):

Portada Raíces....

Ved

la transparencia

el aire

olas cubren montañas

valles se abren al mar

el amor es diadema

de inmensidad

como fruto sonámbulo

resplandece el rocío en el huerto irreal

la luz radiante pasa acariciando

hombres bestias y aves

 

La amplitud de su obra deviene en una latente variedad temática que escenifica territorios, protagonistas, acordanzas, experiencias…, las cuales se aúnan a la hora de conformar su personal mapa lírico. A su vez, los elementos ficticios, reales, visionarios, alegóricos, quiméricos, vitalistas y amatorios se ordenan de manera coherente y rigurosa para dar cuenta de un cántico de sobria modulación:

Danzaremos.

En el azul danzaremos

Más allá del silencio danzaremos,

detrás del corazón, en la paz de los cielos,

más allá del deseo danzaremos.

 

En su estudio previo, Xosé María Álvarez Cáccamo analiza con precisión las etapas y claves de la poesía de Seoane. Y en él, reconoce hallar “la inteligente selección de adjetivos vitalizadores, el manejo de un léxico culto y rico en matices y la habilidad rítmica”. Todo ello, sumado a las trascendentes características renovadoras que trajo la Generación de poetas gallegos de los 80, de la que Seoane fue parte muy activa.

 

La lírica del poeta gallego tiene un hálito biográfico que hace de su palabra geografía cercana. El tiempo y el espacio que articulan la verdad de sus textos remiten a un relato solidario que retorna al origen y se deja ganar por la vigencia de unos sentimientos plenos de certidumbre:

 

Regálame tus ojos.

Son pétalos que arrastran lentas aguas.

Regálame tus labios.

Son raíces de la luz necesaria.

Deja

que nuestros cuerpos se alcen

a la intacta serenidad de un grito o un disparo.

Regálame el crepúsculo de todas las derrotas,

la más lenta promesa de los días y los años.

 

Cabe destacar también que el tema de la muerte signa en buena medida el conjunto y, aún a sabiendas de que Seoane revela la falta de opciones ante su íntima caducidad, ensaya la manera de asumir y modelar tan complejo trance:

 

La muerte es un horizonte

en el que todos los sueños

pueden cumplirse

cuando la vida no tiene nada que darnos.

 

En suma, una antología elocuente y llena de atractivos, que acerca al lector el decir de un escritor de largo aliento lirico, con “ese misterio insomne y silencioso” que necesita toda buena poesía.

No vivo la cotidianeidad como muchas personas – Daína Chaviano

presentacion

 

Por Ana Lucía Ortega

El mismo día que la EDITORIAL HUSO cumplió un año de vida, la escritora cubana Daína Chaviano (La Habana, 1957) presentó la última de sus obras literarias bajo el sello de esta casa: Extraños Testimonios. Prosas ardientes y otros relatos góticos.

   El Garito de La Central de Callaoen Madrid, se quedó pequeño para albergar a todos los que quisimos escuchar de primera mano las confesiones de la autora, y los avatares de este libro en el cual ha estado trabajando veinticinco años.  Lo comenzó mientras vivía en Cuba —allí estuvo hasta la década de los noventa, cuando se asentó en Miami—, lo entregó a una editorial, pero nunca llegó a ver la luz. Tampoco se publicó en el extranjero. «Pensé que ese rechazo era una desgracia —argumentó la escritora —. Las grandes editoriales no quieren publicar relatos o libros de cuentos. Me decían que los lectores no leen cuentos. Ahora veo que esta demora en publicarlo ha sido una suerte, porque finalmente el libro ha salido con la edición más bella que podía imaginar. Estoy feliz no solo por la acogida del público, sino por el cuidado artesanal, casi de orfebrería, con que se ha trabajado la edición como concepto artístico, tanto dentro como fuera del libro».

Mi lengua materna sigue siendo el español y la riqueza que me proporciona este idioma no la encuentro en el inglés

La ganadora del Premio Azorín de Novela en 1998, por su obra El hombre, la hembra y el hambre, está valorada entre las escritoras más relevantes de literatura fantástica y ciencia ficción en lengua castellana a nivel mundial. Con estos dos géneros se dio a conocer en su tierra natal. Sin embargo, al abandonar la isla, Daína tuvo la necesidad personal de procesar una serie sucesos que vivió. Nació entonces la serie La Habana oculta, donde reseña una Habana, y por extensión una Cuba, que en nada se parece a la de las promociones turísticas ni la literatura. La Habana de Daína está llena de fantasmas y criaturas que no pertenecen al mundo cotidiano, y de sucesos de carácter paranormal o mágico. El Premio Azorín de Novela pertenece a esta serie.

Cubierta del libro (4ª edición)
Cubierta del libro (4ª edición)

Las páginas de esta edición de Extraños testimonios están estructuradas en dos partes: Sacrilegios nocturnos y Prosas ardientes. Dos de los relatos son vivencias reales. Otros se inspiran en objetos, o en situaciones de la realidad fabuladas. La escritora define a algunos relatos como metaficción o metaliteratura, ya que abordan la visión del propio creador, en este caso el autor —ella misma— presentando el arte de escribir. En esta situación se encuentra un cuento corto, narrado en primera persona, donde un escritor cada vez más histérico quiere que un personaje haga ciertas cosas, cuando en su lugar hace otras totalmente distintas al papel que tiene asignado en la historia. Hay otros textos que por su forma son experimentales y pueden calificarse como juegos narrativos.

Creo en la memoria genética y en la reencarnación. Y no me importa lo que otros piensen de mí por esto.

El cuento “Vida secreta de una mujer loba” se incluye en el género que la escritora cataloga como prosas poéticas. En él, la autora fantasea con el mundo interior de la mujer. Este relato, personalmente, me parece un ensueño de una sutileza impresionante, y al leerlo, repaso mentalmente la declarada obsesión de Daína con la prosa: «Reviso miles de veces… cambio las palabras una y otra vez… tan es así que, cuando se hacen nuevas ediciones de mis libros ya publicados, siempre vuelvo a cambiar algo. Este libro, sin embargo, es una excepción porque tuvo veinticinco años de trabajo. Después de buscar, una y otra vez, los adjetivos más exactos, los verbos más precisos, finalmente veo que no puedo cambiarle ni una coma más».

La influencia de un escritor es una pregunta recurrente en cualquier presentación o entrevista. Daína refiere que en este libro, las suyas provienen de Edgar Allan Poe, de María Luisa Bombal y de Lovecraft. Leer a Margaret Atwood en inglés favoreció que intentara pulir su prosa para conseguir la misma transparencia y pureza que halló en los textos de la autora canadiense.

La autora de esta entrada junto a Daína Chaviano el día de la presentación de la obra en La Central de Callao.
La autora de esta entrada junto a Daína Chaviano el día de la presentación de la obra en La Central de Callao.

Me resulta interesante conocer el proceso de creación de un escritor. En el caso de Daína, supuse que tendría un carácter extremadamente intenso, dados los temas de sus obras. En ella, nace de diferentes situaciones o escenarios. Podría ser un sueño, una escena que ve, una imagen gráfica o una frase que pilla al vuelo y que se puede convertir en el título de una novela. Así salió Fábulas de una abuela extraterrestre. La autora lo expresó así:

«Quise imaginar qué clase de fábulas podría contar una extraterrestre que fuera abuela, y guardé esa frase entre las ideas de títulos que tenía. Un buen día, de pronto, me llegó la imagen de una mujer vestida con un ropaje de velos, huyendo a lomos de un caballo… Mientras ella cabalgaba, los árboles iban desgarrando sus ropas… Ahí empezó el embrión de la novela».

«Normalmente, cuando termino un cuento o una novela, lo dejo reposar, hornear, y después de un tiempo, regreso a él y lo miro con otros ojos. (…) Lo trabajo muchas veces, hago miles de versiones, lo reviso, vuelvo a imprimir y eso lo hago innumerables veces (…) Esta última novela que acabo de entregar ha sido un trabajo de diez años…».

 

Sueño cada vez menos con Cuba. Y cuando sueño con ella, tengo pesadillas.

 La última novela a la que se refiere Daína Chaviano es un thriller histórico donde no aparece la Cuba presente, que es el escenario donde más se concentran los escritores de su generación. Ella —nos descubre— no desea limitarse a revivir traumas; por el contrario, quiere buscar explicaciones de lo que les ha ocurrido como país, no solo a través de elementos sociales y políticos, sino también explorando esa otra parte de la realidad donde caben la psicología y su relación con la magia, la mitología y los elementos paranormales. «Los nativos de culturas primitivas conviven con dioses y seres mitológicos que forman parte de sus vidas. Sus dioses son tan reales como sus madres o sus padres. Esa relación entre magia, mito y realidad, conforma (entre otras cosas) las características de una nación y crea las bases de lo que será la psicología de ese pueblo. Es algo que ocurre en todos los países. La novela que saldrá próximamente, donde abordo estos temas, será la última del ciclo La Habana oculta. Creo que no tocaré más a Cuba durante un tiempo. En estos momentos, me interesa más el destino del planeta donde vivimos que ciertos países o regiones. (…) Cada vez estoy más en contra de las divisiones geográficas o políticas, lo cual no quiere decir que proponga renunciar a las particularidades de cada cultura. Tenemos que disfrutar de la riqueza cultural del otro. Pero me interesa más la suerte del mundo y del ser humano, como un todo».

Sus novelas recogen muchas experiencias vividas y muchas maneras de ver la realidad. Ella no vive la cotidianeidad como el resto de personas. «Creo que mi mente funciona de manera diferente. Ahora mismo estamos aquí, en una librería con paredes cubiertas de ladrillos. Muchas personas se quedarían con esa primera visión. Yo tengo la costumbre de mirar mi entorno y tratar de ver lo que otros no ven, o de verlo de una manera distinta (…) Por ejemplo, a veces voy por la calle y de pronto la gente comienza a parecerme muy extraña. El mundo que me rodea se vuelve raro, y me digo a mí misma: “Si yo fuese un extraterrestre infiltrado entre esta gente, ¿cómo vería este planeta?” Y empiezo a percibirlo todo de manera muy distinta, con una especie de distanciamiento y de extrañeza, como si lo viera por primera vez».

Seguramente Daína conocerá la historia del edificio madrileño donde tuvo lugar la presentación de Extraños testimonios, revelada por el suplemento cultural Babelia del diario EL PAÍS. Aquí estuvo la primera delegación de Cuba fuera de la Isla, cuando se independizó de España. Posteriormente, a finales del siglo XIX, el edificio era una casa familiar con su propia capilla que ocupaba el sótano, el mismo que albergó un secadero de tabaco en tiempos que la habitaron los cubanos, y ahora acoge “El Garito” con sus paredes de ladrillos a la vista, en la estrecha calle Postigo de San Martín, que esconderá no pocos secretos, entre esos adoquines que pisamos los mortales, sin darle ninguna importancia.

Estuve tentada a preguntarle a Daína si en la noche de la presentación, ella percibió algo peculiar entre aquellos ladrillos que rodean “El Garito”. No lo hice, porque temí que revelara el germen de alguna nueva obra, que quizás algún día tendremos la ocasión de disfrutar sus lectores.

Comparto el booktrailer del libro realizado por Liuba Cid que se estrenó en esa presentación, y tiene Huso Editorial en su website. Espero que lo disfruten y a continuación, debajo del vídeo, no se pierdan algunas anécdotas de esa tarde:

 

Foto destacada: De izquierda a derecha, Mayda Bustamante, directora de Huso Editorial, la autora Daína Chaviano y Javier Velasco quien tuvo a su cargo la presentación.

Anécdotas de la presentación

Sobre Los mundos que amo, la autora responde a un lector asistente a la presentación, que le pregunta sobre el carácter autobiográfico de la obra (Alfaguara, 2004. Fecha de publicación original 1980)

«Recuerdo vívidamente el momento en que subí la escalera que llevaba a la azotea de mi casa, después de oír los ruidos. Cuando fui a abrir la puerta, de pronto sentí un terror que ahora pienso que fue inducido, porque no era racional. Bajé corriendo hasta mi cuarto, me cubrí la cabeza con la sábana y me dormí al instante. Al día siguiente, cuando desperté, me sentí rara, como acatarrada, como si hubiera pasado mucho frío. Y me acordé de haberme despertado en medio de la noche, de haber visto una figura en mi cuarto, apoyada al marco de la puerta que daba al pasillo, y de haberme vuelto a quedar dormida en mi cama. Todo eso es real. Lo que conté en el relato, que ocurre después de sentir los ruidos en la azotea, puede que haya sido imaginación, pero puede haber sido cierto. No sé. He leído mucho sobre recuerdos borrados después de ciertos encuentros cercanos. Cuando me levanté, sentí la necesidad de escribir sin parar todo lo que me venía a la cabeza después de esa experiencia. Escribí y escribí lo que recordaba, y el resto salió solo, de manera casi automática. Mucha gente, después de leer lo que describo sobre el viaje a Tiahuanaco, me ha dicho: ¿Cómo pudiste describir tan bien ese lugar? Es un misterio para mí misma».

A la pregunta de otro asistente sobre el motivo de que los escritores cubanos contemporáneos, pese a vivir fuera de Cuba, sigan incluyendo a la isla en todas sus obras, Daína responde: «Mi caso no es exactamente así. Bueno, es y no es. Pero en términos generales, creo que esa obsesión es una manera de exorcizar, de liberarse de los traumas reviviendo o reelaborando lo vivido, es una especie de terapia. Creo que el cubano, en general, está traumatizado de muchas formas. Yo he tratado de liberarme de eso. En mi novela más reciente —La isla de los amores infinitos es tan importante la historia que nace en España, como la parte africana y la china: las tres etnias más importantes que conforman la identidad cubana, pero no la Cuba contemporánea en sí (…)».

Además de indagar sobre su proceso creativo, yo misma quise saber si la autora tiene predilección por alguna de sus creaciones y me respondió con una rotunda lógica: «No tengo ninguna. Todas tienen un pedazo de mí. Es como peguntarle a una madre a qué hijo quiere más. Los amo a todos de formas diferentes».

En la foto, junto a Mayda Bustamante, directora de la editorial, viendo el book trailer realizado por Liuba Cid que se estrenó en esa presentación.
En la foto, junto a Mayda Bustamante, directora de la editorial, viendo el book trailer realizado por Liuba Cid que se estrenó en esa presentación.

Otro de los asistentes a la presentación en El Garito, le preguntó a la escritora cubana por el papel de la mujer en la literatura:

  • Pregunta: El semanario de mayor tirada en España sacaba el domingo que los tres pilares de la literatura eran el señor Javier Marías, Mario Vargas Llosa y Pérez Reverte. Hace diez, quince años, esta portada seguiría siendo la misma porque no hay relevo generacional y no hay una mujer en la aportada. ¿Cuál debe ser el papel de la mujer en la literatura?
  • Respuesta: Pues el mismo que tiene el hombre, en todos los niveles, no solo en el arte. Hay mujeres que han sido inventoras y nunca se las menciona. En la literatura pasa un poco eso. (…) Pienso que se ha minimizado el papel de la mujer, de la escritora. Una de las virtudes de la editorial Huso es que está rescatando la obra de muchas escritoras interesantes que han sido olvidadas o relegadas por la historia o los prejuicios (…)

Publicado inicialmente en WEBPERIODISMO

José López Martínez, ¿el príncipe que todo lo aprendió en los libros?

En su despacho de la Asociación de Escritores y Artistas

 

Por María José López de Arenosa

Al escritor, poeta, periodista y crítico literario José López Martínez (Tomelloso, 1931) le gusta decir que él se parece al “príncipe que todo lo aprendió en los libros”, recordando la célebre comedia de don Jacinto Benavente; aunque si leemos sus libros y hablamos con él queda claro que también los viajes, los estudios y la vida han dado forma y consistencia a su formación humanística. Su vocación poética vino dada por su lectura apasionada de los clásicos y especialmente por la impresión que le produjeron las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer y la obra de San Juan de la Cruz. También le impactaron los novelistas rusos del siglo XIX, especialmente Dostoievsky. “La personalidad ―dice― se forja en los zarpazos del asombro”. Francisco de Quevedo es otro de los autores que más ha influido en su manera de entender la literatura. Y entre los de nuestro tiempo, Juan Rulfo y Camilo José Cela.

Empezó a escribir en el periódico Lanza, de Ciudad Real, cuyo suplemento dominical llegó a dirigir. Al fijar su residencia en Madrid, aquel mundo literario que soñaba empezó a convertirse en realidad. Inmediatamente se incorporó a las tertulias del Café Gijón, del Varela, del Comercial donde conoció a los autores más importantes de aquel tiempo: Antonio Buero Vallejo, Francisco Umbral, Gerardo Diego, Leopoldo de Luis…  Umbral le aconsejó que se buscase un pseudónimo más sonoro con el que darse a conocer, pero al contrario que su tocayo José Martínez Ruiz –Azorín-, y el propio Umbral, nuestro protagonista prefirió la fidelidad al nombre y apellidos heredados de sus padres, gesto que le honra, y con ellos como santo y seña ha conseguido una obra importante en el periodismo y la literatura.

Entrevisto a José López Martínez en su despacho de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, de la que es director general desde hace más de veinte años. Le pido nos diga cuáles han sido sus maestros, los orígenes de su literatura: «Azorín me enseñó a escribir, Ortega y Gasset a pensar y Eugenio D’Ors a estructurar y dar consistencia a mis conferencias. En el relato breve y en el cuento me deslumbraron Leopoldo Alas Clarín, Ignacio Aldecoa, Juan Rulfo y Julio Cortázar».

Para la tumba del charlista Federico García Sanchiz, con el que le unió una gran amistad, propuso el epitafio que reza sobre su lápida en el cementerio de El Toboso: España fue su Dulcinea,  frase que bien podría aplicarse a su propia trayectoria como cervantista reconocido. Y mientras hacía los trámites para aquel entierro, conoció a don Gregorio Marañón, a quien después visitaría en varias ocasiones.

Durante sus primeros años en la capital de España compaginó su trabajo con el estudio de los clásicos y las lecturas vespertinas en la Biblioteca  Nacional, donde en una ocasión se quedó atrapado después del cierre, y en  la del Ateneo de Madrid. Entre sus poemarios cabe destacar Brasas de la Memoria y En el mar riguroso de la muerte; de sus libros de ensayo, Pueblos y paisajes de El Quijote,  Memoria de nuestros clásicos  y Las vueltas del tiempo en la cultura de Castilla-La Mancha, con el que obtuvo el Premio Licenciado Torralba.

«No he conocido una emoción mayor que la poesía. Cuando se es poeta uno sabe lo que sueña, lo que quiere hacer en la vida», dice. Pero, como además de soñar, había que pagar las facturas, su cálamo infatigable encontró espacio ―entre otros muchos periódicos nacionales―, en las páginas de Ya, Diario de Barcelona, Hoy de Badajoz y las agencias Prensa Asociada, Logos, Efe y Fax Press, aquí en los años que la dirigió Manu Leguineche, con quien le unió una gran amistad. Ha sido también editorialista del periódico mexicano El Informador, colaborador de los programas culturales de RNE y de las revistas Mundo Hispánico,  La Estafeta Literaria y guionista de TVE.

 

Presidiendo un acto en Asociacion de Escritores y Artistas - A su derecha en la imagen Angel Las Navas, socio de ACPI
Presidiendo un acto en Asociacion de Escritores y Artistas – A su derecha en la imagen Angel Las Navas, socio de ACPI

Se incorporó a ACPI en los años 70 y es uno de nuestros socios más antiguos.  Ocupó la vicepresidencia de nuestra asociación y ha sido también vocal en varias juntas directivas, la última vez durante la presidencia de su gran amigo José Manuel González Torga.  En la larga lista de asociaciones y organismos de los que forma parte cabe destacar la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, de la que es director general y director de su revista, Mirador. Es, además, miembro del Consejo de Cultura de la Comunidad de Madrid. También es vocal de la Junta Directiva y cofundador de la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha, de la que fue vicepresidente. Fue finalista del Premio Antonio Machado de Narrativa, con un jurado presidido por Camilo José Cela. Durante su prolífica carrera, jalonada con numerosos premios, ha publicado más de veinte mil artículos y una veintena de libros. Profesor “Honoris Causa” del Real Colegio Universitario de San Lucas, en Alemania, una de las instituciones académicas más antiguas y prestigiosas de Europa.

Su sentido profundo de la vida y de la poesía, junto con su anecdotario personal con las grandes figuras de la cultura, los toros, el deporte y el espectáculo, lo convierten en conferenciante y tertuliano ameno con quien las horas de conversación transcurren sin que una se dé cuenta. Así ocurrió durante un almuerzo para hablar sobre este artículo que se prolongó hasta casi las nueve de la noche.

Fundador de la Casa de Castilla-La Mancha, institución que presidió durante quince años, José López Martínez engrosa la nómina de tomelloseros ilustres de las artes y las letras como los pintores Francisco Carretero, Antonio López Torres, Luis Quirós, Antonio López García, Fermín García Sevilla y los escritores Francisco García Pavón, Eladio Cabañero, Dionisio Cañas y Natividad Cepeda.

Presentacion libro Mas alla de la realidad en Casa Castilla-La Mancha
Presentacion libro Mas alla de la realidad en Casa Castilla-La Mancha

Su último libro, Más allá de la realidad (Editorial Beturia, 2016), es un regreso al campo manchego, a los orígenes, a los personajes que habitan en el imaginario colectivo de un mundo casi extinto. El paisaje de las eras, los trillos, los viñedos, las cosechas bajo el sol ardiente del verano, y también el paisanaje ―el gitano señorón, el tío Carrasco cargado de falsas medallas, Anita Domínguez, con el novio que se echó en Ciudad Real y que venía al pueblo haciéndose pasar por americano― componen la crónica de un pueblo cuyo recuerdo habita feliz en el corazón de José López Martínez; páginas que él deja escritas para que aquellos años de posguerra y escasez no caigan en el olvido.

Firmando ejemplares de Mas allá de la realidad
Firmando ejemplares de Mas allá de la realidad

 

 

De vuelta a los orígenes, tras su periplo vital, nuestro poeta y escritor manchego podría responder ante sus paisanos como el protagonista de la obra de Benavente: «Vi realizados todos mis sueños porque creía en ellos». Y a los lectores en general con estos versos de un próximo libro, ya casi terminado:

 

                               La esperanza es un signo luminoso

                               que nos alumbra en las noches oscuras

                               del corazón. La esperanza nos convence

                               de que los ríos no se secarán nunca

                               y las flores vencerán al otoño.

 

Foto de portada: En su despacho de la Asociación de Escritores y Artistas

Neruda, tentativa de hombre infinito

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Por Jorge de Arco

 

Quien junta estas letras tuvo en su adolescencia a Pablo Neruda (seudónimo de Neftalí Reyes Basoalto, chileno, 1904-1973, premio Nobel de Literatura en 1970) como un icono poético fundamental, sin discusión. Los ineludibles Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924) siguen reposando en mi cabecera después de mucho tiempo. Y aludo a ellos porque son referencia obligada a la hora de exponer impresiones acerca de tentativa del hombre infinito (Cátedra. Madrid, 2017), su tercer poemario de juventud, y que vio la luz en 1926. El primero fue Crepusculario (1923).

 

Antes del éxito inmediato y descomunal de Veinte poemas…, que él mismo no tardó en considerar obra menor y secundaria en su trayectoria, el poeta ya estaba ensayando otras vías de lenguaje. Algunos textos suyos mostraban incluso un cauto interés por la poesía vanguardista. De ahí a la expresión experimental de esta tentativa solamente quedaba el paso definitivo. En su decisiva edición crítica del texto, Hernán Loyola lo define, tal vertebración temática, como nacido de un viaje nocturno y sustentado en un “lenguaje poético de intención vanguardista basado en la ausencia de puntuación y mayúsculas y dispuesto como una cadena heterogénea, deshilvanada, de sintagmas o segmentos yuxtapuestos en asociación más o menos libre o arbitraria, no desprovista, sin embargo, de una subyacente lógica discursiva”.

En efecto, el pretendido rigor formal encierra dos motivos recurrentes en el devenir lírico nerudiano: El yo humilde, atómico, ante la infinitud cósmica, y enfrentado a él, la mujer sacralizada como móvil de persuasión agente y tal vez pasivo.

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El esbozo originario de tentativa del hombre infinito se centra en un primer verso, “he trabajado solo soy el principio de mí mismo”, el cual se va extendiendo hacia una divagación del propio ser confrontado a horizontes por descubrir, aunque este temor a lo ignoto en absoluto le disuade de continuar una búsqueda necesaria: “oh noche mía en mi hora en mi hora furiosa y doliente/ acoge mi corazón desventurado”. Y como queda dicho, el ser que se le enfrenta es el de la mujer corporeizada y casi intemporal, el de la amante casi infinita que se devuelve al territorio de los sueños del hombre, y que nunca deja de reencarnarse como entelequia y respuesta salvadora, inicio y fin del poema más sincero: “al lado de mí mismo señorita enamorada…/ sin embargo eres la luz distante que ilumina las frutas/ y moriremos juntos”.

 

Pablo Neruda se sentía a gusto explorando una dimensión poética que se supone inefable, o, lo que es igual, anhelaba la percepción de un logos indefinible, el acercamiento a una experiencia imposible de abarcar con la palabra única. Eso sí, su constancia y su labor indesmayable se plasma en la autoría de una obra representativa de las distintas orientaciones literarias que jalonan el siglo XX: el simbolismo, la poesía comprometida, las tendencias más reveladoras están presentes en su dilatadísimo quehacer. Todo ayuda a que el concepto de originalidad, tan extenso e intenso en cualquier caso, pueda verificarse como la más importante característica de sus creaciones. Además, su claro dominio de la lengua española y de la sintaxis poética se lo ponían en bandeja: “yo soy el que deshoja nombres y altas constelaciones de rocío/ en la noche de paredes azules alta sobre tu frente/ para abordarte a ti palabra de alas puras”.