Argentina, en su contradicción

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Por Juan José Echevarría – Opinión

 

Una de las consecuencias de la política nacionalista de Donald Trump, cuya divisa electoral fue, recuerden, América, primero, se empieza a sentir en el resto de aquel continente, de cuyo nombre se apropió  los Estados Unidos ya hace mucho tiempo. Tiemblan el peso mexicano, el colombiano y el chileno, así como el real brasileño, mientras ha mandado a la UVI a Argentina.

La petición de un nuevo rescate sobre la nación austral ha sacado a pasear a todos los fantasmas de ese país, con un enorme potencial, que sin embargo no logra superar sus propias contradicciones. Cuando Mauricio Macri llegó al poder, poniendo fin a doce años de kirchnerismo, la última expresión peronista gobernante en Argentina¡, acabó con la escalada del gasto público que había marcado las presidencias de Ernesto y Cristina, en un intento de frenar la inflación y la depreciación frente al dólar. El nuevo mandatario, ideológicamente más acorde con la interpretación liberal económica, recurrió, incluso, en los últimos días, a subir los tipos de interés. Pero todo fue en vano. Finalmente sacó bandera blanca  y anunció al pueblo argentino que recurriría al FMI, anatema en un país que desde 1957, dos años después del final del primer ciclo peronista, conoce las consecuencias que ello conlleva. Pero fue en la última década del siglo pasado, bajo la presidencia de Carlos Saúl Ménem,  el más liberal de los peronistas que han gobernado Argentina, cuando el recurso al FMI se convirtió en una dependencia, que unida a los efectos negativos de los. recortes sociales, explica la animadversión popular a tal recurso.

Argentina queda así encerrada, de nuevo,  en el bucle perverso, alimentado por una ideología que desde hace cerca de setenta años condiciona el país. Ha sido suficiente que en Estados Unidos gobierne un populista, que amenaza al mundo con aranceles, para que la sombra del corralito vuelva a una Argentina incapaz de romper su nudo gordiano.

 

 

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