La VI Muestra de Cine Dominicano en Madrid se inició con Falling, protagonizada por Emma Suárez

cinedominicano

 

Reproducimos el artículo sobre la muestra de cine dominicano publicado en La Voz Dominicana en Europa

 

Por Luis Daniel Núñez N.

Madrid (España).- Con el objetivo de seguir presentando lo mejor del séptimo arte de la República Dominicana (RD), la “VI Muestra Todo Cine. Todo Dominicana” abrió sus puertas formalmente este lunes con la cinta Falling.

Dirigida por la española Ana Rodríguez Rosell y protagonizada por su compatriota Emma Suárez y el turco-alemán Birol Ünel, el drama de 89 minutos utiliza los paradisiacos escenarios de Las Terrenas (Samaná, RD) para sumergir al espectador en el punto más intenso de una relación que se resiste a morir sin aclarar el pasado.

Al final de la proyección, la directora, protagonista y productor (Gabriel Tineo) compartieron con el público parte de las experiencias que les dejó filmar en las playas del noreste dominicano.

“Fue una película que rodamos en tres semanas, lo que demuestra que hacer cine es un acto de fe. Éramos dos actores hablando dos lenguas diferentes, como habéis podido observar; el cine dominicano es internacional (risas)”, indicó la ganadora de dos Goya el año pasado previó a destacar la generosidad que caracteriza a los nacionales.

De igual forma, Rodríguez precisó que la cinta, cuyo equipo técnico es mayormente dominicano, “es una película simple de la vida, del amor”.

“Necesitábamos los mejores actores que podíamos imaginar, y lo teníamos muy claro: Emma Suárez y Birol Ünel”, confesó.

Tineo, a su vez, agradeció tanto a la directora como protagonista por el proyecto y destacó que Falling fue una de las primeras, sino la primera, coproducciones internacionales realizadas en el país bajo la Ley de Cine 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica”

Inauguración

Previo a la proyección de la cinta, el destacado músico dominicano radicado en España Anthony Ocaña y su banda interpretaron uno de los temas del filme.

El embajador criollo en el Reino de España, Olivo Rodríguez Huertas, y la titular de la Dirección General de Cine (DGCINE), Yvette Marichal, agradecieron a los asistentes a la gala inaugural de la Muestra.

Asimismo, los invitaron a seguir disfrutando el evento hasta este miércoles 20 (cierre formal).

Productores y espectadores

Durante los dos días que restan del evento se podrá asistir a diferentes conversatorios dirigidos a productores y realizadores interesados en rodar en República Dominicana.

Mientras que, para los que quieren seguir disfrutando los cortos y largometrajes traídos a la capital española, la oferta es diversa.

Para este martes se proyectarán en Casa de América los documentales “Caribbean Fantasy” (Johanné Gómez) y Noelí en los países (Laura Guzmán).

A su vez, en la mañana del miércoles 20 se desarrollarán en la Universidad Carlos III dos encuentros: “Marco normativa para las coproducciones e incentivos fiscales” y “Logística, recursos y técnicas para rodajes”; ambos orientados a proyectos en República Dominicana.

Mientras que para la noche de cierre, la Cineteca Madrid acogerá los dramas “A orillas del mar” (Bladimir Abud) y “Rainbou” (David Maler).

Bono

En “Todo Cine. Todo Dominicana” tal parece que no son nada tacaños, pues para el jueves 21 brindarán un postre llamado “Post-Muestra”. Allí estarán el cortometraje “Tiznao”, coproducción domínico-cubana del director Andrés Farias, y “Muerte por mil cortes”, documental producido entre República Dominicana y Estados Unidos, de Jake Kheel.

Preestreno

El viernes 15 y domingo 17 de los corrientes se organizó un preestreno con el cortometraje “La Pasión Original” (Iván Herrera); el documental “Jeffrey” (Yanillys Pérez) y el drama de ficción “Misión Estrella” (Fernando Báez) respectivamente.

Para más información sobre los conversatorios y proyecciones acceda a www.todocine-todominicana.com.

Comenzó en Casa de América un ciclo de cine dedicado a grandes libertadores latinoamericanos

Casa de América

 

El ciclo “Libertadores” proyectará cada lunes un largometraje, en recuerdo a importantes próceres que lucharon por las libertades de los pueblos de Latinoamérica.

Hasta el 6 de octubre se podrá ver en la sala IBERIA, de Casa de América, un total de siete títulos, en los que se recordará a figuras como José Martí, Simón Bolívar, José de San Martín, Miguel Hidalgo y Costilla, y José Gervasio Artiagas, entre otros. 

 

Estos filmes recuerdan la obra de las figuras más relevantes de la lucha por la emancipación de América Latina, haciendo especial hincapié, no sólo en los hechos históricos, sino también en su faceta más humana y su ideología. La colección ‘Libertadores’ está producida por Wanda Films y Lusa Films en coproducción con Televisión Española y se realizó con motivo del Bicentenario de las Independencias de América Latina.

El ciclo se inauguró ayer lunes 11 de septiembre a las 19:30 h., con la proyección de José Martí. El ojo del canario (2010) del cineasta cubano Fernando Pérez. Un largometraje inspirado en la infancia y adolescencia de uno de los principales líderes de la independencia cubana, José Martí. Con una mirada más personal que histórica, Fernando Pérez acerca al espectador a la vida del político y escritor cubano.

El lunes 18 de septiembre será el turno de la película Hidalgo. La historia jamás contada (2010) que dirigida por el mexicano Antonio Serrano, narra la vida del sacerdote y revolucionario, Miguel Hidalgo y Costilla, haciendo especial hincapié en su participación durante la primera etapa de la Guerra de Independencia de México.

Por su parte, el lunes 25 de septiembre se proyectará Revolución. El cruce de los andes (2010). Dirigida por Leandro Ipiña, la película relata el momento en el que el General José de San Martín cruzó la Cordillera de Los Andes con su ejército y el combate contra el Ejército Realista en América; campañas revolucionarias que fueron decisivas para las independencias de Argentina, Chile y Perú.

El lunes 2 de octubre llegará al cine de Casa de América la película dirigida por César Charlone,  La Redota.Una historia de Artiagas (2011). La película refleja la lucha del militar José Gervasio Artiagas para conseguir la libertad de su pueblo mientras Aníbal Larra, un espía español fracasa en su misión de asesinar a Artiagas.

Bolívar, el hombre de las dificultades (2013) de  Luis Alberto Lamata será el título que se proyectará el lunes 9 de octubre. Un largometraje basado en los obstáculos a los que se tuvo que enfrentar el militar y político venezolano, Simón Bolívar, durante los años 1815 y 1816.

El lunes 16 de octubre será el turno de  O’Higgins. El niño rojo (2014) del director Ricardo Larraín. La película es un retrato de la infancia y juventud de Bernardo O’Higgins, militar y gobernante que fue crucial en el proceso de emancipación de Chile.

Además, Casa de América estrenará  Joaquim (2017), dirigida por Marcelo Gomes, como cierre de la serie ‘Libertadores’.  Esta coproducción entre Brasil y Portugal, desmitifica la figura del héroe nacional Tiradentes y rescata la cruel colonización portuguesa que sufrió el país latinoamericano. Joaquim  tuvo su estreno mundial en la sección oficial del Festival de Berlín.

Todas las películas se proyectarán a las 19:30 h. en el cine de Casa de América – Sala IBERIA

La entrada es libre hasta completar el aforo.

Nota de prensa Casa de América

Lilo Vilaplana: Nací en Nuevitas, un pueblo con el mar al frente y el monte a la espalda

 

Por Ana Lucía Ortega (miembro de la junta directiva de ACPI)

 

Escucha la entrevista en podcast pinchando sobre el enlace al final:

Voces Iberoamericanas en el 2016

 

«Me he dado el lujo de rechazar proyectos porque no me gustan »

 

Fue a presentar su libro «La Muerte del Gato y otros cuentos» al V Festival independiente de Arte y Literatura «Vista» de Miami, en diciembre de 2016 y aprovechamos para hablar con él sobre sus ideas, logros y proyectos.lilovilaplana

El director y guionista cubano de cine ha estado trabajando durante dieciocho años en Colombia y recientemente se ha establecido en Miami.

La serie «El Capo» con tres temporadas en el aire, le hizo merecedor durante la primera temporada de nueve Premios «India Catalina» entre ellos al mejor director y a la mejor serie. Con el cortometraje «La muerte del Gato» ganó el Premio a la mejor película en su categoría de América Latina entregado por el Diario ABC en el año 2014. En diciembre de 2016 ganó el Premio Emmy a la mejor serie no inglesa en prime time norteamericano por «Arrepentidos» de Natgeo.

A la pregunta: ¿Cómo se asimila venir desde abajo y tener ese éxito? Lilo responde:

« ¿Qué más se puede hacer. Yo soy hijo de campesinos, nací en Nuevitas, un pueblo con mar al frente y el monte a la espalda. El día que pierda mi esencia, eso, creo que voy a dejar de ser Lilo Vilaplana»

En esta entrevista, Lilo nos da detalles sobre sus planes profesionales que son ambiciosos.

Pincha sobre este enlace y podrás escuchar el audio de la entrevista:

 

Producir cine en Latinoamérica. El caso colombiano.

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El viernes 23 de septiembre, Casa de América fue la sede de la segunda edición de Encuentros informativos audiovisuales iberoamericanos que comenzaron a las 9.30 de la mañana.

Según la nota de prensa enviada por esta institución cuya sede está en Madrid, los coloquios se realizan “con el ánimo de analizar los retos a los que se enfrenta la industria audiovisual iberoamericana, en colaboración con EGEDA para analizar, de la mano de expertos, cineastas, productores y representantes de instituciones del sector, los temas de actualidad que afectan a la industria cinematográfica.

Cada sesión contará con dos invitados que analizarán un tema concreto, y un público reducido compuesto principalmente por periodistas especializados y miembros del sector, que podrán formular las preguntas que deseen a los invitados.

Estos encuentros, que se celebrarán cada dos meses, pretenden dar una mayor visibilidad a los desafíos a los que se enfrenta el cine en concreto y el sector audiovisual de manera general.

Este segundo encuentro se centró en la producción de cine en Colombia  y se previó la participación de:
– Claudia Triana de Vargas, directora de Proimagenes Colombia.

– Jorge Botero, productor.

La presentación estuvo a cargo de Carlos Antón, director de Desarrollo de Negocio de EGEDA y de Santiago Miralles, director general de la Casa de América.

 

Por si alguno de los corresponsales y periodistas estuviese interesado, incluimos aquí la información de contacto para futuros encuentros:
Aforo limitado. Pueden confirmar asistencia a través de prensa@casamerica.es 

Casa de América 
Plaza de Cibeles s/n. 28014 Madrid
T. 915954800
www.casamerica.es/literatura
@casamerica

 

Sobre los presentadores:

Claudia Triana de Vargas lleva más de 35 años dedicada al mundo cinematográfico y es directora de PROIMAGENES Colombia, Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica, del cual ha sido directora desde su fundación en 1998. Su larga trayectoria en el campo de la gestión cultural ha permitido que esta bogotana licenciada en Artes Liberales de la Universidad de Navarra (España), haya logrado cerrar varios proyectos que han contribuido al fomento y desarrollo cinematográfico en el país.

Jorge Andrés Botero es director creativo y productor. Comunicador social con énfasis en audiovisual. En 2006 fundó Séptima Films, desde la cual ha ganado en siete ocasiones el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico de Colombia con los proyectosNo todos los ríos van al mar (2008) y La historia secreta de Néstor Núñez (2012) de Santiago Trujillo. La playa D.C (2012) ópera prima de Juan Andrés Arango estrenada en la sección “Una Cierta Mirada”, de Cannes. Actualmente se encuentra trabajando en la postproducción de su documental Esta casa se vende, así como en el desarrollo de Resistencia. También está coprodujo NN de Hector Galvéz (Paraíso 2010) y es productor asociado de Gente de bien de Franco Lolli. Actualmente prepara el estreno de X-500, el segundo largometraje de Juan Andrés Arango seleccionado en TIFF y en San Sebastián en 2016.

“El Gran Gatsby”: ¿se repite la historia?

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Por María José López de Arenosa

 

De la mano de Baz Luhrmann, vuelve al cine “El gran Gatsby”, la novela de F. Scott Fitzgerald más representativa de los años veinte en Nueva York. Con Leonardo di Caprio en el papel de Gatsby, cuenta la historia del misterioso y excéntrico habitante de una fabulosa mansión de Long Island que organiza fiestas multitudinarias con el sólo fin de reencontrarse con Daisy (interpretada por Carey Mulligan), su primer amor, a la sazón casada con Tom Buchanann (Joel Edgerton), un millonario de rancio abolengo y pocas luces.

La primera versión cinematográfica, protagonizada por Warner Baxter, y hoy perdida, se estrenó en 1926. Le siguieron la de 1949, con Alan Ladd a la cabeza del reparto y la tercera, en 1974, con Robert Redford y Mia Farrow como protagonistas, considerada, hasta ahora, la definitiva.
Captando el espíritu de la novela

Con un uso meticuloso de la cámara, Luhrmann pone el énfasis en los símbolos de la obra literaria. Los detalles se tornan así en imágenes de alto contenido artístico que trascienden más allá de la acción, como la luz verde del embarcadero de Daisy o los ojos del Doctor Eckberg, del gigantesco anuncio publicitario que parecen vigilar la desolación y la miseria del valle de las cenizas, donde viven marginadas las víctimas indefensas de la historia.gatsby

Pero, además, el guión de Luhrmann incorpora un personaje y un marco narrativo que no existen en la novela: el psiquiatra y el sanatorio donde el narrador, Nick Carraway (Tobey Maguire) cuenta la historia de su amigo Gatsby y la escribe, animado por su médico, dando origen al libro. Los fragmentos de éste, mecanografiados y acompañados por su voz en “off”, aparecen esporádicamente formando líneas en la pantalla, en lo que parece un intento por demostrarnos su lealtad al texto original. Este recurso es vistoso, pero sumado al formato 3D de la película, a ratos recuerda esas exasperantes presentaciones de powerpoint en las que las palabras aparecen poco a poco. Unos efectos especiales que parecen ideados con fines didácticos, para acercar la obra de Fitzgerald a una nueva generación de espectadores más acostumbrada a los excesos visuales que a la lectura sosegada.

El balance final, sin embargo, es muy positivo. La película capta y comunica el espíritu de la novela y de los “roaring twenties”, los rugientes años veinte, tan idealizados por las siguientes generaciones. Aunque los brillos y luces de las fiestas de Gatsby puedan resultar exagerados, Leonardo di Caprio transmite el candor e ingenuidad de alguien capaz de convertir su mansión en un parque de atracciones para llamar la atención de Daisy, cualidades que se le escaparon a un Robert Redford demasiado almidonado y distante en su papel de Gatsby.

Los felices (e insensatos) años veinte

“El Gran Gatsby” se mantiene tan joven y moderno como sus protagonistas, sin que los grandes temas que plantea hayan perdido vigencia. Llega a las salas de cine, precisamente, en un momento en que los españoles desayunamos, almorzamos y cenamos con escándalos de corrupción y noticias de pérdidas millonarias en los mercados financieros.

Detrás de la historia de un amor truncado se encuentra la trastienda de intereses en una sociedad decadente que, después de la Primera Guerra Mundial, cambió los valores que consideraba caducos como el esfuerzo y el sacrificio por el “carpe diem”. Fitzgerald nos presenta un catálogo de novedades tecnológicas recién estrenados como la electricidad, el teléfono, los rascacielos y los automóviles, pero también los cambios culturales y sociales de y una bonanza económica a la sombra de Wall Street donde el que el dinero parecía fácil de ganar con unos buenos contactos y un teléfono.

Y como telón de fondo, el contrabando de alcohol en los tiempos de la ley seca. Escrita en 1925, cuatro años antes del “crack” del 29, el trágico final de su protagonista pasó a la historia de la literatura como anticipo del abismo al que condujo la insensatez colectiva. El sueño americano, que parecía al alcance de la mano, resultó tan inasible como la luz verde del embarcadero de Daisy.

gatsby cinedor.esBailando al ritmo de charlestón, las nuevas mujeres de los años 20, aparentemente liberadas, fuman, se cortan el pelo y el largo de las faldas, pero pintan poco en un mundo de hombres. “Espero que sea tontita, es lo mejor que una chica puede ser: una tontita bella”, dice Daisy de su hija, dejando entrever que es imposible ser mujer objeto y pensante al mismo tiempo.

Bajo un cielo estrellado de verano, y de espaldas a una pobreza que les es ajena, en los jardines de Gatsby brillan las lentejuelas y desfilan las celebridades de la farándula, banqueros, empresarios, políticos… convertidos en cómplices necesarios de una corrupción generalizada en una sociedad hedonista e insaciable de nuevas experiencias. Una comparsa de la que se hicieron eco algunos periodistas valientes de la época, los ”muckrackers”, escarbadores de basura, como llamó Teodoro Roosvelt a los pioneros del periodismo de investigación, entre los que destacó Lincoln Steffens.

Modernidad, lujo y jazz en Nueva York… pero, al fin y al cabo, unos habitantes con los mismos anhelos y miserias que han acompañado a la especie humana desde el principio de los tiempos, en una sucesión de valores contrapuestos hasta llegar a la afirmación de Tom Buchannan a Gatsby: “somos diferentes”. Diferentes en los orígenes y, sobre todo, en la responsabilidad por sus actos, que Daisy y él pueden evadir, quedando impunes. Los felices años veinte lo no fueron para todos y por eso la historia de Jay Gatsby nos sigue cautivando.

“Bel Ami”, el seductor al servicio de la manipulación periodística

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Por María José López de Arenosa

 

Con escaso éxito de público y crítica ha sido recibida en Madrid la nueva versión de la película “Bel Ami”, basada en la obra homónima de Guy de Maupassant. George Duroy, el personaje principal, interpretado por Robert Pattinson, es un provinciano sin oficio ni beneficio, que, recién llegado a París, después de haber servido en Argelia, consigue hacerse un hueco como periodista a pesar de su nula formación para el oficio.

El primer empujón le llega a través de Madeleine, la inteligente y bella esposa de Forestier, su amigo y antiguo compañero de armas en Argelia. Además de asesorarle, Madeleine (interpretada por Uma Thurman) le escribe su primer artículo para “La Vie Française”, el periódico a cuya Redacción pertenece su marido. “En París, las personas más importantes no son los hombres, sino sus mujeres,” le advierte Madeleine, su cicerone.

Incapaz de escribir por sí mismo un texto digno de ser publicado en “La Vie Française”, Duroy se ve abocado a la chismografía, dirigiendo la sección de “Ecos”, que son, según dice en la novela el propietario del periódico, el banquero Walter, “la médula del periodismo. Gracias a ellos se lanzan las noticias que hacen correr rumores que conmueven al público y mueven los fondos públicos.” Al morir su amigo Forestier, el joven Duroy se casa con su viuda, quien vuelve a escribirle los artículos, como hiciera antes con su primer marido.

Sin ningún talento literario, el inculto Duroy se abre paso en el Periodismo y en el cerrado círculo de la alta burguesía parisina de finales del siglo XIX de la mano de su mujer, compaginando su matrimonio con otras relaciones. A pesar de tener la fuerza de hacer caer un Gobierno con artículos escritos al alimón con Madeleine sobre una posible invasión de Marruecos, su vanidad le impide ver que no es, al fin y al cabo, más que un hombre de paja, el tonto útil que con su firma se pone al servicio de los suculentos negocios de quienes mueven los hilos de la política.

Nueva versión cinematográfica

El guión de esta película, dirigida por Declan Donnellan y Nick Ormerod, se ajusta más a la novela que el de la versión de 1939, del director austríaco Willi Forst, pero no consigue transmitir al público el meollo del tema de la novela de Maupassant: la capacidad de manipulación de la Prensa. Otra versión, “La vida privada de Bel Ami,” dirigida por Albert Lewin, en 1947, y protagonizada por George Sanders, no llegó a los cines españoles.

El subtítulo de la versión actual, “Historia de un seductor”, pone el énfasis en las andanzas amorosas de Duroy, desviando la atención sobre la crítica de Maupassant a la hedonista sociedad del siglo XIX en general y a la Prensa en particular. Como remate, la interpretación de Robert Pattison carece de credibilidad y no logra convencer al espectador de sus poderes de seducción sobre unas mujeres atractivas e inteligentes y, mucho menos, sobre una sensual Uma Thurman.

El mayor mérito de esta cinta, y tal vez el único, es el de desempolvar un clásico de la literatura naturalista francesa e invitarnos a la lectura de esta obra con la que Maupassant se suma a tantos literatos que han puesto en solfa al gremio de periodistas. Entre ellos cabe destacar a otro novelista francés decimonónico, Honoré de Balzac, cuyo resentimiento contra la Prensa quedó patente en “Las ilusiones perdidas”, donde un periodista declara ante sus colegas: “Si existiese un periódico de cheposos, probaría mañana y tarde la belleza, la bondad, la necesidad de los cheposos. El periódico puede permitirse la conducta más atroz; nadie se cree por eso comprometido personalmente.”

Los periodistas de Maupassant en “La Vie Française” no van a la zaga de los de Balzac en lo que a falta de deontología profesional se refiere. “Vamos a convertirnos en una hoja oficiosa”, dice Walter, el banquero convertido en empresario de Prensa. “Estoy haciendo el artículo de fondo, una sencilla declaración de principios para trazar el camino a los ministros.”

También en su opúsculo, “El hombre-femenino”, Maupassant lanza un dardo a la Prensa. El título nada tiene que ver con determinadas orientaciones sexuales, sino con el arquetipo del francés, “…[ el hombre-femenino] la peste de nuestro país. Porque todos en Francia somos algo femeninos, es decir: inconstantes, antojadizos, inocentemente pérfidos, violentos y débiles como las mujeres.” Y, para el misógino Maupassant, semejantes ejemplares no sólo abundaban en los bulevares de París, sino también en las redacciones de los periódicos.

Alcance y vigencia de la crítica de Maupassant

 

La historia de la humanidad está repleta de arribistas, hombres y mujeres, que prosperan compartiendo sábanas con los poderosos, pero Guy de Maupassant no se limita a mostrarnos el ascenso de un don nadie sin escrúpulos, sino que le da un buen repaso a esa sociedad en cuyos salones se encumbra a un ignorante, cuyos panfletos sirven para manipularla en beneficio de unos pocos.

Los espejos en los que el ambicioso Duroy se mira reiteradamente a lo largo de la novela no son sino la metáfora de una sociedad corrupta, tan frívola y autocomplaciente que es incapaz de ver más allá de una imagen superficial. La historia de ”Bel Ami” no ha perdido vigencia. La gestión de imagen de las instituciones y personajes públicos se ha sofisticado enormemente con el desarrollo de la propaganda, pero no por ello estamos libres de “mindundis” encumbrados como por arte de birlibirloque. Todo lo contrario. Esta novela es una buena lectura para quien se inicia en el mundo de la Comunicación y no desea convertirse, sin querer y sin saberlo, en el cándido amanuense al servicio de intereses oscuros.

Juancito Duarte: de las pompas de jabones (Guereño y Lux) al drama personal y político

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Por José Manuel González Torga

 

En 2004 publiqué un amplio trabajo académico titulado “Eva Perón recreada en medio siglo de obras audiovisuales”. Lo firmaba conmigo la Dra. Aida Otero Ramos, que también compartía docencia universitaria sobre Periodismo audiovisual. Aquel estudio vió la luz en la revista de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, Torre de los Lujanes (fue editado, además, como separata, que ya está en el mercado de ocasión, pero no barato).

No extrañará, pues, que haya mantenido el interés por el personaje y su entorno, puesto de manifiesto con algún artículo posterior.

Al escribir aquel texto, fruto de la investigación académica, no podía disponer de una película que ahora ha llegado a mi poder. Es del mismo año 2004, después de redactado el artículo de 18 páginas impresas. Esta producción cinematográfica, bajo el título de “Ay Juancito” está centrada sobre Juan Ramón Duarte, el único hermano varón de Eva.

Farmacia y jabones

Juancito, mal estudiante, enamoradizo y juerguista, trabajó de mancebo o de repartidor de botica y pasó a ser viajante de comercio para la empresa de jabones Guereño, por la zona norte de la provincia de Buenos Aires.
Juan Duarte, se dice en “La vida de Eva Perón”, por Otelo Borroni y Roberto Vacca que, “aprovechando sus relaciones en la empresa Guereño , la vincularía a esa industria, consiguiéndole, poco más tarde, un contrato para ser locutora de los avisos comerciales de Jabón Radical”. Había alguna cuña bien pedestre: “Guereño es una pompa de jabón, turururú”. Un “jingle” hacía pegadizo el mensaje: “Guereño es una pompa de jabón / que suaviza las manos al lavar…”. Lo cierto es que bastantes lustros en el tramo central del siglo XX y aún después, el nombre de Guereño y sus marcas Radical y Federal estaban en la memoria colectiva de los argentinos. Y con ellos había comenzado a colarse el nombre de Evita Duarte, luego Evita Perón.

Después, en la misma obra, aparece el siguiente testimonio de Mauricio Rubinstein, que fue redactor de la revista Sintonía: “Entre 1939 y 1940, Eva ubicó a su hermano en la Caja Nacional de Ahorro Postal, recurriendo a influyentes amigos. La gente de Guereño ayudó mucho a Eva: Raimundo López, familiar del viejo Guereño, se vinculó a Eva Duarte; poco después, siendo él gerente general de la firma Jabón Radical, auspició un programa de Eva por Radio Prieto”. Todo había evolucionado; ahora bien, los comienzos estuvieron signados por una elementalidad y una modestia total. Eva, según algunos testimonios, percibía le remuneración de los patrocinadores, en especie, o sea, en jabones, que necesitaba vender para disponer de dinero en efectivo. ¿Y quién mejor que su hermano Juancito, ducho en colocar remesas de jabones, para dar salida comercial al producto?

Diferentes pasajes, leídos aisladamente, pueden hacer dudar sobre quien conecta a quien con la empresa Guereño. Entiendo que, cronológicamente, empieza Juan a prestar sus servicios comerciales para el fabricante de jabones y es él quien busca el patrocinio publicitario de la marca Guereño para su hermana en la Radio.

“A mediados de 1941, Eva Duarte firmó el primer contrato importante, en su incipiente carrera; por cinco años trabajaría en forma exclusiva para la empresa Guereño, patrocinadora de sus ciclos radiales. El primer programa radial se tituló “La hora de las sorpresas” que se trasmitiría en Radio Argentina”.

Cabe pensar que ese proceso de lanzamiento radiofónico contribuyó, como algo determinante, para la fama de Evita Duarte y, posiblemente, para el encuentro con Perón.

Los años de la Radio

En la cinta “Ay, Juancito”, Evita, siendo ya la Señora de la Casa Rosada, le dice a su hermano, secretario privado del Presidente: “Vos me cuidaste mucho en los años de la Radio ¿Te acordás?”

Juan Duarte, cuando estaba en los círculos del poder político, manejaba hilos del cine argentino y disponía de un palco reservado en el cabaret “Tabarís”. Eran conocidas sus relaciones con actrices y se le apodó Jabón Lux, jugando al doble sentido con el eslogan de la firma “9 de cada diez estrellas lo usan”. Juancito ya dio materia para una bibliografía que lo sitúa en primer término o junto al papel estelar: “Prontuario de un perdedor”, libro de kiosko por Eloy Rébora; “Fanny Navarro, un melodrama argentino, de Carlos Maranghello y Andrés Insaurralde; o “La última noche de Juan Duarte”, versión novelada de Jorge Camarasa.

La película de Hector Olivera, con guión en colaboración con José Pablo Feimann, marca las referencias de la vida del hermanísimo, entre los jabones Guereño y el jabón Lux. Incorpora al protagonista, un actor formado en los escenarios teatrales y elegido para hacer aquí sus primeras armas en el campo fílmico. Inés Estévez intenta traer el recuerdo, bajo otro nombre, de la actriz Elina Colomer; así como Leticia Bredice evocaría a Fanny Navarro, que sufrió durísimas consecuencias por su relación con Juan Duarte y con Eva Perón. Jorge Marralde encarna a un General Perón, algo más relleno (al menos uno lo vio un par de veces en España con rostro enjuto). Laura Novoa no resulta suficientemente convincente como Eva Perón. Alejandro Awada pone físico a alguien que llegó a presidente más tarde: Héctor J. Cámpora (Camporita).

La ambientación está muy cuidada, con secuencias rodadas en la Casa Rosada y otros edificios oficiales, así como en localizaciones de los fines de semana de la pareja presidencial. El vestuario parece haber constituido otra preocupación del equipo responsable, por el detalle demostrado al elegirlo.

El lenguaje chispeante de esta producción argentina califica al protagonista como “atorrante” y “bragueta desbocada”. Su inconsciencia – generalmente no se le imputa maldad – le conduce a la droga y a la corrupción. Su final trágico, desaparecida Eva, le llega cuando cae en desgracia políticamente y, además, siente las consecuencias físicas de la sífilis. Las dudas entre el suicidio y el crimen de Estado no han quedado despejadas. Pero lo cierto es que perdió la cabeza y no sólo en sentido figurado sino también en el literal. Esa testa con un balazo es paseada en vendeja, recubierta con paños, por el Capitán Gandhi, en secuencias del comienzo y del final de “Ay Juancito”. Una necrofilia /necrofobia que se ensañó aún mucho más con el cadáver de su hermana, traído y llevado por encima del Atlántico.

La peripecia vital de Juan Ramón Duarte deriva, evidentemente, de la ascensión y el prematuro final de la vida de Evita, todo un mito para seguidores y enemigos.

Guereño, en la rampa de lanzamiento

En la plataforma de lanzamiento de Eva Duarte está el nombre de Juan Guereño Rodríguez, natural del pueblo leonés de Crémenes, a orillas del rio Esla, en las estribaciones de los Picos de Europa.

Perdió a su padre cuando era sólo un niño y le tocó pastorear las veceras de ganado del vecindario. Decidido a buscarse otra vida, aquel chaval, con solo catorce años, marcha a Madrid y presta sus servicios en una tienda de verduras y en una panadería; mas no ve satisfechas sus aspiraciones y, sin cumplir los veinte años, se embarca para hacer las Américas. Durante la travesía conocería a Agustina López, quien habría de ser su primera esposa y la madre de sus hijos.

Algunas iniciativas preliminares con ganado, y de reparto a lomos de una bestia de carga, no prosperaron. Luego entró a trabajar en la industria jabonera y su iniciativa le llevó a convertirse en empresario de gran éxito en el sector.

En segundas nupcias casó con una riañesa, cuando esa localidad, cabeza de partido judicial, lucía sus praderas, antes de ser inundadas por el pantano.

Conocí en Crémenes a Guereño, por la segunda mitad de los años 50, siendo él un indiano maduro, y quien escribe, un adolescente. El adinerado fabricante de jabones en Argentina aparecía distanciado del peronismo. La vida da muchas vueltas y la política tornadiza había sufrido un vuelco.

En murales de iglesia

Guereño dio cobertura económica a la construcción de la nueva iglesia de Crémenes, una obra de armónica factura con inspiración románica. El antiguo arcipreste de la catedral de León y escritor, hijo icualmente de la villa de Crémenes, José González, propició la iniciativa y asesoró en todo su desarrollo. En pinturas murales de la iglesia, los rostros del canónigo y del mecenas quedaron para la posteridad, aplicados a supuestas figuras religiosas.

Juan Guereño se construyó también allí una casa, donde veraneaba con su segunda esposa. Le cedió el solar un vecino que en lugar de vendérselo, negoció para que, en el que conservaba colindante, le fuera construida una casa igual que la del indiano. Emilio González, conocido familiarmente por “Milines”, calculaba, con su cazurrería particular, que el industrial jabonero no edificaría una mala casa. La realidad produjo dos casas dignas, pero sin fantasías moriscas, acordes con la austeridad proverbial de los montañeses de León.

La vieja vivienda de Crémenes, donde había visto la luz el empresario que hizo fortuna en las riberas del Plata, sería reconstruida por sus descendientes para pasar temporadas, cara al Esla.

Último viaje de Guereño con vida

En el verano de 1961, Juan Guereño quiso volver a su pueblo de la montaña de Riaño, para respirar su aire y recordar, una vez más, las andanzas pastoriles por el monte. Su salud estaba muy quebrantada y los médicos desaconsejaron el viaje; pero su deseo se impuso contra viento y marea. Regresó por pocos días, para morir en la tierra de origen, aunque una cripta (la “Bóveda Juan Guereño”) esperaría sus restos en el cementerio de Flores, una de las necrópolis con las que cuenta el gran Buenos Aires.

Aparte del importante patrimonio que Juan Guereño amasó en la Argentina, la publicidad de sus jabones le dio un papel en la Radio de aquel país. Sin poder prever la trascendencia, ahí coincidió con dos personas, dos hermanos: Juan Ramón y Eva Duarte; con ésta a través del primero. Bajo los auspicios de Jabones Guereño, el nombre de Evita se popularizó a través de las ondas. Contribuyó, en buena parte, a encarrilar su destino. Y el nombre de Guereño, más allá del éxito económico, discurrió en un tramo que resultó tangencial a la política. A la historia de Argentina. Y al mito.