Zegers, director de “El Mercurio” de Chile: allá la prensa está sana

zegers foro

 

Por José Manuel González Torga

 

Ha estado en Madrid el director del diario chileno “El Mercurio”, Cristián Zegers. Su presencia despertaba interés, algo lógico ya que ese periódico tiene la máxima solera por ser el más antiguo del Viejo y del Nuevo Continente, en lengua española.

Como cualquiera puede comprobar en las hemerotecas, “Abc”, el 20 de Mayo de 1985 publicaba, en su selectiva 3ª página, un artículo del académico y ex-director del propio rotativo, Torcuato Luca de Tena, titulado “Aniversario de una institución”, para anunciar que el periódico de Santiago de Chile, que iba con la cuenta del siglo XX, estaba a punto de cumplir sus 85 años. Así pues, ahora está en los 113 y, según su director actual, en plena forma. Se trata, por tanto, de una publicación periodística de signo conservador y que, con arreglo a ese testimonio tan directo, sabe conservarse.

Mercurio, como deidad de la mitología latina, tenía atribuido el cuidado de los negociantes y también el de los mensajeros, transmisores de información. En este sentido le adornaba más fiabilidad que la de otra figura sobrehumana, la Fama, dedicada a difundir, sin discernimiento, verdades y bulos; esta bipolaridad no impide que se le siga rindiendo pleitesía, incluso con monumentos como el que luce en la fuente que lleva su nombre en el parque más emblemático de Valladolid.

Una pluralidad de periódicos históricos eligió para su cabecera el recuerdo del primero de esos dos protagonistas mitológicos citados. México tuvo “El Mercurio Volante”, fundado en el siglo XVII y, en la centuria siguiente surgieron otros en Cuba y en Perú. Existió también “El Mercurio de España”, el cual antes se había denominado “El Mercurio Histórico y Político”. Inglaterra, Francia, Hungría… dispusieron de otras publicaciones periódicas con títulos que invocaban igual signo mitológico.

“El Mercurio” de Santiago de Chile, además, había tomado el relevo de otro con la misma mancheta, nacido en Valparaíso en 1827. Desde 1880 vino rigiendo la empresa la familia Edwards, como el londinense “The Times” perteneció a la estirpe Walter, aunque los editores chilenos no llegaron a la consideración de quienes, a orillas del Támesis, fueron casi asimilándose a una dinastía, como John Walter I, John Walter II, John Walter III…, según recordaba el profesor José Altabella al resumir algunas etapas estelares de la Historia del Periodismo.

No solo la pura antigüedad sino también el prestigio ganado por nivel de calidad han convertido a “El Mercurio” de Chile en el diario de referencia, distinción de moda, dentro de las fronteras de la nación andina.

Para escuchar a Christián Zegers, en un desayuno informativo convocado por el Foro de la Nueva Comunicación, acudimos un amplio plantel de invitados. Fue presentado por el hombre fuerte del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián.

La disertación de Zegers versó sobre cuestiones económico-comerciales, cosa que sorprendió al auditorio ya que cabía esperar más bien que el contenido básico estuviera centrado en cuestiones del universo de la Comunicación. La mejor prueba de ello es que, al pasar al turno de preguntas, todas las formuladas y que el ponente contestó con fluidez y claridad se atenían efectivamente a aspectos del Periodismo. Señaló entonces que Chile cuenta con una Prensa en papel económicamente sana y en buena convivencia con Internet.

En cuanto a la evolución de la libertad de Prensa en el área afirmó que hay tres o cuatro países en los cuales existen serias amenazas al respecto y, como curiosidad sorprendente, concretó el acercamiento, ante problemas comunes, de las líneas editoriales de dos diarios argentinos como “Clarín” y “La Nación” que siempre fueron serios competidores en liza.

Christián Zegers Aritzia posee la doble formación del periodista y del abogado. En una etapa anterior dirigió el diario “La Segunda”; además ha sido fundador de la revista “Qué pasa”. También desempeñó la subdirección de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es, por otro lado, miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales. Con 73 años de edad, éste curtido profesional, siempre dedicado a los medios escritos, representa la supervivencia, en un ejercicio con alta responsabilidad, de los veteranos que España, en cambio, no aprovecha. Allá sí podemos ver esa admirable correlación entre un periódico centenario y un director con muchos años de vuelo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *