Homenaje al poeta Leopoldo de Luis en el centenario de su nacimiento

De izquierda a derecha Jorge Urrutia, Juan Van-Halen, Emilio Porta y Juan Manuel de Prada

 

Por María José López de Arenosa

El pasado 9 de mayo, la Asociación de Escritores y Artistas Españoles AEAE rindió un emocionado homenaje a Leopoldo de Luis con ocasión del centenario de  su nacimiento.

El acto, en el que se recordó al poeta en toda su dimensión humana y literaria, estuvo presidido por Juan Van-Halen, presidente de la Asociación, y contó con la participación de Emilio Porta, Juan Manuel de Prada y el hijo de Leopoldo de Luis, el catedrático de literatura y escritor, Jorge Urrutia.

Juan Van-Halen se refirió a él como uno de los poetas más importantes del siglo XX.  Colaborador de las revistas Garcilaso y Espadaña en la posguerra, fue también buen conocedor de la filosofía existencialista, especialmente de Sartre y Camus, cuya influencia se reflejó en su poesía. Pertenecer al bando de los vencidos en la Guerra Civil y estar señalado como republicano le llevó a renunciar a su primer apellido –Urrutia―  para su producción literaria, pero jamás hubo en él un ápice de resentimiento.  Destacó Van-Halen su gran categoría humana y su generosidad, así como los muchos años en los que Leopoldo de Luis formó parte de la Junta Directiva de la Asociación impartiendo consejos y sabidurías.  Manifestó, además, su agradecimiento personal por el apoyo que le brindó en sus comienzos literarios y por el prólogo que escribió para su poemario Púrpura y ceniza.

Juan Van-Halen recordó que tuvo el honor de formar parte del jurado que otorgaría el Premio Nacional de las Letras Españolas a Leopoldo de Luis en el año 2003 y de comunicárselo personalmente. Terminó su intervención leyendo el soneto elegíaco En la muerte de Leopoldo de Luis, que le dedicó a su fallecimiento y que reproduzco ―con su permiso y mi agradecimiento por ello―  a continuación de esta reseña.

Emilio Porta recordó su relación personal y literaria con el poeta, quien lo apoyó y aconsejó en los inicios de su carrera literaria. «No es un poeta social, sino un poeta profundo, profundo ante la vida, con una poesía, sobre todo, humanista,» dijo. Para Emilio Porta, cuya intervención concluyó también con un poema dedicado a Leopoldo de Luis, se trata de uno de los máximos representantes de la poesía española del siglo XX, pero también de la dignidad, con una gran sencillez como escritor y como persona que hablaba también a través de sus silencios.

«Tenía la música de los clásicos y la fibra moral del 98 y del 27, pero también una verdad doliente, pero sin resentimiento,» dijo Juan Manuel de Prada, a quien el destino le tenía reservado ser testigo de su fallecimiento, en el año 2005. «Fue una muerte apacible, desvaneciéndose sin sufrimiento.  Estoy seguro de que al morir tenía en mente a su mujer,» dijo.  Destacó cómo Leopoldo de Luis, pese a su estigma republicano, hizo bandera de la reconciliación y del perdón y terminó su intervención con la lectura de la necrológica que publicó en ABC.

La intervención del hijo de Leopoldo de Luis, Jorge Urrutia, estuvo llena de recuerdos personales y familiares e hizo un repaso a su trayectoria literaria, desde sus primeros poemas publicados en la revista Pregón Literario.   Recordó también a los amigos de su padre: Miguel Hernández, Luis Rosales, Dámaso Alonso, León Felipe y José García Nieto, entre otros.  Destacó que para su padre la Asociación de Escritores y Artistas Españoles fue un segundo hogar, especialmente después de enviudar, lo que le ayudó a sobrellevar su soledad, sintiéndose acompañado y en familia.

El acto terminó con la lectura de poemas de Leopoldo de Luis por parte de todos los ponentes, además de Milagros Salvador y Consuelo Triviño.

 

EN LA MUERTE DE LEOPOLDO DE LUIS

 

Se fue Leopoldo por donde solía:

calle de la verdad a media tarde.

Se fue por donde el verso en fuego arde:

plaza mayor de la melancolía.

 

Y le estoy esperando todavía.

El corazón me grita que le aguarde,

que le veré otra vez, que le resguarde

en esta noche eterna de tan fría.

 

La muerte es una sombra silenciosa

que no podrá apagar la voz que truena

en sus particulares universos.

 

Vencerá su palabra luminosa

sobre la nada, sobre la condena,

en la vida sin diques de sus versos.

 

Juan Van-Halen  (2005)

 

(Publicado en “Quien conmigo va”. Col. Los Cuadernos de Sandua, Córdoba 2008.

Con alguna variación en “Escribo tu nombre”. Col. Gotas del Alma, Madrid,  2013)

 

 

Foto de portada: De izquierda a derecha Jorge Urrutia, Juan Van-Halen, Emilio Porta y Juan Manuel de Prada

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