Vivir La Habana en su 500 cumpleaños

Vivir La Habana en el Hotel Nacional de Cuba

Por Manena Munar. Socia de ACPI

En su 500 cumpleaños, nos acercamos a La Habana desde un establecimiento icónico instalado a medio camino entre la leyenda y la poesía.

Al traspasar su portalón aún flota en el ambiente, en sus salas y su decoración, la estela de los personajes de todos los ámbitos y condición que han hecho del Hotel Nacional de Cuba un lugar único, lleno de historia y jugosas anécdotas.

Situado en La Habana, la vibrante capital caribeña que este año celebra sus cinco siglos de vida, el Hotel Nacional de Cuba encierra entre sus solariegos muros la historia de su capital, la historia de Cuba podríamos decir, condimentada con toques románticos, políticos y también del hampa.

El hotel de cinco estrellas custodia entre sus muros la historia reciente de La Habana y de Cuba entera.

[Para leer más: La ruta de bares, libros y recuerdos de Hemingway en Cuba]

Este hotel habanero de cinco estrellas es el buque insignia de la Organización Empresarial Gran Caribe. Su solemne estructura, enclavada entre el exclusivo barrio de El Vedado y la Habana Vieja, con el Malecón y la Corriente del Golfo de frente, domina el escenario de La Habana desde la loma de Taganana, nombre de origen guanche que le dieron sus emigrantes canarios.  


Vista Hotel Nacional de Cuba. Foto Manena Munar.

Un auténtico icono, símbolo de la cubanía, de arquitectura ecléctica pero coherente, donde se combinan con sabiduría el estilo art déco, neocolonial, clásico romano y morisco español.

Entre la leyenda y la poesía

Tras una vertiginosa construcción de 14 meses a cargo del gabinete de arquitectos estadounidense Mc. Kim Mead & White y de la constructora Purdy & Henderson Co, el Hotel-Palacio-Fortaleza abrió sus puertas el 30 de diciembre de 1930.

Desde entonces, todos los acontecimientos políticos, culturales o sociales que han sucedido en la isla caribeña durante casi un siglo, han dejado su impronta en el Nacional, al que el famoso historiador de La Habana Eusebio Leal define como un bello pasaje entre la leyenda y la poesía.

En la 225 pasaron su luna de miel Ava Gardner y Frank Sinatra, la 445 cobijó a Walt Disney y la 211 al mafioso Lucky Luciano.

Monumento Nacional en 1998, fue inscrito en 2010 en el Registro Memoria del Mundo, por la Comisión Nacional Cubana de la Unesco, al albergar en sus jardines dos de los cañones de la antigua Batería española del siglo XVIII. En sus 430 habitaciones han dormido personajes ilustres que las han convertido en históricas.


Los clásicos almendrones de La Habana. Foto Manena Munar.

La Habana desde el hotel

Los famosos y coloridos coches americanos de los años cincuenta, los ‘almendrones’ custodian el Hotel y ofrecen sus servicios turísticos para conocer La Habana Vieja, haciendo parada en El Morro y el Fuerte de la Cabaña, en sus cinco plazas: la de Armas, la de San Francisco, la Plaza Vieja, la de la Catedral, y la del Cristo, y en su recién renovado Capitolio, vecino del Teatro Alicia Alonso.

Atravesando el paseo de palmeras y un impresionante umbral, entramos de lleno en la historia de Cuba o, lo que es lo mismo, en el Hotel Nacional.

En el famoso Paseo del Prado y por supuesto, en alguno de sus míticos bares como La Floridita o la Bodeguita del Medio donde Hemingway se tomaba sus cócteles.  

Un paseo de palmeras y la imponente edificación, son el preludio antes de traspasar su umbral, y entrar de lleno en la historia de Cuba.

[Para leer más: Vivir Trinidad a sorbos de ron y ritmo de salsa]

Un hotel lleno de historia

Mosaicos sevillanos cubren las paredes del vestíbulo mientras que del techo, vestido con motivos florales de arquitectura catalana, cuelgan dos majestuosas lámparas típicas de las mansiones cubanas del siglo XIX.


Salón de la Fama, Hotel Nacional de Cuba. Foto Manena Munar.

Caoba es la madera de la recepción del lobby donde siguen en funcionamiento los ascensores marca OTIS, el buzón de correos original y dos esculturas de mujer del artista cubano Evelio Lecour, inspiradas en la célebre bailarina Isadora Duncan.

Desde el Mirador Capablanca se divisan en los torreones del hotel, las piezas de ajedrez que decoran los frisos en honor al cubano, campeón del mundo de Ajedrez, José Raúl Capablanca.

Tras su inauguración en 1930 el hotel pronto se convirtió en epicentro del turismo cubano (y custodio de grandiosas anécdotas).

Cuadros y fotos de Fidel Castro en el hall dan paso al emblemático Salón de la Fama, con recuerdos, fotografías y cuadros de las celebridades de Hollywood, artistas de todo el mundo, deportistas, políticos, o intelectuales que hicieron del hotel su casa, refugio, e incluso salón de reuniones secretas como fue el caso de la Mafia.

Al poco de inaugurarse en los años 30, el hotel se convirtió en la meca del turismo cubano, y de los acontecimientos que sucedieron en las siguientes tres décadas entre Cuba y los EEUU.

Conexión con la Mafia

Construido durante la ‘Ley Seca’ de Estados Unidos, el reinado de la Mafia quiso invertir en un lugar atractivo, lejos y cerca de la vez de casa. El Hotel Nacional aseguraba confort y discreción, llegando a ser el hotel más lujoso de Cuba y del Caribe. El rey del hampa Meyer Lanski estableció su cuartel general en el hotel, alquilando permanentemente la habitación 829 y organizó la reunión de capos, semejante a la de Atlantic City, en el icónico Nacional.

Personajes como Lucky Luciano, Frank Costello, Vito-Genovese y Santo Trafficante disfrutaban de sus cocteles en los bares Vista al Golfo o La Galería. Cuentan los antiguos empleados que eran educados y generosos en las propinas…

Al mismo tiempo, Johnny Weismüller, Tarzán, se lanzaba desde el segundo piso sobre la piscina, haciendo alarde de sus dotes de nadador.

De Hollywood a la realeza

Buster Keaton con su rostro imperturbable y ese humor serio del que gozaba El Maquinista de la General, se le recuerda por su escena en la que, a punto de tirarse por una de las ventanas del hotel, cuando los empleados acudieron en su ayuda, suspiró, les entregó un rumboso donativo y les hizo pasar del espanto a la risa.

Por sus estancias estancias ha paseado lo más granado de Hollywood. Foto Manena Munar.

La realeza no obvió el magnífico aposento que fue el séptimo cielo para amores apasionados como el de Carlo II de Rumanía y su amante Magda Lupescu, el del Duque de Windsor con la divorciada americana Wallis Simpson, o la soberana luna de miel de Rita Hayworth con Alí Kahn.

El hotel esconde trincheras bajo los jardines, excavados en la época de la ‘crisis de los misiles’

Otros sucesos no menos recordados son la luna de miel de Frank Sinatra y Ava Gardner, los mojitos de Hemingway, o el erotismo de María Félix, María Bonita, que se alojó en el Hotel con su marido Jorge Negrete.

Joséphine Baker grabó en La Habana en 1950, cuando en el Hotel Nacional se le negó tres veces la entrada debido a su color, hasta que en 1966, tras la revolución, actuó en el Teatro García Lorca junto a Bola de Nieve y fue recibida con todos los honores en el legendario hotel.

Tras lo sucedido con la Baker, Nat King Kole se hospedó en 1957 en el Nacional y también actuó en su esplendoroso Cabaret Parisien, como lo hicieron Maurice Chevalier, Frank Sinatra, Compay Segundo y Bola de Nieve. El salón 1930 está dedicado a Compay Segundo, una de las figuras más relevantes de Buena Vista Club Social. Hoy en el 1930 siguen tocando sus sucesores.

El hotel en la revolución

El siguiente capítulo a recordar del Hotel fue la revolución cubana. Cuando triunfa el 1 de enero de 1959 y tras abandonar su sede la compañía norteamericana que lo operaba, el comandante del Gobierno Revolucionario de Cuba, Osmany Cienfuegos, se erige en encargado del Hotel.

Color y belleza en la Vieja Habana. Foto Manena Munar.

En 1962, cuando la Crisis de los Misiles, se construyen trincheras debajo de sus jardines, que hoy son parte de las visitas del hotel. A partir de los años setenta, el Nacional se abre de nuevo al turismo internacional y recibe huéspedes de envergadura como solía hacer antaño.

El cine y el Hotel han sido inseparables desde sus comienzos. Hoy es sede del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, instaurado en 1979 por Alfredo Guevara que contó con la colaboración, entre otros, de Gabriel García Márquez.

El salón 1930 está dedicado a Compay Segundo, una de las figuras más relevantes de Buena Vista Social Club.

El festival que desde aquella fecha se celebra anualmente en la Habana, este año 2019 tendrá lugar del 5 al 15 de diciembre. Durante el evento es fácil ver por sus pasillos a actores de la categoría de Robert de Niro, Leonardo Di Caprio, Annette Bening, Johnny Depp o Susan Sarandon.

También el Agente 007 Pierce Brosnan o Robert Reford, que coincidió con Fidel Castro cuando se estrenó la película producida por el actor, Diarios de Motocicleta, sobre los viajes en moto del Ché con su amigo y compañero Alberto Granado.

Steven Spielbergel rey de los efectos especiales, según el staff del hotel, tiene miedo a la oscuridad, claustrofobia y vértigo, y el también director Oliver Stone tuvo el hotel como base de operaciones para sus dos películas de Fidel Castro.

Acento español

Javier Bardem, que asegura que “en esa parte del mundo se hace muy buen cine”, ha asistido varias veces al festival. También han recorrido sus estancias Juan Manuel Serrat, Paco de Lucía, Ana Belén y Víctor Manuel, cuyas fotografías decoran el Salón de la Fama y el hall del legendario hotel.


Los frisos del Hotel están decorados con piezas de ajedrez en honor a José Raúl Capablanca. Foto Manena Munar.

Todos ellos disfrutaron de la gastronomía del Nacional en el Restaurante Aguiar cuyo menú se sirve acompañado de música y lírica cubana e internacional. Su nombre se lo debe al coronel Don Luis José de Aguiar, que defendió La Habana del ataque británico de 1762.

Para comida genuinamente cubana cocinada al carbón y bellas vistas amenizadas por el son cubano está La Barraca, mientras que el restaurante La Veranda ofrece un variado buffet y la contemplación del mural de valor patrimonial, obra de exponentes célebres de la plástica cubana contemporánea como Flora Fong, Ileana Mulet, Zaida del Río y Alexis Leyva Machado (Kcho).

Nos despedimos con el rótulo de los 500 años que cumple este 16 de noviembre de 2019 la ciudad de San Cristóbal de la Habana y que se alza orgulloso en el jardín del Hotel Nacional de Cuba, de cara al Malecón y al Golfo, por donde entró tanta historia que ha hecho posible la ciudad extraordinaria que es la capital de Cuba.

Reportaje publicado en CERODOSBE GrupoED, el 08.06.2019 en el apartado La Habana

Manena Munar Reportera gráfica, escritora, viajera incansable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *