Relatividad espacio-tiempo histórico del Tawantisuyu

 

Por Hugo Abanto Mendoza

 

Mito e historia

Cada pedazo de la historia adscribe en su epidermis la multicolor diversidad y pluralidad de los valores característicos de la sociedad y su época.

La historia andina a partir de este enfoque historicista, no es distinta de la historia de otras luces civilizatorias de la antigüedad. El Runa (Hombre) andino se desliza así hacía cierta representación metafísica de la historia considerada un devenir creador, en la que él crea a través del tiempo universos intelectuales que son al mismo tiempo su obra y a la vez son su ser, es decir, el Runa es simultaneamente sujeto y objeto de la historia que va construyendo.

Su universo cultural es antropológico y espiritual. Su visión cósmica establece la relación umbilical con la naturaleza, no como una exaltación nacional o vernácula sino como un ciclo vital: Hombre/Cosmos; en un proceso dinámico en el cual el movimiento y el cambio es ley, y de la cual la realidad es el triunfo o superación de las contradicciones. Esta superación es la síntesis y es superior porque el nuevo resultado ha experimentado un desarrollo evolutivo, un progreso.

 

En este proceso dialéctico de la filosofía andina, la existencia de un ser real no consiste en ser destruido por la contradicción, sino en superarla; en seguir siendo, después de haberla vencido, y sólo así se da un genérico reintegro del hombre al concierto cósmico.

Como toda gran civilización la del Tawantinsuyu, su génesis se pierde en el origen de los tiempos, posiblemente más de cinco mil años, dentro de los cuales acude al lenguaje de los símbolos o mitos para intentar explicar como alcanzó el grado de desarrollo civilizatorio cultural y tecnológico, al punto de estar considerada entre las mas grandes de las civilizaciones de la antigüedad.

Su mito arranca con el padre Sol que preocupado por el Runa desprotegido por la naturaleza y sin techo cultural deambula por la tierra a la dádiva de lo que pueda arrancarle y a merced de las fieras depredadoras existentes. Al respecto está cobrando fuerza científica por  pinturas halladas recientemente en cuevas al norte de Perú próximas a la selva, la existencia de gigantescos lagartos que si no eran dinosaurios, eran por lo menos parientes muy próximos. Manco Cápac y Mama Ocllo, hermanos esotéricos no de sangre, fueron los enviados por  la divinidad para acometer la tarea de salvar al Runa de su oscurantismo. Como vemos ya en esta leyenda la estructura cultural a realizar por los hijos del Sol, tenía como principal preocupación a la criatura creada y dotada de razón. Siendo éste el centro de su armazón interpretativa del mundo.

Tawantisuyu: un sistema social integrador

Hace mil años con su más o su menos los Incas debieron parecerse a un grupo comunal o Ayllu que se asentaron en una zona al norte del lago Titicaca en un valle al que denominaron Cusco (ombligo del mundo), a unos tres mil metros de altura, compartiendo la zona con los ayllu antiguos del lugar. Se desconoce como los Inka consiguieron supremacía sobre los demás grupos de aquel valle debiendo ser éste un proceso largo y gradual que les permitió mas tarde la hegemonía cultural en un círculo regional constituido por etnias vecinas poderosas.

Integración y desarrollo incaico

El inicio del Tawantinsuyu es decir, el periodo en el cual el ayllu deja paso al inicio de una organización social mucho más compleja, comienza con la asimilación de etnias vecinas a los Inka  para lo cual los primeros jefes Inka acumulaban un monto de bienes sobrantes “para donar”, a cambio del cual recibieron de los Kuraka vecinos la mano de obra indispensable para obras de diferente tipo. Aunque contaban con un prestigio guerrero, optaron en función de su ideología sustituir la fuerza coercitiva para obtener cuotas de trabajo suficiente por las prácticas muy antiguas de reciprocidad y de minka.

Carácter estatal del Tawantinsuyu

Por los años 1400 el Inka Pachacutec, realizo la reforma administrativa ante el desarrollo y crecimiento  del Tawantinsuyu, que le imprimió a la civilización Inka, el carácter de una sociedad de tipo estatal.

En lineas generales y por razones de espacio sintetizaré que el estado inca no hizo más que utilizar algunas técnicas de la idiosincrasia andina cuyas normas de subsistencia estaban extendidas en la mayor parte del callejón interandino. Como por ejemplo los principios andinos de “reciprocidad” “redistribución”, fueron razones que permitieron al Estado en expansión obtener de las comunidades que se fueron incorporando, cuotas de trabajo para el Tawantinsuyu. Tanto la tradición de “obligaciones recíprocas comunales” de trabajo por turnos, cuanto una “generosidad obligatoria” de la autoridad, fueron el bucle impulsor de la poderosa economía Inka, es decir, fuerzas de trabajo-obligaciones gubernativas. A la luz de esta organización andina, el Tawantinsuyu no constituyó un Imperio sino más bien un sistema de construcción e integración social. No se conoció el hambre ni la pobreza, más bien su avanzada tecnología agraria permitió no sólo la domesticación y cruce de variedades de alimentos comestibles sino que obtuvo de su avanzada tecnología algo verdaderamente genial y que ha contribuido a que pueblos europeos y del mundo entero eviten la muerte por inanición, me refiero a la papa Inka o patata. Decían los incas “el oro no se come”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *