Paraguay. Un país que apuesta por una sólida visibilidad

Paraguay está viviendo una nueva etapa en la que da prioridad a su imagen, a tener relaciones bilaterales eficaces con países latinoamericanos y de los otros continentes. Se ha preocupado por ampliar sus acuerdos comerciales y especialmente a subrayar que el país lo hace su gente que ha mejorado notablemente su formación profesional. Estos logros son el resultado de haber puesto en marcha innovadores proyectos tanto empresariales como los acuerdos con universidades de reconocido prestigio académico. En otras ocasiones, también hemos comentado su labor y visibilidad en el ámbito turístico con una oferta sorprendente y de gran riqueza histórica y geográfica.

Este lunes 4 de marzo Tribuna EFE-Casa de América han tenido como invitado a Luis Alberto Castiglioni, Ministro de Relaciones Exteriores de la República del Paraguay. La bienvenida al acto fue a cargo del director general de Casa de América, Antonio Pérez-Hernández Torra, y fue moderado por Fernando Garea presidente de la Agencia EFE. A esta convocatoria asistió ACPI y pudo recoger las reflexiones que ha hecho el canciller paraguayo.

«Estos momentos de reflexión siempre son importantes para ayudar a hacer el bien y para encontrar solución los conflictos al mundo en general, y a la región iberoamericana en particular.

Paraguay, estuvo mucho tiempo mirándose el ombligo debido a la realidad de los regímenes políticos que lo gobernaban. En Paraguay, siempre tuvimos regímenes autoritarios, y en el marco de la guerra fría determinaban un fuerte aislamiento. Eran otros tiempos, tradiciones y pensamientos. Paraguay formaba parte de un bloque, vivía relacionándose con sus vecinos y dentro del marco que la geopolítica marcaba dentro de eso grupo.

A partir de 1989, empezaron a haber algunos intentos de terminar con ese aislamiento histórico. Pero hubo marchas y contramarchas. Por eso, nosotros los ministros al asumir el cargo, hemos decidido dar una fuerte vocación universal a la política de relaciones exteriores de Paraguay. Gran parte de nuestro futuro está en el mundo, por eso le hemos dicho a nuestra gente que Paraguay va a ir hacia el mundo, va a tener presencia internacional, va a estar en todas partes del mundo de la mejor manera. No solamente determinado por puros intereses económicos o políticos, sino también dentro de un marco de fuerte contenido de valores.

Estamos construyendo una política exterior que, en esencia, proponga actuar de manera proactiva en el escenario internacional a través de una diplomacia con carácter que reaccione con agilidad y prontitud a los desafíos mediatos e inmediatos. Una diplomacia que actúe con responsabilidad, brinde respuestas claras y contundentes, adopte posiciones firmes estratégicas y apegadas a derechos y, sobre todo, que rinda cuentas de sus acciones ante la ciudadanía.

De esa manera, nos apoyamos en las medidas y valores que cito a continuación: el apoyo al derecho internacional; el respeto y promoción de los derechos humanos y la defensa de la democracia; el respeto a los principios de neutralidad, defensa de la soberanía nacional, autodeterminación de los pueblos, la no intervención en otros estados y la protección del ciudadano residente en el estado o en cualquier otro punto del mundo; la voluntad de mantener relaciones equilibradas, pacíficas y beneficiosas para todas las partes de amistad; la apuesta por el multilateralismo como plataforma idónea para lograr la convergencia de esfuerzo frente a los problemas que aquejan al ser humano y a su entorno; la apertura permanente a las demandas que emanan de la ciudadanía; y la transparencia de los asunto de la acción internacional.

Nuestras relaciones con los vecinos, que no están exentas de situaciones de tensión, debemos conducirlas sobre la base de la buena predisposición de atender a los socios y amigos regionales y la convicción de que es posible llegar a juegos de suma cero: que todos ganemos y nadie pierda, es decir, todos los jugadores puedan obtener beneficios.

La política exterior está seriamente condicionada por su geografía. En el caso de Paraguay, nuestra condición de país mediterráneo, la falta de acceso directo al mar, la posesión de recursos naturales y grandes emprendimientos compartidos, la necesidad de enfrentarnos problemas comunes, así como la dependencia de los mercados de la región obligan a tener relaciones de equilibrio y cooperación con los países vecinos.  

Históricamente ha sido un gran condicionante nuestra característica de mediterraneidad, y lo sigue siendo, pero desde el enfoque que hemos tenido creemos que hemos mejorado sustancialmente como acometer este gran desafío.

Históricamente los vecinos como Argentina, Brasil y Bolivia han sufrido altibajos, desde conflictos armados hasta otras convergencias coyunturales a veces de carácter ideológico y político, a veces por tendencias globales, han resultado en periodos de sintonía y distanciamiento. Sin embargo, han quedado atrás aquellos días en que apreciaciones basadas en preconceptos y sesgos sobre juicio político al entonces presidente Lugo, nos situaron en el banquillo del acusado.

El proceso de desideologización que ha devuelto al centro a jugadores clave del escenario regional generó una suerte de equilibrio en los vínculos con Brasilia. Se puede decir sin temor a equívocos, que estamos atravesando un periodo caracterizado por la confianza, la armonía, la buena voluntad y el interés de cooperar en un entorno inmediato común para resolver nuestras diferencias por medio diplomático.

En este microclima, una serie de emprendimientos bilaterales están floreciendo sanamente. Con Brasil, por ejemplo, estamos trabajando muy de cerca en la lucha contra el crimen organizado, que ha redundado en impactantes triunfos últimamente. Hemos tenido algunos resultados históricos y que han hecho que Paraguay sea felicitado tanto en la región como en el mundo por lo que estamos emprendiendo en este campo.

De igual modo, se han concluido gestiones para realizar obras públicas de gran envergadura que ayudarán a mejorar la conectividad y a hacer más fluidos los corredores. En estos últimos 6 meses, a partir de agosto, hemos negociado con Brasil la construcción de 2 puentes internacionales: uno sobre el río Paraná y otro sobre el río Paraguay. Quiero recordar que se van a hacer esos puentes después de 53 años de inauguración del único puente que tenemos con Brasil sobre el rio Paraná a la altura de Ciudad del Este.

Esta negociación ha sido realizada en tiempo record, los puentes se van a realizar sin endeudamiento para los países, sino que van a ser financiados por la Entidad Nacional de Itaipú.

Esto demuestra el gran nivel de relaciones que hemos ganado con Brasil. Se inició bajo la presidencia del señor Temer, y ahora el señor Bolsonaro se manifiesta de la misma manera y presenta continuidad. Se tendrá la primera reunión bilateral oficial en Brasilia el 12 de marzo. Somos optimistas de que podremos avanzar todavía mucho más.

Con Argentina estamos en tratativa por realizar obras que generarán un aumento exponencial de la capacidad de producción de energía. Tenemos con Argentina la central hidroeléctrica Yacyretá, pero a partir de la renegociación de los acuerdos y del Tratado Yacyretá, hemos aceptado las condiciones para que puedan desarrollarse otros 4 o 5 emprendimientos hidroeléctricos más, entre ellos la construcción de la presa de compensación, que permitirá el aumento en un 30 % de la capacidad productiva de la presa Yacyretá; y el gran emprendimiento conocido como Corpus.

Tenemos un relacionamiento excelente con el gobierno argentino, que ha hecho que en este momento ya estemos trabajando mucho más eficientemente. El 85% del comercio exterior de Paraguay se realiza a través de la hidrovía Paraguay-Paraná. Vemos necesario establecer una comisión mixta prevista, como la  del Tratado de Libre Navegación que firmamos en 1967 entre Paraguay y Argentina, para atender bilateralmente las gestiones de la ciencia de la navegación por la hidrovía. Después de 50 años, finalmente esta comisión se ha constituido y estamos trabajando muy bien en una comisión interinstitucional que ya está teniendo resultados muy importantes.

Paraguay cuenta con la tercera flota de barcos y remolcadores más importante del mundo. Después de Estados Unidos y China. Para nosotros, como para todos los que están bañados por las aguas de la hidrovía, es muy importante esto porque va a ayudar a una eficiencia enorme en el desarrollo en todo lo que sea comercio.

Paraguay tiene vínculos muy estrechos con gran parte de los países latinoamericanos, así como con Europa occidental. Con nuestra madre patria, España, existen vínculos históricos que han hecho posible una relación fluida a lo largo de los tiempos. Actualmente se está trabajando en diversos ámbitos aquí en España. Hemos desarrollado una gran relación.

España, hace un par de años, era el quinto inversor en Paraguay. Hoy en día es el tercer inversor, después de Estados Unidos y Brasil. Lo cual habla del enorme interés que despiertan en las empresas españolas las condiciones que ofrece Paraguay para la creación de riqueza y el crecimiento del desarrollo.

Así, también hemos fortalecido notablemente la relación con Italia, Francia y Alemania. Países amigos y socios de Paraguay históricos con los que cooperamos fuertemente e impulsamos proyectos de interés. Hace unos días firmamos el Acuerdo de Doble Nacionalidad con Italia. Paraguay solo tiene dos acuerdos de doble nacionalidad, una con nuestra madre patria, España, y ahora con Italia, con quien también está fuertemente relacionada por el hecho de que el 30% de la población paraguaya tiene algún tipo de vínculo con Italia.

Por otro lado, hemos buscado afianzar las tareas de relaciones diplomáticas y comerciales con socios tradicionales de Asia, como India, Corea, Taiwán…

En paralelo hemos dado cabida a un proceso de acercamiento con los que hemos tenido mayores intercambios en el pasado. De esta forma hemos logrado abrir puertas, y fortalecer alianzas estratégicas con Rusia, Turquía, Marruecos y los países del Golfo Pérsico. El mayor superávit comercial lo tenemos con Rusia, con quien no solamente le comerciamos productos básicos, sino también productos manufacturados como la leche en polvo. Esto habla de nuestra vocación de presencia en todos los campos y en todo el mundo.

También generamos un espacio de reflexión que busca individualizar formas innovadoras de tener más presencia en áreas poco exploradas por nuestra diplomacia, como lo son el Caribe anglófono, Europa del Este, África Subsahariana y el sudeste asiático. Paraguay ya está analizando la apertura de embajadas en Europa del Este con el mismo afán de tener presencia.

Con esto pretendemos articular una red de vínculos y contactos marcados en un sistema de pesos y contrapesos, de equilibrio, equidad y respeto al derecho internacional. Paraguay se presenta como un socio confiable y predecible, que abre sus puertas y las del sur de América al mundo.

Queremos mostrar que es posible asumir posiciones valientes, libres e independientes al mismo tiempo que preservamos y afianzamos las relaciones con Estados situados en posiciones antagónicas entre sí. En este marco se encuadran, por ejemplo, los vínculos que nos unen al mundo árabe como a Israel y que cuidamos especialmente.

Tradicionalmente, Paraguay ha sido tierra de acogida de hombres y mujeres cuyos antepasados emigraron, en este caso, de Oriente Medio, trayendo consigo su cultura y religión. Estas se fundieron con las tradiciones y costumbre paraguayas en una gama que ha enriquecido notablemente nuestra convivencia y ha enseñado a nuestros hijos el respeto y la tolerancia.

La relación regional suramericana empezó a gestarse a finales de los 60. Aprobaron, por entonces, proyectos diversos enfocados en la creación de entendimientos plurales aplicadas a actividades tan dispares como el comercio, la infraestructura, la navegación y hasta situaciones conflictivas.

La adopción de la democracia en algunas casos llevó a algunas condiciones que permitieron el establecimiento de una formidable iniciativa interaccionista de inspiración europea en Mercosur. Mercosur nace como un espejo de la UE. La UE fue nuestro modelo para crear Mercosur. Otras circunstancias llevaron a la posterior formación de otros sistemas a escala regional y subregional. Están construidas en torno a un eje político-social, como es el caso de UNASUR.

Para Paraguay, por razones de economía y geografía, la interacción regional no es una opción, es un imperativo. Esta razón es la que mueve al país a tener un protagonismo altivo e iniciativa que promueva la compenetración económica, desarrolle la conectividad y de condiciones para que la ciudadanía tenga mejores estándares de vida.

Pese a las críticas, los avances registrados en el Mercosur en materia económica y comercial son evidentes, pero insuficientes frente a la ambición de las metas. Por eso, es necesario redoblar esfuerzos para impulsar labores de armonización de disciplinas y prácticas comerciales, facilitación de comercio, diversificación en crecimiento de intercambios económicos y mercantiles… Esta vía será la única capaz de conducir la consecución de los objetivos del tratado.

Paraguay reafirma su compromiso con los principios contenidos en el Tratado de Asunción, en su voluntad por fortalecer el Mercosur. Cree que ha llegado el momento de reformar el Mercosur, por ello se debe entablar un diálogo sincero entre todos los socios del bloque haciendo un análisis de las particularidades y desafíos que plantea el mundo. Creemos que están dadas las condiciones y que hay una voluntad política de todos los países de fortalecer el bloque y también hay una voluntad de modernizarlo.

Las acciones de relacionamiento externo de Mercosur han cobrado impulsos recientemente. Paraguay ha acompañado esa tendencia de manera proactiva, haciendo concesiones y flexibilizando posiciones para así ayudar al consejo general necesario para celebrar las negociaciones y echar a andar los acuerdos.

En el caso del acuerdo de asociación Mercosur-UE que ya lleva prácticamente 18 años, durante la presidencia de Paraguay, se puso un fuerte énfasis en la necesidad de relanzar estas negociaciones y de llegar a los acuerdos finales. Nos sentimos muy orgullosos de Paraguay en ese sentido. Se han hecho avances sustanciales en los últimos meses.

Paraguay continuará apostando por esta negociación, esperamos que la renovación de autoridad en el lado europeo tenga un efecto positivo para la construcción de este ambicioso proyecto de asociación. Al mismo tiempo, creo que en este momento en donde nuevamente han surgido nuevos paradigmas que tratan de sustituir al multilateralismo. Sería muy importante para el mundo, no solamente para la UE y para el Mercosur, el éxito del acuerdo entre la UE y el Mercosur. Ante paradigmas nuevos que aparecen, levantando barreras arancelarias y otras barreras físicas, el hecho de que lleguemos a un acuerdo va a ser un éxito del multilateralismo y una apuesta a esta visión del multilateralismo como lo más eficiente e idóneo para alcanzar la prosperidad, la seguridad y la paz en todas las regiones del mundo. Paraguay apoya fuertemente esta iniciativa y lo va a seguir haciendo.

En paralelo de estos procesos, Mercosur está en proceso de negociación con otros para otros acuerdos de libre comercio, con EFTA, Canadá, Corea, Singapur y México. De esta forma, emite una fuerte señal que exterioriza la voluntad de abrirse espacio en los mercados internacionales y de jugarse el establecimiento de reglas claras y de última generación para regir sus intercambios.

Se creó también otra plataforma. UNASUR fue la gran apuesta de un grupo de países para una integración regional no comercial sobre la base de un entendimiento demarcado. Creemos que la ideologización desarrollada en el proceso de construcción de esta plataforma la ha hecho fracasar. Para nosotros, UNASUR ha fracasado porque se ha ideologizado el relacionamiento entre los países. Por eso, Paraguay ha dicho que es necesario acabar con esta plataforma y sustituirla por otra plataforma en la que se ponga énfasis en lo que realmente importa en cuanto al desarrollo de todos los países miembros. Creemos que, a esta altura, no hay manera de rescatar a UNASUR. Se debe tomar la decisión de extinguirla. También creemos que nos es imposible convivir sin una plataforma que aglutine los intereses de los países del sur de las Américas para discutir cuestiones de interés común como la integración física y energética, y las políticas regionales en materia de salud y seguridad. De esta manera, apoyamos y vamos a estar presentes el 22 de marzo en Santiago de Chile para discutir sobre la finalización de esta plataforma y sobre el inicio eventual de otra con las características ya mencionadas. Somos muy optimistas de que se pueda llegar a un acuerdo sobre ese tema. En este sentido quiero resaltar que han surgido algunas voces como las de Brasil, apoyado por Uruguay, que han hablado de sustituir el foro de consultas del Mercosur por la UNASUR. 

En cuanto a Venezuela, creo que se ha llegado a un punto tal en Venezuela en el que ya debe haber un compromiso global para ayudar a una salida, si es posible pacífica, para esa situación. Paraguay ha apoyado todo tipo de iniciativas para el diálogo y la salida negociada del conflicto, incluyendo la misión que llevó adelante el presidente español Zapatero, pero tenemos que recalcar que todas las iniciativas han fracasado rotundamente. Todas. No por la falta de voluntad de los negociadores, sino que han fracasado por la falta absoluta de voluntad política de Maduro. Si hay un responsable del fracaso de todos los procesos de diálogo y negociación ha sido el señor Nicolás Maduro. Espero sinceramente que ocurra un milagro y que, de repente, haya una transformación radical en la visión de este señor, pero probablemente no va a ocurrir. Creemos que sigue con su mismo ímpetu, tiene una soberbia que desborda a su personalidad y que trastorna su visión de la realidad y que ha provocado una verdadera tragedia humanitaria en Venezuela. Tres millones y medio de personas han salido de Venezuela para sobrevivir. La mitad de la población de Paraguay. Eso no es migración, es un éxodo. Nunca hemos visto algo así en Latinoamérica en tiempos de paz. Nunca. Y hay un responsable: el régimen del señor Maduro. Por lo tanto, Paraguay ha formado parte de un grupo de países que se han unido para trabajar para ayudar a acabar con esta situación. Paraguay se juntó con 12 estados sudamericanos más en el llamado Grupo de Lima y, a partir de agosto de 2017, el grupo ha hecho gestiones diversas en distintos ámbitos con el fin de ejercer una presión que haga posible rescatar la democracia.

En el marco de sus trabajos, el Grupo de Lima ha desconocido la validez de las elecciones celebradas en Venezuela el último mayo y, consecuentemente, el nuevo término asumido por Maduro en enero. De igual modo, se ha mantenido firme en su reconocimiento de la Asamblea Nacional como órgano constitucional legítimo. A lo largo de un año y medio, tanto dentro como fuera del Grupo de Lima se buscó llegar a un acuerdo con el gobierno de Maduro, sin embargo, la pose del enero pasado fue un claro indicativo de que no habría cambios en la situación venezolana pese a las secuelas catastróficas de la gestión del gobernante Maduro.

Por esta razón, el Grupo de Lima no concuerda con iniciativas propugnadas por algunos países de la Unión Europea de dialogar con Maduro. Nosotros creemos absolutamente en la buena voluntad y en la buena fe de los países que llevan adelante estas iniciativas, pero no creemos en Maduro. Creemos que lo que va a hacer Maduro es tomar esto como un balón de oxígeno para seguir fortaleciendo su régimen y tratando de sobrevivir a cualquier coste. Creemos que estas incitativas lo que pueden hacer, sin quererlo, es ayudar a que sobreviva aún más tiempo el régimen del señor Maduro.

El 10 de enero, Paraguay rompió relaciones diplomáticas con Venezuela. Hemos sido el primer y único país que ha hecho eso inmediatamente, y lo hicimos convencidos de que no solamente en las relaciones económicas, políticas y geopolíticas que determinan la conducta de los países, sino también dentro de un marco de principios y valores. Creemos que si no lo hacemos de esa manera vamos a seguir teniendo serios problemas, no solamente en la región sino en todo el mundo. Ha sido para nosotros una responsabilidad ética y moral tomar la decisión de romper relaciones y de confrontar directamente con el usurpador Maduro. Lo calificamos así porque creemos que no hay otro camino para acabar con ese régimen. Entendemos claramente que las acciones no constituyen injerencias en asuntos internos, pero creemos que solamente la presión y el aislamiento internacional pueden asfixiar al régimen del usurpador y de esta manera hacer que caiga ese régimen por acción concreta de los venezolanos.

Paraguay ha mantenido una posición firme, consistente y consecuente frente a la crisis venezolana con el deseo de contribuir a la libertad del pueblo hermano y al interés de defender la diligencia de la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos. La decisión paraguaya, aunque radical, ha contribuido a demostrar a los hermanos venezolanos que hay una luz al final del túnel y que el sufrimiento de tantos seres humanos no debe ser pasado por alto o desatendido. Paraguay es un país que abraza la democracia y lo hace desde la diplomacia y desde los hechos, obrando sin excepción dentro del marco legal y buscando soluciones pacíficas, respetuosas, respetando la libre autodeterminación de los pueblos y del derecho de resistir a la opresión.

Nosotros hemos dicho claramente que no acompañamos ninguna intervención militar de una potencia extranjera en Venezuela. Creemos que tiene que ser los propios venezolanos quienes deben decidir la suerte de su país. Sí creemos dentro del marco de la ética nacional en la posibilidad de ayudar con el aislamiento internacional. Pero deben ser los propios venezolanos quienes decidan cambiar ese régimen. Y estoy seguro de que lo van a hacer.

Por último, me gustaría recalcar de nuevo nuestra vocación universal, nuestra visión multilateralista, la decisión de llevar al Paraguay hacia el mundo y de abrir el Paraguay al mundo, la decisión de desarrollar excelentes y fructíferas relaciones con todas las naciones y de darle un fuerte marco de principios y valores a nuestros relacionamientos con todos los países del mundo.»

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