Malher en el corazón

EL barítono Christian Gerhaher junto a su pianista habitual Gerold Huber en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Por Norma Sturniolo


Gustav Mahler

   En el Teatro de la Zarzuela el barítono alemán Christian Gerhaher y su pianista habitual, Gerold Huber, han clausurado de manera espléndida el monográfico dedicado a Gustav Mahler, el genial compositor y director de orquesta, (nació en 1860 en Kaliste, Bohemia antiguamente bajo la administración del Imperio austríaco, actualmente República Checa y murió en Viena en 1911), de quien se ha dicho, con razón, que en el corazón de su música está el Lied.

© Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) – Rafa Martín.

El barítono Christian Geraher ((Straubing, Alemania, 1969), intérprete asiduo del CNDM, es un cantante que goza de reconocimiento internacional y prestigiosos premios. Ha recibido la Orden Maximiliana de las Ciencias y las Artes, y el título de Bayerischer Kammersänger. En 2016 le fue concedido el Premio de la Primavera de Heidelberger, el premio operístico Laurence Olivier yel Der Faust.

El pianista alemán Gerol Huber, cuyas magníficas interpretaciones le ha llevado a ser uno de los pianistas más solicitados por cantantes de renombre internacional, ha ganado muchos premios con Chirstian Gerhaher,  el primero de los cuales se les otorgó en 1998, el Prix International Pro Musicis Paris/New York y como solista, obtuvo el Internationaler Klavierwettbewerb Johann Sebastian Bach Saarbrücken.




El recital comenzó con Die Einsame im Herbst (El solitario enOtoño) del ciclo de canciones con forma sinfónica Das Lied von Erde (LaCanción de la Tierra) que Mahler comenzó a escribir en 1908 en circunstancias dolorosas. Un  año antes, en 1907, su hija mayor, Maria Anna, murió de una fatal combinación de escarlatina y difteria. También, ese mismo año le detectaron una grave enfermedad cardíaca y sufrió un agresivo hostigamiento por parte de la prensa y el personal de la Ópera de Viena que lo obligaron a dimitir. En 1908 comenzó la composición de La canción de la tierra en una casa en el Tirol, en el pueblo de Toblach con una vistas al bosque en pleno contacto con la naturaleza. Este ciclo está basado en poemas chinos de los siglos VIII y IX traducidos al alemán por Hans Bethge, agrupados bajo el nombre de La flauta china. En El solitario en otoño, la naturaleza moribunda del otoño, es un reflejo del estado del yo poético que expresa su agotamiento y que tiene relación con la situación por la que atravesaba el mismo Mahler: Mi corazón está cansado. Mi lamparita/ se apagó con un chisporroteo,/convocándome al reposo (…)Lloro mucho en mi soledad,/ el otoño se prolonga demasiado en mi/ corazón./ Sol del amor ,¿no has de volver/ a brillar,/ para secar mis amargas/lágrimas? Geraher supo imprimir esa sensación de fatiga,de lasitud propias del atribulado corazón del yo poético.


A continuación se interpretaron cinco lieder de Rückert(1788-1866),uno de los poetas preferidos de Mahler: Blicke mir nich in die Lieder!,Ich atmet´einen linden Duft! (¿Respiré una suave fragancia), Um Mitternacht,  (A medianoche), Liebst du um Schönheit (Si amas por la belleza), Ich Bin der Welt abhanden gekommen (Me he retirado del mundo).
Dentro de este grupo destaca el impresionante lied Um Mitternnacht (A medianoche), que expresa la desolación del poeta que se despierta a medianoche; una desolación en la que aparecen los motivos típicamente románticos de la noche, la angustia del yo ante la no respuesta de lo inconmensurable, la impiedad de las estrellas y la falta de consuelo. Solo una pulsación de angustia sopla en su ser: A medianoche sostuve el combate/ oh, humanidad de tus penas/ no pude dominarlas / con mi pobre esfuerzo a medianoche para terminar entregando su obra al Señor de la vida y de la muerte.
Federico Sopeña dijo de Um MitternachtMahler, no creyendo en dogmas, esos dogmas que en el inconsciente colectivo son inseparables de la seguridad, de la respetabilidad y no menos de la riqueza, es religioso del misterio sin más, del misterio de la vida y de la muerte, del misterio al que se acerca de noche -Um MItternch- en una mezcla desgarradora de llamada sin esperanza, de respuesta y de himno.
Luego hizo su aparición el Mahler amante de lo popular, de la tradición con tres canciones de la colección de poesías y cantos populares alemanes Des Knaben Wunderhon (El muchacho de la Trompa Mágica). Para este conjunto de poemas y canciones tradicionales recopiladas por Arnim y Brentano a finales del s.XIX, fue componiendo música a los largo de varios años y realizó una primera agrupación de 15 canciones  en 1905. La primera que se interpretó Revelge (Toque de diana), es de 1899. Esta canción con aire de marcha militar, paródica, burlesca, fantasmal, estremecedora en la que los soldados muertos, sus esqueletos están dispuestos en filas perfectas con el intérprete del tambor en primer lugar para ser visto por su  amada fue cantada e interpretada al piano con gran intensidad expresiva. La última de este grupo fue Nicht Wiedersehen (No verse nunca más) donde la despedida de la pareja de enamorados hasta el próximo verano se convierte en una despedida definitiva, en un no verse nunca más ya que la joven muere de pena. Una vez más, Geraher sorprendió al público con su capacidad de cantar susurrando con una dicción perfecta.


Y como cierre del recital, se eligió la canción Der Abschied (La despedida), de Das Lied von Erde donde se puede vislumbrar una esperanza de resurrección panteística, fervientemente deseada con la repetición de la palabra eternidad. Conmueve oír en la voz de Gerhaher a ese yo cansado pero ya sereno que busca la paz y parece encontrarla en la naturaleza. Aquí, una naturaleza vigorosa, que ya no atraviesa un lánguido otoño sino que vive una floreciente primavera. Memorables son los últimos versos:¡Amigo mío, la suerte no me fue/propicia en este mundo!/¿Adónde voy? Voy a vagar por las/montañas./ Busco reposo para mi corazón/solitario./¡Vuelvo a mi patria, a mi hogar!/Nuna volveré a alejarme de ellos./Tranquilo está mi corazón y aguarda su hora:/¡La amada tierra florece en primavera/ por doquier y/ reverdece nuevamente!¡Por todas partes y/ eternamente refulge azul el horizonte!/ Eternamente…Eternamente/
Eternamente…Eternamente…/Eternamente…Eternamente

Gerhaher cantó haciendo suyo el texto apagando su voz, suspirando casi ese eternamente hasta llegar al silencio, conmovedoramente acompañando por la excelente interpretación Gerold Huber.
Y de propina una vez más se eligió una canción de Des Knaben Wunderhorn , la canción Urlicht, de la Segunda Sinfonía. El barítono alemán parece habitar los mundos creados por Mahler , su emotiva interpretación va desde casi un grito de angustia hasta un débil susurro y Gerold Huber es el pianista ideal perfectamente compenetrado con el cantante. Mahler dijo “con las alas que conquisté para mí he de volar” y este tándem maravilloso con su excelente hacer, nos ayudó a volar hacia los mundos mahlerianos, hechos de interrogantes, desesperación pero también de esperanza en la función redentora del arte.
 
 
CNDM 19-20. LIED. CHRISTIAN GERHAHER

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