La poética de la genialidad

Norma Sturniolo

En este mes de abril y parte del de mayo se nos ofrece lo que podríamos llamar, sin exagerar, una celebración de la música, la literatura y el cine.

William Shakespeare (1554-1616), Giuseppe Verdi (1813-1901) y Orson Welles (1915-1985) son los encargados de proporcionarnos esa fiesta de los sentidos y la inteligencia.

De izquierda a derecha: Shakespeare, Verdi y Welles
Ópera Falstaff

A partir del 23 de abril y hasta el 8 de mayo – 11 funciones con doble reparto- el Teatro Real presentará una nueva producción de la ópera Falstaff de G. Verdi, ópera estrenada en 1893  en el Teatro alla Scala de Milán. Se trata de una coproducción con el Théâtre Royal de la Monnaie de Bruselas, la Opéra National de Burdeos y la Tokyo Nikikai Opera, teatros donde se presentará posteriormente. La orquesta titular del Teatro Real será dirigida por Daniele Rustioni , la dirección escénica estará a cargo de Laurent Pelly y Andrés Máspero dirigirá el coro.

Cabe destacar que el magnífico libreto de la ópera, basado en las obras de teatro Enrique IV (1597) y Las alegres comadres de Windsor (1601) de W. Shakespeare se debe a Arrigo Boito (1842-1918) excelente escritor y compositor, autor de la ópera Mefistófeles y que también escribió el libreto de la anterior ópera de Verdi, Otello.

Boito y Verdi. Fotografía de Achille Ferrario, 1892.

Entre las actividades paralelas que se organizan con motivo de esta nueva representacion, se encuentra un ciclo de películas de Orson Welles que se proyecta en el Instituto Internacional Americano de Madrid del 5 de abril al 17 de mayo porque   Orson Welles, un apasionado de la obra shakespeariana, se sintió identificado con la figura de Falstaff al que interpretó en su película Campanadas a medianoche. Además de este film, también se proyectarán, Ciudadano Kane, El extraño, Mr. Arkadin, Sed de mal y Fraude en versión original con subtítulosAsimismo, se dará un curso, este en inglés, que explorará el trabajo de Orson Wells y su impacto en la cultura americana a cargo de la doctora en Humanidades Sibley Labandeira.

Verdi, al igual que Orson Wells, era un enamorado de la obra del genial autor de Romeo  Julieta  y, curiosamente, tanto él como Wells escogieron a Macbeth, Otello y Falstaff para recrearlo en sus respectivos campos. La ópera Macbeth se estrenó en 1847, Otello en 1887 y Falstaff en 1893. La película Macbeth es de 1948, Otello de 1951 y Campanadas a medianoche donde Orson Wells interpreta a Falstaff  es de 1965. Otra coincidencia, es el orden de aparición. Ambos creadores comenzaron con la recreación de la trágica figura del rey de Escocia y finalizaron con la del alegre, vanidoso,  fabulador y hedonista Falstaff.

Falstaff

El cineasta americano estudió al Bardo de Avon desde muy joven, lo adaptó y lo divulgó. Se piensa que su contribución fue decisiva para dar a conocer al gran dramaturgo en suelo americano.

A Verdi le hubiera gustado también llevar a escena El rey Lear, idea que parece haberlo acompañado e incluso obsesionado a lo largo de su vida. El escritor austríaco Franz Werfel (1890-1945),en  La novela de la ópera (1924) hace referencia a esa obsesión fantaseando con un Verdi, desesperado porque no da con la forma de convertir en ópera la historia del legendario rey de Bretaña e imagina al compositor arrojando a las llamas su manuscrito sobre el Rey Lear.

Pero volvamos sobre sus extraordinarios logros y destaquemos que compone Falstaff cuando tiene 75 años, equipado no solo con la sabiduría del genio sino también con la del hombre que ha vivido intensamente y puede lanzar esa mirada entre amorosa, escéptica y compasiva hacia lo que lo rodea. Falstaff es el testamento musical de un genio y un hombre que en sus últimos años acentuó su característica generosidad, su compasión hacia los desheredados y cierto escepticismo afín a la aseveración de Falstaff tutto nel mondo è burla.

Es absolutamente coherente con la profundidad de pensamiento de ambos artistas el que se sintieran atraídos hacia el mundo creado por el escritor nacido en Stratford-upon-Avon, un mundo que revela la complejidad de la existencia humana oscilando entre la voluntad y algo que, trágicamente, se cierne sobre los personajes con el nombre de destino.

 Francois Truffaut al referirse a Orson Wells llegó a afirmar: Pienso yo que la causa de que Welles tenga una visión anti maniquea del mundo, de que haya conseguido borrar y emborronar a su gusto la noción de protagonista y la de bueno y malo, se debe, más que a sus viajes por el extranjero, al conocimiento precoz e intenso de Shakespeare.

La obra más querida de Wells era precisamente Campanadas a medianoche en la que encarna a un personaje shakespearino y Verdi dedica a Antonio Barezzi, su generoso benefactor y al que considera un padre cuando realiza su primera ópera sahakespeariana.

Esta representación del Falstaff  en el Teatro Real y sus actividades paralelas como la del Instituto Internacional Americano con su ciclo sobre Orson Wells es una magnífica oportunidad para dejarnos llevar por dos genios que supieron dar vida a sus sueños.

Misha Kiria (Sir John Falstaff), a su derecha Laurent Pelly (director de escena) y de espalda Daniele Rustioni (director musical). Foto de Javier del Real.

El ciclo de cine en homenaje a Falstaff y Orson Welles con comentarios de la coordinadora es gratuito.

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