La Hispanidad y España

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Por Juan José Echevarría

 

El concepto de Hispanidad ofrece muchas posibilidades, pero para los nacidos a éste lado del Atlántico dispone de una acepción que a muchos les resultará extraña y que reivindica con tesón la otra orilla, aquella que valora la excelencia de la Hispanidad sobre la Españolidad.

 

Pero, tal preeminencia, no la exime de concitar críticas, también a ambos lados del mar. Nacen fundamentalmente del carácter violento de la fusión de ambos mundos. Circunstancia innegable, pero que no se aparta de lo común y usual en la Humanidad. Por ello, resultan ingenuos los planteamientos maximalistas, que siempre por estas fechas se recrudecen y del que hemos tenido la última expresión estos días pasados con la polémica de la estatua de Cristóbal Colón en Barcelona.

 

Más interesante y menos hartazgo suscitará proseguir con la idea apuntada al principio de que la Españolidad supone una merma de la Hispanidad. Y para ello conviene acudir a la Historia, al momento del inicio de la Edad Contemporánea, cuando la Monarquía Hispánica se truncó.

 

Aquella monarquía, cuya máxima expresión fue precisamente la Hispanidad, dio lugar a una veintena de Estados en América, en donde prosiguió vivo aquel concepto, hasta llegar al tiempo presente. De aquella fragmentación, en aquella orilla del océano, surgieron, como es sabido, una pluralidad de Estados-nación que, salvo detalles puntuales, han reivindicado su tronco común. En cambio, a este lado del Atlántico se acusó en demasía el carácter traumático de las emancipaciones. Hasta el punto que el Estado-nación español, nacido a la par que México, Venezuela, Colombia y los demás Estados de aquel hemisferio, dejó de mirar a América con la atención exigible. Por decirlo de una manera burda, no solo se independizaron de la Monarquía Hispánica el Perú, Chile, Ecuador, etcétera; sino también España. Entender ésto a éste lado del mar sería clarificador para los españoles, porque asumirían que la Españolidad resultante supuso una mengua de su Hispanidad. Y sin duda que corregirlo sería inteligente.

 

 

Foto tomada de internet: http://www.berklee-blogs.com/

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