El lugar de las palabras

De Poesía Iberoamericana                                 Jorge de Arco

De lo que no es AMOR.

     Tras la aparición de “Después del horizonte” (2012) y “Contratorno” (premio Internacional de Poesía Fundación Loewe a la Creación Joven, 2015), María Gómez Lara publica “El lugar de las palabras” (Pre-Textos, 2020). Esta colombiana nacida en 1989 estudió literatura en la Universidad de los Andes. Tiene una maestría en Escritura Creativa en español de la Universidad de Nueva York y otra en Literaturas y Lenguas Romances de la Universidad de Harvard.

    Ahora, su verso vuelve a resonar con hondura desde el eco de su propia experiencia y de su propia emoción. Si bien el sujeto lírico asume una segunda persona que pareciera distanciar su intimismo, los poemas se suceden en una suerte de memoria que medita e interfiere a la hora de renombrar un ámbito distinto, renovado.

La noticia de una 

lesión indeterminada en el lóbulo frontal izquierdo
los neurólogos no la reconocen
posible tumor de bajo grado

abre el hueco de un universo donde lo vivido es una referencia valiosísima frente al turbador mañana. La búsqueda de referentes de un ayer capaz de sostener el presente, acerca al lector la incertidumbre de un yo que pretende cobijarse en un espacio confortador. Pero para ello, hay que asumir antes cuanto no se tuvo:

pero tanto sufrir por amor

tanto que no te quisieron

tanta soledad
tanto amor que ocupaba el hueco completo de su ausencia

tú que conociste todas las formas de lo que no es amor

viste tantas sutilezas de la pena

que lo que nunca hiciste
fue dibujar corazones

     Dividido en cuatro apartados, “Para cubrirme la voz”, “Nombrar una herida en las palabras”, “Lo que pase cuando corten mi materia” y “Como me cosí esa cicatriz”, el volumen signa un esfuerzo sólido, tenaz, para disimular ese vértigo irracional que despierta lo desconocido. Al cabo, como ya advirtiera Spinoza, el temor a la muerte es lo que hace al ser humano perder su libertad. Y en este trance, María Gómez Lara se sabe también atrapada ante un escenario donde el alma y la razón son enemigos comunes:

agujas hospitales los brazos maltratados

ya no me encuentran las venas
me conectan electrodos tengo miedo

tal vez de tanto dolor

de pensar para no sentir
acabé sintiendo hasta la médula

hasta que mi pobre corazón herido

se me escondió en la cabeza

    La amenaza de un porvenir despojado de las palabras, de la verdad balsámica que encierran, del conjuro que abrazan en su semántica, se hace también materia recurrente entre estas páginas. A modo de espejo en el que se perciben los episodios donde alternaron las luces y las sombras, se percibe ahora una claridad que quiere ser emoción transfigurada y comunicativa:

y luego

mis palabras

nunca pensé que estuvieran

en peligro

que algún día pudiera

no encontrarlas

siempre las palabras

venían
a rescatarme con ellas cubría el dolor

bajo ellas me escondía

   Poemario, en suma, que muestra el valor de una existencia adscrita a la reivindicación formal de una identidad dinámica, reconstruida desde la posesión y el verbo

si pudiera escoger otra piel

sería oscura como la mía
y estaría hecha de palabras

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