Deseo y violencia reflejadas con la verdad del arte

               

Norma Sturniolo

Represión, dolor, deseo y violencia reflejadas con la verdad del arte

                             Norma Sturniolo

En el Teatro de la Zarzuela se estrena mundialmente la versión para orquesta de cámara de la ópera La casa de Bernarda Alba, del músico Miquel Ortega sobre la obra de García Lorca con libreto de Julio Ramos. Estará en cartel hasta el 22 de noviembre. Interpretada por Nancy Fabiola Herrera (Bernarda Alba), Luis Cansino (Poncia), Carmen Romeu (Adela), Carol García (Martirio), Marifé Nogales (Amelia), Belén Elvira (Magdalena), Berna Perles (Angustias), Milagros Martín (criada), Julieta Serrano (María Josefa). Coro del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid (titular del Teatro de la Zarzuela). Dirección musical: Miguel Ortega. Dirección de escena: Bárbara Lluch.

Asistir a esta representación en el Teatro de la Zarzuela es asistir a un espectáculo de gran calidad que emociona al espectador. El libreto es fiel a la obra teatral de Federico García Lorca que, aunque escrita en 1936, se estrenó en Buenos Aires nueve años después, gracias a Margarita Xirgu que encarnó el papel de Bernarda Alba.

Cuando se hace referencia al teatro de García Lorca se habla de realismo poético . La ópera que se puede oír, ver y disfrutar en  el Teatro de la Zarzuela es un fiel reflejo de ese realismo poético.

La música transmite el universo lorquiano y llega al espectador quizás porque como el propio Miquel Ortega afirma :«Mi Bernarda Alba, musicalmente hablando, emplea un lenguaje relativamente conservador, me considero fiel, en cierto modo, a la tradición en la línea de Shostakóvich, Poulenc, Berstein, Monstsalvage (…) La estructura de la obra tiene mucha influencia de compositores veristas  en general y de Puccini en particular”.

Su música ofrece todo el dramatismo que se encuentra en el texto lorquiano. Hay que recordar que la primera idea de Miquel Ortega era crear una ópera para orquesta de cámara pero por exigencias del Teatro de la ópera de Brasov, donde se estrenó, tuvo que componerla para una orquesta sinfónica. Ahora se estrena la versión operística y Miquel Ortega agradece a las dos personas que lo animaron a retomar su idea original: el asistente de dirección musical y pianista, Rubén Fernández Aguirre y el director del Teatro de la Zarzuela, Daniel Blanco.

Como hemos escrito, el libreto respeta el texto original lorquiano en el que se refleja la España profunda de comienzos del siglo XX , donde el fanatismo religioso, la situación de inferioridad de la mujer, la represión de las emociones y deseos, el autoritarismo, la hipocresía aplastan la vida de los personajes. La escenografía de Ezio Frigerio, el vestuario de Franca Squarciapino, la iluminación de Vinicio Cheli, la dirección de escena de Bárbara Lluch, las magníficas interpretaciones, empezando por Nancy Fabiola Herrera como Bernarda y de todo el elenco, incluido un convincente Luis Cansino en el papel de la criada Poncia y la interpretación de la actriz Julieta Serrano como madre de Bernarda, nos mantienen pendientes de lo que pasa en escena. Se nos transmite un ambiente lorquiano de blanco y negro, de atmósfera claustrofóbica . Brevemente recordemos el argumento de la obra donde una tiránica Bernarda Alba enviuda de su segundo marido e impone un luto con una duración de ocho años prohibiendo a sus cinco hijas salir de casa. Con Bernarda además de sus hijas, vive, María Josefa, su madre, que padece locura (interesante recordar los estudios feministas sobre locura y represión) y por eso es encerrada por Bernarda ya que a ella le importan las apariencias y no quiere que nadie se entere de esa locura . Asimismo, viven con Bernarda dos criadas, una de las cuales Poncia es la más antigua.

Para las oprimidas hijas solo es posible abandonar ese lugar asfixiante a través del matrimonio, posibilidad que se le ofrece a Angustias, la única hija del primer marido de Bernarda, que recibe una importante herencia. Pepe el Romano, figura masculina que nunca aparece en escena, por interés económico piensa en casarse con Angustias, aunque le gusta Adela, que es la más joven y guapa. A partir de ahí se desata la envidia de las hermanas ante la posibilidad de que Angustias pueda salir de esa cárcel que es la casa de Bernarda. A Adela no le importa convertirse en amante de Pepe el Romano. Angustias quiere huir del infierno de esa casa opresora y Adela saciar su deseo de libertad y su deseo sexual. Una sexualidad ardientemente dolorosa al ser severamente reprimida por la sociedad de la época con sus prejuicios y violencia. Martirio también desea a Pepe el Romano y al conocer la relación entre él y Adela la rabia y los celos la llevarán a delatarla su hermana y precipitarán el trágico final.

Cuando Bernarda conoce la relación que mantiene Adela con Pepe, dispara a Pepe que logra huir indemne, pero Adela cree que ha muerto y se suicida ahorcándose. Bernarda pide que la descuelguen y que la vistan como una doncella ya que dice que su hija menor murió virgen para guardar las apariencias, y ordena silencio.

Todo ese mundo asfixiante y violento se representa en el Teatro de la Zarzuela sin intermedio. Esa continuidad es un acierto porque de esa forma nose rompe la emoción producida por una estética de la verdad. El público estáinmerso en lo que sucede en escena. Le impacta el negro del vestuario quetransmite el oscurantismo de la época. Cuando aparece el verde, se respeta lasimbología lorquiana en el que el verde se asocia a la muerte, ya que es elpersonaje que se suicida, Adela (la soprano Carmen Romeu), quien se pone unvestido verde.

La ajustada dirección de escena, las interpretaciones poderosas, la poética iluminación, la escenografía en la que puertas y ventanas nos hablan de un interior opresivo y un exterior deseado, la música inspirada con sus descriptivos leitmotiv, en resumen, todo nos lleva a afirmar que es este un espectáculo memorable.

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