ACPI y la Ruta del Quijote

Visita de ACPI a la Oficina de Turismo de Castilla La Mancha de Madrid: La Ruta de Don Quijote

Por Carmen Pineda

El pasado 23 de abril, día del libro, los miembros de ACPI visitamos las instalaciones de la hermosa Oficina de Turismo de Castilla La Mancha, situada, estratégicamente, en el corazón de la Gran Vía madrileña, de la mano de la coordinadora de promoción turística de la Oficina, Ruth Ardyla y de Carmen Alberca, experta en la Ruta del Quijote y copropietaria de la empresa de gestión cultural y turística de Alcazar de San Juán (Ciudad Real).

Durante la presentación en los luminosos locales de la Oficina, decorados con motivos manchegos como las bellísimas cerámicas de Talavera (Toledo) o la imponente foto que nos recibe de una belleza juvenil ataviada con el colorido traje regional, Ruth Ardyla puso de relieve la combinación entre modernidad y tradición de la región. Castilla La Mancha está aún por descubrir para muchos extranjeros y también, para numerosos españoles. No hay que olvidar que se puede llegar, desde Madrid, al punto más cercano de Castilla La Mancha en 50 minutos lo que favorece las excursiones diarias. Pero también, hay puntos más lejanos y posibilidades de rutas como las del Quijote, en cuyo caso se recomienda pasar varios días y pernoctar, por ejemplo, en Alcázar de San Juan, por su situación estratégica central en la región. La madera, el mimbre, el hierro, los tejidos, típicos de estas tierras, forman parte del marco de esta espléndida oficina que ofrece al visitante una atención exquisita con consejos y recorridos turísticos ad hoc, para todos los gustos y necesidades. Además la Oficina propone múltiples actividades y presentaciones, destinadas a todo tipo de públicos, que se pueden conocer en su página web (http://www.iclm.es/oficina-promocion-turistica/), como catas de chocolate y aceite de oliva o espectáculos relacionados con el Quijote, como el de “Zarzuguiñol”, el 4 de mayo próximo, una función de zarzuela y guiñol para toda la familia o el de “Caballero soy yo” el  2 de mayo, con títeres participativos, basado en textos de Cervantes

Es indudable que Castilla La Mancha tiene un gran legado cultural universal que es el Quijote. Además de unas 27 rutas variadas de todo tipo que se pueden realizar en la región, quizás las más notables son las referentes al Quijote. Estas se han convertido en un destino turístico nacional e internacional, de primer nivel, a través de 10 itinerarios geográficos, culturales y gastronómicos, que recorren prácticamente la totalidad de las 5 provincias que componen la región, siendo la de Ciudad Real la prioritaria. La Ruta de Don Quijote fue, de hecho,  declarada, en 2005, con motivo de los 400 años desde la publicación del libro de Cervantes, Itinerario Cultural Europeo, siendo la cuarta de España, tras el Camino de Santiago, el legado de Al-Andalus y las Rutas de los Sefardíes.

El Patronato de Turismo de Castilla-La Mancha propone un recorrido de casi 2.500 kilómetros y 148 municipios que recorre los principales espacios naturales como el Parque Nacional de Cabañeros en Ciudad Real y Toledo, el Parque Nacional Tablas de Daimiel en Ciudad Real o las Lagunas de Ruidera, también en esta misma provincia, en la zona de la llamada Mancha húmeda. Otros seis Parques Naturales, doce Reservas Naturales y seis Microreservas, además de bosques, plantaciones de intenso rojizo de mimbres en Guadalajara y Cuenca, visitas a las floraciones del azafrán en octubre o a las de la lavanda en Brihuega (Guadalajara) durante julio, el “pequeño cañón del Colorado” en las Barrancas de Burujón (Toledo), entre muchos otros, constituyen unos variados paisajes muy desconocidos que van a sorprender a más de uno. Y, alternando, con esta naturaleza, tenemos también los famosos molino de viento, icono de la cultura española y un ingenio mecánico singular, además de ser un emblema del Quijote, que suponen uno de los atractivos más sobresalientes de Castilla La Mancha, como, por ejemplo, los Molinos centenarios de Campo de Criptana. No hay que perderse, como aconsejan las dos expertas, Ruth Ardyla y Carmen Alberca, los soberbios atardeceres entorno a los paisajes de molinos.

La Ruta del Quijote recorre las cinco provincias de la Región, con más de 2.000 elementos de interés cultural y una veintena de zonas de atractivo natural para visitar. Abarca desde lugares y paisajes como Campo de Criptana, El Toboso, Alcázar de San Juan, Ruidera, Villanueva de los Infantes, Puerto Lápice…, hasta visitas teatralizadas de inmersión cultural en el mundo del Quijote con dulcineas, sanchos y barberos y tradiciones relativas a la vestimenta o la alfarería, pasando por la degustación de una gastronomía, citada en el libro de Miguel de Cervantes y que se encuentra entre lo más característico de la cocina manchega como los duelos y quebrantos, la olla podrida, el palomo, las lentejas, las bodas de Camacho y numeroso productos de la tierra como los quesos, los vinos (en Castilla La Mancha se encuentra el mayor viñedo del mundo), los aceites o los dulces.  También se pueden probar platos típicos como las gachas o las migas, que aunque no parecen en el libro del Quijote, forman parte de la gastronomía de la zona.

Existen rutas más literarias, otras más propiamente turísticas, pero todas giran alrededor de la figura del Quijote. Como comentó Carmen Alberca, durante la presentación, “Gracias al Quijote, ha surgido la comarca natural de La Mancha, un destino turístico cohesionado con un espacio universal.  Somos conscientes de que competimos con Madrid. La oficina de Turismo de Castilla La Mancha de aquí de Madrid es la única que tiene turismo emisor, es decir, nosotros tenemos que ser lo suficientemente seductores como para que sea atractivo ir a Castilla La Mancha. Tenemos que competir sobre todo con Castilla y León, nuestro principal competidor por cercanía. A partir de ahí, somos conscientes de que también presentamos un destino único, El Quijote. El Quijote solo lo tenemos nosotros, El Quijote se vende solo y todo el mundo lo conoce”.

Realizar las rutas del Quijote es descubrir Castilla La Mancha, recorriendo el libro de Cervantes, y si es posible leyéndolo, también. Hay enclaves que no podemos obviar si decidimos hacer las Rutas del Quijote. Por ejemplo, el Campo de Montiel. Cuentan que fue el primer lugar en el que Cervantes pensó para desarrollar las aventuras de Don Quijote y de Sancho Panza. Otro sitio de una de sus aventuras más conocidas es Villanueva de los Infantes. Se cree que Villanueva de los Infantes es aquel “lugar de La Mancha”. Diferentes estudios consideran que los tiempos en los que se describen los itinerarios del Quijote coinciden siempre tomando como referencia Villanueva de los Infantes. Además, fue un lugar donde hubo muchos hidalgos. Otro lugar mítico es Campo de Criptana con sus característicos Molinos, como hemos comentado, pero también está el Albaicín Criptano, el barrio típico, con su arquitectura popular, ese característico blanco y sus calles empedradas, que reciben además nombres de personajes de El Quijote.

Otra población muy importante es el Alcázar de San Juan, el corazón de La Mancha. El Alcázar de San Juan está vinculado con el Quijote de dos maneras. La primera, se relaciona con Miguel de Cervantes Saavedra porque en la Iglesia de Santa María la Mayor en el Alcázar de San Juan está la partida de bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra, que rivaliza con la de Alcalá de Henares. Esta teoría tiene mucho peso, diferentes estudios han vinculado que este Miguel de Cervantes Saavedra podría ser el escritor. Sí que han llegado a conclusiones de que se trata de dos personas paralelas en el tiempo, que existieron, que fueron a la batalla de Lepanto y que ambas partidas de nacimiento son verdaderas.  La segunda, vincula al Quijote a través de la Casa del Hidalgo, porque esta casa, a través de sus diferentes salas nos va contando quiénes eran los hidalgos, cómo vivían y sus costumbres. También cuentan cómo vivía y quién era Don Quijote.

El Toboso y su Dulcinea no podían faltar en el recorrido. Cada población se proclama una autoría del “lugar de La Mancha”, de los molinos contra los que luchó, etc. Pero de Dulcinea solo hay un lugar. El Toboso es el único lugar que sí que deja reflejado Cervantes en su libro. A través de la casa (que se puede visitar) podemos conocer parte de la historia de la dulce Ana, de la que estuvo enamorada Cervantes y en la que inspiró para crear ese personaje del que estaba enamorado Don Quijote. Tampoco podemos olvidarnos del acogedor pueblo toledano de Esquivias donde se puede visitar la casa-museo de Catalina, la mujer de Cervantes y donde, también, se dice, que Cervantes pudo escribir el Quijote.

Don Quijote es armado caballero en una venta. Las más famosas están en Puerto Lápice. Los estudios han determinado que la venta en la que fue armado caballero estaba en otra localización diferente, pero sí que es verdad que Puerto Lápice ha sido y es un punto neurálgico que une el norte con el sur, un punto de conexión. Actualmente la venta del Quijote está recreada igual que las ventas del siglo XVI, pero ahora hay restaurantes o cafeterías para que el viajero también pueda disfrutar de estos lugares.

Las Lagunas de Ruidera y la Cueva de Montesinos nos ilustran otro capítulo del libro en el que Don Quijote baja a la cueva, se queda dormido y tiene uno de los sueños más fascinantes: se imagina a Merlín que tiene encantados en una cúpula de cristal a varias personas, entre ellas Ruidera, Guadiana y diferentes personajes que aparecen posteriormente.

El Quijote es el segundo libro más leído después de la Biblia. Vale la pena, por ello, conocer los lugares que tanto inspiraron a Miguel de Cervantes. Estas Rutas son una manera ideal de descubrir una región magnífica y desconocida, de donde, además, nos podremos llevar en el corazón parte de la historia del Quijote que se resume en esta bella frase,“Don Quijote y Sancho Panza cabalgan juntos para siempre en lo más profundo del alma humana”.

www.turismocastillalamancha.es

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