El humor y la tragedia de Don Giovanni en el Teatro Real

                               Norma Sturniolo

Fotografía. Javier del Real

Don Govanni de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), cuyo título completo es Il dissoluto punito o sia Il D. Giovanni se representará en el Teatro Real de Madrid del 18 de diciembre de 2020 al 10 de enero de 2021. La producción que se verá en esta ocasión es la de Staatsoper de Berlín, procedente del Salzburger Festpiele 2008, con dirección de escena de Claus Guth, escenografía y figurines de Christian Schmid, iluminación deOlaf Winter, coreografía de Ramses Sigl y Michael Schmieder y dramaturgia de Ronny Dietrich. La orquesta  y el coro titulares del Teatro Real serán dirigidos por Ivor Bolton y Andrés Máspero respectivamente. Christopher Maltman y Adrian Eröd interpretarán a Don Giovanni, Erwin Schrott y Marko Mimi a Leporello,  Tobias Kehrery  y Goran Juric al Comendador, Brenda Rae, Adela Zaharia y María José Moreno a Donna Anna; Anett Fritsch y  Federica Lombardi a Donna Elvira; ·  Louise Alder y  Marina Monzó a Zerlina; Mauro Peter y Airam Hernández a Don Ottavio; Krysztof Baczyk y   Cody Quattlebaum a Masetto.

Fotografía. Javier del Real

Don Giovanni está considerada una de las obras más logradas de todo el repertorio operístico. Una vez más hay que agradecer al Teatro Real esta magnífica apuesta en momentos difíciles como los que estamos viviendo.

En la genial ópera mozartiana se anuncian la mezcla de aspectos cómicos y trágicos desde la misma obertura con el tema trágico del Comendador insertado junto a los elementos cómicos del protagonista. La música y el texto configuran un espléndido dramma giocoso. Lorenzo da Ponte, que ya había colaborado con Mozart en Las bodas de Fígaro (1786) y tendría una tercera colaboración con Così fan tutte (1790, escribió el libreto de Don Giovanni basado en El burlador de Sevilla (1616) de Tirso de Molina y en el libreto de Giovanni Bertati para la ópera Don Giovanni Tenorio o sia il convitato di pietra . El Don Giovanni de Mozart-Da Ponte se estrenó en el Teatro Nacional de Praga el 29 de octubre de 1787. Lorenzo da Ponte en sus Memorias (publicadas en español por la editorial Siruela) se refiere al estreno en Praga y al posterior encuentro con el emperador José II y el estreno en Viena:

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Fotografía. Javier del Real

Yo no había visto en Praga la representación del Don Juan, pero Mozart me informó enseguida de su maravillosa acogida (…)El emperador me mandó llamar y, cargándome de graciosas expresiones de alabanzas me dijo que ardía en deseos de ver el Don Juan. Mozart regresó y entregó enseguida la partitura al copista, que se apresuró a sacar las partes, porque José debía marcharse. Púsose en escena y …¿debo decirlo?¡El Don Juan no gustó! Se hicieron añadidos, se cambiaron arias, se expuso de nuevo en escena y el Don Juan no gustó. ¿Y qué dijo el emperador?. “La ópera es divina; es casi más bella que el Fígaro, pero no es manjar para los dientes de mis vieneses.” Se lo conté a Mozart, el cual contestó sin  inmutarse: “Démosle tiempo para masticarlo”. No se engañó. Procuré, por consejo suyo que la ópera se repitiese a menudo; a cada representación los aplausos crecían, y poco a poco hasta los señores vieneses de mala dentadura apreciaron su sabor y entendieron su belleza, poniendo al Don Juan entre las más hermosas obras que se representan en los teatros.

Fotografía Javier del Real

A la belleza musical se añade un texto grávido de sugerencias que ha dado lugar a varias interpretaciones y, por lo tanto, a diferentes puestas en escena. En esta ocasión, se nos ofrece la mirada del director de escena Claus Guth, del que ya se han visto en el Real la puesta en escena de Parsifal de Wagner y Rosalinda de Haendel, ambas con lograda efectividad. En dichas ocasiones su pasión por los escenarios giratorios dotó de dinamismo a unas obras excepcionales musicalmente, pero con gran estatismo desde el punto de vista de la acción dramática. Guth sitúa la acción en un bosque. El simbolismo del bosque aparece en mitos, leyendas, cuentos folclóricos. Carl Jung, ese gran descifrador de códigos ocultos, explicó que con frecuencia el bosque simboliza el aspecto peligroso del inconsciente, su naturaleza devoradora y ocultadora de la razón, o sea que es una buena imagen para el mundo perturbador de Don Giovanni. Claus Guth también ha introducido otros elementos que solo podremos valorar asistiendo a su representación. Es llamativo que se haya dado una exhaustiva descripción de la puesta en escena antes de su representación pública. ¿Es para prevenir a los espectadores? Quizás, uno de los cambios que puede afectar nuestros sentimientos hacia lo que sucede en escena sea el hecho de que la muerte de Don Giovanni no es ejecutada por la estatua del Comendador pues en la versión de Guth, en la primera escena de la pelea con Don Giovanni, el Comendador hiere mortalmente al libertino con un revólver. Tradicionalmente, la estatua de piedra no solo ha tenido un efecto sobrecogedor sino también ha influido en nuestra manera de sentir. Esto lo explicaba muy bien el filósofo Eugenio Trías. Recuerdo cuando, poco antes de su muerte, lo entrevisté, con motivo de su libro La imaginación sonora y, a propósito del Don Giovanni de Mozart, le comenté algunos pasajes de su libro anterior, El canto de las sirenas donde vertía unos agudos, inteligentes y finísimos comentarios sobre el mítico seductor. Allí decía que con la intervención del l´uomo di sasso (el hombre de piedra) como agente vengador cambian nuestros sentimientos. Dejamos de identificarnos con el vengador. Nos apiademos de Don Giovanni. No nos identificamos con la idea del castigo porque el agente vengador es sobrenatural. Trías decía que al producirse la reparación desde más allá de los límites del mundo se habían roto las reglas del juego. Lo infinito y lo absoluto se avienen pésimamente con nuestro inextinguible, siempre legítimo anhelo de justicia.(…)la sentencia de piedra nos sobrecoge por su radical inhumanidad, derivada de su carácter sobrehumano.
 La puesta en escena de Guth es una nueva recreación que nos habla de la riqueza de Don Giovanni. Una riqueza que hace plausible una pluralidad de significados y sentidos. Como toda obra de arte está viva y sigue ofreciendo distintas posibilidades de interpretación. No pertenece al panteón de obras conclusivas. Está claro que las grandes obras apelan a la participación del receptor. Y de una cosa, estamos seguros de que escucharemos una música maravillosa y unas muy buenas interpretaciones

El ejercicio despótico del poder y la imposibilidad del amor

  El ejercicio despótico del poder y la imposibilidad del amor

             -Don Carlo de Giuseppe Verdi en el Teatro Real de Madrid-

                                                         Norma Sturniolo


 Marcelo Puente (Don Carlo); Maria Agresta (Elisabetta de Valois) Foto Javier del Real

El teatro Real ofrece 14 funciones de Don Carlo de Giuseppe Verdi (1813-1901) entre los días 18 de setiembre y 6 de octubre, en una producción procedente de la Ópera de Frankfurt a partir de la versión en cinco actos  que se estrenó en Módena el 26 de diciembre de 1886. La dirección musical está a cargo de Nicola Luisotti y el director escénico es David  Mcvicar, la figurinista, Brigitte Reiffenstuel, Robert  Jones, el coreógrafo, Joachim Klein, el iluminador y Andrés Máspero, el director del coro.


Maria Agresta (Elisabetta de Valois) Foto de Javier del Real

Hay tres repartos:  Marcelo Puente (en sustitución de Francesco Meli ), Andrea Carè, Alfred Kim(Don Carlo) y Sergio Escobar ; Maria Agresta, Ainhoa Arteta y Roberta Mantegna(Elisabetta de Valois); Luca Salsi, Simone Piazzola y Juan Jesús Rodríguez (Rodrigo, marqués de Posa); Ekaterina Semenchuk, Silvia Tro Santafé y Ketevan Kemoklidze (La princesa de Éboli);Dmitry Belosselskiy, Michele Pertusi y  Dmitry Ulyanov (Filippo II); y Mika Kares y Rafał Siwek (El gran Inquisidor).

El libreto de Don Carlo se debe a  J.Mèry y C. de Locle, basado en el drama Dom Karlos, Infant von Spanien escrito por Schiller entre 1783 y 1787. La ópera se estrenó en París el 11 de marzo de 1867.

Verdi hizo varias versiones de esta ópera. En la Scala de Milán, en 1884 se estrenó la versión de  la traducción italiana de Angelo Zanardini, que utilizó gran parte de la traducción original de Achille de Lauzieres, suprimiendo el primer acto.  La estrenada en Módena en 1886 incluía el primer acto, que es la que se representa en el Teatro Real.

El drama de Schiller, típicamente romántico, recoge la difundida leyenda negra española con inexactitudes históricas. El mismo Verdi era consciente de ello. En una carta a Giulio Ricordi de 1883 entre otras cosas dice: “en este drama espléndido por la forma y por la generosidad de concepto, todo es falso, Don Carlos, el verdadero Don Carlos , era un necio furioso, antipático. Elisabetta no se enamoró nunca de él. Posa es un ser imaginario que nunca habría podido existir en ese reinado”.

Don Carlo Foto de Javier del Real

Está claro que es el potencial dramático de la obra, el interés teatral que ofrecía la trama  lo que interesó a ese genio de la música y gran hombre de teatro que fue Verdi. Le interesaba la idea de la lucha de la libertad contra la opresión del poder despótico tanto del monarca Felipe II como de la Iglesia. A este asunto político religioso se unía  otro gran tema romántico  como es el del amor y su imposibilidad y algo recurrente también en Verdi, como la relación paterno-filial.

En la ópera, el hijo de Felipe II, Don Carlos y su prometida, Isabel de Valois, hija del rey de Francia se encuentran en Fontainebleau y  se enamoran inmediatamente. Su felicidad dura poco porque se les anuncia que por el Tratado de Cateau -Cambresis que establece la paz entre España y Francia, el rey de Francia otorga la mano de su hija al rey Felipe II. A partir de ahí se desencadena la desolación de Carlos, la tristeza de Isabel y la desconfianza y celos de Felipe II. Pero no acaban aquí las frustraciones. También el deseo de la Princesa de Éboli se frustra  porque el ser al que ama es nada menos que Carlos.

Don Carlo. Foto de Javier del Real

A la desesperación amorosa se suma también la desesperación por ideales políticos que no pueden llevarse a cabo.  Rodrigo, Marqués de Posa quiere que Carlos ayude al pueblo flamenco a liberarse del yugo de Felipe II. Carlos lo intentará, pero tanto Posa como él serán condenados por el Gran Inquisidor con la aquiescencia de Felipe II.

David  Mcvicar vuelve a trabajar con el escenógrafo Robert Jones y la figurinista Brigitte Reiffenstuel. De todos ellos tuvimos un ejemplo sobresaliente también en el Teatro Real cuando se representó Gloriana de Britten. Aquí, de nuevo, sobresale su buen quehacer. En Don Carlo el escenario único, austero, con predominio del gris  transmite una sensación opresiva y asfixiante donde queda claro que el dominio despótico aplasta cualquier destello de felicidad. Los soberbios trajes de época contribuyen con su color negro al clima de extremo rigor  y  tristeza. Hay momentos de gran belleza como el de la coronación y auto de fe de Felipe II y otros de gran intensidad dramática.

Escena del dolor y la tragedia en Don Carlo Foto de Javier del Real

En el cuadro II del primer acto, el diálogo entre Posa, interpretado por el barítono italiano Luca Sasi y Felipe II, con el bajo Dmitry Ulyanov resplandeció por su fuerza dramática así como  el aria O don fatale  en boca de la mezzo Ekaterina Semenchuk que representa a la  princesa de Éboli. De innegable belleza, la magnífica aria Ella giammai m´amó noblemente cantada por Dmitry Ulyanov. Esta es una de las arias más bellas de la historia de la ópera y que mejor transmite la dolorosa soledad del poderoso.

Don Carlo Foto de Javier del Real

 La profunda mirada del compositor nos devuelve un retrato complejo del monarca. Verdi sobrepasa el melodrama romántico y con una música comunica una riquísima gama de emociones. Doy la razón a quienes consideran Don Carlo entre las mejores óperas verdianas.

Los Acordes solidarios de Ayuda en Acción en el Teatro Real

Norma Sturniolo

A lo largo del tiempo son muchos los que han querido expresar el inmenso valor que aporta la música a la humanidad.

Pablo Heras-Casado dirigiendo la orquesta

Entre otros muchos, Miguel de Cervantes decía que la música compone los ánimos descompuestos y alivian los trabajos que nacen del espíritu. El compositor alemán C. M von Weber aseguraba que la música es el verdadero lenguaje universal. Cuando era niño, al violinista Yehudi Menuhin le gustaba imaginarse tocando La Chacona de Juan Sebastián Bach en la Capilla Sixtina y que, al interpretarla, se desvanecía el mal en el mundo. Shakespeare afirmaba que la música es el alimento del amor  y un filósofo chino se preguntaba cómo podría un hombre, desprovisto de las virtudes propias del hombre, cultivar la música. El compositor romántico Robert Schumann decía que la música era el lenguaje que le permitía comunicarse con el más allá.

Es evidente que la música tiene un poder transformador, que nos comunica con nuestras emociones más profundas y que, nos hace mejores, como quería el Georg Friedrich Händel maravillosamente literaturizado por Stefan Zweig en Momentos estelares de la humanidad.

Pablo Heras-Casado ante el Teatro Real

El evento de este martes 28 de mayo, en el Teatro Real hace honor a ese poder de la música. El director de orquesta Pablo Heras-Casado al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid, en el Teatro Realhainterpretado Obertura-Fantasía ‘Romeo y Julieta’ y la Sinfonía nº5 en mi menor de P. I. Tchaikovsky. Es su quinto concierto solidario en Acordes con Solidaridad de Ayuda en Acción.

Ayuda en Acción es una ONG que, desde el año 1981, trabaja para mejorar las condiciones de vida de los niños, las familias y las comunidades de los países más desfavorecidos.

Pablo Heras-Casado con el coro escolar

Su programa denominado Aquí también se desarrolla en España desde 2013 y atienden a cerca de 12.000 niños y niñas en más de 90 centros educativos de 12 Comunidades Autónomas facilitando a sus familias becas de comedor, libros y material escolar, refuerzo educativo o innovación en áreas como la tecnología o la música. Dentro de este programa, la iniciativa Acordes con Solidaridad, “entiende la música como un vehículo fundamental para fomentar la cohesión social y promover la igualdad de oportunidades. Esto lo hace a través del desarrollo de clases extraescolares de música para los niños y niñas que participan en coros gracias a los que se desarrollan de manera creativa” 

Pablo Heras-Casado lidera conjuntamente con Ayuda en Acción el proyecto Acordes con Solidaridad y cuenta con la colaboración de la Fundación Repsol y la Fundación EDP.

La  recaudación de este concierto se destina íntegramente al programa de Ayuda en Acción que lucha contra la pobreza infantil en España. Asimismo, merece destacarse que han involucrado a dos colegios en los que trabaja la ONG para que interpretaran tres canciones. Han participado un coro de niños y niñas de los colegios Ramiro Soláns y Joaquín Costa de Zaragoza. 

Pablo Heras-Casado

Así, esta encomiable labor también se inscribe en los movimientos que propugnan el conocimiento de la música clásica para mejorar las vidas de los niños. Nos trae a la memoria proyectos como los creados por el músico, economista, educador y político venezolano José Antonio Abreu, fundador de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela y el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela que ha ayudado a tantos niños a salir de la pobreza y que, en palabras del propio José Antonio Abreu, transformaron  el alma de los niños convirtiéndolos en  seres humanos más plenos, más sanos, más completos, más felices y por ende, en mejores ciudadanos.

Acordes con Solidaridad de Ayuda en acción es una realidad que celebra la vida digna para todos y la belleza de la música como un derecho inalienable.