El tiempo, la memoria y el fluir de la vida

Galaxia Gutenberg presenta en el Círculo de Bellas Artes, el segundo volumen de Esta luz del poeta. Premio Cervantes 2006, Antonio Gamoneda.

Norma Sturniolo

Asistir a una presentación de la obra poética de Antonio Gamoneda (Oviedo. 30 de mayo 1931), es asistir a una celebración de la sensibilidad, la inteligencia y la reflexión.Es admirable el trabajo incesante del poeta que nunca da por terminada su obra, que necesita que el poema siga vivo, necesidad que lo lleva a la reescritura. Su poesía como la vida está en perpetuo movimiento y cambio. Esto nos recuerda a Heráclito y su famosa afirmación de que no nos bañamos dos veces en el mismo río, pero la poesía de Gamoneda es tan rica que pueden venir a la mente filósofos existencialistas, marxistas y tantos otros.

 Ahora bien, lo fundamental como testimonio literario es su escritura labrada con la paciencia y el amor de un orfebre y con el oído de un músico. Gamoneda ya ha contado que aprendió a leer con el único libro que había en su casa en plena guerra civil, en 1936 que era el libro de su padre muerto. Era un libro de poesía titulado Otra más alta vida, un texto  incomprensible para un niño de cinco años que, sin embargo disfrutaba leyéndolo porque le emocionaba descubrir el valor musical del lenguaje.


El poeta, a sus 88 años ha presentado el segundo volumen de  Esta Luz ( Galaxia Gutenberg, 2019) acompañado por el director de Galaxia Gutenberg , Joan Tarrida y por el poeta y crítico, Miguel Casado.

“Mis recuerdos se sumergen en la profundidad de la carretera iluminada. El aire suspendido entre el resplandor y la muerte  se hace sustancia en la memoria. (…)No hago historia. No son las grandes circunstancias civiles las que me piden conmemoración, sino sucesos de imprecisa escritura(..)

Los hechos vuelven indescifrados, reducidos a un temblor de espacios y sonidos(…) Es extraño que sean los pequeños acontecimientos , los íntimos y los convividos , los que se manifiestan arrancando jirones de nostalgia; es extraño que sean la luz de los hechos , y no estos por sí mismos, lo que ha quedado en mí con el valor de una llaga. Han transcurridos largos días y se han excavado estancias en mi corazón, de tal manera que mi aprendizaje de vejez no es otra cosas que la forma que adoptan en mí el pasado y sus sombras”

Estas palabras de Antonio Gamoneda , como declara su hija Amelia Gamoneda Lanza en el prólogo a la antología Niñez  (Calambur Poesía, 2016) expresan que ha dado voz  “a una memoria de niñez que le ha obligado a ser un adulto a su imagen y remembranza”.

Galaxia Gutenberg  publica en dos volúmenes  toda la poesía escrita por Antonio Gamoneda. El primer volumen abarca la producción poética desde 1947 hasta 2004 y el segundo volumen que ahora se presenta recupera el Libro de los venenos, publicado en 1995 y recoge revisada y en algunos casos reescrita su producción poética desde 2004 hasta el presente incluyendo un libro inédito “Las venas comunales” y sus últimos poemas. La edición ha estado a cargo de Jordi Doce

Tanto Joan Tarrida como Miguel Casado ha puesto de relieve una característica del  quehacer poético de Gamoneda que es la reescritura.

Gamoneda explicó que, incluso cuando el poema ha terminado en la letra impresa, necesita que ese poema siga vivo y que lo que hace es más que una corrección, que no se trata solo de mejorar el texto sino  que más bien la reescritura coincide con el deseo de que el poema se corresponda con su vida, que no sea una piedra tallada.

En el estupendo epílogo a este volumen II editado con el cuidado habitual de Galaxia Gutenberg ,Miguel Casado escribe que la obra de Gamoneda no ha cesado de moverse a través del tiempo, de preguntarse acerca de sí misma  ofreciéndose como un espació móvil y sensible, abierto aún al margen de la distancia temporal que exista.

El autor al referirse a la declaración de Vicente Aleixandre de la poesía como comunicación señaló que el poeta en primer lugar está consigo mismo cuando escribe. Asimismo destacó que había más de 70 años de poesía en las páginas en esas paginas que como suma cronológica tienen algo de memoria, de pasado y algo de libro testamentario.

Dentro de unos meses se publicará también en Galaxia Gutenber la segunda parte de sus memorias con el título de La pobreza existiendo un Hay un paralelismo entre la  escritura de los poemas y la de las memorias.

Miguel Casado ha explicado que una de las novedades que se pueden encontrar en la última producción poética de Gamoneda es la ironía moderna, la del debate del texto consigo mismo, en la que el poeta llega a interrumpirse a sí mismo y a realizar una crítica de los libros anteriores dando entrada a un lenguaje discursivo.

También recordó que las ‘Mudanzas’ son una «reescritura del texto ajeno» en el campo de la traducción, un «fenómeno vanguardista» en el que se incluyen obras como ‘La siesta del fauno’ de Mallarmé o las del poeta expresionista Trakl o los cantos del rey Nezahualcóyotl.

En “El libro de los venenos” también incluido en este volumen hablan tres voces , la del botánico y médico griego Dioscórides, del médico español del siglo XVI Andrés Laguna, primer traductor de la obra, así como la del propio Gamoneda y luego una colección de relatos del médico Kratevas considerado el mayor experto de venenos de la antigüedad.

Pero no seguiremos explicando el contenido del libro. Recomendamos su lectura que nos regala belleza unida al dolor. El lector, acompañado por los versos de Gamoneda, descubrirá la luz que hay en lo  que lo rodea, el misterio de la vida con su canción de símbolos, la unión entre la vida y la muerte o para decirlo con palabras del poeta, el resplandor en la sombra.

Nada mejor que transcribir unos versos del último poema con el que acaba este volumen donde se reitera la idea del paso del tiempo, la fugacidad de la vida, el recuerdo impreciso del ayer y la escritura como una forma de vivir o como una forma de literaturizar la vida:

En cuanto a mí,perdido en certidumbres o en incertidumbres (supongo que es indiferente), podría retirarme a considerar el que soy o no soy o

Algo semejante.

Pero no, no es posible. No tengo nada que considerar, nada que

creer o desear, nada que olvidar.

Esta escritura es una casualidad, un relato sin importancia, una

insignificante vírgula.

O una fábula. Quizá sea una fábula.

                                                         ¿Qué era aquello?