El impacto del COVID-19 en los jóvenes

Colaboración de Julia Sanz López y Ana Fernández Villaverde de la Universidad Pontificia de Comillas. Relaciones Internacionales

A raíz de la declaración del estado de Alarma desde el pasado 14 de marzo, los jóvenes trabajadores y estudiantes se enfrentan a las inciertas consecuencias que acarrea la presente crisis en su futuro cercano. Entre el colectivo joven, los más perjudicados son aquellos que han sido despedidos de sus trabajos, primando las tasas más altas en los sectores de la hostelería y la restauración.

Quienes no hayan conseguido recuperar su puesto de trabajo durante este periodo excepcional y deban hacerse responsables de diversos gastos como facturas de alquiler, honorarios de universidad o contribuir a los ingresos de sus familias para su manutención o, incluso supervivencia en algunos casos, representan el colectivo joven más delicado que debe percibir ayudas económicas por parte del Estado para salir adelante.

Los estudiantes de segundo de bachillerato, curso preparatorio para el acceso a la universidad, se encuentran verdaderamente preocupados ante la prórroga de la EVAU (Evaluación de Acceso a la Universidad) al mes de julio, moviendo en consecuencia el periodo de recuperaciones a septiembre. Muchos de ellos testimonian no tener mucha fe en pasar las pruebas con éxito, dada la dificultad y la ralentización que suponen las clases virtuales. 

Además, aquellas familias carentes de recursos tecnológicos o falta de conexión a Internet deben encontrar una solución para que sus hijos puedan seguir el ritmo de sus clases de manera virtual sin que repercuta en sus expedientes. 

La nueva manera de telestudio exige disciplina y constancia por lo que la idea más efectiva es seguir unos hábitos y rutina de estudios fijos en atención al calendario de entregas. Sin embargo, a muchos estudiantes la disciplina y la constancia no les resulta coser y cantar , debido a los hábitos contrarios que lleven en su vida normal o a las capacidades de cada estudiante. Mantener el interés y el trabajo diario que se les exige, les resulta una dura tarea..

Debemos mencionar la incertidumbre de aquellos estudiantes solicitantes de prácticas internacionales y/o de un intercambio académico para el curso 2020-2021. Todas las instituciones de los países afectados por el COVID-19 no saben si dar luz verde o roja a la continuación de sus programas con estudiantes o becarios extranjeros. Incluso ni a largo plazo a causa de la imprevisibilidad de la evolución del virus. Aunque no sea la única oportunidad académica que los estudiantes tendrán de salir al extranjero, sin duda supone un obstáculo en los planes de su próximo curso. Por otro lado, una gran parte de los estudiantes Erasmus que se encuentran en el extranjero a día de hoy se ven obligados a regresar a España e interrumpir su programa en los países de destino.

Según el Ministerio de Sanidad y contrario a las especulaciones que se hacían en un primer momento, de que el Covid-19 afectaba tan sólo a la población más envejecida, los jóvenes españoles no son en absoluto inmunes al coronavirus. Según dicho ministerio, el 51% de los afectados son mayores de 65 años, dejando a un 49% de personas más jóvenes de dicha edad. A pesar de que el virus puede considerarse más letal en colectivos de mayor edad o con patologías previas, la realidad es que también puede ser letal en personas jóvenes y sanas, como el caso de un guardia civil de 37 años, sin patologías previas.

La Organización Mundial de la Salud, ya ha advertido que hay un número significativo de jóvenes que ya han fallecido a causa de dicho virus. En el caso de este sector de la población, aún sin patologías previas, pueden existir y no estar diagnosticadas o la predisposición a fumar, pueden ser factores que hagan que la población joven, sea también un grupo de riesgo.