Noches envueltas de misterio en el Palacio de Linares

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Por Vicente López

 

La pasada noche del 23 de Junio del 2010, el Palacio de Linares fue abierto por primera vez al visitante de noche.

La Casa de América es desde 1992, quien rige los destinos de este singular y emblemático edificio de Madrid. Muy acertadamente la dirección de esta ha decidido abrir a los ojos del público que así lo desee, los interiores del Palacio en visitas nocturnas guiadas solo tres veces al ,año La noche de San Juan, La noche de los Difuntos y La noche de Víspera de Navidad.

La visita la iniciamos pasando a un saloncito del Palacio donde hicimos un iniciático viaje en el tiempo que nos detuvo en el Madrid del siglo XIX, a partir de ahí la mágica luz de las velas nos llevaría al reducido grupo de visitantes que éramos por los interiores de Palacio guiados por el Ama de Llaves, el mismísimo Marqués y algún que otro criado.

Con los pesados trajes de la época, y sin más iluminación que la de las candelas, los anfitriones muestran y relatan entrelazadas la fantástica y misteriosa historia de los Marqueses y las maravillas arquitectónicas y artísticas del Edificio.

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En el silencio de la noche roto de vez en cuando por el crujir de los suelos de madera ó el chirrido de alguna puerta y amparados en las sombras, nos unimos para juntar las pequeñas lumbres, y así formando un grupo compacto nos desplazamos por una serie de estancias, el despacho, la biblioteca, el fumoir (sala de fumar), la sala de billar, el salón de música, el boudoir Luis XVI de la Marquesa, salón de tapices, saloncito chino típico de la época, comedor de gala, salón de retratos, capilla etc. la mayoría decoradas con estupendos óleos de motivos pompeyanos, espléndidas techumbres adornadas con dorados y pinturas mitológicas, fastuosas lámparas de factura francesa, sedas de china, mármoles de Carrara ó esplendidos Gobelinos de la Real Fábrica, suelos de maderas nobles, en fin una morada digna de uno de los aristócratas más importante de la Corte de Madrid. Poco a poco, nos fuimos adentrando en los entresijos y detalles de uno de los Palacios más representativos de la opulencia de la nueva nobleza financiera de la metrópoli de la época y la siniestra y trágica vivencia de sus moradores.

Pero hagamos un poco de historia é intentemos ubicarnos en el escenario y su tiempo. Los Marqueses de Linares D. José de Murga Reolid Michelena y Gomez y Dña. Raimunda Osorio y Ortega, compraron el esquinazo de más de 3000 metros cuadrados sito entre el Prado de Recoletos y la Calle de Alcalá frente a la fuente de la Cibeles, las obras comenzaron en 1873 y se le encargaron al Arquitecto francés Adolf Ombrecht. El Palacio está edificado en cuatro plantas, Sótano, Entresuelo, Planta Noble y Tercera Rez, los Marqueses se mudaron a el en 1884. Sin embargo la enigmática Casa de Muñecas, edificación situada en los jardines fue realizada por otro Arquitecto D. Manuel A. Alva tiempo después.

Pero el origen de la historia empieza con, Don Mateo de Murga Michelena padre del Marqués, hombre muy poderoso en su época, de perfil tolerante y moderno educó a su único hijo en estos preceptos, a tal punto que cosa poco frecuente para la época dejó que su hijo decidiera con quién quería casarse, en este caso el eligió hacerlo con una mujer pobre. Cuando José manifestó a su padre el nombre de su amada, el Marqués padre ante la imposibilidad de negarse a tal unión, sin explicaciones envía a su hijo a Londres por tiempo indefinido por motivos de negocios familiares, con la esperanza que en la distancia desista de su enamorada. La fatalidad quiso que el Marques padre falleciera de improvisto lo que motivó que José volviera a Madrid de inmediato por las circunstancias, se hace cargo de todo y se casa con su amada Raimunda.

Los enamorados mandan entonces a construir el Palacio y viven en el felices un tiempo, años después la casualidad hace que José revolviendo papeles de su padre encuentre una carta escrita de su puño y letra que le iba a enviar a Londres, donde le confesaba que Raimunda no se podía casar con él no porque fuera pobre sino porque era fruto de una relación extramatrimonial que él había mantenido con una tabaquera, con lo cual eran hermanos. José queda abatido ante la noticia y le enseña la carta a su amada Raimunda que ajena a su filiación paterna, recuerda las últimas palabras de su madre en el lecho de muerte “Maldigo al causante de mi desgracia y a toda su descendencia”.

El Marqués D. José de Murga Reolid Michelena y Gomez se había casado con su propia hermana sin saberlo Doña Raimunda Osorio y Ortega. Concientes de haber cometido el gran pecado del incesto, aunque de forma involuntaria, solicitaron al Vaticano una Bula Papal denominada “Casti Convivere” vivir juntos en castidad, que según cuentan el Papa Pío IX les concedió, a partir de ese momento cada uno viviría en una planta distinta del Palacio.

Pero la leyenda cuenta que para ese entonces, una niña la pequeña Raimundita ya habría venido al mundo fruto de la consanguinidad y maldecida por su abuela la tabaquera. Algunos dicen que se internó en un Colegio bajo el nombre de María Rosales, otros sostienen que la niña fue emparedada y muerta en la Casa de Muñecas y hay hasta quien niega que haya existido nunca, pero entonces para quién se construyó la magnífica Casa de Muñecas?
Tras el fallecimiento de los Marqueses sin descendencia manifiesta, el Palacio pasó a heredarlo la Condesa Villapadierna (ahijada de los Marqueses), durante la Guerra Civil estuvo a punto de ser destruido varias veces, luego fue propiedad de la Compañía Naviera Transmediterránea, La Confederación Española de Cajas de Ahorro, el industrial D. Emiliano Revilla y por último el Ayuntamiento de Madrid pero nunca más nadie lo habitó desde la muerte de los Marqueses de Linares. Pasó por muchas manos y por milagro se mantuvieron originales tanto la decoración como el mobiliario, como si una fuerza oculta hubiera hecho desistir a sus posteriores propietarios de cualquier reforma ó transformación, el caso es que aún hoy en día podemos disfrutar del espléndido Palacio en gran medida en su estado original.

Durante muchas décadas el edificio estuvo abandonado, y los fenómenos paranormales que allí se decía sucedían fueron muy comentados en la década de los 80 a finales y principios de los 90, llevando a muchos expertos en el tema a solicitar los permisos oportunos para realizar ciertas pruebas, de psicofonías y barridos radiestésicos que dieron algunos resultados cuanto menos catalogados de extraños, ciertas imágenes paranormales que salieron en las fotografías, extrañísimos cambios bruscos de temperatura de una estancia a otra, y psicofonías que hablaban de una niña llamando a su madre ó pidiendo auxilio, y hasta se comentó que habían localizado una teleplastia con la aparente imagen del Marqués, ó la mismísima imagen del fantasma de la niña vagando por la espléndida escalera de mármol de Carrara, cuyos peldaños fueron elegidos uno por uno por el Marqués que los quería de una sola pieza y con las betas muy escogidas, en fin todo un menú parapsicológico al alcance de quien quiera vivir la experiencia.

En el año 1992 y con motivo del 500 aniversario del Descubrimiento, se eligió el Palacio como sede de La Casa de América. Fue restaurado y con algunas pequeñas adaptaciones, funciona como punto de encuentro Cultural entre Iberoamérica y España hasta el día de hoy. Podemos disfrutar de algunas de sus estancias en conferencias, presentaciones, diversos eventos culturales etc. también hay visitas guiadas de día.linares3

Pero en la memoria colectiva de los madrileños quedaron grabados aquellos sucesos que ocuparon primeras planas en la prensa del momento. Aún recuerdo cuando se comentó que los vigilantes jurados del edificio usaron el arma y dispararon a la pared de uno de los salones en una de sus rondas nocturnas, nunca se explicó que motivó semejante actitud. La otra noche durante la visita, al salir del salón de billares una de las actrices que hace el papel de criada, se pegó un susto de muerte al cerrar la puerta derramándose encima del traje la cera de la vela, yo también oí el ruido de atrás. Pero justo nosotros éramos los últimos, rápidamente reaccionó muy profesional y me dijo de prisa unámonos al grupo. Fue toda una experiencia y no hicimos más comentarios.

Como corresponde terminamos en los jardines de Palacio (Jardín Brugal) casi de madrugada, junto a la Casa de Muñecas, quemando en unas antorchas las peticiones que previamente habíamos escrito en un papel, por algo era la Noche de San Juan.

Más información:
www.casamerica.es

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