Un nuevo amanecer

depoesiaIberoamericana

 

Por Jorge de Arco

 

Un año y medio después de editar, “Mira”, Eduardo Merino Merchán da a luz un nuevo poemario: “Reunión” (Ediciones Vitruvio. Colección Baños del Carmen. 2014). Este madrileño del 56, dedicado al mundo del libro desde hace tiempo, suma su quinta entrega y vuelve a demostrar la solidez de su quehacer

Al hilo de su anterior volumen citado, referí que su cántico se sumergía en un ámbito del que sobresalía una veta plena de humanismo; sus poemas se articulaban frente a territorios y personajes muy próximos  al yo lírico, lo que devenía en un mensaje de comprometida sencillez. Traigo hasta aquí unos versos que  decían de su personal manera de afrontar la aventura de la existencia, su pretérito y su mañana: “Yo me quedo con vivir/ y aún con difícil remedio/ me acojo en este deseo:/ luz azul que resucita”.

Precisamente, esa “luz azul” es también la que parece iluminar estos nuevos textos, y la que pretende guiarnos por el íntimo itinerario donde se conjugan y se ovillan esperanzas y anhelos: “Buscas ahora el sol que más calienta,/ la luz más irradiante de la vida:/ el rayo amaneciendo en la frontera/ y el fulgor en la noche renacida”.

Dividido en dos apartados, el volumen lleva un ilustrativo subtítulo “Las cosas que me digo”. Y ese tono cercano, en cierta medida confesional, deja muy a mano estos poemas que hablan, a su vez, de derrotas, nostalgias, dichas, certidumbres…, y que proclaman con firmeza la creencia en un vivir corazonado y verdadero: “Algún día ganaremos una batalla./ Un aliento, una ligera/ brizna de victoria./ Una razón más/ -la lluvia, la arena, el silencio/ de nuestra soledad-,/ un nuevo amanecer”.

En su primera sección, Merino Merchán se afana en adentrarse en un tiempo y en un espacio que abriguen su alma bajo la calidez de una familiar morada, bajo un manto donde el ayer sea ave de paso para un futuro esperanzado: “Quiero limpiar mi casa de papeles/ despejar los rincones del polvo viejo de la vida (…) Quiero limpiar mi casa de cenizas,/ renovar mi habitación de ropa usada…”.

En su segunda parte, hay cabida para una variada summa de homenajes, en los que surgen paisajes, instantes y figuras tan diferentes como un bosque incendiado, la memoria del trágico 11 de marzo o la acordanza de nuestra Santa universal: un muy bello tríptico, lleno de devoción: “Me salva tu verso anidado al tiempo./ Tu verso recogido trascendiendo/ la noche en que habitas y que yo anhelo:/ todo lo vivo si vivo tu sueño (…) Nada me falta si tu luz me alcanza.”

El siglo pasado, la poetisa uruguaya Susana Soca, dejó escrito en un emoción poema: “Salir de un laberinto,/ atarme a la existencia,/ tenerte en reunión,/ conmigo y con tus manos”.

En las manos del lector, deja Merino Merchán esta sugestiva reunión de poemas pulsantes y solidarios, esta hilera de sentimientos y reflexiones de un hombre que ama la palabra, la vida, y la buena poesía.

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