Liliana Ancalao, Viento y Semilla

 

Por Jorge de Arco

 

Hace siglos que la literatura viene siendo testigo válido y fiable de su tiempo, indisoluble forma de resistencia frente a los desvaríos políticos, económicos y sociales de la historia. Escritores y artistas han sido –y son– la voz del pueblo y han vertebrado a través de la palabra el sentir de su época: dichas, desdichas, placeres, sufrimientos, venturas, desamparos…

La poesía se mantiene –hoy día– como eficaz herramienta para denunciar la injusticia, el abuso, y la inmoralidad. Y, precisamente, desde estas premisas, ve la luz “Resuello” (Marisma, 2018) de Liliana Ancalao. La autora argentina (1961) reúne en esta entrega su poemario “Mujeres a la intemperie” y varios ensayos aunados bajo el título “Andás bien”.

 

    Su condición de mujer, poeta y mapuche –al margen de su actividad docente y de investigación–, la ha convertido en una convencida activista en pro de la recuperación y conservación de la cultura mapuche. Desde la marginalidad de una tradición que ha visto violentada tantas veces su identidad, Liliana Ancalao se posiciona rotunda:

 

     «La función de nuestra poesía como actividad actual del pueblo originario mapuche es aportar a la tarea colectiva devolver la transparencia al territorio. Un territorio de tiempos y espacios reconstruidos desde la memoria y la militancia.

Vivimos en un territorio del cual se ha escrito mucho, un territorio sobre los que los vencedores militares y financistas de la guerra del desierto de la pacificación de la Araucania han mentido durante ciento veinte años.

Vivimos en un territorio saqueado en el que sobrevuela la rapiña con garras sacrílegas, despiertas». 

 

El espíritu solidario de las letras se ha mantenido siempre vigente a la hora de batallar contra lo adverso. Su intrínseca estética sugeridora ha ejercido sobre la historia el infinito poder de la memoria y ha servido como denuncia mediante la multiplicidad de su semántica. No en vano, cuando años atrás la UNESCO fundó en Verona la Academia Mundial de la Poesía, expresó su convencimiento de que su principal fin era la de “recolocar la poesía en el centro del mundo”. Y, también Liliana Ancalao, quiere con sus versos favorecer el diálogo entre culturas y fomentar el respeto y la tolerancia:

 

Yo a las palabras las pienso

y las rescato del moho que me enturbia05_Resuello_ok.indd

cada vez puedo salvar menos

y las protejo

son la leña prendida de Atahualpa

que quisiera entregar a esas mujeres

las derramadas las que atajan sus pájaros.

 

La percepción de mantener hacia la Tierra Madre una ética ecológica es otro de los grandes temas que ocupan y preocupan a la autora argentina. No se trata sólo de respetar los dones que nos concede la Naturaleza, sino de girar nuestra conciencia hacia una integración total con el entorno. De ella, nos nutrimos, y a ella debemos otorgar nuestro profundo agradecimiento:
 

Este es un olmo

y señala mi hermano

un tallo y unas hojas

alzándose del suelo

desafiantes

pienso que el viento nos trajo su semilla…

 

 

En suma, “Resuello” es una bella compilación donde la palabra eleva la universalidad de su voz y sirve de nexo vehicular para confrontar el dolor de una comunidad que ha vivido el miedo y el desconsuelo. Y donde el poder balsámico del verbo demuestra ser capaz de trasformar la intrahistoria y colectivizar las preguntas y respuestas del mañana.

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