La semilla y el olvido

depoesiaIberoamericana

 

Por Jorge de Arco

Con más de una decena de poemarios en su haber, María Auxiliadora Álvarez (Caracas, 1956), es una de la voces más relevantes de la poesía venezolana actual. Desde 1996, reside en Estados Unidos y alterna su labor literaria con su tarea docente como profesora de literatura en Miami University, en Ohio.

 

Siete años atrás, la editorial Candaya daba a la luz “Las nadas y las noches”, una amplia antología que recogía tres décadas de su quehacer lírico, y donde se adivinaban buena parte de sus claves literarias. Por entonces, ya apunté, que su era la suya una poesía de luces y sombras, de pétalos y desposesiones, de culpa y redención y que su afán residía en la búsqueda de los blancos del poema, pero sin descuidar en ningún instante la riqueza que se esconde en lo ambiguo, en lo inverosímil, en  lo inexplicable.

 

Ahora, el citado sello citado, publica “Piedra en :U:” (Barcelona, 2016), un poemario valiente y muy personal, donde María Auxiliadora Álvarez explora la relación existente entre el pensamiento y el lenguaje que lo expresa y, en cuyo interior, se pretende desvelar la semántica que encierran los ilimitados sentimientos humanos: “Y comíamos/ y bebíamos/ y Nada/ nos cumplía/ y nada/ nos saciaba/ porque/ existíamos/ demasiado/ o tal vez/ sobreexistíamos/ Y nada/ quedaba ya/ del aire/ porque/ nos lo habíamos/ comido/ Todo/ y Nada/ nos había saciado/ Ni cumplido”.

 

Al hilo de las reflexiones reunidas en “El hombre y la gente”, anotaba José Ortega y Gasset que “la significación auténtica de la palabra es siempre ocasional”. La autora caraqueña sabe también que su cántico es una posibilidad, una sólida apuesta, un doble azogue desde el que interpretar  las vivencias y experiencias propias y ajenas.PORTADA La semillaŠ

En su cántico, hay una acentuada intención por alcanzar que las palabras sean capaces de aprehender los símbolos que revelan sus esenciales significantes. Para ello, María Auxiliadora Álvarez derrama el calor de su íntimo himno desde el pórtico del volumen, sin esquivar desde su inicio una límpida declaración de intenciones:
“la

lengua

se multiplica

contra el peso

que la sostiene

(…)

…aquietándose

bajo su cielo

de paladar

como si

hubiera

hora

para

el silencio”

 

En su revelador prefacio, “El vitalismo poético de María Auxiliadora Álvarez, una experiencia abisal del lenguaje”, Juan Carlos Abril, anota: “Cada poema es una apuesta por una exploración hacia territorios desconocidos, y la poeta nos los presenta como recién descubiertos, repletos por el temblor de lo que apenas ha sido expresado (…) No hay ninguna problemática irracionalista no resuelta aquí, sino un escepticismo ante el misterio y lo desconocido”.

No cabe duda de que la poeta venezolana ahonda en los enigmas que llenan los espacios del ámbito de la lírica, para crear desde su sugeridora óptica una sucesión torrencial de imágenes, metáforas, destellos…, que alumbran visiones donde se funden la semilla y el olvido, las hojas y el desconsuelo, la pulpa y el recuerdo:

 

“:LA MEMORIA:

la única

materia

por la que

has vivido

o vives”.

 

Un libro, en suma, cuyos misterios, gestos y propuestas, refrendan el poder cuasi litúrgico de la poesía y que roza con su audacia y su aire solidario las cuatro esquinas del alma lectora:

CANTAN

AHORA

LOS PÁJAROS

PARA LOS CIELOS

y para nosotros.

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