La misteriosa certidumbre, Lilian Guerra

depoesiaIberoamericana

 

Por Jorge de Arco

 

Lillian Guerra. Cimarrona. Editorial Verbum. Madrid, 2013

 

Lillian Guerra, es una autora hija de exiliados cubanos que llegaron a Estados Unidos en 1965. Ha vivido, investigado y enseñado cursos de Historia de Cuba a lo largo de más de cuarenta visitas a la isla en los últimos diecisiete años. Tiene editados tres libros de historia: Popular Expression and NationalIdentity in Puerto Rico (1998), TheMyth of José Martí: ConflictingNationalisms in EarlyTwentieth-Century Cuba (2005) y Visions of Power in Cuba: Revolution, Redemption and Resistance (2012).

 

Ha publicado hasta la fecha dos colecciones de poemas en español, una editada en Quito y otra por la UNEAC en La Habana. Ve ahora la luz, su tercera entrega, Cimarrona (Editorial Verbum), que acentúa su estilo directo, vívido, turbador. Enamorada de las ilimitadas posibilidades que convoca la palabra, sabe cómo exprimirlas y amasarla, llevándolas hasta un territorio donde el lenguaje se torna tan elaborado como sugeridor. Un verso de largo aliento, con eróticas resonancias, acompaña a sus poemas narrativos, en los que Lilian Guerra apela sin ambages a una transitividad comunicativa: “Busco un hombre que me vista de leoparda/ para cazarme de noche/ con flechas talladas/ bajo luceros verdaderos (y no luces postizas)/ para sazonarme con ron/ y aceites perfumados”.

 

El conjunto permanece fiel a un discurrir lírico homogéneo, en ocasiones, cercano a la salmodia, en donde los componentes histórico-sociales cobran amplio protagonismo. Su apasionada dicción se hace palpable y envolvente y la llama del amor se conjuga con la cima de dicha o desconsuelo que pueden llegar a rozar los amantes. Desde esa dicotomía, surgen momentos deseados y deseantes, de acerada intensidad: “Siento tu lengua recorrer mi espalda/ los poros de la piel absorbiendo/ el agua de sangre salada/ de este amor…”. Al cabo, una suerte de remolino poético, donde la alquimia de los vocablos se funde en un territorio impregnado de ensoñadora realidad, de misteriosa certidumbre.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *