Igor Barreto. Lírico mestizaje

depoesiaIberoamericana

 

Por Jorge de Arco

Bajo el título de “El campo / El ascensor”, se reúne la obra completa de Igor Barreto (Venezuela, 1952). Treinta años de creación (1983 – 2013),  que se han visto refrendados con diez poemarios, los cuales se presentan aquí y ahora en sus versiones definitivas.

Considerado como uno de los poetas venezolanos más importantes de su generación, Barreto ha sido profesor de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y editor de la colección de traducciones de poesía Luna Nueva de Caracas, y -junto a otros intelectuales de su país-,  de la revista de opinión cultural y política “El puente”. En la actualidad, colabora como articulista en los diarios “El Nacional” y “El Universal”.

 

El propio Igor Barreto confesaba en una reciente entrevista el porqué del haber titulado así este grueso volumen, y apelaba a las palabras del poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade que sirven como cita inicial de la compilación: “Cuando estoy en el campo pienso en el ascensor, cuando estoy en el ascensor pienso en el campo”; y añadía, que con  ello quiso  “dar cuenta de la dualidad de  conciencia de la cultura latinoamericana, que es una suerte de mestizaje  geográfico entre elementos del mundo rural y elementos del mundo urbano y moderno”.

igorbarreto

Antonio López Ortega ha estado al cuidado de la edición y ha escrito un esclarecedor prefacio que sirve como guía para sumergirse en el decir del vate venezolano: “La poesía de Barreto tiene también un efecto reconciliador (…) Habría que reconocer en sus versos un acto de fe en el mundo, una invitación a la contemplación más depurada, más diáfana”, anota.

Invitación, sí, para que el lector indague de forma cómplice en la realidad de un universo personalísimo, veraz, solidario. Porque la lírica de Barreto es capaz sostener un diálogo con el ayer y el mañana de su identidad, mediante un discurso que asombra por su honda y sorpresiva dicción, por su conocimiento y emoción: “La vida de un hombre transcurre construyendo, afinando una o muchas historias (…) Estos relatos desarrollan con fuerza realidades profundas. Refieren de manera sesgada el mundo íntimo del que cuenta, sus intereses y preocupaciones: ésas son las historias esenciales. Las busco, las descubro y las elaboro en forma de poemas”.

 

En este itinerario que abarca tres décadas de quehacer, la voz de Igor Barreto adquiere distintos matices, diferentes tonalidades, mas en su conjunto se advierte una propuesta común: la elaboración de un lenguaje que represente con certidumbre  la autenticidad de su mensaje. “La poesía nace de cientos de kilómetros de tierra analizada, al mirar los ríos formando cadenas unos con otros y ser la vida tan semejante”, escribe el autor hispanoamericano; y de su aserto, bien podría derivar la convicción de que su creación se articula desde la dicotomía que confronta al Hombre y a la Naturaleza que lo cobija -o  lo desafía- en derredor.

 

Ordenados de forma cronológica, -excepto “¿Y si el amor no llega?” (1983) y “Soy el muchacho más hermoso de esta ciudad” (1986), que se recogen bajo el epígrafe común de “Primeros libros”, los ocho volúmenes restantes, “Crónicas llanas” (1989), “Tierranegra” (1993), “Carama” (2000), “Soul of Apure” (2006), “El llano ciego” (2006), “El duelo” (2010), “Carreteras nocturnas” (2010), y “Annapurna” (2012), signan el tiempo y el espacio de un poeta de sugerente introspección: “Leo el poema, y allí combaten la imaginación y la lucidez”.

 

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