Cartografía vital

 

Por Jorge de Arco

 

Porque es la lluvia el clima que más quiero”, dejó escrito tiempo atrás Prieto Bracci. Y he recordado el bello endecasílabo del autor italiano tras la lectura de “Todas las lluvias son la misma tormenta” (Libros del aire. Cantabria, 2018) de Javier Bozalongo.

Con este libro, obtuvo el poeta tarraconense (1961) el premio “Blas de Otero” convocado por la Concejalía de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Majadahonda. Un nuevo título, pues, que suma el quinto poemario editado hasta la fecha por Bozalongo, quien alterna su tarea de escritor con la de responsable de la editorial granadina Valparaíso.

Ocho años después de que viera la luz su última entrega, “La casa a oscuras”, el lector hallará entre estas páginas una cartografía vital donde alma y cuerpo pugnan por ganar su particular batalla. Ya refería Aristóteles en su “Moral a Nicómaco” que “Los padres y los dioses nos han hecho el mayor de los beneficios, porque son los autores de nuestra existencia”. Y desde esa intimidad, desde esos lazos sólidos que abundan en la múltiple unicidad del ser, parecen vertebrarse buena parte de estos poemas que cantan y cuentan de lo cotidiano y lo nostálgico, de lo verdadero y lo anhelado.

Y sobre todo del amor. Porque la sonora soledad del sujeto se dirige hacia un estadio de reconciliación que convierte su perspectiva en comunión, en trascendido regreso:

 

De cualquier arcoíris

se puede deducir una tormenta.

 

Cualquier adiós

fue antes bienvenida.

 

Los amantes merecen el descansoPortada Poesia agosto

sólo si son capaces

de avivar el incendio de sus cuerpos.

 

En tu risa puedo leer las lágrimas

que precedieron al abrazo

y en los pasos de cualquier madrugada

puedo escuchar cristales rotos.

 

Además, la melancolía del sujeto lírico se afana en dar cuenta de instantes de lumbre, de domésticos territorios que fueron una vez  paisajes de estirpe común y bienaventurada. Los pecados no son  ya contradicción, los silencios no son arrepentimiento sino solidaria conciencia y la pretérita ausencia se ha tornado memoria cómplice, llama que abraza una nueva costumbre.

Los años y las vívidas experiencias comportan una madurada distancia desde la que el yo asume una realidad inmanente. El universo gira ahora en derredor de una materia que resulta a su vez temerosa y sugestiva:

 

 

 

Como cerrar los ojos

frente al televisor

y sentir que la luz

atraviesa tus párpados

a más velocidad

de la que eres capaz de soportar.

 

Infinitas imágenes

mientras buscas el aire

y piensas sin querer

que este dolor podría

dejar a los demás

sin recuerdos futuros.

 

No es un túnel ni un valle

                  {ni un abismo.

Es sólo miedo.

 

A esta primera parte del conjunto, “Temporal”, le sigue “El resto de mi vida”, un personal itinerario que Javier Bozalongo traza al par de territorios ya hollados. Así, al hilo de una onírica declaración, “Yo soñé ser avión (…) y poderme volar a cualquier parte”, su voz resuena entre las avenidas de Nueva York, los parque de Berlín, los puentes de Dublín, las palomas de Venecia, los templos de China, las luces de Granada…. Y frente a esos momentos, a esas horas llenas de remembranzas y aventuras, se detiene para decir en el sentir de “El cartógrafo”:

 

Ha roto el pasaporte que tenía guardado,

decidido a que el viaje sea a partir de ahora

tan solo el recorrido de sus dedos

sobre atlas y mapas.

 

Al cabo, un poemario sobrio y de muy grata lectura, en donde los instantes relatados brillan con el color de quien da cuerda a la esperanza. Y a la fragilidad de la vida.

 

Javier Bozalongo (Tarragona, 1961) Ha publicado los poemarios Líquida nostalgia (2001), Hasta llegar aquí(2005), Viaje improbable (2008) y La casa a oscuras (2009) además de antologías de su obra en Costa Rica, México, Ecuador y Argentina. En 2016 publicó su primer libro de relatos, Todos estaban vivos(Esdrújula Ediciones), y en 2017 un volumen de aforismos, Prismáticos(Trea Ediciones). Su nuevo libro, Todas las lluvias son la misma tormenta, ha sido galardonado con el Premio de Poesía Blas de Otero y será publicado en noviembre de 2017.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *