Fundación MAPFRE- Exposición Nicholas Nixon

 

Por María Rosa Jordán

 

La Fundación Mapfre presenta la obra de Nicholas Nixon (Detroit, Michigan 1947) un fotógrafo que ocupa un lugar destacado en la historia de la fotografía de las últimas décadas La sala Bárbara de Braganza acoge la mayor exposición retrospectiva que se ha realizado de su trabajo  “una carrera coherente en la que hay un acercamiento a la condición humana “como dijo Carlos Gallonet comisario de la exposición.

 

Nixon está centrado sobre todo en el retrato, y con un claro interés por las posibilidades descriptivas de la cámara; su obra revela una tensión entre lo visible, el contenido de una extraordinaria claridad y habilidad compositiva, y lo invisible, los pensamientos e nixon mapfre acpiinquietudes que afloran en sus imagenes.

 

Su trabajo en series explora mundos singulares con una notable preocupación social que nos descubre aspectos inadvertidos de la realidad que pertenecen a la experiencia privada del artista, pero por su cotidianidad podemos compartir, de ahí que despierten fácilmente en nosotros el eco de recuerdos y emociones. La lentitud, los largos periodos, la ausencia de elementos dramáticos, definen una obra que se despliega a lo largo de casi cinco décadas de dedicación continuada. Nixon emplea una técnica sencilla, casi obsoleta, pero impecable, con el uso de cámaras de gran formato que imponen la cercanía y la cooperación de los retratados para mostrar los mundos próximos en lo que fija su atención: los ancianos, los enfermos, la intimidad de las parejas o la familia.

 

Esta es la mayor retrospectiva de su obra realizada hasta la fecha (1974-2017), con más de doscientas fotografías. En ella encontramos un hilo conductor claro, un mundo propio que no tiene límites y una extraordinaria capacidad para reinventar que nos lleva desde las frías vistas de  Nueva York o Boston de los años setenta, que formaron parte de una de las exposiciones más importantes del siglo anterior ( News Topographics ) hasta la conocidísima serie de Las hermanas Brown, sin duda una de las reflexiones más certeras sobre el paso del tiempo en la historia de la fotografía que se extiende durante toda su carrera.

 

Organizada de manera cronológica y agrupado en las principales series que ha desarrollado, este amplio recorrido que proponemos es también un autorretrato de Nicholas Nixon, quién con su obra, muestra la certidumbre de saber lo que es fundamental, valioso y real en nuestras vidas.

 

La exposición Vistas

 

La primera cámara que tuvo Nicholas Nixon, fue una Leica, siguiendo el modelo de Cartier-Bresson, cuya obra es de las primeras que le impactan. Pero muy pronto empieza a explorar las posibilidades de las cámaras de mayor formato con una de 4+5 pulgadas.  Con ella toma las imágenes que abren esta exposición vista de los alrededores de la ciudad de Alburquerque, unos espacios nuevos en la frontera entre la ciudad y el desierto, un trabajo de sorprendente madurez para un joven estudiante de fotografía.

 

Algunos momentos de los elementos que encontramos en su primera serie importante, las Vistas de ciudades ya aparecen en estas fotografías: la claridad, la definición, la visión desde un punto elevado.

 

Coincidiendo con su traslado a Boston, Nixon da un paso más, pues ya se ha decidido por el uso de la cámara de gran formato, de 8-10 pulgadas, que va a ser su principal herramienta a partir de ahora.  Con esta cámara, cuyo negativo es tan grande que no requiere ampliación; no se pierde nada de la información y consigue una extraordinaria nitidez, una gama tonal muy sutil que intensifica la cualidad realista de la imagen.

 

A partir de 1977 Nixon se centra principalmente en el retrato, género que encaja con sus intereses y valores personales que se trasladan a su trabajo diario.  Pasamos a recorrer los márgenes del río Charles, cerca de Boston, y más tarde otros barrios pobres del sur, Florida o Kentucky.

Ancianos: Hacia 1984 se produce un nuevo giro en la obra de Nixon. Empieza a fijarse en un tema que se acabará convirtiendo en una nueva serie. Los ancianos alojados en residencias que visitaba como voluntario: Este trabajo le ocupará varios años, aunque el tema tratado será recurrente a lo largo de varias décadas por su trabajo como voluntario en centros de mayores y hospitales.

 

El siguiente proyecto que aborda Nixon, tiene una evidente continuidad con la serie anterior. Se trata de People with AIDS (1988) que más tarde tomó forma de libro.

 

Familia: Nixon comenzó a fotografiar a su mujer desde que se conocieron en los años setenta, a su hijo Sam desde su nacimiento en 1983 y dos años más tarde, a su hija Clementine.
Parejas: Esta nueva serie comienza en 2000, a partir de este momento, no trabaja con series cerradas, si no que vuelve una y otra vez sobre sus principales obsesiones:
Las hermanas Brown es; sin duda la obra más conocida de Nicholas Nixon, la compone los retratos de su mujer Beverly Brown  (Bebe) y de sus tres hermanas, tomados cada año desde 1975.
Exposición que se podrá visitar hasta el 7 de enero.
Facebook.com/fundacionmapfrecultura     Programas de visitas dinamizadas para centros educativos y para familias.   Teléfono: 915814609  audio guías.
Horario exposición. Lunes de 14 a 20 horas.  De lunes a jueves de 17,30 a 18,30

 

FUNDACIÓN MAPFRE

Contacto Autor: jordanghirlanda@yahoo.es

 

El diputado Rufián, entre El rock de la cárcel y el Borriquito como tú

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Tribulaciones de un peluquero charnego

Por: María José López de Arenosa – Opinión

 

[…] ven aquí volando a rocanrolear

que el rock de la cárcel va a comenzar, el rock

todo el mundo bailar […]

 

Un retrato de Luis Bárcenas presidía el altar con velas y flores colocado en la entrada de la sede de Esquerra Republicana de Catalunya de Barcelona.  «Es nuestra fuente de inspiración», dijo el diputado Rufián mientras estrechaba la mano del peluquero.  Le tengo una especial devoción. Nadie me ha ayudado tanto como él. Tenga en cuenta que soy hijo de Twitter y pienso en 140 caracteres. Ni uno más. Bárcenas me facilita mucho el trabajo para mandar mensajes rotundos y sin matices para echar a Rajoy».

― Pero, si el dos de octubre Cataluña va a ser independiente, no entiendo esa obsesión. ¿Qué más les da a ustedes quién gobierne en España? Podrían acusarles de injerencia en asuntos internos de un país vecino.

El señor de Murcia sudaba la gota gorda cardando y poniendo laca al tupé de Rufián para que se mantuviese erguido sin doblegarse ante los embistes, por fuertes que fuesen. De no ser por la naricita respingona, su poca talla, sus ojillos minúsculos y otros detalles menores, le habría parecido que estaba peinando al mismísimo Rey del Rock redivivo.  «Dime cómo te peinas y te diré quién eres», le dijo mientras su cliente tarareaba el Rock de la cárcel.

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Rufián había convocado a sus camaradas para el ensayo general y quería que su look fuese más Elvis que nunca. La cresta que coronaba su cabeza era como una tiara plebeya y republicana.  El diputado quería que fuese una seña de la identidad catalana tan reconocible como el peinado de Carles Puigdemont, declarado de Interés Turístico Internacional, según adelantó Joan Marsé en una primicia mundial para El País. «Será difícil igualar ese éxito», pensó el artífice del flequillo del President.

― No tenemos mucho tiempo― dijo Rufián. Me gustaría hacer el preestreno del Rock de la cárcel  en el Congreso de los Diputados antes de que la Guardia Civil nos meta en el furgón. La guitarra es un arma más cómoda que la impresora y da mucho más juego. ¿Cree que le gustará a Soraya?

― No le quepa la menor duda. El factor sorpresa es muy importante y más tratándose de la vicepresidenta, que tiene respuesta para todo. Dudo que ese día vaya pertrechada con castañuelas para darle la réplica. Pero si está inspirada, igual hasta se anima con una rumba de Peret, ese gran catalán y español, y le canta el Borriquito como tú. Un espectáculo memorable para que los españoles veamos que no todo va a ser fútbol y que nuestros impuestos están bien empleados.

― Me despidieron de mi trabajo anterior por absentismo laboral. Me aburría mucho, ¿sabe? ¿Cree usted que podremos seguir como diputados en Madrid cuando declaremos la independencia? Echaré de menos los juegos florales parlamentarios.  ¡Qué tiempo tan feliz!

― Lo comprendo. ¡Con lo bien que se vive contra España! Lo pasan ustedes en grande en esta cárcel de sus libertades. Pero los catalanes no se merecen que les ponga los cuernos dedicando su tiempo y su talento al parlamento español. Aunque los españoles estén deseando tenerle en el hemiciclo como emisario de un gobierno extranjero y tenga usted el corazón partío y le guste viajar a la capital de España, está casado con la república de Cataluña y ha prometido serle fiel todos los días de su vida.  ¡No vea qué collejas me suelta Eutimia cuando miro a otra por la calle!  Dice que elegir es renunciar.  Por eso usted, que ya selló su compromiso, tendría que dejar inmediatamente su escaño en Madrid.

Se abrió la puerta y entró Joan Tardá. «Yo solo pasaba por aquí», dijo, como si hubiera visto a Belcebú cuando Andrés le saludó con la cabeza. Llevaba toda una vida defendiendo su pelambre como símbolo de la rebeldía y resistencia del pueblo catalán frente al peine invasor y los peluqueros le ponían siempre en guardia.  El señor de Murcia que, además de tener un gran apego a su instrumental de trabajo, era consciente de que la barricada de enredos y nudos era infranqueable, ni siquiera se ofreció para darle servicio y siguió con el penacho rufianesco.

― Si nos mandan a vivir entre barrotes de los de verdad tendremos que esforzarnos para mantener alta la moral. Por eso he pedido a todos que vengan hoy a ensayar el Rock de la cárcel.

― Le sugiero que ponga a Carme Forcadell para dirigir el coro. Tiene un don innato para acallar las voces disonantes.

― Está usted en todo. Ponerla de espaldas será un gesto de consideración hacia el público, que se ahorrará la visión de su cara de navaja fría. Lo que más me gusta de usted, es que también es charnego. Hablamos el mismo idioma.

― Sí, el español.

― Necesito un consejo, Andrés, y le suplico que sea sincero.  ¿Usted le compraría un crecepelos a Raül Romeva?

Poco a poco iban llegando los convocados.  Forcadell, Puigdemont, Anna Gabriel, Artur Mas, Raül Romeva y hasta el mismísimo Molt Honorable Jordi Pujol.

El joven diputado de orígenes jienenses saltó para incorporarse al grupo en cuanto el peluquero dio por concluida su tarea.  Mientras este guardaba lacas, cepillos y peines, la música retumbaba y las caderas de un Rufián eufórico amenazaban con dislocarse e incluso con declarar unilateralmente la independencia de su amo.

«Los fans de Elvis que juran que vive, están en lo cierto», pensó mientras dirigía una última mirada al improvisado escenario, ya en pleno ensayo.

 

Un día hubo una fiesta aquí en la prisión

la orquesta Junqueras empezó a tocar

tocaron rockanroll y todo se animó.

Tardá se puso en pie y empezó a bailar el rock

todo el mundo a bailar,

todo el mundo en la prisión

corrieron a bailar el rock.

 

Uno del tres percent le dijo a Pujol

vente con Rufián, vamos a cantar

que la Agencia Tributaria nos quiere escuchar.

Anímate Artur Mas a rocanrolear

que el rock de la cárcel va a comenzar, el rock

todo el mundo bailar

todo el mundo en la prisión

corrieron a bailar el rock.

 

La CUP desafinaba para no variar

ellos iban por libre, faltaría más.

Junqueras no sabía darle al saxofón,

Romeva resoplaba junto a Puigdemont

y toda la cárcel se puso a bailar el rock

corrieron a bailar el rock.

 

«Si Cataluña se declara independiente, yo seguiré siendo peluquero.  Pero, ¿esta criatura? ¡Alma de cántaro! Sin tener –todavía– un escaño en el parlamento catalán, ¿en qué teatro podrá desarrollar su prometedora carrera artística?  ¿Tendrá que pedir la readmisión en la empresa de trabajo temporal donde tanto se aburría antes de su salto al estrellato?»

No entendía mucho de aquelarres y quizás por eso ni Eutimia ni él sabían por qué razón la Guardia Civil no había empezado por el principio, deteniendo a los autores intelectuales –y confesos– de los delitos de desobediencia en lugar de jugar al ratón y al gato con los dueños unas imprentas. Razones jurídicas que el corazón de un peluquero no alcanzaba a comprender.

Al doblar la esquina de la calle Calabria con la Gran Vía de las Cortes Catalanas se cruzó con unos furgones de la Guardia Civil y se puso a tararear alegremente…

 

Borriquito como tú.

¡Tu-ru-rú!

Que no sabes ni la U

¡Tu-ru-rú!

Borriquito como tú

¡Tu-ru-rú!

Yo sé más que tú…

 

Contacto Autor: mjarenosa@hotmail.com

Foto montaje: Autora

Foto de portada: internet

Unas horas en la Universidad de Navarra

Museo Daniel Canogar
Obra Sikka Ingentium

 

Por Luis Villanueva de San Sebastián

 

Conocía muy poco de la Universidad de Navarra en Pamplona. Para ser precisos, yendo en coche, había contemplado el bonito Campus de más de cien hectáreas, ocupado por los edificios, el arbolado y un cuidado césped. Sabía que se trataba de una Universidad de prestigio, que estaba bien clasificada en los ránquines nacionales e internacionales, pero poco más.

Juan Flaquer, amigo y profesor de Tecnun —la Escuela de Ingenieros de la universidad de Navarra en San Sebastián— me propuso visitar el Museo de la Universidad de Navarra en Pamplona. Me pareció muy buena idea. Así, no solo vería el edificio —obra de Rafael Moneo— sino, en su interior, disfrutaría de la colección de arte donada por María Josefa Huarte; también de la obra de Daniel Canogar —una pieza con más de dos mil cuatrocientos DVD, distribuidos en una pared de dieciocho metros de base por tres metros de alto— e incluso del legado fotográfico de Ortiz de Echagüe, junto con todo lo que diera tiempo a ver. Finalizada la visita intentaría conocer de cerca el Campus.

Dicho y hecho. Salimos a media mañana en dirección Pamplona. Dejando el coche aparcado en el parking del Museo, nos adentramos en su interior, no sin antes contemplar la bella factura del conjunto. Verdaderamente Moneo hace honor al premio Priztker que lo consagra como uno de los grandes de la arquitectura mundial. Tuve que pagar una ínfima cantidad por superar una determinada edad. No quiero describir en las líneas que siguen todo lo que contemplé a lo largo del día, más bien aportar algunas impresiones.

Fue común denominador de toda la visita descubrir la limpieza, el orden, el buen gusto, así como palpar un trato delicado (por no decir exquisito) en quienes nos atendieron. Tuvimos la ocasión de saludar a Jaime García del Barrio, actual Director del Museo, quien gastó parte de su precioso tiempo en guiarnos por el edificio e incluso nos enseñó el Auditorio del que quedamos muy impresionados. Setecientas plazas, según nos dijo, con posibilidades de una gran variedad de eventos. Constatamos que la sonoridad era magnífica.

Un impacto especial me lo produjo la obra de Canogar ya citada. Sobre las caras de los DVD se proyectan de modo sincronizado, mediante cinco proyectores, trozos de películas presentadas en diferentes festivales de cine de todo el mundo. La obra se llama “Sikka Ingentium”.

Es un auténtico espectáculo de imagen, luz, movimiento y sonido. Las imágenes dinámicas se reflejan en la pared paralela y en el suelo. La música es de Alexander MacSween, con participación de Canogar. La producción es del propio Museo, con la colaboración de la Fundación Aquae, según me informé posteriormente.

Museo Daniel Canogar Obra Sikka Ingentium
Museo Daniel Canogar
Obra Sikka Ingentium

Seguidamente pasamos a la visita guiada del Campus. En primer lugar nos dirigimos al edificio central, el más representativo, cuyo arquitecto fue Fernando de la Puente, a comienzos de los sesenta. Impacta el hall de entrada, el patio central y la escalera noble que conduce a la zona de Rectorado. Por esta escalera desfilan los profesores con sus vestes académicas hacia el Aula Magna con ocasión de los actos importantes, como por ejemplo, en la investidura de los Doctores Honoris Causa.

Ya en el primer piso, destaca el Salón de Grados, con los cuadros al óleo de los dos primeros Grandes Cancilleres, San Josemaría Escrivá y el Beato Álvaro del Portillo, así como los de los antiguos Rectores.

Se nota que todo ha sido pensado para durar siglos. Ni una mota de polvo, ni un papel por los suelos, ni un roto, ni una bombilla fundida. Se percibe el cuidado de las cosas pequeñas, como me explicaba el profesor, mientras una de las secretarias del Rectorado, María Barcaíztegui, nos acompañaba yendo por delante y aportando cantidad de datos.

Bajamos al bar estudiantil, el Faustino, verdadero contrapunto de todo el lugar. Allí se percibe la camaradería entre los alumnos y las buenas relaciones de alumnos y profesores, conversando amigablemente en la barra o sentados en las mesas tomando unos refrescos.

Todo me parecía muy familiar. Resulta que ya conocía a María, por ser hija de unos amigos míos y también a Juan, el responsable del Faustino.

Una vez en el exterior nos dirigimos al Edificio Amigos de Juan Miguel Otxotorena, arquitecto, construido poco antes que el Museo. El nombre del edificio se debe a la Asociación de Amigos de la Universidad de Navarra, responsable de la financiación del mismo con la ayuda de muchas personas que comprenden lo que supone la Universidad para la sociedad.

 

Museo en la Universidad de Navarra Vistas al campus
Museo en la Universidad de Navarra
Vistas al campus

Dentro del mismo se halla principalmente la Facultad de Económicas. El hall es muy amplio. Intentamos entrar en el Oratorio, pero desistimos porque estaba teniendo lugar en ese momento una misa.

Luego visitamos la Facultad de Comunicación, del arquitecto Ignacio Vicens. Las aulas me parecieron auditorios. Vimos un plató y los estudios de grabación. Llama la atención un gran mural del pintor Fernando Pagola.

Delante de la fachada se extiende una gran plaza flanqueada por la nueva Biblioteca, que también visitamos, y el Edificio Amigos ya citado.  Me sorprendió la carencia de ventanas exteriores y sin embargo la buena luminosidad interior. Todo el conjunto me agradó sobremanera. ¡Dan ganas de matricularse!

Se echaba el tiempo encima y se nos ocurrió comer en los comedores universitarios, como unos estudiantes más. Hicimos cola, nos servimos con bandejas y nos sentamos en una mesa corrida. El ambiente era universitario “a tope”. Se añadió José Ignacio Nava para estar con nosotros, ingeniero de Tecnun, que es responsable del programa Campus Inclusivo, para la continuación de la formación universitaria que reciben las personas con capacidades diversas. Fue casualidad, pues con el nuevo comensal me unían, sin saberlo, cantidad de amigos comunes. Está claro que universidad y universalidad son términos entrelazados.

Después del almuerzo nos tomamos un café en el Faustino y seguidamente nos dirigimos a la Ermita de la Universidad, dedicada a la Madre del Amor Hermoso. El año pasado se cumplía el cincuentenario de la llegada de la imagen al Campus.

Se trata de una escultura en mármol, en tamaño natural, de la Virgen sentada con el Niño bendiciendo este, de pie, sobre un montón de libros académicos. La obra es del escultor italiano Emilio Sciancalepore, donación de San Josemaría en el año 1965. La bendijo el Papa Paulo VI en Roma al año siguiente, y ese mismo año 1966 fue trasladada a la Ermita donde se encuentra actualmente.

Delante de la imagen estuvimos largo rato. Como la Ermita está en un lugar de paso abierto a la ciudad, era frecuente que pasaran cerca muchas personas. Me gustó  verlas mirar o saludar a la Virgen, e incluso acercarse y rezar brevemente.

Mi amigo, el profesor, me contó que en determinadas fechas alumnos y alumnas de los Colegios Mayores van a rondar a la Virgen cantándole canciones, acompañadas por las guitarras.

Estas líneas son como flashes, recuerdos que se quedan en la retina y en la memoria, de unas horas inolvidables, en las que uno vuelve a ser joven (aunque nunca haya dejado de serlo).

Tengo una segunda oportunidad para completar la visita, ya que estoy invitado, como miembro de la ACPI (Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana), al espectáculo de flamenco de la Compañía de María Pagés que inicia la temporada de eventos del Museo y, al día siguiente, participo en tres sesiones que organiza la ACPE (Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera) con la Universidad de Navarra.

 

Contacto Autor: luism.villanueva@yahoo.es

La venezolana Yolanda Pantin, ganadora del XVII Premio Casa de América de Poesía Americana

Nota de prensa

 

El jurado del  XVII Premio Casa de América de Poesía Americana, reunido en Casa de América y compuesto por Luis García Montero, Jesús García Sánchez, Juan Malpartida, Jorge Galán, Santiago Miralles y Anna María Rodríguez Arias como secretaria, decidió por unanimidad otorgar el galardón a la poeta venezolana Yolanda Pantin por su obra “ Lo que hace el tiempo”, de la que el jurado destaca que “se trata de un poemario íntimo que activa al mismo tiempo las regiones de la meditación y el pensamiento. Con gran fuerza narrativa y simbólica, el libro avanza desde un sujeto ficticio cargado de expresividad e imaginación. El tono es contenido. Y elegante en su brevedad formal y su pureza estilística. El paso del tiempo y la memoria son un tenue hilo conductor en el que se van engarzando los poemas, con un brillo a la vez común y distintivo”.

El premio, convocado por Casa de América con la aspiración de estimular la escritura poética en el ámbito americano, está dotado con cinco mil euros e incluye la publicación de la obra por la Editorial Visor Libros.

Yolanda Pantin nació en Caracas en 1954. Estudió Letras en la Universidad Católica Andrés Bello. Poeta, ensayista, editora, autora de libros para niños.

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Ha publicado Casa o lobo (1981), Correo del corazón (1985), La canción fría (1989), Poemas del escritor(1989), El cielo de París (1989), Los bajos sentimientos (1993), La quietud (1998), El hueso pélvico (2002),Poemas huérfanos (2002), La épica del padre (2002), País (2007), 21 caballos (2011).

En 2014 la editorial Pre-textos publicó País, poesía reunida 1981-2011. Ha sido invitada a participar en festivales, simposios, lecturas de poesía en España, Francia, Italia, Argentina, Perú, Uruguay, USA, México, Colombia, Portugal, El Salvador, Guatemala, Holanda, Portugal, entre otros países. Ha sido traducida parcialmente al inglés, francés, alemán, holandés, portugués.

En 1989 recibió en Caracas el Premio Fundarte de Poesía. Fue becaria de la Fundación Rockefeller en Bellagio Study Center. En 2004 recibió la Beca Guggenheim.

Fundó y fue miembro del consejo del Fondo Editorial Pequeña Venecia; fundó y codirigió la revista El puente, pensar en Venezuela junto con Igor Barreto y Michelle Ascensio, en Caracas; fue directora adjunta de la Fundación Casa de la Poesía Juan Antonio Pérez Bonalde, en Caracas. Fue directora de museología del museo de arte contemporáneo Alejandro Otero (MAO) también en Caracas.

La VI Muestra de Cine Dominicano en Madrid se inició con Falling, protagonizada por Emma Suárez

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Reproducimos el artículo sobre la muestra de cine dominicano publicado en La Voz Dominicana en Europa

 

Por Luis Daniel Núñez N.

Madrid (España).- Con el objetivo de seguir presentando lo mejor del séptimo arte de la República Dominicana (RD), la “VI Muestra Todo Cine. Todo Dominicana” abrió sus puertas formalmente este lunes con la cinta Falling.

Dirigida por la española Ana Rodríguez Rosell y protagonizada por su compatriota Emma Suárez y el turco-alemán Birol Ünel, el drama de 89 minutos utiliza los paradisiacos escenarios de Las Terrenas (Samaná, RD) para sumergir al espectador en el punto más intenso de una relación que se resiste a morir sin aclarar el pasado.

Al final de la proyección, la directora, protagonista y productor (Gabriel Tineo) compartieron con el público parte de las experiencias que les dejó filmar en las playas del noreste dominicano.

“Fue una película que rodamos en tres semanas, lo que demuestra que hacer cine es un acto de fe. Éramos dos actores hablando dos lenguas diferentes, como habéis podido observar; el cine dominicano es internacional (risas)”, indicó la ganadora de dos Goya el año pasado previó a destacar la generosidad que caracteriza a los nacionales.

De igual forma, Rodríguez precisó que la cinta, cuyo equipo técnico es mayormente dominicano, “es una película simple de la vida, del amor”.

“Necesitábamos los mejores actores que podíamos imaginar, y lo teníamos muy claro: Emma Suárez y Birol Ünel”, confesó.

Tineo, a su vez, agradeció tanto a la directora como protagonista por el proyecto y destacó que Falling fue una de las primeras, sino la primera, coproducciones internacionales realizadas en el país bajo la Ley de Cine 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica”

Inauguración

Previo a la proyección de la cinta, el destacado músico dominicano radicado en España Anthony Ocaña y su banda interpretaron uno de los temas del filme.

El embajador criollo en el Reino de España, Olivo Rodríguez Huertas, y la titular de la Dirección General de Cine (DGCINE), Yvette Marichal, agradecieron a los asistentes a la gala inaugural de la Muestra.

Asimismo, los invitaron a seguir disfrutando el evento hasta este miércoles 20 (cierre formal).

Productores y espectadores

Durante los dos días que restan del evento se podrá asistir a diferentes conversatorios dirigidos a productores y realizadores interesados en rodar en República Dominicana.

Mientras que, para los que quieren seguir disfrutando los cortos y largometrajes traídos a la capital española, la oferta es diversa.

Para este martes se proyectarán en Casa de América los documentales “Caribbean Fantasy” (Johanné Gómez) y Noelí en los países (Laura Guzmán).

A su vez, en la mañana del miércoles 20 se desarrollarán en la Universidad Carlos III dos encuentros: “Marco normativa para las coproducciones e incentivos fiscales” y “Logística, recursos y técnicas para rodajes”; ambos orientados a proyectos en República Dominicana.

Mientras que para la noche de cierre, la Cineteca Madrid acogerá los dramas “A orillas del mar” (Bladimir Abud) y “Rainbou” (David Maler).

Bono

En “Todo Cine. Todo Dominicana” tal parece que no son nada tacaños, pues para el jueves 21 brindarán un postre llamado “Post-Muestra”. Allí estarán el cortometraje “Tiznao”, coproducción domínico-cubana del director Andrés Farias, y “Muerte por mil cortes”, documental producido entre República Dominicana y Estados Unidos, de Jake Kheel.

Preestreno

El viernes 15 y domingo 17 de los corrientes se organizó un preestreno con el cortometraje “La Pasión Original” (Iván Herrera); el documental “Jeffrey” (Yanillys Pérez) y el drama de ficción “Misión Estrella” (Fernando Báez) respectivamente.

Para más información sobre los conversatorios y proyecciones acceda a www.todocine-todominicana.com.

El aperitivo de Hay Segovia 17

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La inauguración de la duodécima edición del Festival Internacional Hay, en su sede habitual en España, la ciudad de Segovia, tuvo lugar el 16 de septiembre en el Aula Magna de IE University, en el Campus de Santa Cruz La Real, con la asistencia de relevantes figuras de la política y expertos en los campos del arte, la ciencia y la docencia, y tuvo como epílogo el Coloquio «Voces Libres: liderando ciudades».

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La Mesa Redonda se inició con el reclamo de exponer apuntes de diferente signo, sobre el futuro al que están abocadas las metrópolis en el siglo que vivimos. La principal inquietud que abrió el debate, indagó sobre cuáles serán las realidades que viviremos, en un mundo regido bajo el signo de la imparable tecnología. La respuesta fue tan abierta e imprecisa, como lo es el tema en sí mismo. Como conclusión, esta máxima: nos queda la opción de adaptarnos y tomar conciencia de la necesidad de una gobernanza eficaz para este cambio que se avecina.

 

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Esta tarde, cada uno de los participantes ofreció su opinión, en un debate bajo el auspicio del diario El País y moderado por el periodista Jesús Ruíz Mantilla, quien tras algunas intervenciones de los invitados, resumió que afrontamos una etapa donde reina el «…desconcierto, la incertidumbre y el miedo, ante esa nueva clase social precaria que ha surgido y que no solo se refiere a los desempleados, sino al colectivo que los rodea… al aumento de respuestas que se acogen al populismo y en extremos importantes, a opciones xenófobas y de rechazo»…lo que nos lleva a plantearnos si existe un miedo a la libertad.

 

Simon Manley, Embajador del Reino Unido en España; Cristina Manzano, periodista, directora de ES GLOBAL y experta en relaciones internacionales; Amador Menéndez, científico y autor de “Historia del futuro. Tecnologías que cambiarán nuestras vidas” y Manuel Muñiz, Decano de IE School of International Relations y profesor en Harvard University, concluyeron que estamos asustados ante la rapidez y el desafío de estos cambios, y destacaron que la principal dificultad de hoy, es que no miramos los grandes problemas de forma multidisciplinar, y expusieron el caso, por ejemplo, del calentamiento global, que exige una acción colectiva.20170916_190054

 

El profesor Manuel Muñiz enfatizó en el efecto de la tecnología, la robótica y cómo se ha traducido en el empleo, en la sociedad, y en el campo político. «El futuro promete grandes cosas —dijo— pero tenemos serios retos a la hora de gobernar esta transformación tecnológica y la gestión de esa prosperidad. Hemos encontrado una serie de fórmulas tecnológicas para avanzar, la pregunta es, si seremos capaces de gobernar esos procesos y controlar las externalidades».

 

 

 

 

Esta sesión inaugural estuvo a cargo del Presidente de IE University Santiago Iñiguez, quien cedió la palabra a la regidora de la ciudad de Segovia.

Clara Luquero, Alcaldesa de Segovia: …«Cada día tenemos la responsabilidad —felizmente aceptada— de seguir imaginando un mundo sin exclusiones interesadas ni violencia, donde las palabras sean un hilo fino para tejer solidaridad y no para lanzar rencores. Sí, ya lo saben ustedes, pueden pensar que somos soñadores, pero no somos los únicos, así que, todos juntos imaginemos el mundo de la mano del Festival».

En representación de Ramón Azuara, Director General de Renfe Viajeros, uno de sus directivos ha agradecido a la compañía —que celebra este año el 25º aniversario del tren de alta velocidad española (AVE) — facilitar el traslado de los asistentes a la inauguración del Festival.

A continuación, hizo uso de la palabra el secretario de estado de Cultura, Fernando Benzo, quien ha destacado el espíritu de un Festival que garantiza la cercanía entre el autor o creador con el receptor de la creación, haciendo posible una retroalimentación entre ambos, sin dejar de lado al espectador que podrá disfrutar a lo largo de estos días de las actividades del Hay.

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La sesión inaugural concluyó con la visita a la exposición “Escuchar audiolibros también es leer” en el Espacio de Arte de La Alhóndiga, abierta a los visitantes del Hay Festival en Segovia los días 21, 22 y 23 de septiembre. El comercio del audiolibro ha experimentado en el último año un crecimiento vertiginoso, gracias, entre otras razones, a la expansión de los smartphones en la sociedad. El pasado año, la facturación rebasó los 2 millones de dólares, cifra que supera la obtenida en 2015 en un 18 por ciento.

 

ACPI estuvo presente en la exposición "Escuchar audiolibros también es leer" Izquierda: Ana Lucía Ortega webmaster y la derecha: Sully Fuentes, presidenta de ACPI.
ACPI estuvo presente en la exposición “Escuchar audiolibros también es leer”
A la izquierda: Ana Lucía Ortega webmaster de la revista digital y a la derecha: Sully Fuentes, presidenta de ACPI.

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El Festival debe su nombre a la ciudad donde tuvo su origen: Hay-On-Wye en la región de Gales, fronteriza con el condado inglés de Herefordshire, donde tuvo lugar en 1988 el primer encuentro entre literatos, músicos y representantes de otras manifestaciones artísticas. Diez años después, el evento se universalizó y desde 2006 España lo acoge en Segovia, convertida ya en lugar de culto para las artes gracias a este encuentro multisectorial de las artes y las ciencias.

 

Consulte aquí la programación del Festival:

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Julian Assange nuevo icono del prusés

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Tribulaciones  de un peluquero charnego

Por María José López de Arenosa – Opinión

 

Después de cumplir con los encargos de Eutimia, Andrés González, nuestro peluquero  más cotizado, aprovechó que había salido el sol para pasear por los alrededores de Harrods antes de su cita en el 10 de Downing Street para cardar la melena de la primera ministra.

Se sobresaltó al ver tras los visillos de un balcón un espectro extraño, una figura fantasmal. ¿Sería el niño fotofóbico de Los otros, ya crecidito?  Una docena de curiosos, casi todos periodistas, se había congregado en aquella esquina y un cámara de la televisión catalana le puso al corriente.

—Assange apoya el prusés— le dijo satisfecho.

El señor de Murcia se quedó absorto mirando aquella pálida figura y sintió lástima.  Más de cinco años de encierro viendo pasar la vida entre las brumas de Londres, tras los visillos de un balcón en la esquina del culo de saco donde está la embajada de Ecuador, habían nublado la visión de la realidad al fundador de Wikileaks.  Se sorprendió más de los estragos que había causado el aburrimiento en el okupa más famoso del mundo, que el hecho de que las aguerridas feministas de la CUP se hicieran las suecas  y no estuvieran  allí protestando por la intromisión oportunista de alguien acusado por violación que, para colmo, había apoyado a Marie Le Pen.

—Al menos habrá pagado los cinco euros.

—¿Cuáles?— preguntó el cámara.

—Los de la colecta solidaria para pagar la multa de Artur Mas.

Pensó en la alegría de Raül Romeva.  Puigdemont le comentó en una ocasión, mientras le recortaba el flequillo, los desvelos del Consejero de Asuntos Exteriores, Relaciones Institucionales y Transparencia de la Generalidad de Cataluña para encontrar una figura carismática y de fama mundial que apoyase el prusés.

—Copito de Nieve, el gorila albino, icono de Barcelona, era independentista y decía una y otra vez que Espanya ens roba, pero se nos murió justo cuando estaba aprendiendo a decirlo en catalán— dijo el President a su peluquero, sin ocultar su desolación.

—Será difícil encontrar a alguien con ese perfil, President.

Romeva no estaba entre sus clientes ni tenía visos de llegar a serlo. Pero sabía que, quizás por tener la mollera a la intemperie, don Raül era un hombre muy sensible. Su propia madre declaró en una entrevista: “es una de esas personas que si le llaman tonto se pasa toda la noche sin dormir”.

Un hito en la gloriosa historia de la diplomacia catalana

El consejero calvo había sabido invertir bien el tiempo ahorrado en el sillón de la barbería. Había recorrido el mundo buscando una figura icónica, reconocible en todas partes y capaz de aprender catalán o por lo menos que pudiera decir con soltura que Barcelona és bona si la bossa sona.  Por fin, cientos de miles de euros y veinte meses de trabajo rendían su fruto: un apoyo en Europa para el prusés, de un australiano acogido a sagrado en territorio ecuatoriano de Kensington.  Un hito en la gloriosa historia de la diplomacia catalana que Raül Romeva, madrileño por nacimiento y catalán por adopción, habría de celebrar descorchando una botella de cava del Penedés.  Don Raül podía dormir, por fin, a pierna suelta.

Andrés miraba absorto a aquella alma en pena. No era la primera personalidad internacional en sumarse al proceso independentista. Antes lo había hecho Nicolás Maduro, pero la pálida figura del australiano le daba un aire más cosmopolita y más respetable que la del ex conductor de autobuses y ahora conductor sin frenos de la gran ruina venezolana.

En honor a la verdad, no había sido el único apoyo en el continente europeo para la causa. Arnaldo Otegui, el terrorista y prócer de la nación vasca, ya había desfilado en la Diada con su ofrenda floral, como corresponde a un hombre de paz.  La vomitona que le dio a la pobre Eutimia viéndolo por televisión y acordándose de las 54 víctimas mortales y más de doscientos heridos de ETA en Cataluña, dejó la alfombra del cuarto de estar para tirarla.

Esto era diferente y más respetable.  Aunque estuviera acusado de violar a dos activistas suecas que, al contrario que las nuestras, eran implacables y no estaban dispuestas a que se fuera de rositas, Julian Assange le daba al prusés  una vitola…, un aire de glamour… un… no sabía qué del que carecía el etarra con su cara de bruto y su pasado sangriento. Otro a quien jamás cortaría el pelo, aunque por razones distintas a las de Romeva.

El fundador de Wikileaks no le parecía a Andrés tan inteligente y simpático como Copito de Nieve, pero comprendía el entusiasmo del consejero quien pensaría, de buena fe, que los catalanes llegarían a quererlo tanto como al añorado bípedo.

El cámara de TV3 le contó que el famoso inquilino de la sede diplomática llevaba muchos años preparándose para el momento de la verdad —que ya había llegado—, estudiando a fondo la Historia de España y los agravios cometidos contra Cataluña. En su debut se hizo un pequeño lío con Sancho Panza y Pedro Sánchez, pero ahí estaba Pérez-Reverte para darle clases a golpe de twit y aclararle que el escudero de Don Quijote no se llamaba Pancho Sánchez.  Y gracias a un manual de catalán sin esfuerzo podía lanzar twits en esa lengua con una soltura que era la envidia de Donald Trump.

La manutención del fichaje estelar era un punto delicado que se había resuelto con inteligencia. No corría a cargo de las mermadas (e intervenidas) arcas del ayuntamiento ni de la Generalidad, sino del erario ecuatoriano.  Todo un detalle que él, como contribuyente, le agradecía. La pela es la pela, en Badalona o en Caravaca de la Cruz.

Un acuerdo ventajoso para todos

El arreglo con Assange parecía muy ventajoso para todas las partes implicadas y confirmaba que el pseudoministro de Asuntos Exteriores de la Generalidad no tenía un pelo de tonto.  ¿Había algo más congruente para ganar credibilidad que fichar a alguien con experiencia —según dos suecas—  en violaciones, para violar la Constitución española?

El australiano también obtenía buenos réditos del acuerdo.  Había encontrado una vía para salir –sin pisar la acera—  del callejón del olvido de la mano de sus nuevos amigos sin necesidad de pagar una campaña en los medios.

—Un artista— pensó Andrés, acordándose de que Iberdrola le había subido la factura de la luz y Assange tenía calefacción gratis.

La condición de albino que el fundador de Wikileaks compartía con Copito de Nieve, el llorado gorila de Barcelona, le daba un aspecto de recién salido de un baño de lejía. No podía decirse de él que daba el toque de color a la gesta independentista, pero de eso se encargaba la CUP.

—Este chico necesita un poco de sol en Castelldefels, un bañito en el mar y un horizonte más amplio.

La brisa marina y la luz mediterránea, pensaba Andrés, harían milagros y le darían una visión más clara de las bondades de nuestro Estado de Derecho para que no tuviera que pisar los charcos del patio de aquel edificio y chapotear en el fango del odio a España que, a fin de cuentas, no le había hecho nada.

—Incluso en la jaula vacía del zoo de Barcelona estaría mejor que aquí—pensó. Los niños le alegrarían la vida tanto como a Copito, aunque no sé si lleguen a quererlo tanto.

Ahora que volvía a estar en el centro de la atención mundial, el señor Assange necesitaba un peluquero para representar a los catalanes dignamente.  Sus guedejas desaliñadas pedían a gritos un toque de tinte.  El castaño claro le daría un aire a Putin que le sentaría francamente bien y él mismo podría aplicárselo a buen precio.

Mientras, a unas manzanas de allí, las campanas del Big Ben daban los cuartos — Sol, Fa, Mi, Si…—,  en la esquina de Hans Cres se abrió el ventanal.  Julian Assange saludó a la multitud, la docena de personas allí congregadas que aplaudía entusiasmada.  Al señor de Murcia la escena le recordó a la del edificio de La Equitativa, en Madrid, frente al Congreso de los Diputados, cuyas simpáticas figuras se asoman al balcón cuando el reloj da las doce del mediodía. Carlos III, la duquesa de Alba, Goya, el torero Pedro Romero y una manola dan una vuelta, saludan a los madrileños con una coreografía perfectamente orquestada y vuelven a resguardarse del bullicio de la ciudad.  Además de echar en falta la música del carrillón, se quedó esperando la aparición del resto del elenco para completar el cuadro:  Artur Mas, Carme Forcadell, Raül Romeva y la madre superiora de la congregación con el misal en la mano. Seguramente estaban dentro, en un salón, dando buena cuenta del ceviche que les servía  el mayordomo de la embajada mientras redactaban el siguiente twit en la cuenta de Julian.

—Míster Assange, míster Assange! ¡Un toque de color! A little color for your hair!, gritó, atusándose la cabeza por si acaso no le entendía.

Julian Assange puso su mejor cara de whaat???  Y el peluquero, hombre de recursos, abrió su maletín y alzó las tijeras para ofrecerle sus servicios.

Todo fue muy rápido.  La gente corría despavorida y los policías que custodiaban la legación ecuatoriana lo tiraron al suelo, donde quedaron esparcidos los peines, cepillos, lacas, la maquinilla y todas armas del supuesto terrorista que no entendía a qué venía tanto revuelo.

Comenzó en Casa de América un ciclo de cine dedicado a grandes libertadores latinoamericanos

Casa de América

 

El ciclo “Libertadores” proyectará cada lunes un largometraje, en recuerdo a importantes próceres que lucharon por las libertades de los pueblos de Latinoamérica.

Hasta el 6 de octubre se podrá ver en la sala IBERIA, de Casa de América, un total de siete títulos, en los que se recordará a figuras como José Martí, Simón Bolívar, José de San Martín, Miguel Hidalgo y Costilla, y José Gervasio Artiagas, entre otros. 

 

Estos filmes recuerdan la obra de las figuras más relevantes de la lucha por la emancipación de América Latina, haciendo especial hincapié, no sólo en los hechos históricos, sino también en su faceta más humana y su ideología. La colección ‘Libertadores’ está producida por Wanda Films y Lusa Films en coproducción con Televisión Española y se realizó con motivo del Bicentenario de las Independencias de América Latina.

El ciclo se inauguró ayer lunes 11 de septiembre a las 19:30 h., con la proyección de José Martí. El ojo del canario (2010) del cineasta cubano Fernando Pérez. Un largometraje inspirado en la infancia y adolescencia de uno de los principales líderes de la independencia cubana, José Martí. Con una mirada más personal que histórica, Fernando Pérez acerca al espectador a la vida del político y escritor cubano.

El lunes 18 de septiembre será el turno de la película Hidalgo. La historia jamás contada (2010) que dirigida por el mexicano Antonio Serrano, narra la vida del sacerdote y revolucionario, Miguel Hidalgo y Costilla, haciendo especial hincapié en su participación durante la primera etapa de la Guerra de Independencia de México.

Por su parte, el lunes 25 de septiembre se proyectará Revolución. El cruce de los andes (2010). Dirigida por Leandro Ipiña, la película relata el momento en el que el General José de San Martín cruzó la Cordillera de Los Andes con su ejército y el combate contra el Ejército Realista en América; campañas revolucionarias que fueron decisivas para las independencias de Argentina, Chile y Perú.

El lunes 2 de octubre llegará al cine de Casa de América la película dirigida por César Charlone,  La Redota.Una historia de Artiagas (2011). La película refleja la lucha del militar José Gervasio Artiagas para conseguir la libertad de su pueblo mientras Aníbal Larra, un espía español fracasa en su misión de asesinar a Artiagas.

Bolívar, el hombre de las dificultades (2013) de  Luis Alberto Lamata será el título que se proyectará el lunes 9 de octubre. Un largometraje basado en los obstáculos a los que se tuvo que enfrentar el militar y político venezolano, Simón Bolívar, durante los años 1815 y 1816.

El lunes 16 de octubre será el turno de  O’Higgins. El niño rojo (2014) del director Ricardo Larraín. La película es un retrato de la infancia y juventud de Bernardo O’Higgins, militar y gobernante que fue crucial en el proceso de emancipación de Chile.

Además, Casa de América estrenará  Joaquim (2017), dirigida por Marcelo Gomes, como cierre de la serie ‘Libertadores’.  Esta coproducción entre Brasil y Portugal, desmitifica la figura del héroe nacional Tiradentes y rescata la cruel colonización portuguesa que sufrió el país latinoamericano. Joaquim  tuvo su estreno mundial en la sección oficial del Festival de Berlín.

Todas las películas se proyectarán a las 19:30 h. en el cine de Casa de América – Sala IBERIA

La entrada es libre hasta completar el aforo.

Nota de prensa Casa de América

Què pot sortir mál?

puigdemont y teresa1

 

Los pelillos a la mar de Carles Puigdemont y Theresa May

 

Por María José López de Arenosa – Opinión

 

La irresponsabilidad y malicia de David Cameron y Artur Mas catapultaron, muy a su pesar, a dos personajes inesperados para dirigir los destinos del Reino Unido y de Cataluña: Theresa May y Carles Puigdemont, quienes tienen en común algo más que haber llegado a sus respectivos cargos sin haber sido votados directamente por sus electores.

Entre los frutos de la casualidad, el destino o el azar, que comparten la señora May y Puigdemont está su peluquero.  Sí, querido lector. No levante usted la ceja con asombro. Así es, y a las pruebas me remito. No tiene usted más que echar un vistazo a las numerosas fotografías de ambos que circulan en internet para corroborarlo. Algunos afirman que el artista se llama Pep y es de Mataró. Otros que, no, que de ninguna manera; que se llama James y sus modales y lealtad recuerdan al señor Stevens, el mayordomo de Lo que queda del día, la novela de Kazuo Ishiguro, cuya película homónima interpretó magistralmente Anthony Hopkins. Están muy equivocados.

Las indagaciones de la legendaria agencia de detectives Pinkerton conducen a un señor de Murcia, Andrés González, cuya familia emigró a Sabadell cuando era niño. Aclaro, antes de que las feministas se me echen encima, que la posibilidad de que tan insignes molleras pudieran estar a cargo de una mujer quedó descartada desde el primer momento. Por mucho que odie a sus semejantes, ninguna peluquera sería capaz de semejantes creaciones a golpe de tijera y secador. En cuanto a la mano que mueve con entusiasmo el hacha para cortar el flequillo de Anna Gabriel, no voy a aventurarme hoy porque esa es harina de otro costal.

Aunque se inició en una barbería de barrio, Andrés supo aprovechar el auge de las peluquerías unisex y con la movilidad europea se lanzó al estrellato convirtiéndose en un profesional que, si bien es desconocido para el gran público, se lo disputan políticos de la talla de Theresa May y Carles Puigdemont.

La primera se encontraba ya entre su selecta clientela cuando David Cameron, ese gran ludópata de las urnas apostó por el referéndum escocés.  Como había adquirido cierta confianza con la señora May, Andrés se aventuró a preguntarle por el futuro del Reino Unido en el caso de que ganara el “Sí” a la independencia de Escocia.  “Don’t worry, Andrew”, respondió condescendiente doña Theresa mientras él le ahuecaba con esmero la melena para evocar la forma de un tomate de su añorada huerta murciana.  Prefería llamarle Andrew para no acordarse de que estaba utilizando mano de obra extranjera, lo que podría generar suspicacias entre sus paisanos; algo que debía evitar como responsable de inmigración.  “El primer ministro estudió en Eton y en Oxford. Está sobradamente preparado para saber lo que tiene que hacer y cómo hacerlo”.  Andrés se sintió muy reconfortado. ¿Qué podría salir mal?

Cada vez que nuestro señor de Murcia expresaba alguna inquietud sobre política británica con su inglés chapurreado, su clienta le explicaba que, como ex alumno de la celebérrima universidad de Oxford, el primer ministro estaba a otro nivel intelectual que le situaba más allá del bien y del mal. Aunque por los pelos —nunca mejor dicho— el resultado de las urnas lo corroboró. Escocia se quedaba dentro del Reino Unido y los escoceses dejarían de dar la tabarra una temporada.

Cortar cabelleras ilustres entre el Reino Unido y España le otorgaba acceso a información de primera mano y también le daba buenas ideas para su familia. Ni en sus mejores sueños habría imaginado que sus nietos podrían estudiar en Londres –incluso en Oxford— gracias al programa Erasmus.  No, no era una idea descabellada.

 

Elecciones plebiscitarias

 

Mientras tanto, aquí en España, concretamente en Barcelona, Artur Mas, otro ludópata de las urnas, adelantaba las elecciones catalanas —las terceras en cinco años— tras el fiasco de su referéndum ilegal. Elecciones plebiscitarias, las llamó. Organizó una gran coalición independentista que garantizaría la victoria por goleada y por obra y gracia de la ley electoral catalana. Pero aquí también falló algo y su coalición, Junts Pel Si, tuvo que cortarle la cabeza (políticamente hablando) para complacer a los anarquistas de la CUP abriendo paso a Carles Puigdemont.  El cráneo del nuevo presidente de la Generalidad, coronado por un voluminoso flequillo causó sensación. Recordaba a un calabacín –naturalmente, murciano— e hizo las delicias de los caricaturistas.

La vida sonreía a Andrés y mientras él paseaba por la Diagonal comentando sus grandes planes de futuro con Eutimia, su mujer, David Cameron hacía lo propio dando vueltas en su despacho de Downing Street pensando en su gran órdago.  La adrenalina descargada con el referéndum escocés se había reducido ya a niveles mínimos y su ludopatía plebiscitaria exigía urgentemente una nueva dosis. Su nueva apuesta, presentada como promesa electoral de obligado cumplimiento, ensalzaría su figura, pasaría a los libros de Historia como el gran estadista que era y dejaría a los críticos con la Unión Europea a la altura del betún. Con el mismo espíritu de quien vuelve al casino tras una racha de suerte, Cameron volvió por sus fueros para fortalecer su posición en el partido conservador. “¿Debería el Reino Unido permanecer en la Unión Europea o salir de la Unión Europea?” Esa era la pregunta del Brexit que el pueblo soberano debía responder.

Mientras daba el toque final de laca al cogote de la señora May, nuestro  humilde peluquero se atrevió a preguntarle con timidez qué pasaría si ganaba el “Sí” al Brexit.  Una vez más, la ministra del gobierno de su Graciosa Majestad lo tranquilizó con una respuesta flemática y condescendiente:  “Andrew… ¿recuerda usted que el señor Cameron estudió en Oxford, igual que yo? Él  sabe qué es lo que tiene que hacer y cómo hacerlo”.

Sin duda, pensó Andrés, David Cameron sabía lo que hacía y no iba a tirarse a la piscina sin comprobar si había agua. A fin de cuentas se había educado en Eton, el colegio más prestigioso del mundo, como corresponde a los grandes hombres de Estado británicos. En algún tabloide leyó algo sobre su pertenencia, durante sus años universitarios, al polémico Club Bullingdon (tuvo que apuntar el nombre para recordarlo y soltarlo después en el bar de su barrio), conocido por agrupar a lo más granado de la aristocracia estudiantil con aficiones a la bebida y al vandalismo. Según aquel artículo, el ex alcalde de Londres, Boris Johnson, formaba también parte de aquella elitista asociación, dato que restaba credibilidad al periodista —seguramente un envidioso—, para otorgársela a sus distinguidos miembros pues, sin duda, para llegar tan alto y velar por el bien común sus trayectorias tenían que ser impecables.

 

¿Qué podría salir mal? 

 

David Cameron quitaría argumentos a los ignorantes que se quejaban de la competencia de los polacos, portugueses y españoles que, como él, se beneficiaban de la libre circulación de personas trabajando honradamente. Sin duda, el primer ministro lo tenía todo bien calculado –atado y bien atado, que diría otro por estos pagos— para salir airoso y políticamente fortalecido. No había nada que temer. Los descontentos con la UE se callarían en un pispás —en un abrir y cerrar de urnas—, y él, Andrés González , seguiría cruzando el Canal de la Mancha para peinar testas ilustres gracias a Ryan Air, con la misma naturalidad con que otros toman el puente aéreo o el AVE Madrid-Barcelona y presumiendo siempre de murciano y español.

“Siempre nos quedará París”, respondió lacónicamente cuando Eutimia irrumpió nerviosa en la habitación aquella mañana de junio para comunicarle el resultado del Brexit que había oído por la radio. Intentó explicarle, una vez más, que Cameron tenía una mente brillante, educada en las instituciones más prestigiosas del mundo y sus decisiones jamás pondrían en riesgo la rutilante carrera de un peluquero de altos vuelos como él. Seguro que un hombre tan alto de miras y tan preocupado por el bien común tenía un as en la manga, la fórmula para que todo siguiera igual. Nadie en su sano juicio prescindía de un buen peluquero así como así. “Un buen peluquero es tan importante como un buen neurólogo”, —-solía decir a sus amigos—, sólo que en vez de trabajar en las profundidades del cerebro con las neuronas, lo hace sobre la cubierta y esto le da un conocimiento del ser humano y sus vanidades que ya quisieran tener muchos hombres de ciencia”.

Sintió lástima por ella al ver su gesto preocupado mientras se abrochaba la bata de Harrods que él le regaló por Navidad. A pesar de la fama de lista que tenía en su pueblo, no dejaba de ser una mujer muy elemental que, al contrario que él, vivía ajena a los círculos de poder. “No seas tontorrona. ¿Qué puede salir mal?” “Nada, supongo que nada”, respondió aturdida, intentando acallar esa vocecita interior tan pedestre y vulgar que invitaba a la desconfianza.

Todo sucedió con enorme rapidez. David Cameron tuvo que marcharse a su casa o, mejor dicho, a las playas de Córcega para esconderse del ridículo y el whatsapp de Theresa May solicitando un peinado urgente para la votación del Partido Conservador no se hizo esperar. Sin rivales en su partido y sin haber sido votada para ello, la señora May se mudó al 10 de Downing Street el 13 de julio de 2016 con el pelo perfectamente cardado.

Con May en Downing Street y Puigdemont en el palacio de San Jaime se dispararon las teorías conspiratorias con un misterioso peluquero en el epicentro de las redes sociales. Ajeno a todo eso, no tardó Andrés en advertir que, además de Oxford, Theresa May compartía con su antecesor en el cargo la afición por las apuestas de riesgo para consolidar su posición en su propio partido. Pero la suya no sería un referéndum, sino unas elecciones anticipadas –muy anticipadas- para afianzar su liderazgo.

“El problema con las urnas es que las carga el diablo”, le susurró tímidamente al oído mientras le recortaba la melena. Como su inglés no era muy bueno, le pareció que la respuesta de la primera ministra era algo así como nuestro “¡pelillos a la mar!”   Algo avergonzado por su atrevimiento, barrió los mechones grises esparcidos por el suelo.  ¿Cómo iba a darle él, un pobre señor de Murcia, lecciones a una mente preclara, formada, al igual que la de su antecesor y sus numerosos asesores, en Oxford?  No había más que echar un vistazo a las encuestas para responder la pregunta retórica de su clienta: What could go wrong?

Algo no salió como se esperaba y mientras los sesudos analistas debatían en televisión sobre lo que pudo salir mal, descargando la culpa sobre los encuestadores y sondeos de opinión, la señora May se apañaba con sus nuevos socios parlamentarios del partido Unionista de Irlanda para seguir en Downing Street.

 

Socios de los antisistema

 

La semana pasada, mientras Andrés le peinaba la melena, Carles Puigdemont afirmaba categórico: “Espanya ens roba. Pero después del referéndum de independencia que, por supuesto, ganaremos, la doble nacionalidad nos permitirá a los catalanes cobrar las pensiones de la Seguridad Social española y beneficiarnos de la pertenencia de  España a la UE sin poner un céntimo ni renunciar a nada. Se van a enterar de lo que vale un peine.” A Andrés, buen conocedor del precio de un peine, le parecía todo un poco raro. Era como divorciarse y seguir casado, obligando a Eutimia a dejarle la casa y el coche para que él viviera con otra señora, mientras ella pagaba la hipoteca, la gasolina, el seguro y hasta las medicinas.

Aunque fuese un presidente sobrevenido, sin haber sido votado directamente por los ciudadanos, Puigdemont no se comparaba con Theresa May. Sus socios, los chicos antisistema de la CUP no eran tan antipáticos como los energúmenos irlandeses que la tenían como rehén en el Palacio de Westminster. ¡Donde iba a parar!

Los anarquistas ya no eran los enemigos de la burguesía catalana. Ahora eran sus socios. O quizás era al revés, y ellos eran los socios necesarios para que los antisistema cumplieran su objetivo de arrasar con todo. En fin… ¿qué más daba el orden de los factores? Eran unos simpáticos alborotadores que le acompañaban alegremente, no hacia el borde de una piscina sin agua, sino el de un acantilado majestuoso bajo el cual podía contemplar un Mediterráneo azul y más catalán que nunca. La vista era sobrecogedora y él, Carles Puigdemont, seguiría avanzando por aquel precipicio imponente con su flequillo al viento dirigiendo al pueblo de Cataluña. Mirando arrobado hacia el horizonte, alzaría las tablas de la Ley de Transitoriedad como lo habría hecho el mismísimo Moisés. Todo ello con paso seguro, triunfal, y sin necesidad de bajar la vista para ver si en ese terreno bajo sus pies que España reclamaba como suyo había algún pedrusco con el que pudiera tropezar.

“Las urnas las carga el diablo”.  El susurro del peluquero en su oído despertó al Molt Honorable de su cabezada. “Haremos el referéndum porque llevamos cuarenta años haciendo lo que nos sale de la barretina y en eso nadie tiene más experiencia que nosotros.  Què pot sortir mál?  ¿Qué puede salir mal?”.  Lo dijo bostezando, pero sin despeinarse, detalle que Andrés agradeció, pues ya había terminado su trabajo.

El señor de Murcia sacudió discretamente la caspa de los hombros del president. No es que desconfiara de su cliente por no haber estudiado en Oxford. Ni muchísimo menos. Ni Eutimia ni él habían terminado el colegio y sabían con toda seguridad que cuando algo podía salir mal, salía muy mal.  A ver ahora cómo la tranquilizaba cuando viera que ni el referéndum ni la Ley de Transitoriedad reparaban en las becas Erasmus y que a sus nietos ni siquiera les quedaría París.

Cuando duele el recuerdo

depoesiaIberoamericana

 

Por Jorge de Arco

 

Bajo el título de “La fábrica” (Devenir. Madrid, 2017), ve la luz el primer poemario de Borja Campo Alange. Este madrileño del 79, ya tiene en su haber dos novelas, “La vida epifita” (2012) y “Séale la tierra ligera” (2014)

En este su bautismo lírico, expone un tejido de homogéneas reflexiones, de vívidas experiencias, de sólidas creencias, que devienen en un mapa íntimo y trascendido. Su viaje interior se rodea de un expreso deseo por reconocerse al par de su conciencia y anudar el tamaño de su espacio y de su tiempo a la mudanza del alma:

 

Y acepto mi presencia más allá del sistema,

de la memoria.

Mi mundo supera mi lenguaje.vasar poetico jdArco

`¿Cómo probarlo?´, dirán.

 Y yo contesto con la ventaja

de la poesía

(…)

`La materia prima no es la palabra,

ni la partícula.

La materia prima soy yo´.

 

Dividido en tres apartados, “Materias primas”, “Productos terminados” y “La fábrica”, el volumen mantiene una anímica eficacia, una sugerente tensión, que contribuye a  que el lector se aproxime con mayor fluidez a su ulterior mensaje. Los ecos de una palabra transformadora e inquietante, sobrevuela buena parte de estos poemas en donde anidan una luz vulnerable y un universo solidario.

Con una voz sostenida en una significativa narratividad, el sujeto lírico se va inquiriendo sobre la existencia, sobre la verdadera libertad que rodea su ser. Preguntas, al cabo, que encuentran -o no- respuesta, pero que le sirven como desahogo humano y necesario:

 

¿Puede ser, dime, puede ser un eco

 este grito

 este llanto

esta cura

esta herida

este sin nombre

consentido?.

 

En su “Poética”, Julio Cortázar dejó cincelado este personal pensamiento: “La poesía prolonga y ejercita la oscura e imperiosa angustia de posesión de realidad, esa licantropía ínsita en el corazón del hombre que no se conformará jamás –si es poeta- con ser solamente un hombre”. Campo Alange parece sentirse deudor de la máxima cortazariana, pues su discurso crece unido a una verdad que no cede y que profundiza en una materia candente, muy próxima a su palpable cotidianeidad. Su verbo se expande y se derrama de forma valiente, y se torna dador de una certidumbre reveladora:

 

Que no es un fracaso darnos cuenta

[de que no podemos cambiar el mundo.

 Que es vida no conseguir casi  nunca

[lo que queremos.

 Que duele el recuerdo

[a causa de la eternidad del presente.

 

La espiritualidad del amor y el peso de la memoria se alinean, a su vez, en estas páginas y se hacen temática recurrente. La detenida observación de cuanto gira en derredor de Dios y de la naturaleza sostienen, también, un ámbito que desvela la quimera de cuanto el poeta madrileño reescribe en su corazón.

 

En suma, un poemario  intenso y atractivo, ajeno a oropeles y que signa en su interior los acentos de un escritor de hondo aliento:

 

Tan sólo en esta fábrica de versos

 en la que espero, y tú me esperas, y nos

cierne el sentido último, estar quiero,

solos, tú y yo.