Raíces de la luz necesaria

depoesiaIberoamericana

 

Por Jorge de Arco

 

Más de cuatro décadas lleva Xavier Seoane (1954) dedicado al ámbito de la cultura en sus muy distintas expresiones. Escritor, profesor, conferenciante, articulista, comisariado de exposiciones…, su pasión por el mundo artístico y literario se ha mantenido constante a lo largo de todos estos años. Y sobre todo en su Galicia natal, donde ha desarrollado la mayor parte de sus actividades.

 

Ahora, la editorial ourensana Linteo, da a la luz una oportuna compilación en versión bilingüe y traducida por el propio autor bajo el título “Elogio del vivir”. El volumen reúne una amplia muestra de trece de los poemarios editados por Seoane hasta la fecha, desde “La nuca del pájaro” (1978) hasta “Espiral de sombras” (2013).

El quehacer del vate coruñés se orilla desde una visión de la existencia en la cual confluyen la celebración del vivir y lo frágil del ser humano ante su finitud. Como es lógico, sus primeros libros se sostienen sobre componentes más gozosos y derraman un verso liberador y cómplice. Tal y como puede leerse, p.ej., en su libro “El canto de la tierra” (1987):

Portada Raíces....

Ved

la transparencia

el aire

olas cubren montañas

valles se abren al mar

el amor es diadema

de inmensidad

como fruto sonámbulo

resplandece el rocío en el huerto irreal

la luz radiante pasa acariciando

hombres bestias y aves

 

La amplitud de su obra deviene en una latente variedad temática que escenifica territorios, protagonistas, acordanzas, experiencias…, las cuales se aúnan a la hora de conformar su personal mapa lírico. A su vez, los elementos ficticios, reales, visionarios, alegóricos, quiméricos, vitalistas y amatorios se ordenan de manera coherente y rigurosa para dar cuenta de un cántico de sobria modulación:

Danzaremos.

En el azul danzaremos

Más allá del silencio danzaremos,

detrás del corazón, en la paz de los cielos,

más allá del deseo danzaremos.

 

En su estudio previo, Xosé María Álvarez Cáccamo analiza con precisión las etapas y claves de la poesía de Seoane. Y en él, reconoce hallar “la inteligente selección de adjetivos vitalizadores, el manejo de un léxico culto y rico en matices y la habilidad rítmica”. Todo ello, sumado a las trascendentes características renovadoras que trajo la Generación de poetas gallegos de los 80, de la que Seoane fue parte muy activa.

 

La lírica del poeta gallego tiene un hálito biográfico que hace de su palabra geografía cercana. El tiempo y el espacio que articulan la verdad de sus textos remiten a un relato solidario que retorna al origen y se deja ganar por la vigencia de unos sentimientos plenos de certidumbre:

 

Regálame tus ojos.

Son pétalos que arrastran lentas aguas.

Regálame tus labios.

Son raíces de la luz necesaria.

Deja

que nuestros cuerpos se alcen

a la intacta serenidad de un grito o un disparo.

Regálame el crepúsculo de todas las derrotas,

la más lenta promesa de los días y los años.

 

Cabe destacar también que el tema de la muerte signa en buena medida el conjunto y, aún a sabiendas de que Seoane revela la falta de opciones ante su íntima caducidad, ensaya la manera de asumir y modelar tan complejo trance:

 

La muerte es un horizonte

en el que todos los sueños

pueden cumplirse

cuando la vida no tiene nada que darnos.

 

En suma, una antología elocuente y llena de atractivos, que acerca al lector el decir de un escritor de largo aliento lirico, con “ese misterio insomne y silencioso” que necesita toda buena poesía.

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