No vivo la cotidianeidad como muchas personas – Daína Chaviano

presentacion

 

Por Ana Lucía Ortega

El mismo día que la EDITORIAL HUSO cumplió un año de vida, la escritora cubana Daína Chaviano (La Habana, 1957) presentó la última de sus obras literarias bajo el sello de esta casa: Extraños Testimonios. Prosas ardientes y otros relatos góticos.

   El Garito de La Central de Callaoen Madrid, se quedó pequeño para albergar a todos los que quisimos escuchar de primera mano las confesiones de la autora, y los avatares de este libro en el cual ha estado trabajando veinticinco años.  Lo comenzó mientras vivía en Cuba —allí estuvo hasta la década de los noventa, cuando se asentó en Miami—, lo entregó a una editorial, pero nunca llegó a ver la luz. Tampoco se publicó en el extranjero. «Pensé que ese rechazo era una desgracia —argumentó la escritora —. Las grandes editoriales no quieren publicar relatos o libros de cuentos. Me decían que los lectores no leen cuentos. Ahora veo que esta demora en publicarlo ha sido una suerte, porque finalmente el libro ha salido con la edición más bella que podía imaginar. Estoy feliz no solo por la acogida del público, sino por el cuidado artesanal, casi de orfebrería, con que se ha trabajado la edición como concepto artístico, tanto dentro como fuera del libro».

Mi lengua materna sigue siendo el español y la riqueza que me proporciona este idioma no la encuentro en el inglés

La ganadora del Premio Azorín de Novela en 1998, por su obra El hombre, la hembra y el hambre, está valorada entre las escritoras más relevantes de literatura fantástica y ciencia ficción en lengua castellana a nivel mundial. Con estos dos géneros se dio a conocer en su tierra natal. Sin embargo, al abandonar la isla, Daína tuvo la necesidad personal de procesar una serie sucesos que vivió. Nació entonces la serie La Habana oculta, donde reseña una Habana, y por extensión una Cuba, que en nada se parece a la de las promociones turísticas ni la literatura. La Habana de Daína está llena de fantasmas y criaturas que no pertenecen al mundo cotidiano, y de sucesos de carácter paranormal o mágico. El Premio Azorín de Novela pertenece a esta serie.

Cubierta del libro (4ª edición)
Cubierta del libro (4ª edición)

Las páginas de esta edición de Extraños testimonios están estructuradas en dos partes: Sacrilegios nocturnos y Prosas ardientes. Dos de los relatos son vivencias reales. Otros se inspiran en objetos, o en situaciones de la realidad fabuladas. La escritora define a algunos relatos como metaficción o metaliteratura, ya que abordan la visión del propio creador, en este caso el autor —ella misma— presentando el arte de escribir. En esta situación se encuentra un cuento corto, narrado en primera persona, donde un escritor cada vez más histérico quiere que un personaje haga ciertas cosas, cuando en su lugar hace otras totalmente distintas al papel que tiene asignado en la historia. Hay otros textos que por su forma son experimentales y pueden calificarse como juegos narrativos.

Creo en la memoria genética y en la reencarnación. Y no me importa lo que otros piensen de mí por esto.

El cuento “Vida secreta de una mujer loba” se incluye en el género que la escritora cataloga como prosas poéticas. En él, la autora fantasea con el mundo interior de la mujer. Este relato, personalmente, me parece un ensueño de una sutileza impresionante, y al leerlo, repaso mentalmente la declarada obsesión de Daína con la prosa: «Reviso miles de veces… cambio las palabras una y otra vez… tan es así que, cuando se hacen nuevas ediciones de mis libros ya publicados, siempre vuelvo a cambiar algo. Este libro, sin embargo, es una excepción porque tuvo veinticinco años de trabajo. Después de buscar, una y otra vez, los adjetivos más exactos, los verbos más precisos, finalmente veo que no puedo cambiarle ni una coma más».

La influencia de un escritor es una pregunta recurrente en cualquier presentación o entrevista. Daína refiere que en este libro, las suyas provienen de Edgar Allan Poe, de María Luisa Bombal y de Lovecraft. Leer a Margaret Atwood en inglés favoreció que intentara pulir su prosa para conseguir la misma transparencia y pureza que halló en los textos de la autora canadiense.

La autora de esta entrada junto a Daína Chaviano el día de la presentación de la obra en La Central de Callao.
La autora de esta entrada junto a Daína Chaviano el día de la presentación de la obra en La Central de Callao.

Me resulta interesante conocer el proceso de creación de un escritor. En el caso de Daína, supuse que tendría un carácter extremadamente intenso, dados los temas de sus obras. En ella, nace de diferentes situaciones o escenarios. Podría ser un sueño, una escena que ve, una imagen gráfica o una frase que pilla al vuelo y que se puede convertir en el título de una novela. Así salió Fábulas de una abuela extraterrestre. La autora lo expresó así:

«Quise imaginar qué clase de fábulas podría contar una extraterrestre que fuera abuela, y guardé esa frase entre las ideas de títulos que tenía. Un buen día, de pronto, me llegó la imagen de una mujer vestida con un ropaje de velos, huyendo a lomos de un caballo… Mientras ella cabalgaba, los árboles iban desgarrando sus ropas… Ahí empezó el embrión de la novela».

«Normalmente, cuando termino un cuento o una novela, lo dejo reposar, hornear, y después de un tiempo, regreso a él y lo miro con otros ojos. (…) Lo trabajo muchas veces, hago miles de versiones, lo reviso, vuelvo a imprimir y eso lo hago innumerables veces (…) Esta última novela que acabo de entregar ha sido un trabajo de diez años…».

 

Sueño cada vez menos con Cuba. Y cuando sueño con ella, tengo pesadillas.

 La última novela a la que se refiere Daína Chaviano es un thriller histórico donde no aparece la Cuba presente, que es el escenario donde más se concentran los escritores de su generación. Ella —nos descubre— no desea limitarse a revivir traumas; por el contrario, quiere buscar explicaciones de lo que les ha ocurrido como país, no solo a través de elementos sociales y políticos, sino también explorando esa otra parte de la realidad donde caben la psicología y su relación con la magia, la mitología y los elementos paranormales. «Los nativos de culturas primitivas conviven con dioses y seres mitológicos que forman parte de sus vidas. Sus dioses son tan reales como sus madres o sus padres. Esa relación entre magia, mito y realidad, conforma (entre otras cosas) las características de una nación y crea las bases de lo que será la psicología de ese pueblo. Es algo que ocurre en todos los países. La novela que saldrá próximamente, donde abordo estos temas, será la última del ciclo La Habana oculta. Creo que no tocaré más a Cuba durante un tiempo. En estos momentos, me interesa más el destino del planeta donde vivimos que ciertos países o regiones. (…) Cada vez estoy más en contra de las divisiones geográficas o políticas, lo cual no quiere decir que proponga renunciar a las particularidades de cada cultura. Tenemos que disfrutar de la riqueza cultural del otro. Pero me interesa más la suerte del mundo y del ser humano, como un todo».

Sus novelas recogen muchas experiencias vividas y muchas maneras de ver la realidad. Ella no vive la cotidianeidad como el resto de personas. «Creo que mi mente funciona de manera diferente. Ahora mismo estamos aquí, en una librería con paredes cubiertas de ladrillos. Muchas personas se quedarían con esa primera visión. Yo tengo la costumbre de mirar mi entorno y tratar de ver lo que otros no ven, o de verlo de una manera distinta (…) Por ejemplo, a veces voy por la calle y de pronto la gente comienza a parecerme muy extraña. El mundo que me rodea se vuelve raro, y me digo a mí misma: “Si yo fuese un extraterrestre infiltrado entre esta gente, ¿cómo vería este planeta?” Y empiezo a percibirlo todo de manera muy distinta, con una especie de distanciamiento y de extrañeza, como si lo viera por primera vez».

Seguramente Daína conocerá la historia del edificio madrileño donde tuvo lugar la presentación de Extraños testimonios, revelada por el suplemento cultural Babelia del diario EL PAÍS. Aquí estuvo la primera delegación de Cuba fuera de la Isla, cuando se independizó de España. Posteriormente, a finales del siglo XIX, el edificio era una casa familiar con su propia capilla que ocupaba el sótano, el mismo que albergó un secadero de tabaco en tiempos que la habitaron los cubanos, y ahora acoge “El Garito” con sus paredes de ladrillos a la vista, en la estrecha calle Postigo de San Martín, que esconderá no pocos secretos, entre esos adoquines que pisamos los mortales, sin darle ninguna importancia.

Estuve tentada a preguntarle a Daína si en la noche de la presentación, ella percibió algo peculiar entre aquellos ladrillos que rodean “El Garito”. No lo hice, porque temí que revelara el germen de alguna nueva obra, que quizás algún día tendremos la ocasión de disfrutar sus lectores.

Comparto el booktrailer del libro realizado por Liuba Cid que se estrenó en esa presentación, y tiene Huso Editorial en su website. Espero que lo disfruten y a continuación, debajo del vídeo, no se pierdan algunas anécdotas de esa tarde:

 

Foto destacada: De izquierda a derecha, Mayda Bustamante, directora de Huso Editorial, la autora Daína Chaviano y Javier Velasco quien tuvo a su cargo la presentación.

Anécdotas de la presentación

Sobre Los mundos que amo, la autora responde a un lector asistente a la presentación, que le pregunta sobre el carácter autobiográfico de la obra (Alfaguara, 2004. Fecha de publicación original 1980)

«Recuerdo vívidamente el momento en que subí la escalera que llevaba a la azotea de mi casa, después de oír los ruidos. Cuando fui a abrir la puerta, de pronto sentí un terror que ahora pienso que fue inducido, porque no era racional. Bajé corriendo hasta mi cuarto, me cubrí la cabeza con la sábana y me dormí al instante. Al día siguiente, cuando desperté, me sentí rara, como acatarrada, como si hubiera pasado mucho frío. Y me acordé de haberme despertado en medio de la noche, de haber visto una figura en mi cuarto, apoyada al marco de la puerta que daba al pasillo, y de haberme vuelto a quedar dormida en mi cama. Todo eso es real. Lo que conté en el relato, que ocurre después de sentir los ruidos en la azotea, puede que haya sido imaginación, pero puede haber sido cierto. No sé. He leído mucho sobre recuerdos borrados después de ciertos encuentros cercanos. Cuando me levanté, sentí la necesidad de escribir sin parar todo lo que me venía a la cabeza después de esa experiencia. Escribí y escribí lo que recordaba, y el resto salió solo, de manera casi automática. Mucha gente, después de leer lo que describo sobre el viaje a Tiahuanaco, me ha dicho: ¿Cómo pudiste describir tan bien ese lugar? Es un misterio para mí misma».

A la pregunta de otro asistente sobre el motivo de que los escritores cubanos contemporáneos, pese a vivir fuera de Cuba, sigan incluyendo a la isla en todas sus obras, Daína responde: «Mi caso no es exactamente así. Bueno, es y no es. Pero en términos generales, creo que esa obsesión es una manera de exorcizar, de liberarse de los traumas reviviendo o reelaborando lo vivido, es una especie de terapia. Creo que el cubano, en general, está traumatizado de muchas formas. Yo he tratado de liberarme de eso. En mi novela más reciente —La isla de los amores infinitos es tan importante la historia que nace en España, como la parte africana y la china: las tres etnias más importantes que conforman la identidad cubana, pero no la Cuba contemporánea en sí (…)».

Además de indagar sobre su proceso creativo, yo misma quise saber si la autora tiene predilección por alguna de sus creaciones y me respondió con una rotunda lógica: «No tengo ninguna. Todas tienen un pedazo de mí. Es como peguntarle a una madre a qué hijo quiere más. Los amo a todos de formas diferentes».

En la foto, junto a Mayda Bustamante, directora de la editorial, viendo el book trailer realizado por Liuba Cid que se estrenó en esa presentación.
En la foto, junto a Mayda Bustamante, directora de la editorial, viendo el book trailer realizado por Liuba Cid que se estrenó en esa presentación.

Otro de los asistentes a la presentación en El Garito, le preguntó a la escritora cubana por el papel de la mujer en la literatura:

  • Pregunta: El semanario de mayor tirada en España sacaba el domingo que los tres pilares de la literatura eran el señor Javier Marías, Mario Vargas Llosa y Pérez Reverte. Hace diez, quince años, esta portada seguiría siendo la misma porque no hay relevo generacional y no hay una mujer en la aportada. ¿Cuál debe ser el papel de la mujer en la literatura?
  • Respuesta: Pues el mismo que tiene el hombre, en todos los niveles, no solo en el arte. Hay mujeres que han sido inventoras y nunca se las menciona. En la literatura pasa un poco eso. (…) Pienso que se ha minimizado el papel de la mujer, de la escritora. Una de las virtudes de la editorial Huso es que está rescatando la obra de muchas escritoras interesantes que han sido olvidadas o relegadas por la historia o los prejuicios (…)

Publicado inicialmente en WEBPERIODISMO

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