Un canto a Galicia a través del amor y el dolor

 

      El amor y el dolor, la Galicia eterna y la actual en la nueva representación de Maruxa

 Norma Sturniolo Piñeyro

MARUXA

Desde el 25 de enero al 11 de febrero, después de 46 años de ausencia, la égloga lírica, Maruxa de Amadeo Vives, cobra nueva vida en el Teatro de la Zarzuela, con dirección escénica de Paco Azorín y musical de José Miguel Pérez-Sierra, acompañado por la Orquesta de la Comunidad de Madrid y del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela.

Hay, un doble reparto con las voces de Maite Alberola, Rodrigo Esteves, Simón Orfila, Ekaterina Metlova, Susana Cordón, Borja Quiza y Svetla Krasteva, entre otros. Comparten escenario con ellos, un elenco de trece actores, la bailarina María Cabeza de Vaca, que representa a la diosa Galicia y la voz en off corre a cargo de la actriz María Pujalte.

Maruxa, con música de Amadeo Vives y libreto de Luis Pascual Frutos, se estrenó en Madrid, primero como zarzuela en 1914 y luego, como ópera en dos actos en 1915.

¿Cómo hacer que esta obra con una música excelente llegue a los espectadores del siglo XXI?

Este es el desafío que se propuso afrontar el director de escena Paco Marín y consiguió superarlo.

En la historia de los amores sinceros de una pareja de pastores gallegos (Maruxa y Pablo) ayudados por un capataz, Rufo y de las estrategias engañosas urdidas por una pareja de primos que llegan al campo desde la ciudad (Antonio y Rosa), Paco Martín destaca y enaltece el escenario gallego donde transcurre la acción y por medio de él acerca la obra al presente.

 

MAITE ALBEROLA

Se destaca en esta producción una Galicia, bella, feraz, doliente, con un pueblo que lucha y afronta con valor las dificultades. Se nos muestra la Galicia mágica y la que sufre la codicia de los poderosos.

Ya desde el comienzo de la historia, presenciamos en el escenario a los protagonistas del libreto original y, en un segundo plano, amenazante, vemos unos personajes silenciosos que representan a los poderosos, especuladores y desaprensivos culpables de tragedias medioambientales. Esto quedará subrayado con carteles que nos hablan de esos depredadores.

Asimismo, la Galicia eterna está representada con bellas danzas en la esbelta figura de la bailarina María Cabeza de Vaca.

Se proyecta la imagen del buque petrolero Urquiola que vertió unas cien mil toneladas de petróleo en 1976 anegando las rías de Betanzos, Ferrol y Ares y el solidario movimiento popular que se dedicó a limpiar la costa afectada. Por eso, al final, todos, incluida la pareja protagonista, aparecen con los monos manchados con el chapapote.

Otra novedad, es la incorporación de versos de los Cantares gallegos de Rosalía de Castro, un libro fundacional de las Letras gallegas que, como acertadamente se ha dicho, sirvió de espejo dignificante de la comunidad gallega. Versos en los que se habla de la hermosa Galicia, de una Galicia encantada.

Esa fusión entre lo onírico y lo real, lo eterno y lo actual conectó con el público que en el estreno aplaudió de manera entusiasta la representación.

Los primeros aplausos comenzaron en la escena IV cuando el bajo Simón Orfila  comenzó  a cantar el célebre ¡Ganapanes! ¡Atrevidos! Con su famoso Gon, Golondrón,golondrina(…).

La música de Amadeo Vives tiene una bella riqueza melódica y se inscribe en la música europea del momento. La inclusión de algunos temas folclóricos sugiere la ambientación galaica.

En esta nueva representación la escenificación se une a la música para simbolizar ese canto a Galicia que es un canto universal a los ideales de belleza, amor, libertad y justicia.

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