Con una brisa del norte

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Por Jorge de Arco

 

     Bajo el título de “Nortes” (Norbanova. Madrid, 2016), se edita el tercer poemario de Antonio Linares Familiar. Este salmantino (Peñaranda de Bracamonte, 1962) afincado en Madrid, lleva años alternando su labor docente con su actividad lírica y traductora.

 

En 2011, veía la luz “El perfil de la torre”. En esta entrega, Antonio Linares apoyaba su contemplación sobre un tiempo distinto y renovador, y sus ojos se detenían en los perfiles y las luces de una Naturaleza fraternal y sanadora:

 

La mirada se torna familiar

ante el diálogo de las piedras;

los días caen entre los surcos

arados con sal de lagrimas

bajo un sol en agonía,

mientras, ajeno a mi caminar,

busco una flor azul.

 

Ahora, en “Nortes”, la “flor” sobre el que pinta su cotidianeidad, se va plagando de incertidumbres, de ausencias, de aguaceros, de nombres, de soledades, de insomnios… que susurran junto al corazón la llama del tiempo inexorable.

La memoria se derrama y se recuesta en los silencios que sirven de reflexión a un yo poético esperanzado si descreído:

 Nortes portada

Miro hacia donde no estoy

y descubro una figura

perdida en la esquina de la edad:

con una señal me indica

trazos de mi sombra y

con una brisa del norte

los arrastra hacia una escalera de caracol

y nos reúne a la mesa

par diluirnos en este momento.

 

 

En el decir del vate salmantino se funden elementos de indudable interés: un personal simbolismo, una íntima reflexión sobre el  ceremonial de la existencia y una visión realista y, en cierta medida, descarnada, sobre la finitud del ser humano. Elementos, al cabo, que se conjugan de manera solidaria bajo una luz común y reveladora.

 

Dividido en cuatro apartados, “Norte de lugares y memorias”, “Norte de las convicciones”, “Norte de los silencios” y “Norte de la (in)con(s)ciencia”, el volumen va trazando un mapa de andanzas y remembranzas, de soles y lunas, de  pavesas y llamas.., que sostienen las pretéritas y las vigentes vivencias que conforman el día a día del poeta:

 

Aquí ahora, asumo los requisitos de estar vivo.

Injerto mi alma en su cauce,

disuelvo los miedos en la esperanza

para que mis cenizas en alguna mirada

sean viento, lluvia, árbol, o una lágrima.

 

Después de leer -y releer- los versos de Antonio Linares, he recordado, al poeta suizo Hans Grapp, quien dejara escrito en su libro “Monólogos del tiempo”: “Mi Norte no tiene fronteras./ Mi Norte es una herida,/ una palabra huérfana./ Mi Norte es el rincón de mis anhelos”.

Los anhelos, sí, las inquietudes, las preguntas, que van surgiendo al hilo de estas paginas, conforman el universo almado de un escritor de palabra viva y verdadera, honda y  desnuda, que pugna por salir ileso de la desigual batalla contra la vida:

Escucha a las urracas,

graznan mis pecados

más allá de esta copa

que se vierte sobre mi tumba.

 

ACUDEBI y ACPI presentan el libro del escritor dominicano José Rafael Laine Herrera

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“Nuestras instituciones culturales  y de  comunicación participan de manera conjunta para promover más allá del territorio dominicano parte del patrimonio cultural, con la presentación en territorio español de la obra histórica:Colosal Guerra dominico – española 1963-65, de la autoría de José Rafael Laine Herrera”.

 

Madrid, España. La Asociación Cultural y de Cooperación al Desarrollo Biblioteca Dominicana (ACUDEBI) y la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana, ACPI, presentaron el libro “Colosal Guerra domínico-española 1863-65”, del escritor dominicano José Rafael Laine Herrera, en un acto que  contó con la participación de catedráticos, escritores, poetas, diplomáticos y miembros de la prensa dominicana y española.

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El acto cultural se desarrolló en la sede  de ACPI, en el Centro Internacional de Prensa, ubicada en la calle María Molina Nº50, presidido por Sully Fuentes, presidenta de la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana, Daniel Tejada presidente de ACUDEBI, José Rafael Laine Herrera,  Alejandro Arvelo, Doctor en Filosofía,  Tomás Bethencourt Machado, Doctor en Ciencias de la Información, Juan José Echevarría, Doctor en Ciencias de la Información e historiador además de vicepresidente de ACPI, Ligia Reid Bonetti, Ministra  Consejera de la Embajada Dominicana ante el Reino de España, Ana María Céspedes, vicepresidenta de ACUDEBI, Luis Alfonso Escolano Giménez, Catedrático e Historiador,  miembros de la directiva de ACUDEBI, y Sanchenka Santos, representante del Centro Cultural Juan Boch en Madrid.

Sully Fuentes, presidenta de ACPI, hizo una  breve  introducción al evento, resaltando la oportunidad  de compartir  temas  culturales  iberoamericanos, como una  manera  de estrechar lazos de integración y de hacer sinergias con otras instituciones que tengan en común temas  de investigación relevantes sobre Iberoamérica.

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Daniel Tejada presidente de ACUDEBI, durante su disertación hizo lectura de la biografía  del autor del libro, José Rafael Laine Herrera, aprovechó la oportunidad para expresar, que ACUDEBI, está en la mejor disposición de  servir  como espacio de organización y difusión de la literatura dominicana en el exterior y participar además en foros  y  conferencias sobres  temas  de interés cultural de la República Dominicana  y España.

La presentación de la  obra histórica estuvo a cargo de Filósofo y director del Taller Literario de ACUDEBI, Doctor Alejandro Arvelo Polanco, quien destacó el trabajo realizado por el autor, trabajando cuidadosamente las fuentes  y contactando los  hechos en sus contextos sin perder ni un detalle.

Daniel Tejada Presidente de ACUDEBI, Alejandro Arvelo, autor del libro, Tomás Bethencourt, Juan José Echevarría estaban entre los integrantes de la Mesa de dialogo.
De izda a dcha en la Mesa: Daniel Tejada presidente de ACUDEBI; José Rafael Laine Herrera, autor de la obra; Alejandro Arvelo, Doctor en Filosofía, Sully Fuentes, presidenta de la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana, Tomás Bethencourt Machado, Doctor en Ciencias de la Información y Juan José Echevarría, Doctor en Ciencias de la Información e historiador además de vicepresidente de ACPI.

Alejandro Arvelo revela que José Rafael  Laine Herrera aporta un documento acabado que muestra la  sangrienta guerra de Restauración. “A lo largo de este interesante trabajo encontramos un análisis de la administración española en su antigua colonia, la cual fue una de las más apreciada joya de las Antillas por espacio de tres siglos para España. Por si ello no bastara, el autor narra algunos acontecimientos en España de la época isabelina, relacionado con el proceso de anexión, como fue la famosa revolución de 1854 y la intervención de un héroe anónimo llamado Rafael María Baralt”.

 

Continúa Arvelo describiendo que España perdió alrededor de 18 mil soldados peninsulares, además de otros 12 mil entre dominicanos, cubanos y portorriqueños que apoyaron la corona, de la parte revolucionaria los caídos en combates oscilan entre 5 y 6 mil hombres. “A pesar de lo sangriento que llegó a ser este colosal conflicto bélico entre dominicanos y españoles, ambos bandos firmaron la paz en un tratado llamado “El Carmelo”, sin albergar rencor, y sin romper los antiguos lazos de sentimientos de amor entre ambas naciones”.

 

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De izda a dcha: El Presidente de ACUDEBI Daniel Tejada, Tomás Bethencourt, Sully Fuentes y el autor del libro José Rafael Laine Herrera.

Durante la presentación del libro  “Colosal Guerra Dominico-Española 1963-65, su creador, explicó a los presentes las diferentes fuentes que durante ocho años consultó para culminar esta exhaustiva investigación

.

José Rafael Laine Herrera, resaltó que los hechos históricos sobre la guerra de la restauración son un estudio donde narra los hechos sin llegar a herir sensibilidades destacando que la guerra dominico-española tuvo como origen o punto de partida la reincorporación de Santo Domingo a la corona española en 1861, porque no fue un acto espontáneo del pueblo, sino el querer de los políticos de turno que fue teniendo la nación dominicana en sus primeros 17 años de existencia como Estado. Además explicó que la razón que forzó a los gobernantes de aquella época a buscar el apadrinamiento de una potencia militar más poderosa que Haití, fue la enorme presión del ejército haitiano que a toda costa quería recuperar el territorio del que fue expulsado en 1844.

 

El encuentro cultural contó con la moderación de la Periodista Doris Araujo, quien  es secretaria de ACUDEBI._MG_6371RG (1) Al finalizar el acto el escritor hizo entrega de un ejemplar a las dos asociaciones  y compartieron un vino español entre los presentes.

 

 

José Rafael Laine Herrera es de nacionalidad dominicana, ex columnista del periódico La Guarnición, diario perteneciente al Ejército Nacional de la República Dominicana, en su sección de efemérides patrias. Licenciado en Historia, Arte y Crítica, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con estudios además del idioma francés, en la Alianza Francesa.

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Fotos: ACUDEBI y ACPI

Presentación del Libro “Colosal guerra dominico española 1863-65”

 

Mañana, viernes 31 de marzo, se presentará el libro del escritor dominicano José Rafael Laine Herrera en la sede del Centro Internacional de Prensa de Madrid.

La presentación del libro “Colosal guerra dominico española 1863-65” estará a cargo de Alejandro Arvelo, Director del Taller Literario de ACUDEBI y tendrá lugar a las 15.30 horas.

La presentación de la Mesa la realizará la Presidenta de ACPI, la periodista y escritora Sully Fuentes. Entre los asistentes contaremos con la presencia del Doctor de Ciencias de la InformaciónTomás Bethencourt Machado, Juan José Echevarría, Doctor en Ciencias de la Información e Historia y Vice presidente de ACPI, Daniel Tejada, Presidente de ACUDEBI, Ligia Reid Bonetti, Ministra Consejera de la Embajada Dominicana ante el Reino de España, Rafael Acosta, Cónsul Dominicano en Madrid y  Ana María Céspedes, Vice- presidenta de ACUDEBI, entre otras personalidades.

También asistirán Luis Alfonso Escolano Giménez, Gran Historiador del RD y otros miembros de la prensa y público en general.

Durante el transcurso de la actividad, se dará lectura a la biografía del autor del libro, quien hará uso de la palabra. Igualmente comentarán la obra los Doctores Tomás Bethencourt y Juan José Echevarría.

Ana María Céspedes, Vice- presidenta de ACUDEBI tendrá a su cargo las palabras de agradecimiento que serán el colofón de este evento, dedicado a poner en valor la creación literaria de un hispanoamericano.

Esperamos contar con la asistencia de los miembros de ACPI así como de los periodistas que deseen cubrir la información.

 

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Palabras en la tarde de Juan Cueto

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Por Jorge de Arco

 

Bajo el título de “Palabras en la tarde”, se reúne una atractiva antología de Juan Cueto-Roig (Verbum. Madrid, 2017), escritor cubano, nacido en Caibarién y exiliado en 1966, que reside actualmente en Miami.

 

Esta compilación aglutina poemas de sus dos libros editados, “En la tarde, tarde” (1996) y “Palabras en fila, en clase y en recreo”, además del apéndice “Últimos poemas”.

 

El decir de Cueto-Roig tiene una intención esclarecedora, un fondo de serena coherencia y su expresión se orilla al par de un verso solvente. Testigo de cuanto sucede en derredor de sus días y su corazón, sabe modular los tempos líricos y envolverlos en la sonora música callada que dicta su oficio de creador. Así, en su poema titulado “En la tarde, tarde” escribe:

 

Que no sea en la noche,palabras-en-la-tarde

ni en la mañana;
que tampoco se prestan las mañanas

para muertes ni despedidas.

 

Que sea en la tarde, tarde.

A esa hora en que parten las aves

en plácida fuga.

Y que llueva.

Una lluvia de invierno

pertinaz y sombría

que borre horizontes

y el color suprima.

 

Sí, quisiera morir

en una tarde borrascosa y fría,

como lo hace a veces

sin darse cuenta el día.

 

El vate cubano domina las formas tradicionales y sabe conjugar su verso al hilo de variadas estrofas –sonetos, décimas…-, sin dejar atrás, en otros casos, el son del verso libre.

En sus textos, el lector hallará una temática diversa y una manera muy personal de modelar su discurso; de ahí, que surjan ecos irónicos, resonancias de honda meditación, apuntes amatorios y notas que sirven de sentido homenaje a poetas compatriotas. Virgilio Piñera, Severo Sarduy, Guillermo Cabrera Infante, Alejo Carpentier, Lezama Lima y Eliseo Diego tienen aquí su emotivo espacio reservado.

De este último, precisamente, escribe Cueto-Roig:

 

Tendrá que ver cómo hablaba

cuando nombraba las cosas

tan despacio, tan hermosas

en su voz las recreaba,

que más que hablar transmutaba

en oro en polvo, la nada.

Y al relatar la jornada

de sus urbanos paseos

convirtió en Campos Elíseos

con su voz a una calzada.

 

En este inventario íntimo de anhelos y regresos, de adioses y esperanzas, hay una otredad de solidaria contemplación, una forma de mirar el mundo de la cual extrae el sujeto lírico su material. Entre “flores aladas”, bajo la “geometría del silencio”, junto a “la papaya y el plátano”, al lado de “los nombres y las cosas”…, su cántico sigue bordeando el azar del futuro, la incertidumbre del mañana. Y todo ello, dicho mediante un verbo  que no quiere hundirse en los fríos  abismos de la existencia:

 

Tiene algo de lágrima el agua,

toda agua.

Lo insinúa tímido el rocío.

Lo sugiere la lluvia,

su tristeza,

la gota en el cristal

…hasta el mar:
de un dios quizás

esa única inmensa lágrima en el espacio.
 

El volumen se completa con una selección de poemas traducidos por el propio Cueto y que recoge las voces en castellano de William Shakespeare, Emily Dickinson, William Butler Yeats, Archibald McLeish, Carl Sandburg, Wendel Berry, e.e.cummings, Constantino Cavafis y Abel Meeropol.

Felipe Lázaro , exilio y residencia

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Por Jorge de Arco

 

Con el titulo de “Tiempo de exilio” (Betania. Madrid, diciembre, 2016), ve la luz una atractiva antología de Felipe Lázaro.

Este cubano, nacido en Güines en 1948, abandonó su isla en 1960 y tras residir hasta 1967 en Puerto Rico, llegó a España, donde se licenció en Ciencias Políticas y Sociología, participó en múltiples actividades como promotor cultural y fundó la editorial Betania, que actualmente dirige.

 

Esta florilegio, que abarca cuarenta años de creación poética (1974 – 2014) -y amplía la que se editase trece años atrás, “Fecha de caducidad -1974 -2004”-, contiene un anexo, que recoge 16 poemas publicados en revistas, compilaciones o libros dedicados a otros autores, bajo el epígrafe de “Tiempo de exilio”

El resto del conjunto reúne textos integrados en los otros cinco volúmenes publicados por Felipe Lázaro hasta la fecha: “Despedida del asombro” (1974), “Las aguas” (1979), “Diritambos amorosos” (1981), “Los muertos están cada día más indóciles” (1987) y “Un sueño muy ebrio sobre la arena” (2003)tiempo-de-exilio_p1

 

Su condición de exiliado ha marcado en buena medida la identidad lírica de Felipe Lázaro:

 

Todo exiliado es un sobreviviente

que rescata del naufragio la patria

convirtiéndola en su única balsa,…

 

escribe en el poema “Fecha de caducidad”.

 

En el prefacio a esta renovada edición, Francis Sánchez ahonda en las claves líricas del vate cubano. Además de la ya anotada temática del exilio, advierte de que su poesía va refrenando los sentimientos dramáticos” y se inclina hacia  tonos de aliento festivo, irónico”, donde surge “la búsqueda de la felicidad sin el plomo de la política”. Los textos de trama amatoria constituirían el tercer apartado de su tipología argumental.

 

La relectura de estos textos me ha devuelto el son acompasado, revelador y valiente de un poeta que apuesta por llamar a las cosas por su nombre, y que batalla, por igual, en pro de la justicia y de la integración, de la felicidad y la esperanza:
Al final, somos como líneas paralelas,

la nada más temática y plural:


intentar siempre un exilio que nunca termine.

 

Los versos del vate cubano se suceden y se crecen con la necesaria  hondura que la poesía necesita, con el latido veraz que haga removerse y conmoverse al lector:

 

Tan fría es la ausencia

 que hasta el silencio

 se hiela.

 

Al decir de Felipe Lázaro, se une otro aspecto relevante: la nostalgia, la cual agrandándose al par del tiempo vívido y vivido y que torna ansiedad la memoria. Y hay espacio, también, para la existencia, para el olvido, para el dolor, para la ternura, para el deseo…:

 

 Eres mar y eres tierra a la vez:


mujer poblada de la más estricta belleza.

Eres una larga y pausada sonrisa

una tierna mirada sedienta de placer.

(…)

Y aún así seremos lo que quisimos ser:

amor y algo más que amor,

sexo y algo más que sexo, hueco o relleno,

furia o abismo.

 

Felipe Lázaro ha ido ha ido trascendiendo su voz, madurando su cantico, y esa depuración verbal ha derivado en  un verso de mayor rotundidad, de sonora dicción.  Todo ello, resulta aún más palpable, cuando el poeta afronta el tema de la mortal existencia, cuya sombra sobrevuela con intensidad esta antología: “La muerte espera apacible su mejor hora (…) como una gata en celo aúlla su vaticinio,/ me cerca las cejas hasta poblarlas de espanto,/ cerciorándose de que no escape a sus llamadas”.

 

Al cabo, una antología enriquecedora e ininterrumpida, gratamente humana, dadora de verdades y de enigmas.

Cinco Horas con Mario: autor Miguel Delibes

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Conmemoración de los 50 años de su historia

 

Por María Rosa Jordán

 

La Biblioteca Nacional de España, junto a la Fundación Miguel Delibes, presenta del 7 de febrero al 2 de mayo, Delibes_Cartel Expola exposición Cinco horas con Mario, cincuenta años de historia, con motivo de la celebración del cincuenta aniversario de una de las más representativas novelas del escritor vallisoletano.

 

La exposición en la sala de las Musas del Museo, cuenta con numerosos documentos relacionados con Cinco horas con Mario, desde la correspondencia mantenida entre Delibes y su editor, antes de que la novela llegara a las librerías, hasta el manuscrito de la obra, pasando por las cartas personales dirigidas al escritor, a propósito de su nuevo libro, de alguna de las personalidades del mundo de las letras.

 

Cinco horas con Mario en escena: una obra teatral, el origen de una película y el argumento de una ópera, que abarca desde las primeras referencias al texto por parte de su autor y editor, hasta las numerosas y distintas manifestaciones artísticas originadas por la novela. Cinco horas con Mario, es una de esas novelas que marcan un hito importante en la representación artístico-literario de una sociedad.

 

Foto fachada Biblioteca Nacional de España (Fuente bne.es)

Comunicación corporativa en la era de la globalización

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Por Ana Lucía Ortega

Un libro que incluye consejos de importantes expertos de dircoms de grandes multinacionales para afrontar los retos de la comunicación corporativa en el entorno digital y las crisis de reputación en las redes sociales.

 

Este jueves 2 de febrero a las 19:00 h. fue presentado el libro “Comunicación corporativa en la era de la globalización“, en la sede de SEGIB (Paseo de Recoletos, 8) del periodista y Coordinador de Prensa de Casa de América, Israel Doncel y prólogo de Javier Ayuso.

 

La presentación, auspiciada por la Universidad Internacional de La Rioja constituyó una convocatoria para desarrollar un conversatorio Iberoamericano donde intervinieron Amalia Navarro, directora de Comunicación de SEGIB, Santiago Miralles, Director General de Casa de América, Javier Ayuso, adjunto a la dirección del diario El País, Adela MacSwiney, corresponsal jefe para Europa de Notimex, Jesús Díaz Campo, director del Máster en Comunicación e Identidad Corporativa de UNIR y por supuesto, el autor de la obra, Israel Doncel.

 

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Este coloquio, que contó con la participación del público asistente, se inició con una interrogante sobre cómo ha cambiado el papel de la comunicación dentro de las empresas y las instituciones durante los últimos diez años, lanzada por la moderadora del acto, la periodista MacSwiney.

 

 

A la izquierda, Israel Doncel, y a la derecha, Amalia Navarro
A la izquierda, Israel Doncel, y a la derecha, Amalia Navarro

La directora de Comunicación de SEGIB apuntó que hoy habría que preguntarse qué es lo que queda de lo que hacíamos hace diez, quince o veinte años. Mencionó que estos cambios señalan a la “inmediatez”, al monopolio de los medios que han dejado de ser los únicos transmisores de los mensajes, al rol de los públicos y su “interacción”, a la necesidad de la transparencia para contribuir al diálogo continuo, y a la importancia de los canales digitales.

Concluyó indicando que la actualidad: «Exige equipos más preparados al frente de la organización- ya sea corporativa o institucional-, lo más importante es que se entienda que la comunicación es estratégica».

Asistimos al empoderamiento del ciudadano, ya sea como consumidor, como votante, cómo utiliza lo que consume para expresar su opinión sobre algo. 

Un planteamiento que suscitó varios comentarios fue la duda que se puede plantear un trabajador de los medios de comunicación que quiera ser riguroso, ante el poder que tienen en la actualidad las redes sociales, convertidas en un regulador social de los asuntos públicos.

Israel Doncel fue concluyente en su intervención cuando aseguró que «El engranaje de las redes sociales en este mundo globalizado, donde un tweet puede ser  replicado por millones de personas, y donde una mentira puede dar más vueltas que nunca, es lo que hace más necesaria la labor de los medios de comunicación». Las entrevistas recogidas por Doncel en este volumen, le autorizan a afirmar que estos medios son reconocidos como fundamentales para muchas de las empresas más importantes. Y menciona que tener periodistas especializados y expertos en un tema concreto –por ejemplo, para la industria farmacéutica-, es vital.

Entre los expertos que aportan una guía valiosa para la comunicación corporativa en este libro, se encuentan la directora de Procter and Gamble para el sur de Europa, Sylvia Cabrera, la directora de comunicación para América Latina de la farmacéutica Roche, Michelle Medeiros, el director de comunicación de McDonald’s para México y Centroamérica, Félix Ramirez Montiel, y la directora de comunicación y de Presidencia de Repsol, Begoña Elices. La directora de comunicación y asuntos públicos de Siemens España, María Cortina; el vicepresidente de Relaciones Públicas Internacionales y Comunicación para América Latina y el Caribe de American Express, Jorge Guevara; y la directora de comunicación de Nissan para Latinoamérica, María Eugenia Santiago.

Javier Ayuso y Jesús Díaz Campo aportaron su experiencia en un tema tan extenso como el que se trató durante la presentación de este libro. Coincidieron en afirmar que a las redes sociales hay que darles el valor que en realidad tienen sin menospreciar su poder de convocatoria e influencia en la sociedad; que hay que saber distinguir el uso que les da cada sector, y que las empresas tienen que prestar atención a la medición de esta influencia y a la coherencia en sus mensajes lanzados al público.

 

¿Qué ha cambiado en la comunicación corporativa en los últimos años? Los directores de comunicación en la actualidad no pueden desempeñar sus funciones desde un sillón en un despacho. Ahora se han convertido en gestores de la reputación de una empresa. Están obligados a darle importancia a la comunicación interna porque lo que digan los empleados fuera de ella es fundamental y a mantener unos valores éticos, dado que en la actualidad, el público no solo mide lo que produce y ofrece una empresa determinada, sino su propia imagen y su responsabilidad social.

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Vidas pintadas para sobrevivir

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Por Sully Fuentes

Libro “Vidas pintadas para sobrevivir”   de Ana Lucía Ortega.

 

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Hoy es el día que se cierra el capítulo de homenajes a Fidel Castro y la isla cubana ”vivida a su manera”.  Por eso nos vamos a permitir pasar de la realidad a la ficción, es decir, a compartir lo que se ha dicho en secretos…pero  que en CUBA  no se contado en voz alta.

Lo acercamos a través del libro “Vidas pintadas para sobrevivir” de la escritora  cubano- española Ana Lucía Ortega. Lo hacemos en este momento cuando las coincidencias son una señal de la semiótica histórico -cultural  de algunos pueblos. En el preciso momento que dejaba este mundo el líder cubano (el pasado fin de semana), el libro –por  guiños del destino-  partía de España hacia Miami para llegar con sus mensajes arrancados de la realidad  isleña y con la invitación a presentarse en un geografía prestada, en la que residen los  que  no estaban de acuerdo con el régimen, los llamados disidentes.

Quien ha escrito este libro, de relatos cortos pero intensos; es una periodista con dilatada experiencia. Es una gran persona, generosa e inteligente que ha elegido siempre respetar las diferentes posturas ideológicas, como lo hacen los buenos profesionales aunque les toque vivirlas y/o analizarlas. Sin embargo, no ha podido conjugar sus ilusiones personales y profesionales con el reloj de su entorno, ni tampoco la de sus emociones al vivir “sin disponer de su propia voluntad”. Por ello ha decidido volcarlo en la literatura con las luces y las sombras de lo vivido  en las últimas décadas del siglo XX en una incomparable tierra caribeña.

Vidas pintadas para sobrevivir

PRÓLOGO

El malecón ha olvidado sus silencios. Ahora tiene voz de argento, tiene suculentas historias, tiene vidas singulares para compartir con los lectores. Vivencias, datos, emociones encontradas, recuerdos incómodos, situaciones jocosas y una realidad tan colorida que no se podría confundir con ningún otro lugar del mundo.  Es CUBA. Ana Lucía Ortega como periodista y explícita narradora ha tejido esta “elección de relatos con los hilos más delicados  de la  sensibilidad y las emociones  de sus protagonistas. Son realidades que parecen unas impostoras de la felicidad. Pero no. Es exactamente como han pasado. Son viscerales, dramáticos e hilarantes momentos de unos seres que siempre han soñado con una  isla  que se extiende más  allá  de sus límites.  No por eso dejan de creerse que es esa “su realidad“ más auténtica. ¿La desean? ¿La cuestionan? ¿La transforman? Lo dirá el lector al llegar a la última página. Lo que sí comprobamos  al leer este trabajo  de testimonios es que, a pesar de una  rutina que se anuda a las horas y a los escenarios  más  pintorescos, adquiere cada secuencia una fuerza, una sonoridad  y un protagonismo  que  las echa  a volar  por sí solas. Por momentos, nos cuesta creer de lo que es capaz un ser humano cuando todo es escaso, racionado, controlado. Pero lo más bonito de esta realidad es saber que esa materia gelatinosa que se ha quedado suspendida en un “tenderete  límbico  del cerebro”, hoy es deconstruido y rehecho con la magia y el talento de quien se desnuda y se “abre en canal”  generosamente, para que seamos  partícipes y espectadores  de estas  historias verídicas. Es sin duda emocionante y desesperante a la vez no poder leer más rápido para llegar hasta la última página. Todo lo que aquí sucede está cargado de vidas intensas, coloridas, de pruebas superadas en cada amanecer, de realidades paralelas, de hilaridad terapéutica, de verosimilitud algunas veces hasta escatológica, de reflejos  y agudeza  para superar escollos, de resignación y esperanza. Todo bulle como un río turbulento del que se ven las barcas cargadas de energía vital, con seres expuestos al sol y al viento, – porque no poseen otra cosa-, rodeados de delfines y tiburones que se acercan a sus sueños pero que al menos, dejan a los protagonistas un resquicio para la ficción de cada día. Estos hombres y mujeres saben, en el fondo, que la realidad es otra cosa; un espacio lejos de sus esperanzas pero animado de tal manera que lo que falta, no se ve desde fuera, no tiene forma de drama. Hay que hurgar en los resortes –  quizás- de la desesperación y la impotencia por no poder cambiar, para saber realmente si hay congruencia  entre lo que se dice, se expresa y se vive. Es un trozo de la historia de un querido país, contado por una fecunda escritora que se mimetiza entre experiencias propias y ajenas, que pasea a los habitantes de esta tierra moviéndolos con sus voces profundas, su música, sus onomatopeyas cargadas de mensajes y su canto a la existencia  que les ha tocado vivir.  Apuesta por lo más humano y sonoro de esa realidad. Todo es color, sonido y silencios. Sensorialidad isleña a la sombra de un árbol sagrado que trae nuevos tiempos dando vida a las calles de la Habana y a tantos otros rincones donde el escenario sobresale por el colorido humano, la autenticidad y la consistencia de sus historias.  Al terminar el último relato se puede decir que nos ha prestado una geografía y un tiempo que tiene voz. Ese lugar en el mundo existe y ha soltado a la mar las cometas de la esperanza.

Un libro magnífico que nos invita a conocer a sus personajes, estén donde estén. Una obra que se mece entre la escasez y la esperanza, el miedo y la alegría, entre el encierro y los sueños. Una vida contada al oído. Un libro lleno de pinceladas para fotogramas. Un libro para no olvidar.  Le puede pasar a cualquiera. Descubrir a una persona que esconde en su interior una entrañable colega con la que compartió espacios de formación y risas … (muchas  risas) y un buen día te sorprende con su cosecha. Les dejo con sus vivencias.  Hoy agradezco a la vida haberla conocido. Hoy vuelvo a leer una y otra vez sus relatos.

            Sully Fuentes Ciocca
 Periodista y escritora. Madrid. 2015

                                                                                                                                                cuba-en-imagenes

Compartimos un relato de este libro.

 

La  autoevaluación

 

Ramón comenzó a leer en voz alta la autoevaluación de Mariana. Como preámbulo, consideró necesario comentar con los reunidos allí, en carácter de militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas, la insólita característica del documento que conocerían en escasos minutos: su brevedad. Sin dudas, creyó a la autora demasiado modesta.

Era una de esas reuniones en las cuales, ante la proximidad del fin de año, debería discutirse, debatirse, analizarse, en fin, evaluarse, la trayectoria de cada uno de los integrantes de la membresía de la citada organización política. Léase trayectoria laboral. Léase actitud ante la defensa de la Patria… Léase disposición a participar en las tareas agrícolas por un período de quince días. Léase asistencia a trabajos voluntarios de toda clase. Léase relaciones humanas, tanto en el trabajo como en el barrio, con los vecinos. Léase y piénsese hasta en relaciones familiares… En resumen, ¡entiéndase!, todo aquello que se halla en el plano de lo íntimo del ser humano. Aquello simplemente, que usted no desearía debatir, analizar, ni mucho menos ¡evaluar! absolutamente con nadie.

Las autoevaluaciones de Mariana eran siempre muy convincentes y saturadas de relevancias, hechos extraordinarios, felicitaciones sin par. Todo redactado con grandilocuencia. Estaban ahora en presencia de una autoevaluación que vestía otras prendas. Mayúsculas. Oraciones cortas y simples. Telegráficas. Mecanografiado. Y cierto matiz, ¡cuánta gracia causó! de revolucionario lirismo. Y para impresionar: una cita traída a colación. De Martí, ese gran poeta cubano que pertenece a los cubanos. Expresaba que la crítica se acepta bien cuando no es mordida, o sea, cuando no es una dentellada. Algo así. Algo así escribió Martí. scribió Martí.

-¡Caramba, Mariana, cuánto pasaste por alto! Este año te destacaste muchísimo. Algunas oraciones merecieron ser repetidas al público:

(…) DETECTÉ, DISCUTÍ Y DENUNCIÉ A UN HOMBRE QUE PUSO UN CARTEL DE “ABAJO FIDEL” Y FUI A RECONOCERLO A “VILLA”.

La reiteración de la frase, pronunciada por Ramón en tono jocoso, causó risa. Algunos semblantes expresaban franca curiosidad, común entre los profesionales de la comunicación. Y la risa. “A ese la crítica sí lo mordió duro, ¿no es verdad Mariana?” Ramón la instó a que relatara la anécdota.

Su narración estuvo interrumpida por la lógica del interés: “¿Quién?” “¿Dónde?” “¿Cuándo?” “¿Cómo?” “¿Por qué?” La protagonista, con cordial deleite y la soltura habitual de sus ademanes, respondía una a una cada pregunta, y conformaba el lead de la inesperada noticia que no hallaríamos nunca en ningún diario nacional de Cuba.

Sucedió en los alrededores de la Plaza Julio Antonio Mella, en el Vedado. Ella residía entonces en un edificio aledaño a la Universidad y por lo tanto, allende a la Plaza. Eran aproximadamente las siete y media de la noche y preparaba la comida, cuando su ex suegra le avisó haber avistado desde el balcón a un individuo escribiendo un letrero en uno de los muros sempiternos. Sin pensarlo dos veces ni deshacerse tan siquiera del tenedor, con el delantal encima y sin ninguna pereza; se lanzó escaleras abajo en pos del desconocido quien ya caminaba rumbo al Malecón.

Por supuesto, DETECTÓ a un ser que al principio se hizo el desentendido; pero DISCUTIÓ con un hombre que escuchó la terrible acusación y se sintió solo en medio de una ya crecida aglomeración de transeúntes; y DENUNCIÓ en público a un individuo que se supo perdido y se soltó en desesperada huida.

A gritos siguió ella defendiendo a ultranza aquél nombre, escrito con letras rojas sobre las piedras del añejo muro. Con irrevocable decisión, sobre los rasgos de la palabra que inauguraba el letrero, trazó el antónimo. Y sabiamente, aplacó las recriminaciones de los celadores de aquella Plaza considerada monumento nacional y sobre la que pesaba la prohibición de variar la fisonomía de sus verticalidades, porque conservaban letreros históricos estampados por jóvenes manos estudiantiles en la década del cincuenta: ¡Batista, Asesino! ¡Abajo la Dictadura! ¡Muera el Tirano!

“Pero, ¿a qué villa fuiste a reconocerlo?”, preguntó alguien en el mismo tono de jácara. “Tienes que ponerle apellido, porque puede pensarse que fue en Villa Ensueño”; aseveró irónicamente otro joven comunista. Había sonado muy cómico el ingenuo paralelismo entre el albergue destinado a las parejas de enamorados que, furtivas, van a saciar sus apetitos sexuales y el conocido edificio de Villa Marista donde tiene su cuartel general la policía política del régimen de los Castro.

“Yo fui a hacer el retrato hablado”, – cortó Mariana el coro de carcajadas-. “Pero no fue por él que lo encontraron”. Y volvió a ser interrumpida: “¿Cómo fue la cosa, chica? ¡Termina el cuento!”

Mariana en su relato reconoció que el escritor de letreros no era un antisocial ni un delincuente. Todo lo contrario, era una persona decente; un ingeniero trabajador desde hacía tres años, de una microbrigada a pulmón, ésas que existen en algunos centros de trabajo donde los necesitados de vivienda emprenden la construcción con medios propios. Pero con los aires de la perestroika y la glásnost soviéticas, el hombre había variado su perspectiva y aunque trabajaba a pulmón, su respiración no se avenía ya al ritmo de la Revolución.

Con el tiempo, decidió hacer algo más que el edificio que sería su vivienda y se asoció a un grupo anticomunista clandestino. Su misión, diaria, consistía en dibujar ¡Abajo Fidel! sobre el muro centenario de la céntrica Plaza. Y cumplía su tarea. Durante meses lo estuvo haciendo. Hasta el día en que tuvo la mala suerte de que la ex suegra de Mariana lo pillara desde el balcón de su apartamento y diera la voz de alarma a la ex esposa de su hijo. A partir de ese día cambió su vida.

Fue cuando apresaron al jefe del grupúsculo como lo llamaría cualquier vocero del gobierno, que al descubrirse las actividades que hacía y los lugares donde operaba, pudo asociarse el añejo muro con el retrato hablado que durante meses permaneció archivado en una de las gavetas del Departamento de Técnicas de Investigación del Ministerio del Interior.

“Fue difícil para mí. Cuando me vi delante de seis hombres, sin un cristal siquiera separándonos…” -Mariana intentó trasladar la emoción de aquellos momentos al grupo de jóvenes comunistas-. “Lo reconocí por los ojos, porque había bajado más de cincuenta libras. ¡Era otra persona! ¡Imagínense! Había estado trece días sin dormir a causa del estrés. Yo les dije que era una persona decente”.

Y también contó cómo la fotografiaron en Villa. De frente y desde el costado. Ella con el brazo extendido señalando al depauperado pintor de muros.

El paréntesis marianístico dilató la reunión. Por espacio de una hora más, continuaron analizando, debatiendo. Evaluándose unos a otros. Salieron a la calle cuando ya la noche se había echado sobre las calles y avenidas. No había luna. Solo tenía luz eléctrica el edificio de la Televisión Nacional que ellos abandonaban, y el Hotel Habana Libre, en la acera de enfrente, porque es para turismo internacional. Era el día del apagón programado para el municipio Plaza y con un extraño sabor en la boca continuaron andando a ciegas, a sabiendas que junto a ellos caminaban otros seres. No más que sombras.

En Coppelia se toparon con el típico e inconfundible murmullo de los que en vano esperaban convertirse en pasajeros de algún ómnibus. Tropezaron con varios cuerpos. Sintieron el lugar atestado, y alcanzaron a vislumbrar gracias a la luz de los faros de un taxi para turistas, la muchedumbre que se agolpaba en la parada del ómnibus de la acera de enfrente.

El grupo, sin dispersarse, continuó caminando unido. Cuando llegó a la amplia Avenida de los Presidentes permaneció largo rato dudando si cruzar o no la calle Veintitrés. Escuchaba la constante circulación de anónimas bicicletas y el silbato agudo de un policía. Era extraño que algún agente pudiera trabajar en aquella oscuridad pero el farol de una ruta 174 detenida en la intersección de ambas vías, descubrió a un ciclista que silbaba sin parar, para anunciar al pseudomundo circundante, su paso por la vía. Fue un momento de alucinación. El grupo no supo si moverse o quedarse allí, estampado sobre el pavimento. En su consciente delirio, recibió el azote de un relámpago que ofrecía con absoluta nitidez, la visión de los muros de la Plaza Mella con rojas impresiones.

Una sonora carcajada devolvió a los integrantes al sitio donde aún permanecían. La absurda estridencia de la risotada que continuaba en el aire, ofrecía la clave del grupal desasosiego.  Porque era una expresión jacarandosa; no de pavor o nerviosismo.  Aquél ser estrepitoso pudo ser testigo de lo que hizo Mariana aquél día. Y hasta pudo parecerle un interesante espectáculo el acoso de un hombre que solapadamente defendía una IDEA; o esa noche pudo tomar como una burlesca distracción aquella vigilia horrenda en La Habana.

La Habana Octubre, 1992

 

Este libro se presenta esta semana Día 8 de diciembre  a las 7.30 p.m. en MIAMI.