El Buscador de Sueños

“Desembarcando en Salta 500 años después” (2013)”

Inauguramos la Revista Literaria ACPI con este artículo

 

Por: Ana Lucía Ortega

Breve historia de un pintor cubano en Salta

 

Francisco quería ser como Indiana Jones. Su pasión era la egiptología. Pero nació en Cuba y su sueño se transformó en “un imposible”. Sin embargo, no puede decirse que no lo intentara. Hasta un amigo de su pueblo natal intercedió ante el Ministro de Educación, -popularmente conocido como “el gallego Fernández”- para que aquella pasión tomara cuerpo. No sucedió.

En su pueblo y en su propia familia ocurrían hechos extraordinarios. Cada día salía el sol y una imagen onírica se apoderaba de los que compartían el mismo apellido. La imagen transmutaba en un lienzo, en una cartulina o en una hoja de papel. Y se hacía arte. Pocas familias tienen ese don de hacer físico un pensamiento etéreo. Y pocos pueblos de la periferia de La Habana tienen la primera Estación Experimental Agronómica de toda América Latina, la primera sublevación de los vegueros con víctimas mortales que tuvo lugar en la Isla de Cuba, la tumba – en el Cacahual- de uno de los héroes independentistas más venerados de esa tierra… Y ese halo de pueblo histórico en mayúsculas.

Panchito, como lo llaman sus amigos, tuvo que cumplir una misión internacionalista en la guerra de Angola mientras cumplía el servicio militar obligatorio. No pudo negarse. Hacer eso en Cuba, también era un imposible. Fracasado su intento de convertirse  en egiptólogo, cuando regresó de África se lanzó en su tierra a ese derrotero para el que estaba predestinado. En 1992 se matriculó en la Academia de Bellas Artes de “San Alejandro” y un año más tarde vendía sus pinturas en las ferias de arte de La Habana. ¿Fue un conjuro entre la propensión artística familiar y el aire quijotesco que respiraba en el pueblo natal? No puede decirse que sí. Tampoco que no.

“Nunca supe que sería pintor” –me confiesa.- “Fue una fatalidad geográfica el que pudiese dibujar y pintar cuando me encontraba aburrido”.

Se hizo pintor profesional. En los comienzos, cuando vendía sus primeras obras en las ferias de arte habaneras, conocería a unos compatriotas residentes en Méjico y Miami los cuales le facilitarían los materiales para que pudiese pintar. Fueron sus primeros clientes. Después vendrían los contratos en las galerías “Víctor Manuel” y “Acacia” en la capital de la Isla. El camino iba abriéndose paso a paso.

Encontré al artista visitando el Cerro Cuevas Pintadas de Guachipas, a unos escasos cien kilómetros de Salta, la linda, capital de la provincia homónima ubicada en el noroeste argentino. Adivinando siluetas inconfundibles de llamas, objetos de la vida cotidiana, e inverosímiles figuras con atuendos místicos, que nos remontaban a rituales con la presencia del sol. Estábamos ante unas pinturas rupestres que constituyen excepcionales testigos de las expresiones artísticas de los primeros pobladores de las actuales ciudades del Norte Grande de Argentina.

Le pregunté qué hacía en Salta y desde cuándo vivía allí. En el año 2000, una fundación cultural le invitó a exponer sus obras en esta ciudad. De Salta le cautivó su colorido semblante hispánico y colonial, su clima parsimonioso, sus soberbios destinos turísticos y arquitectónicos, las deliciosas empanadas salteñas, la música, la Catedral, el Teleférico, el colosal Tren a las nubes y la esencia de su pueblo que ama el arte y vive orgulloso de su pasado. Pero fue una mujer quien le hizo quedarse para siempre.

“Desembarcando en Salta 500 años después” (2013)”
“Desembarcando en Salta 500 años después” (2013)”
Sus creaciones recrean la cubanía y se funden en perspectivas recordadas y soñadas. Quise saber cómo lo consigue puesto que hace quince años abandonó su tierra. Sin dudarlo un instante, hizo alusión a la respuesta de Wilfredo Lam a una pregunta similar, cuando identificó la lejanía y la nostalgia como los requisitos indispensables para crear: el alma solo se abre cuando tiene las llaves del desarraigo. “Creo que a mí me pasó algo parecido ­­­- afirma Cancio -. El distanciamiento de los problemas y angustias que sufría en Cuba y vivir en otra realidad tan distinta a la cubana hicieron posible las imágenes que creaba. Salta tiene una rutina de orgullo provinciano muy a tono con mi natal Santiago de las Vegas de los años cincuenta.”
Las musas de otoño
Las musas de otoño
Las musas del otoño es un cuadro dedicado a su esposa. También es un símbolo. En el muro de facebook de Cancio descubro publicada la obra junto a una reflexión suya idealizando el ambiente recreado en el lienzo, a través de su visión surrealista. Sostiene que ha descubierto en Salta la perfecta conjunción de un paisaje de palmas reales en medio de una luz otoñal – inconcebible en el Caribe-.  Un marañon (1) ilustrado por el pintor que nos da la espalda en el lienzo, encarna el exilio del artista sugerido por una musa.

El proceso creativo en Francisco Cancio tiene como estímulo el hombre y los mecanismos sociológicos que lo mueven para desarrollar su vida. También la psicología y la antropología. Siempre aparecen reveladas la historia de Cuba y la de su comarca natal. Pero algo que trasciende estos escenarios más o menos tangibles lo impulsa a crear paisajes y escenas surrealistas: los misterios de la alquimia y la adivinación.

Por eso sus cuadros se mecen entre la disparatada conjunción de trozos de existencia, hermosa e idílica, y la simbiosis del color con los claroscuros. En sus obras siempre se descubren pasajes legendarios; escenas del Caribe de la infancia y la adolescencia; lo soñado y sentido; y lo que está por llegar.
Luna llena en el estrecho de la Florida
Luna llena en el estrecho de la Florida

“Mientras estudiaba pintura, – me explica- el encuentro con la metafísica de (Giorgio de) Chirico, el surrealismo belga de Magritte, y el  posmodernismo del islandés Guðmundur Guðmundsson “Erró”, fueron puntales de mi inspiración. Luego  vendría el toque vanguardista de algunos de los grandes del siglo XX como Miró, Picasso, Henry Moore y el mexicano – canadiense Arnold Belkin.”

Sin dudas, el hallazgo de la obra daliniana determinó su ego creativo. “Lo primero, fue el choque tremendo con el surrealismo perfeccionista de Dalí, con el meticuloso dibujo de los sueños.”
El fin justifica los medios o la última bala de Maquiavelo
El fin justifica los medios o la última bala de Maquiavelo
El “efecto Dalí” conmocionó a Cancio siendo muy joven, y fue de tal forma que su hijo, – también pintor -, se llama Alejandro Dalí. Mientras cumplía el servicio militar, se rebelaba escapando de la unidad adonde volvía de madrugada protegido por la oscuridad para evitar el castigo del calabozo. Lo hacía en compañía de un amigo apodado “Manotas” en alusión al personaje de los dibujos animados del pulpo, que emitía la televisión cubana de los años ochenta. En la biblioteca de la casa del amigo, una de aquellas tardes, descubrió un libro donde asomaba el rostro de un hombre de bigotes extravagantes que le atrapó.  Ese fue el encuentro con Salvador Dalí. Las imágenes saltaban del libro provocándole una hipnosis hasta el momento desconocida. Había hallado el manantial de su inspiración primaria.

Cuando Francisco supo que el pintor español aún vivía, intentó conseguir la mayor cantidad de información sobre su vida y obra. La suerte tocó a su puerta en la persona del mismo amigo catalán que le había llevado al Ministro de Educación una carta suya donde expresaba su interés por estudiar egiptología en la antigua URSS. Juan Bundó y Puig se había desenvuelto en los ambientes políticos durante la Segunda República española y sus acciones le llevaron a exiliarse en Francia donde subsistió en un campo de concentración. Cuando el nazismo fue vencido, partió hacia Cuba, estableciéndose en Santiago de las Vegas, a unos veinte kilómetros de la capital. Algunos de sus conciudadanos santiagueros lo recuerdan como el hombre de figura apacible, buen carácter y gran intelecto. Conocido como el Profesor Bundó, durante años impartió clases de francés en la biblioteca “Mas Luz” además de otras asignaturas en el Instituto de La Habana. Su nombre quedó grabado para siempre en la memoria de esta población, – donde falleció -, gracias a su colaboración en la edición del libro Santiago de las Vegas por dentro junto al historiador del municipio Francisco García Fina.

La Anunciación según Marat
La Anunciación según Marat

El profesor puso a Francisco en contacto con su hermano Maurici Bundó y Puig, quien había entrevistado a Dalí en la década del cincuenta. Surgiría entre ellos una relación epistolar que le mostraría a Cancio el semblante de un Dalí desconocido en Cuba. Desde la ciudad de Barcelona donde residía, Maurici le facilitó ese vínculo umbilical que necesitaba su ego con el maestro: libros sobre el genio ampurdanés – uno de ellos no pasó la barrera del Centro Nacional de Correos de Cuba-; el contacto con el entonces director del Teatro-Museo Dalí en Figueres y reseñas sobre las exposiciones que se programaban;  y anécdotas sobre las reacciones del pintor a las críticas a su obra.

Cae la noche en la ciudad de Salta y las lámparas de luces mortecinas iluminan las calles coloniales de fachadas coloridas. El paisaje entre rocoso y marino que dejamos atrás, en el Cerro Cuevas Pintadas de Guachipas, ha sido un espectáculo para la vista y el ánimo. Llega la hora de encontrar la calidez de los restaurantes criollos y la alegría de las peñas folclóricas, para disfrutar del espectáculo de la música y el baile sin dejar de lado la charla, animada por un buen yantar.

La conversación con Francisco Cancio no ha concluido. ¿Qué le hace pintar? ¿Qué le inspira? Debemos ser muchos los que nos hagamos estas preguntas ante el autor de dibujos, retratos y oleos surrealistas. “Debe existir un estado inspiracional especial. – expresa Cancio-. En caso de no darse, basta una imagen, idea o sensación exclusiva que me lleve a dibujar y ordenar en un papel el cúmulo de imágenes que se agolpan en mi cabeza en un instante. Es en este estado que el surrealismo toma la bandera y todo lo que sea oníricamente útil es seleccionado.”

Estamos en un local de espíritu bohemio, a unos diez minutos del barrio donde se encuentran las mejores peñas de Salta, una ciudad que ha sido pábulo de las sugestiones de Cancio. “Es enajenante verse envuelto en esa nube de ideas surrealistas desordenadas que buscan una salida, un orden. – Prosigue el pintor describiendo cómo vive el proceso de sus creaciones –. Así, desfilan una serie de hojas con bocetos más o menos elaborados y comienza el collage, donde se mezcla todo lo que deba ser mezclado, trasmitiendo mi mensaje de surrealismo posmoderno.”

No hace falta explicar más. Seleccionar el dibujo final para comenzar a procesarlo al óleo. En el caballete producir la alquimia de colores,  aceites y emulsiones para cada capa de pintura. Suelen ser tres capas…

Yo acabo de decidir que solo me llevaré como recuerdo de Salta el típico poncho salteño llamado también “güemesiano” de color burdeos y lazo negro. Porque la mejor evocación ya la tengo. Cancio me ha regalado La anunciación según Marat. El dibujo surrealista recrea símbolos de Santiago de las Vegas, el único pueblo que en el siglo diecisiete obtuvo en la provincia, junto a la ciudad de La Habana, el doble título de Villa y Ciudad. Mirando la obra, se me ocurre que la “Anunciación…” es un presagio de lo que le esperaba a este pueblo, ahora en ruinas.

¿Lo es Francisco Cancio? Pero el pintor ya no está conmigo. No puede corroborar si mis intuiciones son acertadas. ¡Cuántas nuevas ideas no le estarán rondando ahora por la cabeza! Ha empezado otro ciclo.

El pintor en su estudio
El pintor en su estudio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marañón (1): En Cuba, el fruto del árbol de las Antillas, Venezuela, y América Central, perteneciente a la familia de las Anacardiáceas. Según la R.A.E. el fruto tiene “forma de pera, es una nuez de cubierta cáustica y almendra comestible.”

 

Nota del webmaster: Este reportaje forma parte de la Revista Literaria ACPI, una de las páginas de nuestra web. Pinchando en el siguiente enlace podrá leer otros trabajos que podrán ser de su interés:

Revista Literaria

One thought on “El Buscador de Sueños

  1. Me he sentido feliz al leer este articulo de mi hija Ana Lucia Ortega donde relata de manera amena la obra pictórica de nuetro querido coterráneo Francisco Cancio, que para mi es Panchito a secas.

    Este artista se ha hecho prácticamente solo, con escasa ayuda y viviendo en nuestro pais Cuba, donde todo escasea, aun mas los pinceles, acuarelas, etc. todo lo que necesita un pintor para plasmar en un lienzo su obra. Amiga de sus padres ya fallecidos Francisco y “Nenita” lo conozco desde niño y desde aqui le deseo que siga triunfando con su arte y con su buen carácter. Éxitos Panchito.

    Lucia Caridad Alvarez, Madrid

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