Deuda con latinoamérica – Obituario de Mario Soares

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Por Juan José Echevarría

 

 

La muerte de Mario Soares, a quien tuvimos el honor de otorgar la Carabela de Plata, la máxima distinción de nuestra Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana, ha traido el homenaje unánime de los medios de comunicacion, a quien está considerado, con toda justicia, como uno de los padres de la democracia portuguesa. Pero, desde aquí, prefiero centrarme en un aspecto crucial de su biografía y en el desarrollo de su pensamiento político, aquel que incide en su relación con Iberoamérica, menos mencionado estos días.

 

Durante los oscuros años del Estado Novo, durante la sórdida dictadura que padeció Portugal, Soares compaginó su activa lucha por las libertades, dando con sus huesos en la cárcel en diversas ocasiones, con reiterados viajes a Sudamérica. En ellos contactó con relevantes figuras que desde la izquierda renovaban el pensamiento de apoyo a los más desfavorecidos. El que luego sería el fundador del Partido Socialista Portugués labró una relación especial con Allende o el también chileno Carlos Altamirano. O el fundador del APRA Víctor Raúl Haya de la Torre. O los venezolanos Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez. O los mejicanos López Portillo y Porfirio Muñoz Ledo. De todos ellos, Soares supo extraer más que consejos, configurando el desarrollo intelectual político de quien llegaría a ser presidente de Portugal.

 

Una deuda del país lusitano con Latinoamérica, que podemos extender a España. No en balde, Adolfo Suarez hizo su primer viaje al extranjero como presidente del Gobierno a Portugal, Allí fue recibido por Soares, quien en una larga conversación intercambiaron muchas confidencias y experiencias en la gobernanza, además de suscitarse una mutua confianza que ayudó a que en toda la península Ibérica se pasara felizmente página.

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