Centenario de Walter Cronkite, el hombre más fiable de América

Tomada de http://www.pbs.org/

 

Por: María José López de Arenosa

 

El pasado 4 de noviembre Google dedicó un “doodle” al célebre periodista Walter Cronkite, conocido (y reconocido) como “el hombre más fiable de América”, con motivo del centenario de su nacimiento. Una efeméride de la que también se hizo eco el foro The Downhold, que acoge a quienes hemos trabajado en la agencia UPI (United Press International) y que tiene a Cronkite como uno de los “Unipressers” más ilustres.

Walter Cronkite trabajó como corresponsal para la agencia United Press (más tarde United Press International) en Londres, donde ejerció durante la Segunda Guerra Mundial, siendo el único periodista invitado a acompañar a las tropas aliadas en el Día D.   Más tarde, durante la Guerra Fría, sería su corresponsal en Moscú.

Desde su incorporación a la cadena de televisión CBS, en 1961, como presentador del noticiero del prime time, hasta su retirada del mismo, su voz narró todos los acontecimientos históricos:  el alunizaje del Apolo XI, el asesinato de Kennedy, la lucha por los derechos civiles, Watergate…  Y también el 23-F, cuyas imágenes vio esta servidora en Washington a través de su programa.  Apenas unos días después, el 6 de marzo, Cronkite se despidió dando paso a Dan Rather, pero no me consta que el “se sienten coño” de Tejero tuviera algo que ver.

El hombre más fiable de América fue el primer periodista en transmitir la noticia por televisión del atentado contra Kennedy tras leer el teletipo enviado por el corresponsal de la agencia UPI, Merriman-Smith, quien se adelantó al periodista de AP adueñándose del teléfono del vehículo que compartían. Pero aquella victoria informativa de UPI es otra historia que merece ser narrada aparte.

 

“Si perdemos a Cronkite, perdemos a la clase media”

Como no es posible abarcar en este espacio su trayectoria periodística, me detengo en un momento crucial en el que decidió, de manera excepcional, apartarse de su papel de presentador imparcial.

Fueron varias ocasiones en las que Cronkite viajó a Vietnam para tomar sobre el terreno el pulso a la guerra. Como experimentado corresponsal de guerra que era, desconfiaba de las declaraciones oficiales recibidas a miles de kilómetros del lugar de la acción después de pasar todos los filtros militares y políticos.  Tras constatar durante su última visita la inutilidad del alto coste en vidas humanas de aquella aventura bélica, presentó a su regreso un programa especial en el que se pronunció sobre el tema.  “Decir hoy que estamos más cerca de la victoria, -declaró- es creer, a la vista de la evidencia, a los optimistas que han errado en el pasado. Sugerir que estamos en el borde de la derrota, es ceder a un pesimismo no razonable. Decir que estamos en un callejón sin salida, parece la única conclusión realista, aunque insatisfactoria….  Para este reportero está cada vez más claro que la única salida razonable es, por tanto, negociar, no como ganadores, sino como personas honorables que han cumplido con su promesa de defender la democracia y que lo hicieron lo mejor que pudieron.”

La reacción no se hizo esperar. “Si perdemos a Cronkite, perdemos a la clase media”, fue la frase del presidente Johnson tras escuchar a Cronkite.  Apenas cinco semanas después Johnson anunció  que no se presentaría  como candidato en las elecciones presidenciales.  El periodista David Halberstan diría en su libro  Los poderes que son  que, por primera vez en la historia, había sido un locutor quien declarase el final de la guerra.  Claro que la guerra continuó, pero empezó a buscarse la forma de salir del embrollo al tornarse insostenible por la falta de apoyo ciudadano.

 

Así son las cosas

“Así son las cosas”, era la rotunda frase con la que concluía cada noche su programa. Y, aunque la expresión es atribuible a Herodoto, las crónicas de Cronkite le valieron, con su firme defensa de la verdad, respaldada por los hechos, el reconocimiento como el hombre más fiable de América, título otorgado por una encuesta realizada en los años 70 y que lo acompañaría siempre. Ninguna noticia se daba por válida si “el tío Walter” no se había hecho eco de ella.

Tomada de ethicsalarms.com WALTER CRONKITE ©DM/GLOBE PHOTOS, INC.
Foto tomada de ethicsalarms.com WALTER CRONKITE
©DM/GLOBE PHOTOS, INC.

En su autobiografía, Vida de un reportero, Cronkite se defiende de las críticas de sus colegas de prensa impresa por no implicarse personalmente, aferrándose exclusivamente a los hechos, con objetividad e imparcialidad.  “Ellos eran la página editorial, pero yo era la portada. Mi trabajo era esforzarme para apartar cualquier traza de opinión en la transmisión. Si la gente sabía cómo me sentía sobre un tema, o creían discernir alguna opinión a través de mí sobre Columbia Broadcasting System [CBS], yo habría fracasado en mi cometido”.

 

Noticias vs “infotainment”

Retirarse como presentador del noticiero del prime time para hacer otro tipo de programas le ahorró la presión del “infotainment”, es decir, la simbiosis de información y entretenimiento hacia la que han evolucionado, en la lucha por la audiencia, unos medios más centrados en el lucro que en el derecho del ciudadano a estar informado.  Su visión sobre la encrucijada –o laberinto, que diría el periodista José Manuel González Torga–  en la que se encuentran los medios, no tiene salida fácil con el pernicioso y frívolo amancebamiento del entretenimiento y las noticias por parte de unos gigantes de la industria cuyos accionistas, inversores enfocados en la rentabilidad, a menudo carecen de conocimiento y experiencia en la Información. Para Cronkite, los recortes en los contenidos de los noticieros frente al empuje de programas pseudonoticiosos han travestido la información convirtiéndola en un espectáculo que renuncia a lo importante y a la búsqueda de la verdad en aras de lo “interesante”.

 

Políticos y televisión

Su reflexión, en el último capítulo de su libro, sobre los políticos y la televisión podría ser extrapolable a España con el desembarco, desde los platós de televisión, de algunos tertulianos televisivos con pico de oro hasta los escaños del Congreso de los Diputados.  Su análisis sobre los debates presidenciales le lleva decir que son “parte del fraude en el que se han convertido nuestras campañas electorales”; una pantomima hecha al dictado de los candidatos en la que los medios tienen un papel cuestionable como comparsa.  Una visión que cobra especial vigencia después de las últimas elecciones americanas.

Doy fe de que para los veteranos de UPI Walter Cronkite sigue siendo una presencia permanente en sus chats y un referente profesional y humano de aquellos días de gloria en los que ésta era la segunda agencia de noticias del mundo.

El hombre más fiable de América merece que, además de Google y de sus colegas jubilados, el público recuerde también el legado de quienes entendieron el periodismo con criterios distintos a la tiranía de la audiencia y la caja registradora. Pero las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran.

Foto tomada de: www.pbs.org

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