Cuando salí de Cuba

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Por Juan José  Echevarria

Fue una conversación de poco más de hora y media con un hombre de 82 años, que mantiene sus recuerdos de una época que se inició con la lucha contra la dictadura de Batista y que conoció por segunda vez el exilio con Fidel Castro. Nació en Cuba, pero vivió su niñez en Canarias, evidenciando que en la tercera década del siglo pasado las fronteras políticas no habían borrado aún las continuidades sociales de nuestra comunidad iberoamericana.
Hablo de José Chelala López, socio de honor número uno de la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana. Jurista y periodista, que fue presidente de ACPI probablemente en la época dorada de nuestra asociación, a caballo de las décadas de los sesenta y los setenta. Una época difícil en la que la sociedad española experimentaba un cambio decisivo que la haría irreconocible en poco tiempo.
Chelala fue el primer funcionario del nuevo Estado cubano que denunció el desvío de la revolución. Fue el momento en el que regresó a España, convertido ya en el “cubanito” que se abrió paso en su nueva sociedad. Nos narró muchos detalles de aquella época y hasta se arrogó la letra del himno de todos aquellos que tuvieron que abandonar su adorada isla: Cuando salí de Cuba.
Acudimos a su despacho los miembros de la nueva junta directiva en busca de consejo para orientar nuestra labor. Nos transmitió dos: amor y fe.

El Buscador de Sueños

“Desembarcando en Salta 500 años después” (2013)”

Inauguramos la Revista Literaria ACPI con este artículo

 

Por: Ana Lucía Ortega

Breve historia de un pintor cubano en Salta

 

Francisco quería ser como Indiana Jones. Su pasión era la egiptología. Pero nació en Cuba y su sueño se transformó en “un imposible”. Sin embargo, no puede decirse que no lo intentara. Hasta un amigo de su pueblo natal intercedió ante el Ministro de Educación, -popularmente conocido como “el gallego Fernández”- para que aquella pasión tomara cuerpo. No sucedió.

En su pueblo y en su propia familia ocurrían hechos extraordinarios. Cada día salía el sol y una imagen onírica se apoderaba de los que compartían el mismo apellido. La imagen transmutaba en un lienzo, en una cartulina o en una hoja de papel. Y se hacía arte. Pocas familias tienen ese don de hacer físico un pensamiento etéreo. Y pocos pueblos de la periferia de La Habana tienen la primera Estación Experimental Agronómica de toda América Latina, la primera sublevación de los vegueros con víctimas mortales que tuvo lugar en la Isla de Cuba, la tumba – en el Cacahual- de uno de los héroes independentistas más venerados de esa tierra… Y ese halo de pueblo histórico en mayúsculas.

Panchito, como lo llaman sus amigos, tuvo que cumplir una misión internacionalista en la guerra de Angola mientras cumplía el servicio militar obligatorio. No pudo negarse. Hacer eso en Cuba, también era un imposible. Fracasado su intento de convertirse  en egiptólogo, cuando regresó de África se lanzó en su tierra a ese derrotero para el que estaba predestinado. En 1992 se matriculó en la Academia de Bellas Artes de “San Alejandro” y un año más tarde vendía sus pinturas en las ferias de arte de La Habana. ¿Fue un conjuro entre la propensión artística familiar y el aire quijotesco que respiraba en el pueblo natal? No puede decirse que sí. Tampoco que no.

“Nunca supe que sería pintor” –me confiesa.- “Fue una fatalidad geográfica el que pudiese dibujar y pintar cuando me encontraba aburrido”.

Se hizo pintor profesional. En los comienzos, cuando vendía sus primeras obras en las ferias de arte habaneras, conocería a unos compatriotas residentes en Méjico y Miami los cuales le facilitarían los materiales para que pudiese pintar. Fueron sus primeros clientes. Después vendrían los contratos en las galerías “Víctor Manuel” y “Acacia” en la capital de la Isla. El camino iba abriéndose paso a paso.

Encontré al artista visitando el Cerro Cuevas Pintadas de Guachipas, a unos escasos cien kilómetros de Salta, la linda, capital de la provincia homónima ubicada en el noroeste argentino. Adivinando siluetas inconfundibles de llamas, objetos de la vida cotidiana, e inverosímiles figuras con atuendos místicos, que nos remontaban a rituales con la presencia del sol. Estábamos ante unas pinturas rupestres que constituyen excepcionales testigos de las expresiones artísticas de los primeros pobladores de las actuales ciudades del Norte Grande de Argentina.

Le pregunté qué hacía en Salta y desde cuándo vivía allí. En el año 2000, una fundación cultural le invitó a exponer sus obras en esta ciudad. De Salta le cautivó su colorido semblante hispánico y colonial, su clima parsimonioso, sus soberbios destinos turísticos y arquitectónicos, las deliciosas empanadas salteñas, la música, la Catedral, el Teleférico, el colosal Tren a las nubes y la esencia de su pueblo que ama el arte y vive orgulloso de su pasado. Pero fue una mujer quien le hizo quedarse para siempre.

“Desembarcando en Salta 500 años después” (2013)”
“Desembarcando en Salta 500 años después” (2013)”
Sus creaciones recrean la cubanía y se funden en perspectivas recordadas y soñadas. Quise saber cómo lo consigue puesto que hace quince años abandonó su tierra. Sin dudarlo un instante, hizo alusión a la respuesta de Wilfredo Lam a una pregunta similar, cuando identificó la lejanía y la nostalgia como los requisitos indispensables para crear: el alma solo se abre cuando tiene las llaves del desarraigo. “Creo que a mí me pasó algo parecido ­­­- afirma Cancio -. El distanciamiento de los problemas y angustias que sufría en Cuba y vivir en otra realidad tan distinta a la cubana hicieron posible las imágenes que creaba. Salta tiene una rutina de orgullo provinciano muy a tono con mi natal Santiago de las Vegas de los años cincuenta.”
Las musas de otoño
Las musas de otoño
Las musas del otoño es un cuadro dedicado a su esposa. También es un símbolo. En el muro de facebook de Cancio descubro publicada la obra junto a una reflexión suya idealizando el ambiente recreado en el lienzo, a través de su visión surrealista. Sostiene que ha descubierto en Salta la perfecta conjunción de un paisaje de palmas reales en medio de una luz otoñal – inconcebible en el Caribe-.  Un marañon (1) ilustrado por el pintor que nos da la espalda en el lienzo, encarna el exilio del artista sugerido por una musa.

El proceso creativo en Francisco Cancio tiene como estímulo el hombre y los mecanismos sociológicos que lo mueven para desarrollar su vida. También la psicología y la antropología. Siempre aparecen reveladas la historia de Cuba y la de su comarca natal. Pero algo que trasciende estos escenarios más o menos tangibles lo impulsa a crear paisajes y escenas surrealistas: los misterios de la alquimia y la adivinación.

Por eso sus cuadros se mecen entre la disparatada conjunción de trozos de existencia, hermosa e idílica, y la simbiosis del color con los claroscuros. En sus obras siempre se descubren pasajes legendarios; escenas del Caribe de la infancia y la adolescencia; lo soñado y sentido; y lo que está por llegar.
Luna llena en el estrecho de la Florida
Luna llena en el estrecho de la Florida

“Mientras estudiaba pintura, – me explica- el encuentro con la metafísica de (Giorgio de) Chirico, el surrealismo belga de Magritte, y el  posmodernismo del islandés Guðmundur Guðmundsson “Erró”, fueron puntales de mi inspiración. Luego  vendría el toque vanguardista de algunos de los grandes del siglo XX como Miró, Picasso, Henry Moore y el mexicano – canadiense Arnold Belkin.”

Sin dudas, el hallazgo de la obra daliniana determinó su ego creativo. “Lo primero, fue el choque tremendo con el surrealismo perfeccionista de Dalí, con el meticuloso dibujo de los sueños.”
El fin justifica los medios o la última bala de Maquiavelo
El fin justifica los medios o la última bala de Maquiavelo
El “efecto Dalí” conmocionó a Cancio siendo muy joven, y fue de tal forma que su hijo, – también pintor -, se llama Alejandro Dalí. Mientras cumplía el servicio militar, se rebelaba escapando de la unidad adonde volvía de madrugada protegido por la oscuridad para evitar el castigo del calabozo. Lo hacía en compañía de un amigo apodado “Manotas” en alusión al personaje de los dibujos animados del pulpo, que emitía la televisión cubana de los años ochenta. En la biblioteca de la casa del amigo, una de aquellas tardes, descubrió un libro donde asomaba el rostro de un hombre de bigotes extravagantes que le atrapó.  Ese fue el encuentro con Salvador Dalí. Las imágenes saltaban del libro provocándole una hipnosis hasta el momento desconocida. Había hallado el manantial de su inspiración primaria.

Cuando Francisco supo que el pintor español aún vivía, intentó conseguir la mayor cantidad de información sobre su vida y obra. La suerte tocó a su puerta en la persona del mismo amigo catalán que le había llevado al Ministro de Educación una carta suya donde expresaba su interés por estudiar egiptología en la antigua URSS. Juan Bundó y Puig se había desenvuelto en los ambientes políticos durante la Segunda República española y sus acciones le llevaron a exiliarse en Francia donde subsistió en un campo de concentración. Cuando el nazismo fue vencido, partió hacia Cuba, estableciéndose en Santiago de las Vegas, a unos veinte kilómetros de la capital. Algunos de sus conciudadanos santiagueros lo recuerdan como el hombre de figura apacible, buen carácter y gran intelecto. Conocido como el Profesor Bundó, durante años impartió clases de francés en la biblioteca “Mas Luz” además de otras asignaturas en el Instituto de La Habana. Su nombre quedó grabado para siempre en la memoria de esta población, – donde falleció -, gracias a su colaboración en la edición del libro Santiago de las Vegas por dentro junto al historiador del municipio Francisco García Fina.

La Anunciación según Marat
La Anunciación según Marat

El profesor puso a Francisco en contacto con su hermano Maurici Bundó y Puig, quien había entrevistado a Dalí en la década del cincuenta. Surgiría entre ellos una relación epistolar que le mostraría a Cancio el semblante de un Dalí desconocido en Cuba. Desde la ciudad de Barcelona donde residía, Maurici le facilitó ese vínculo umbilical que necesitaba su ego con el maestro: libros sobre el genio ampurdanés – uno de ellos no pasó la barrera del Centro Nacional de Correos de Cuba-; el contacto con el entonces director del Teatro-Museo Dalí en Figueres y reseñas sobre las exposiciones que se programaban;  y anécdotas sobre las reacciones del pintor a las críticas a su obra.

Cae la noche en la ciudad de Salta y las lámparas de luces mortecinas iluminan las calles coloniales de fachadas coloridas. El paisaje entre rocoso y marino que dejamos atrás, en el Cerro Cuevas Pintadas de Guachipas, ha sido un espectáculo para la vista y el ánimo. Llega la hora de encontrar la calidez de los restaurantes criollos y la alegría de las peñas folclóricas, para disfrutar del espectáculo de la música y el baile sin dejar de lado la charla, animada por un buen yantar.

La conversación con Francisco Cancio no ha concluido. ¿Qué le hace pintar? ¿Qué le inspira? Debemos ser muchos los que nos hagamos estas preguntas ante el autor de dibujos, retratos y oleos surrealistas. “Debe existir un estado inspiracional especial. – expresa Cancio-. En caso de no darse, basta una imagen, idea o sensación exclusiva que me lleve a dibujar y ordenar en un papel el cúmulo de imágenes que se agolpan en mi cabeza en un instante. Es en este estado que el surrealismo toma la bandera y todo lo que sea oníricamente útil es seleccionado.”

Estamos en un local de espíritu bohemio, a unos diez minutos del barrio donde se encuentran las mejores peñas de Salta, una ciudad que ha sido pábulo de las sugestiones de Cancio. “Es enajenante verse envuelto en esa nube de ideas surrealistas desordenadas que buscan una salida, un orden. – Prosigue el pintor describiendo cómo vive el proceso de sus creaciones –. Así, desfilan una serie de hojas con bocetos más o menos elaborados y comienza el collage, donde se mezcla todo lo que deba ser mezclado, trasmitiendo mi mensaje de surrealismo posmoderno.”

No hace falta explicar más. Seleccionar el dibujo final para comenzar a procesarlo al óleo. En el caballete producir la alquimia de colores,  aceites y emulsiones para cada capa de pintura. Suelen ser tres capas…

Yo acabo de decidir que solo me llevaré como recuerdo de Salta el típico poncho salteño llamado también “güemesiano” de color burdeos y lazo negro. Porque la mejor evocación ya la tengo. Cancio me ha regalado La anunciación según Marat. El dibujo surrealista recrea símbolos de Santiago de las Vegas, el único pueblo que en el siglo diecisiete obtuvo en la provincia, junto a la ciudad de La Habana, el doble título de Villa y Ciudad. Mirando la obra, se me ocurre que la “Anunciación…” es un presagio de lo que le esperaba a este pueblo, ahora en ruinas.

¿Lo es Francisco Cancio? Pero el pintor ya no está conmigo. No puede corroborar si mis intuiciones son acertadas. ¡Cuántas nuevas ideas no le estarán rondando ahora por la cabeza! Ha empezado otro ciclo.

El pintor en su estudio
El pintor en su estudio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marañón (1): En Cuba, el fruto del árbol de las Antillas, Venezuela, y América Central, perteneciente a la familia de las Anacardiáceas. Según la R.A.E. el fruto tiene “forma de pera, es una nuez de cubierta cáustica y almendra comestible.”

 

Nota del webmaster: Este reportaje forma parte de la Revista Literaria ACPI, una de las páginas de nuestra web. Pinchando en el siguiente enlace podrá leer otros trabajos que podrán ser de su interés:

Revista Literaria

“La guitarra vuela. Soñando a Paco de Lucía”

Artistas del Proyecto

 

Por Patricia Larrea

“LA MAESTRO” vuela en busca del amor

Cuerpo de mujer, cinturita de romanza, y en tu vientre un mandala desde el que salen las notas rasgadas de quien te amó: Paco de Lucía.

Una guitarra, nueve países Iberoamericanos de América y Europa, 34.000 kilómetros recorridos hacen de este proyecto una historia llena de espiritualidad, amor, alegrías y lágrimas, no sería posible este proyecto si sus creadores el músico y productor Javier Limón y el creativo Jorge Martínez no sintieran como sienten este género tan nuestro.

La Maestro
La Maestro

“La Maestro” única guitarra diseñada por Paco Lucía y que encarga a su amigo y Lutier Toni Morales su fabricación, Paco de Lucía obsesionado por la afinación, sólo puede confiar en este gran amigo, grandes talentos.

Y la guitarra empieza a volar en busca de unas manos que la acaricien, ya que con su dueño no pudo ser, no tuvo tiempo la muerte le sorprende, Paco de Lucía paso a formar parte del gran macrocosmos donde habitan los genios, fallece el 25 de febrero de 2014.

Muy unido y amante del Jazz, la música Cubana y de Brasil, eleva a una categoría estética de arte mayor sus notas, por el mundo entero. “La Maestro” busca su raíz portuguesa, en una maravillosa simbiosis de Fado y Flamenco  se encuentra con la cantante portuguesa Mariza, “la fadista” que entrelaza el diálogo del fado y el flamenco.

Surcando los mares llega a América “esa guitarra mía que me acompaña” y el encuentro con la mexicana Magos Herrera, voz excepcional del jazz latino actualmente, acompañada a la guitarra del gran músico Javier Limón y el armonista Gregoire Maret donde cobra protagonismo la figura de Paco de Lucía.

Y viaja la guitarra cimbreante con su cuerpo de mujer al encuentro de unas manos que la acaricien, La Habana, punto referente para De Lucía, quería a Cuba, donde llegó a pasar largas temporadas, y la alegre viajera se encuentra con su amigo Alain Pérez, pianista, percusionista, cantante, arreglista, estrella reconocida mundialmente del jazz latino, y “LA MAESTRO” se deja acariciar junto a Muñequitos de Matanzas. La simbiosis no puede ser más perfecta, Guaguancó con aire africano y flamenco.

México, mar Caribe donde pasaba también largas temporadas, el mar le inspiraba a crear, el amor lo encontró en Gabriela Canseco, aquí nacieron sus hijos pequeños, y aquí entrega su alma a los dioses Aztecas. Es Alejandro Sanz quien tiene la suerte de interpretar su famosa canción Corazón Partío al acariciar a “LA MAESTRO”, gran amigo de Paco de Lucía, habla de sus vivencias, anécdotas con el gran guitarrista.

Y la Guitarra vuela, y en el aire se escuchan las notas de Paco de Lucía y aterriza en Colombia, el país de la cumbia y el vallenato, los ritmos se mezclan, el jazz con el bolero y el flamenco en el gran músico José Darío Martínez “Chabuco” y Mónica Giraldo.

Y la viajera incansable pasa por Uruguay, la música gira alrededor del Candombe de raíz africana, que nace hace más de 200 años, Rubén Rada, magistral artista que mezcla el Candombé con otros ritmos, cabe hacer importante reseña del artista  Fernando “Lobo” Núñez percusionista y lutier afrouruguayo quien también fabrica tambores.

De Uruguay “LA MAESTRO” vuela soñadora a Salvador de Bahía, y se encuentra con Carlinhos Brown, gran percusionista de gran prestigio mundial, hombre comprometido socialmente, solidario que consigue por algo tan especial con el ritmo de los tambores y la música erradicar la violencia y la droga, el músico ayuda a sus gentes con programas sociales apoyado siempre por la música popular, talleres de capoeira, alfabetización, etc

Carlinhos acaricia “LA MAESTRO”, rasga de forma espiritual sus cuerdas, y quizá en este sitio el documental rodado tiene un álgido sentido espiritual, en la que Javier Limón cede su corazón de artista a esta tierra, con magia en exquisitas imágenes de Brasil y sus músicos callejeros, el gran Caetano Veloso, maestro respetable, espera con sus brazos amorosos para tocar la mujer de la cinturilla de romanza “LA MAESTRO”.

Y nos encontramos con Guinga quien cuenta su gran amistad con Paco de Lucía, Guinga gran virtuoso de la guitarra.

Cartel del Documental "La Guitarra Vuela-Soñando a Paco de Lucía"
Cartel del Documental “La Guitarra Vuela-Soñando a Paco de Lucía”

No podía faltar Argentina, la tierra del tango, hermoso documental del tango, sensual baile, que parece que el hombre acaricia a “LA MAESTRO”, cuando baila con la dama ceremonialmente. Aquí nos encontramos con Luis Salinas, cantante compositor, guitarrista que cultiva varios géneros con gran virtuosismo, cultiva el jazz, tango folclore, blues, bossanova y el flamenco, en vida llegó a tocar junto a Paco de Lucía, componiendo temas para de Lucía, el documental sacó el alma de este artista, emocionantes tomas del artista en el que siente el flamenco como suyo, inmerso en las notas al rasgar la guitarra, no podían ser de mayor belleza para que el espectador se sienta unido al acorde de las notas.

Y la guitarra vuelve sigilosamente a su tierra España que le vio nacer, surca los mares para entrar a la tierra del flamenco, Tomatito, Paco de Lucía fue su maestro, es su seguidor el que quiere seguir los pasos al acariciar  haciendo vibrar de amor a la guitarra, y saliendo notas de flamenco cual golondrinas al viento.

Y “LA MAESTRO” hace su última parada, Jerez de la Frontera, donde el flamenco se respira en cada esquina, cuna de este arte, aquí la esperan los grandes puristas del flamenco, Diego del Morao y otros grandes hicieron el homenaje que se merecía Paco de Lucía.

Gracias a sus autores, grandes artistas, que hicieron posible este documental lleno de sentimientos, Javier Limón entiende, lo vive, el flamenco, si no sientes y crees en algo tan profundo, no se podría llevar a cabo este hermoso documental.

Directores del Documental: Javier Limón, Jorge Martínez y Marco Sansavini
Directores del Documental: Javier Limón, Jorge Martínez y Marco Sansavini

Iberia que al cumplir sus 70 años de vida surcando los mares, ha hecho algo especial, magnífico, tendiendo la mano en este gran proyecto, para rendir el homenaje que se merece este gran universal, artista que hizo un cambio revolucionario en la historia del flamenco, hizo que con su música y composiciones se llegara a todo tipo de público, que se amara el flamenco, que llegáramos  a llorar de emoción al acorde del rasgar  de esa su guitarra, la de la cinturilla de romanza, de la que su vientre de Mandala saliera vida y alegría.

Jorge Martinez
Jorge Martínez
Javier Limon
Javier Limón

Toledo consigue el récord guinness con el plato de jamón más grande del mundo

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Por María Rosa Jordan

Dentro de los actos como Capital Española de la gastronomía 2016, Toledo sigue los pasos de las que fueron capitales gastronómicas, Burgos y Vitoria que también han batido su record Guinness.  En Toledo ha sido Industrias Cárnicas Tello que ha participado, en la Capital Española de la gastronomía 2016, con el plato de jamón cortado a mano más grande del mundo, superó en 92 kilos el record que hasta la fecha estaba en 300 kilos, según la organización londinense, Guinness World Record.

Para batir este Record Guinness, han hecho falta 76 cortadores de jamón, que cortaron 112 jamones con el sello del Consorcio del jamón lonchado que se dispuso en un plato que ocupó una superficie de 140 m2.  En total, las miles de lonchas de jamón de excelente calidad, se presentó en una plataforma de 392 kilos de jamón Serrano.

Durante el evento, cada uno de los cortadores profesionales, empleaban las lonchas extraídas de su jamón en platos de aproximadamente 100 gramos que de manera individual se iban pesando y certificando ante el notario D. Ignacio Carpio González y su equipo.    Más de tres horas fueron necesarias para elaborar el Plato de jamón cortado a mano Más Grande del Mundo, preparado con más de 3.900 lonchas de jamón.

 

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Tras el final del trabajo y pesaje de cada ración y arreglo del Plato de jamón Cortado a Mano Más Grande del Mundo, los cientos de asistentes al acto, degustaron las raciones de jamón al simbólico precio de 1 euro. El importe recaudado ha sido donado a las organizaciones humanitarias Banco de Alimentos, Cáritas y Mediterranean Challenge.

Larrahona y la poesía breve

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Por Jorge de Arco

Alfonso Larrahona Kästen  (Valparaíso, 1931), Profesor Emérito de la Universidad de Chile, poeta, ensayista, investigador, antólogo, viene realizando, desde hace muchos años, una labor admirable como difusor de la poesía de nuestra lengua. En septiembre de 1982, fundó la revista trimestral “Correo de la Poesía”, ya por su número 136, y la ha mantenido viva, contra viento y marea hasta nuestros días. Sonetista tenaz, hace escasas semanas vio la luz “Travesía interior”, una abundosa colección de sonetos, auspiciada por el “Frente de Afirmación Hispanista”, de México, con motivo de cumplirse veinticinco años de la concesión al poeta chileno del premio “José Vasconcelos”, que otorga dicha Institución.

“Sonetos maestros y perdurables -escribió su compatriota María Silva-, que obligan al lector a releerlos, porque se siente interpretado en sus dudas y pesares-“.

LARRAHONA...

Y ahora, a renglón seguido, nos llega la generosa antología que ha preparado sobre “Poesía breve hispanoamericana”, bajo el título de “Colmenar de Música”. Es curiosa la dilección que Larrahona muestra por este tipo de poesía, en la que naturalmente tiene su sitio el haiku. En una nota inicial, “A manera de prólogo”, anota Larrahona que, respecto a la poesía breve ha propiciado nueve “Bienales Internacionales”, varios números completos dedicados a ella y cuatro volúmenes”, con el fin de mostrar su existencia en casi todos los países del mundo desde tiempos muy lejanos”; y añade que “Colmenar de Música” es “un homenaje a quienes la han cultivado, muchos de ellos pertenecientes al Tercer Milenio”.

 

No hay como es lógico, una medida exacta, un determinado número de versos, para encuadrar esta poesía. Puede tener cinco, como en el caso del propio Larrahona, cuyo “Autorretrato sin rostro”, reproduzco:

“Soy esta nota gris, este bullicio

de aleteos, de páginas gastadas,

este caer de lágrimas sin árbol

y esta moneda azul con que cancelo

la ingenua pretensión de conocerme”.

 

 

O sólo dos palabras, como en el “Soneto” de Almena Adriazola -chilena fallecida en 2014-:

 

“Catorce barrotes”

 

(Definición de la que respetuosamente disiento, ya que todo poeta que “vea” barrotes en los catorce versos de esta forma reina, debe dejar de practicarla; Vicente Gaos lo resumió muy bien: “No me encadenas, me desencadenas”).

 

En su revista, como en sus florilegios, Alfonso Larrahona ha prestado siempre atención especial  a los poetas españoles; en este colmenar no es excepción, y en él hallamos los versos y los nombres de San Juan de la Cruz, Santa Teresa, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Antonio Machado, Rafael Montesinos, Carlos Murciano, Manuel Ríos Ruiz, Odón Betanzos, Antonio Gamoneda, Nicolás del Hierro, José Jurado Morales, Cristina Lacasa, Ángel Urrutia, Jesús Tomé, y un largo etcétera.

 

Quede como muestra, un último botón de Pablo Picasso:

“Las horas caen en el pozo
y se quedan dormidas para siempre

cada reloj que toca sus campanas

ya sabe lo que es

y no se hace ilusiones”

 

Como alguien ha dicho, “Alfonso Larrahona es un artífice del fervor”. Y en éste, su último libro, lo pone a prueba.

Monasterio de las Comendadoras

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Por María Rosa Jordán

Exposición de Doña Ana de Orleans

Se ha inaugurado recientemente una exposición de 90 acuarelas de S.A.R. Doña Ana de Orleans, princesa de Francia y duquesa viuda de Calabria, en el Real Monasterio de las Comendadoras de Santiago de Madrid (calle del Acuerdo 19).  El objetivo de la muestra, organizada por la Fundación Comendadoras de Santiago, es cooperar en la restauración del monasterio, que lleva a cabo la arquitecta Emanuela Gambini.

La exposición cuenta con 90 obras y se divide en once apartados con nombres de mujer, cuya denominación comienza por cada una de las once primeras letras del alfabeto: Amalia, Beatriz, Isabel, Katia, Fanny…

La iconografía de las acuarelas va desde paisajes naturales y urbano2016_may_Comendadoras (24)

(Roma, Toledo, Madrid…) hasta frutas, flores y floreros, pasando por interiores y abstracciones de intenso o sutil cromatismo.

La exposición coincide con la inauguración de la sala capitular del monasterio, una de las estancias más singulares del monasterio, espacio de encuentro de las monjas con la aristocracia de la época.   Las paredes están decoradas con papel pintado a mano en la Real Fábrica.       La autora de la exposición en las Comendadoras ha llevado a cabo diversas exposiciones individuales o colectivas en su trayectoria artística y es la presidenta de honor de la Bienal “20 pintores unidos por la acuarela “que recorre diferentes ciudades españolas. Su obra se encuentra en diversos museos.

El Real Monasterio de las Comendadoras de Santiago, uno de los mejores ejemplos del barroco madrileño, fue fundado en 1680 por expreso deseo del rey Felipe IV y su esposa Doña Mariana de Austria.  Don Íñigo de Zapata y Cárdenas cumplió la orden del rey, con los arquitectos José y Manuel del Olmo.   Es el primer monasterio de los construidos en Madrid que se conserva íntegramente en su extensión, en su propiedad y en sus funciones.

El convento de las Comendadoras de Santiago fue declarado Bien de Interés Cultural en la Categoría de Monumento en 1970, por lo que goza de la máxima protección jurídica prevista por la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

Este edificio data de los siglos XVII y XVIII, alberga a las monjas de la orden de Santiago, las Comendadoras.

En 1774 Carlos III encargó a Francisco Sabatini la construcción de un nuevo edificio que vino a completar la manzana.   La Cúpula recuperada se suma a otras zonas del complejo restauradas en los últimos años, como la Sacristía de los Caballeros, las Capillas de las Fuentes de los Caballeros del Tránsito, del Locutorio de las Flores, el patio de Moradillo, la Capilla de los Hábitos y la Capilla de las Niñas.    La Comunidad de Madrid ya ha invertido una suma importante para su restauración y este programa permite a los ciudadanos visitar las dependencias ya restauradas de este conjunto arquitectónico.

Falta recuperar la preciosa iglesia que se aparta de la tipología jesuítica, ya que se trata de una planta de cruz griega, con los cuatro brazos iguales y terminado en forma obsidial.   El altar mayor está presidido por un cuadro de Lucas Jordán, representando a Santiago luchando en la batalla de Clavijo.    Una verdadera maravilla que se debe conocer.

Doña Ana de Orleans muestra sus acuarelas a la corresponsal María Rosa Jordán, de Acpi
Doña Ana de Orleans muestra sus acuarelas a la corresponsal María Rosa Jordán, de Acpi

Regresan en concierto cuatro leyendas de la música española

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Por Sara Castro

Las cuatro leyendas de la música española: Ana Belén, Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel y Miguel Rios, después de veinte años, vuelven a estar juntos, en rueda de prensa, recordando aquellos tiempos que juntos salieron de gira.

 

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