MYANMAR (Birmania) – El Paraíso escondido de Asia

birmania

 

Por María Rosa Jordán

 

Continua nuestro viaje con destino a la misteriosa y poco conocida Birmania, cuyo nombre cambió oficialmente en 1988 pasando a denominarse Myanmar, país que limita al norte con China, al sur con el Mar de Andamán, al este con Laos y Tailandia y al oeste con la India, Bangladesh y el golfo de Bengala.

Myanmar forma la parte más occidental de la península de Indochina.

Aunque no hay un censo fiable es comúnmente aceptada la cifra de 53 millones de habitantes.

Desde Bangkok (Tailandia) tomamos un vuelo con destino a Bagan, una fabulosa capital de un poderoso reino medieval sobre la inmensa llanura dorada, es considerado uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del continente asiático, en ella se esparcen unas 2.500 pagodas, muchas de ellas construidas en el siglo Xlll, de todos los tamaños, materiales y colores que varian con la luz del día, la Pagoda Shwezigon el orgullo de la ciudad, el Templo Htilominio famosa por las tallas en sus pilares, el Monasterio de Nathtaukyaung construido en madera de teca, el Templo Ananda considerada la obra maestra de Bagan, el Templo Gubyaukgui que contiene frescos pertenecientes al siglo Xl, el Templo Manuha donde destacan las enormes imágenes de Buda y el Templo Salami construido en el siglo Xll con preciosos trabajos en laca único en el país (la principal artesanía de la zona de Bagan es la laca).

Continuamos recorriendo pagodas Lawkananda con una fascinante vista sobre el río, los Templos Payathonez y Apyeyadanar con sus imponentes frescos.

Las puestas de sol y el amanecer son los grandes acontecimientos diarios, el astro rey tiñe el cielo de rosas y naranjas y ofrece estupendas oportunidades para los aficionados a la fotografía.

Bagan es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Fue muy interesante conocer el pequeño poblado de Minanathu y observar la tradicional vida de los lugareños, las casas construidas con bambú y hojas de palma, por cierto de las palmeras Toddy se obtienen también los productos Thañyat, aguardiente de palma y caramelos de palma.
Al atardecer tomamos una barca que nos llevó por el río Ayeyawaddy donde fuimos agasajados con un cóctel servido por bellas nativas ataviadas con el espectacular traje regional.

El vuelo desde Bagan a Mandalay fue motivo para conocer Amarapura la antigua capital de Myanmar donde fuimos testigos al contemplar más de 1.000 monjes budistas en el Monasterio Mahagandaryon, fue impresionante ver la fila interminable de monjes budistas de todas las edades, con sus túnicas color rojizo, descalzos y en absoluto silencio desfilando para recoger la austera comida diaria, en Birmania hay 5000.000 monjes budistas.

Mandalay se la considera el corazón de Myanmar y de hecho se asegura que aquí se habla el birmano más puro, también es el centro religioso más importante del país, ya que más de la mitad de los monjes viven en sus alrededores. Fue la última capital del reino antes de la anexión total de Birmania por parte de los británicos.

Con la visión impactante de los monjes, continuamos nuestra visita para conocer lo más interesante de la ciudad, la Pagoda Kuthodaw que contiene el mayor libro del mundo, el Monasterio Shwenandaw o Palacio Dorado y los numerosos talleres artesanos de la zona y las industrias tradicionales de la seda.

Sagaing a 20 kms al sur de la ciudad y en la orilla opuesta del Ayeyarwady, es la capital de la División del mismo nombre, conserva decenas de pagodas y las estupas más bellas, que se encuentran encaramadas en las verdes colinas, 700 monasterios pueblan el área y la Pagoda Kaungmudaw cuya magnífica cúpula es visible desde la distancia.

El día finaliza con sus hermosas vistas sobre la urbe de Mandalay y la meseta Shan desde lo alto de la colina.

Nuestro siguiente destino en Myanmar fue Yangon (Rangoon para los británicos) españolizado como Rangún, capital del país desde 1885, aunque en el año 2005 el gobierno por sorpresa trasladó la capitalidad a la ciudad de Naypyidan.

Yangon sigue siendo la urbe más poblada de Birmania con 6 millones de habitantes y la más desarrollada del país, conocer la Pagoda de Shwedagon es el monumento más reseñable de toda Myanmar, hunde sus orígenes en más de 2.500 años, para cualquier devoto, el valor de la estupa, son las cuatro reliquias de los cuatro budas de nuestro universo, es comparable al Vaticano para los católicos ya que procuran peregrinar una vez en la vida, los budistas de todo el mundo, datos más prosaicos, diremos que el exterior esta cubierta por 8.688 planchas sólidas de oro, en lo alto de la torre tiene 5.441 diamantes, rubíes, zafiros y topacios, del parasol cuelgan además 1.065 campanas de oro y 420 de plata. Tampoco podemos dejar de contemplar la imagen del Buda Reclinado de Chaukhatgy y la Pagoda de Sule, el monumento más conocido de la ciudad.

CURIOSIDADES DEL PAÍS

Los tres animales más importantes de Birmania son: los monos que suben a las palmeras, los elefantes que arrastran los troncos de teca y los búfalos que trabajan los campos.

Tienen la mayor reserva de tigres del mundo.

Es muy corriente comprar por la calle distintos animales, aves, peces, etc, para luego darles la libertad.

Los birmanos conservan la manera tradicional en el vestir, hombres y mujeres llevan una especie de falda-pareo llamada longyi, es un arte colocarlo bien.

Sorprende mucho a los visitantes ver a las mujeres y algunos hombres, que se untan la cara con tanaka, según dicen les, protege del sol, les mantiene frescos y les da un agradable aroma.

Es un país recién abierto para los turistas, no nos conocen aún, y les sorprendemos, nos fotografían, nos saludan y sonríen, es uno de los pueblos más hospitalarios del mundo.

También es el país de los bonzos, ya que cada mañana, muy temprano, miles de ellos se dispersan por las calles para recibir su comida en una silenciosa y multicolor procesión que impresiona a los visitantes.

El budismo no es tanto una religión como una filosofía y un código moral de vida. El budismo exige una profunda corrección en ocho manifestaciones fundamentales del ser humano.

Corrección en el, hablar, al actuar, al vivir, en el esfuerzo, en la atención, en la concentración, en el pensamiento, en el entendimiento y además los birmanos añaden, no matar, no robar, no cometer adulterio, no mentir y no utilizar sustancias tóxicas.

Mingalabar es el saludo oficial birmano, esta será la palabra más repetida por sus gentes, acompañadas siempre por una amplia sonrisa.

Fue un viaje único e inolvidable.

Fotos de Birmania, tomadas por María Rosa Jordán Ghirlanda

INFORMACIÓN TURÍSTICA DE BIRMANIA

Clima: presenta 3 estaciones bastante diferenciadas a lo largo del año, invierno, verano y temporada de lluvias

Moneda: KYAT se cambia en bancos y hoteles, no aceptan tarjetas de crédito.

Religión: más del 20 por ciento pertenecen a la rama Taravada del Budismo, hay una comunidad importante de musulmanes y el resto son cristianos, hinduistas y animistas.

Pasaportes: pasaportes en vigor, validez mínimo de seis meses, el visado se obtiene en los consulados birmanos, en España no tiene consulado, ir a la Embajada de Tailandia
Emb.bangkok.vis@maec.es sección visados
Emb.bangkok.vis(arroba)maec.es sección visados
Idioma: birmano e inglés

Gastronomía: como todo país asiático el arroz ( thamin ) en birmano, es la base fundamental, acompañado de pequeños platos de vegetales, pollo, pescado o vaca, aderezado con un suave y sabroso currie.

Como llegar a Myanmar, no existen vuelos directos desde Europa, todos los países asiáticos tienen conexión.

Compras: piedras preciosas, sedas, lacados, tapices y sombrillas.

Turismo responsable: www.myanmartravelsandtours.com

Juancito Duarte: de las pompas de jabones (Guereño y Lux) al drama personal y político

juancitoduarte

 

Por José Manuel González Torga

 

En 2004 publiqué un amplio trabajo académico titulado “Eva Perón recreada en medio siglo de obras audiovisuales”. Lo firmaba conmigo la Dra. Aida Otero Ramos, que también compartía docencia universitaria sobre Periodismo audiovisual. Aquel estudio vió la luz en la revista de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, Torre de los Lujanes (fue editado, además, como separata, que ya está en el mercado de ocasión, pero no barato).

No extrañará, pues, que haya mantenido el interés por el personaje y su entorno, puesto de manifiesto con algún artículo posterior.

Al escribir aquel texto, fruto de la investigación académica, no podía disponer de una película que ahora ha llegado a mi poder. Es del mismo año 2004, después de redactado el artículo de 18 páginas impresas. Esta producción cinematográfica, bajo el título de “Ay Juancito” está centrada sobre Juan Ramón Duarte, el único hermano varón de Eva.

Farmacia y jabones

Juancito, mal estudiante, enamoradizo y juerguista, trabajó de mancebo o de repartidor de botica y pasó a ser viajante de comercio para la empresa de jabones Guereño, por la zona norte de la provincia de Buenos Aires.
Juan Duarte, se dice en “La vida de Eva Perón”, por Otelo Borroni y Roberto Vacca que, “aprovechando sus relaciones en la empresa Guereño , la vincularía a esa industria, consiguiéndole, poco más tarde, un contrato para ser locutora de los avisos comerciales de Jabón Radical”. Había alguna cuña bien pedestre: “Guereño es una pompa de jabón, turururú”. Un “jingle” hacía pegadizo el mensaje: “Guereño es una pompa de jabón / que suaviza las manos al lavar…”. Lo cierto es que bastantes lustros en el tramo central del siglo XX y aún después, el nombre de Guereño y sus marcas Radical y Federal estaban en la memoria colectiva de los argentinos. Y con ellos había comenzado a colarse el nombre de Evita Duarte, luego Evita Perón.

Después, en la misma obra, aparece el siguiente testimonio de Mauricio Rubinstein, que fue redactor de la revista Sintonía: “Entre 1939 y 1940, Eva ubicó a su hermano en la Caja Nacional de Ahorro Postal, recurriendo a influyentes amigos. La gente de Guereño ayudó mucho a Eva: Raimundo López, familiar del viejo Guereño, se vinculó a Eva Duarte; poco después, siendo él gerente general de la firma Jabón Radical, auspició un programa de Eva por Radio Prieto”. Todo había evolucionado; ahora bien, los comienzos estuvieron signados por una elementalidad y una modestia total. Eva, según algunos testimonios, percibía le remuneración de los patrocinadores, en especie, o sea, en jabones, que necesitaba vender para disponer de dinero en efectivo. ¿Y quién mejor que su hermano Juancito, ducho en colocar remesas de jabones, para dar salida comercial al producto?

Diferentes pasajes, leídos aisladamente, pueden hacer dudar sobre quien conecta a quien con la empresa Guereño. Entiendo que, cronológicamente, empieza Juan a prestar sus servicios comerciales para el fabricante de jabones y es él quien busca el patrocinio publicitario de la marca Guereño para su hermana en la Radio.

“A mediados de 1941, Eva Duarte firmó el primer contrato importante, en su incipiente carrera; por cinco años trabajaría en forma exclusiva para la empresa Guereño, patrocinadora de sus ciclos radiales. El primer programa radial se tituló “La hora de las sorpresas” que se trasmitiría en Radio Argentina”.

Cabe pensar que ese proceso de lanzamiento radiofónico contribuyó, como algo determinante, para la fama de Evita Duarte y, posiblemente, para el encuentro con Perón.

Los años de la Radio

En la cinta “Ay, Juancito”, Evita, siendo ya la Señora de la Casa Rosada, le dice a su hermano, secretario privado del Presidente: “Vos me cuidaste mucho en los años de la Radio ¿Te acordás?”

Juan Duarte, cuando estaba en los círculos del poder político, manejaba hilos del cine argentino y disponía de un palco reservado en el cabaret “Tabarís”. Eran conocidas sus relaciones con actrices y se le apodó Jabón Lux, jugando al doble sentido con el eslogan de la firma “9 de cada diez estrellas lo usan”. Juancito ya dio materia para una bibliografía que lo sitúa en primer término o junto al papel estelar: “Prontuario de un perdedor”, libro de kiosko por Eloy Rébora; “Fanny Navarro, un melodrama argentino, de Carlos Maranghello y Andrés Insaurralde; o “La última noche de Juan Duarte”, versión novelada de Jorge Camarasa.

La película de Hector Olivera, con guión en colaboración con José Pablo Feimann, marca las referencias de la vida del hermanísimo, entre los jabones Guereño y el jabón Lux. Incorpora al protagonista, un actor formado en los escenarios teatrales y elegido para hacer aquí sus primeras armas en el campo fílmico. Inés Estévez intenta traer el recuerdo, bajo otro nombre, de la actriz Elina Colomer; así como Leticia Bredice evocaría a Fanny Navarro, que sufrió durísimas consecuencias por su relación con Juan Duarte y con Eva Perón. Jorge Marralde encarna a un General Perón, algo más relleno (al menos uno lo vio un par de veces en España con rostro enjuto). Laura Novoa no resulta suficientemente convincente como Eva Perón. Alejandro Awada pone físico a alguien que llegó a presidente más tarde: Héctor J. Cámpora (Camporita).

La ambientación está muy cuidada, con secuencias rodadas en la Casa Rosada y otros edificios oficiales, así como en localizaciones de los fines de semana de la pareja presidencial. El vestuario parece haber constituido otra preocupación del equipo responsable, por el detalle demostrado al elegirlo.

El lenguaje chispeante de esta producción argentina califica al protagonista como “atorrante” y “bragueta desbocada”. Su inconsciencia – generalmente no se le imputa maldad – le conduce a la droga y a la corrupción. Su final trágico, desaparecida Eva, le llega cuando cae en desgracia políticamente y, además, siente las consecuencias físicas de la sífilis. Las dudas entre el suicidio y el crimen de Estado no han quedado despejadas. Pero lo cierto es que perdió la cabeza y no sólo en sentido figurado sino también en el literal. Esa testa con un balazo es paseada en vendeja, recubierta con paños, por el Capitán Gandhi, en secuencias del comienzo y del final de “Ay Juancito”. Una necrofilia /necrofobia que se ensañó aún mucho más con el cadáver de su hermana, traído y llevado por encima del Atlántico.

La peripecia vital de Juan Ramón Duarte deriva, evidentemente, de la ascensión y el prematuro final de la vida de Evita, todo un mito para seguidores y enemigos.

Guereño, en la rampa de lanzamiento

En la plataforma de lanzamiento de Eva Duarte está el nombre de Juan Guereño Rodríguez, natural del pueblo leonés de Crémenes, a orillas del rio Esla, en las estribaciones de los Picos de Europa.

Perdió a su padre cuando era sólo un niño y le tocó pastorear las veceras de ganado del vecindario. Decidido a buscarse otra vida, aquel chaval, con solo catorce años, marcha a Madrid y presta sus servicios en una tienda de verduras y en una panadería; mas no ve satisfechas sus aspiraciones y, sin cumplir los veinte años, se embarca para hacer las Américas. Durante la travesía conocería a Agustina López, quien habría de ser su primera esposa y la madre de sus hijos.

Algunas iniciativas preliminares con ganado, y de reparto a lomos de una bestia de carga, no prosperaron. Luego entró a trabajar en la industria jabonera y su iniciativa le llevó a convertirse en empresario de gran éxito en el sector.

En segundas nupcias casó con una riañesa, cuando esa localidad, cabeza de partido judicial, lucía sus praderas, antes de ser inundadas por el pantano.

Conocí en Crémenes a Guereño, por la segunda mitad de los años 50, siendo él un indiano maduro, y quien escribe, un adolescente. El adinerado fabricante de jabones en Argentina aparecía distanciado del peronismo. La vida da muchas vueltas y la política tornadiza había sufrido un vuelco.

En murales de iglesia

Guereño dio cobertura económica a la construcción de la nueva iglesia de Crémenes, una obra de armónica factura con inspiración románica. El antiguo arcipreste de la catedral de León y escritor, hijo icualmente de la villa de Crémenes, José González, propició la iniciativa y asesoró en todo su desarrollo. En pinturas murales de la iglesia, los rostros del canónigo y del mecenas quedaron para la posteridad, aplicados a supuestas figuras religiosas.

Juan Guereño se construyó también allí una casa, donde veraneaba con su segunda esposa. Le cedió el solar un vecino que en lugar de vendérselo, negoció para que, en el que conservaba colindante, le fuera construida una casa igual que la del indiano. Emilio González, conocido familiarmente por “Milines”, calculaba, con su cazurrería particular, que el industrial jabonero no edificaría una mala casa. La realidad produjo dos casas dignas, pero sin fantasías moriscas, acordes con la austeridad proverbial de los montañeses de León.

La vieja vivienda de Crémenes, donde había visto la luz el empresario que hizo fortuna en las riberas del Plata, sería reconstruida por sus descendientes para pasar temporadas, cara al Esla.

Último viaje de Guereño con vida

En el verano de 1961, Juan Guereño quiso volver a su pueblo de la montaña de Riaño, para respirar su aire y recordar, una vez más, las andanzas pastoriles por el monte. Su salud estaba muy quebrantada y los médicos desaconsejaron el viaje; pero su deseo se impuso contra viento y marea. Regresó por pocos días, para morir en la tierra de origen, aunque una cripta (la “Bóveda Juan Guereño”) esperaría sus restos en el cementerio de Flores, una de las necrópolis con las que cuenta el gran Buenos Aires.

Aparte del importante patrimonio que Juan Guereño amasó en la Argentina, la publicidad de sus jabones le dio un papel en la Radio de aquel país. Sin poder prever la trascendencia, ahí coincidió con dos personas, dos hermanos: Juan Ramón y Eva Duarte; con ésta a través del primero. Bajo los auspicios de Jabones Guereño, el nombre de Evita se popularizó a través de las ondas. Contribuyó, en buena parte, a encarrilar su destino. Y el nombre de Guereño, más allá del éxito económico, discurrió en un tramo que resultó tangencial a la política. A la historia de Argentina. Y al mito.