La ruta del Wampo

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Por Vicente López Pérez

 

“Y el agua abrazó nuevamente al Wampo, mientras que los remos ayudaron a recorrer en libertad, el territorio y todo el Wallmapu”.

Con estas palabras iniciaban el discurso donde se describía la culminación de este proyecto importantísimo, pensado por jóvenes Mapuche, para la reintroducción y rescate, de este medio de transporte y comunicación prehispánico, en los lagos cordilleranos.

Y continuaron diciendo “Cuando el Wampo estuvo terminado, se hizo ceremonia, se compartió el alimento y se lo puso en el agua. Desde entonces cada ruta volvió a tener sentido”. Así se transmitía con estas sencillas palabras el sentir de un pueblo que desde tiempos ancestrales usó la navegación lacustre, siendo esta, clave en la configuración Cultural-Simbólica, y Articulación social-económica de las Comunidades Mapuche de la zona.

Fue allá por Mayo de 1906, cuando Fernando Camino en el Lago Panguipulli, decide confiscar y destruir todos los Wampos del lago. Solo uno consigue escapar con sus tripulantes y desaparece. En julio de ese mismo año aparece la nave abandonada, con sus ocupantes muertos. Llevados los cadáveres a una Misión cercana, el Padre Sigisfredo hizo las autopsias pertinentes. Uno había muerto de un balazo en la parte trasera de la cabeza y el otro había sido ahorcado. Las grandes madereras, se habían hecho dueñas del uso y control de los importantes lagos de la zona. Por ello en 1906 se prohíbe terminantemente la navegación en Wampos por decreto, y se procede a la eliminación de todos los existentes, en las Comunidades ribereñas al lago.

Estas sombras del pasado, afortunadamente hoy disipadas, nos hablan de la injusticia y marginación de la que eran objeto las sociedades originarias de la zona. Por este motivo y para recuperar esta parte de la memoria ancestral, nace el Proyecto “La Ruta del Wampo”, integrado por jóvenes Mapuche y financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural de la Región de los Ríos (Patagona Chilena).

Este programa de rescate histórico, ha tenido como objetivo la promoción de la valoración y reconocimiento de la Cultura Mapuche, a través de la puesta en marcha de las capacidades tecnológicas de navegación de una época, en que los cursos de agua eran tan cotidianos para ellos, como la tierra y los bosques. En este contexto cabe hacer hincapié en el concepto de “Sociedades Ribereñas”, ya que la lectura histórica que hace el Winka (no-Mapuche), de la Cultura Mapuche, limita la comprensión de esta solamente al vínculo con la tierra, (en el sentido literal de la palabra). El concepto de Mapu, para un Mapuche, habla de universalidad, de una unidad con todos sus bienes y riquezas, de la cual las gentes solo somos una parte.

Para la construcción de estos Wampos (tres en total hasta el momento) se siguieron las técnicas originales. En nuestra visita a la Comunidad Chospe, del pasado mes de Febrero, Edgardo y Cristina, nos explicaron detalladamente el proceso. Primero se elige un árbol de Laurel (Trihue) de tamaño adecuado, (la embarcación terminada tiene aprox. 7,5 Pts. de largo por casi 1 MT. de ancho) y se hace una ceremonia, antes del corte. Normalmente el tronco cortado se deja descansar un tiempo para que el espíritu del árbol repose. Posteriormente, el vaciado del tronco, se hace con una hachuela llamada maichiwe y también se usa el barreno grueso, hasta conseguir la forma definitiva de la canoa. Para recuperar los planos que permitieron tal reconstrucción, se echó mano de varias fuentes, la memoria de algunos ancianos que se recuerdan de como los hacían sus padres y abuelos; los informes arqueológicos que se realizaron al encontrar algunos Wancos hundidos en las profundidades del Lago Calafquén y del Lago Pullinque, y también estudiando y observando, algunos de los antiguos que están expuestos en el Museo de Villarica.

El pasado 15 de Enero del 2011 los tres Wancos, fueron botados oficialmente en el muelle de la costanera de Panguipulli. Al evento asistieron cientos de personas, entre descendientes de la etnia, residentes de la ciudad, y visitantes ocasionales, y se agruparon para conectarse con esta tradición, en una ceremonia que fue presidida por la autoridad ancestral del territorio y acompañada por las autoridades comunales, contando además con la inestimable presencia de la Directora Regional del Consejo de Cultura, Doña Pamela Olavarría.
Finalizado el evento, los Wancos se trasladaron navegando hasta Pellaifa y la Comunidad Chospe en Coz Coz, quedando así las naves, habilitadas oficialmente para la navegación en el lago.

Hoy es posible para todos nosotros disfrutar de la navegación en Wampo; la Comunidad Chospe de Coz Coz ribereña del Lago Panguipulli (Suelo de Pumas), dispone de uno que está dispuesto para que los viajeros más atrevidos, puedan navegar por las aguas del Lago, igual que lo hacían los antiguos hace cientos de años. Además también disponen de unas cómodas cabañas a orillas de lago donde el visitante amigo podrá alojarse.

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Esta nueva forma de Turismo, que promueve el acercamiento del viajero a usos y costumbres de otras culturas, es sin duda una oportunidad grandísima de recuperación cultural y creación de nuevos puestos de trabajo para las nuevas generaciones de jóvenes en las comunidades Mapuche.

Los lagos cordilleranos, están de enhorabuena, los caminos del agua vuelven a abrirse al sentido y a la vida. Vuelven los días de pesca, las visitas y los trafkintu (trueques) entre comunidades. Una ancestral forma de navegar, siempre respetuosa con la mapu, con el ecosistema y con el futuro.

Poncho del general San Martín

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Por Vicente López Pérez

 

Humilde en su origen, el Poncho también llamado Makuñ por los Mapuche, fue sin duda la prenda de vestir más significativa para la vida de los antiguos hombres de “a caballo” (kawellutu), de las regiones pampeano-patagónicas de Argentina, cubriéndolos de sus durísimas intemperies. Imprescindible, para guarecerse del sol, vientos y lluvia, para usarlo de cama si era preciso ó como escudo defensor enroscado en un brazo si se presentaba un duelo a cuchillo. De origen ancestral es unos de los grandes legados que nos dejó la textilería indígena, encerrando en sus tramas parte de la Historia secreta de muchos de los Pueblos Originarios de América.

poncho2El textil es un dungu (lenguaje) materno. Las tejenderas Mapuche, aprenden desde chiquitas de sus madres, tías ó abuelas, los entresijos de todo un mundo de complicadas técnicas, colores y símbolos que forman parte del legado Cultural de su Pueblo, y lo más importante sus significados. En un poncho de factura manual, nada es casual, las artistas del telar una vez han recibido “el secreto de la araña” ponen intención y sentido en cada uno de sus movimientos. Esta era originalmente una prenda exclusivamente masculina, hecha por las madres ó esposas del hombre en cuestión y sus colores y símbolos hablaban de su portador, de sus particularidades, rol social y espiritualidad. Pero estos códigos solo pueden ser interpretados por la mirada entrenada y objetiva de sus conocedores, la gente de la etnia.poncho1

El Poncho que los Mapuches obsequiaron al General San Martín, es una prenda de factura exquisita, tejida por manos expertas (recordemos que la palabra texto viene de tejido) y dice mucho de como los indios veían al Libertador, tal vez una nueva mirada, una interpretación distinta y originaria de la figura del máximo prócer Argentino.

Morfológicamente el Poncho de San Martín ó Manta de la Luz, es de forma rectangular, midiendo 1,68 de largo por 1.61 de ancho, con tres franjas (Wirin) decoradas que lo recorren longitudinalmente, una central que mide 8 cm. de ancho en cuyo centro se halla el ñankal (abertura central por donde sale la cabeza) y dos laterales que miden 34 cm. de ancho cada una, destacando entre ellas los Tue ó campos de la manta (campos abiertos a la luz y también campos abiertos al cultivo agrícola) tejido en pelo de camélido con urdiembre en lana de oveja y los bordes terminados en Chüñai (Flecos).

La elección de los colores, obedece a criterios muy estrictos, donde la combinación los fusiona solidariamente transformándolos con un sentido absoluto, la búsqueda de la luz y el brillo. La distinción en un Poncho esta fundamentada en su brillo y la síntesis de su luminosidad. Los colores principales que nos hablan de ?Luz? según podemos observar son cuatro (número sagrado del orden y cosmos Mapuche) en oposición el negro con el blanco y el azul con el amarillo. El verde es utilizado en la urdimbre del poncho solo con fines demarcativos de los espacios reservados a los símbolos figurativos. A simple vista el ojo del profano observa un tejido armónico, equilibrado de hechura elegante y refinada. La simbología que nos habla del portador, queda disimulada por su tamaño poco significativo con respecto al total de la prenda. El mensaje está para que sea identificado por el que sabe, el que conoce el lenguaje, pasando desapercibido para el extranjero ó winka que podría interpretarlo como una simple guarda ornamental.

El Welu-Witrau, es uno de los principales y más esclarecedores significantes de la manta, está representado de dos maneras muy distintas, según la dureza ó delicadeza de como se presenta el significante, estaremos hablando de figuras masculinas ó femeninas.

El Welu-Witrau representado con líneas curvas ó sinuosas, indica lo femenino, está representando al mundo vegetal, más concretamente a una planta tipo enredadera con propiedades curativas muy importantes. Destaca sobre todas sus propiedades las que tiene contra las enfermedades del Wekufe, (Producidas por las Deidades de la destrucción y el mal, perturban y destruyen el equilibrio existente en el mundo y las gentes). En este sentido normalmente se representa en color negro, el color que representa la humanidad.

El Welu-Witrau representado de una forma más dura ó brusca, habla de un dominio masculino, representa a la Constelación de Orión, el mundo sideral, el universo kalfú (azul) y está representado en color blanco, el color de la luz., con formas de hoja parecidas a un trébol.

Otros significantes importantes son Rayen (La Flor) que representa la fecundidad y Kopiú (La Flor del Copihue Kopiu significa literalmente “estar boca abajo”) flor emblemática para los Mapuche.

En la base del Ñancal, lugar por donde asomará la cabeza del que manda (la lonko del lonko) que está situada en la franja central, se observan los rewe-lonko, (escalera ascendente) que comunica al portador entre dos mundos, el terrenal y el espiritual ó azul.

Todos estos aspectos de esta pieza excepcional de la textilería Mapuche, nos hablan de una Manta de Toki, (Toki significa Hacha, pero también es el título con el que se denominaba a la máxima autoridad ó líder, elegida por los caciques para dirigir la guerra).

Realmente resulta poco creíble que en aquella época de desconciertos y cambios rotundos que tanto afectaron al mundo indígena, provocados por el enfrentamiento con los winkas (blancos), las mujeres Mapuche que tejieron el Poncho ofrecieran su punto de vista con tamañas distinciones justamente a uno de ellos.

John Lynch el prestigioso hispanista y americanista Británico, recoge en su libro “San Martín Soldado Argentino, Héroe Americano” el carácter taciturno, reservado y enigmático del Libertador, diciendo “San Martín constituye un desafío para el historiador, que tiene que descubrir al hombre detrás del silencio”.

En el libro también se recogen algunos de los testimonios históricos que hacen referencia a su presunto origen mestizo.poncho3

En 1816 durante el Parlamento con los caciques indios, San Martín en su discurso despreció a los Godos (Españoles) diciéndoles que vendrían a matarles y robarles tierras, haciendas y mujeres y el mismo señaló háganme caso “Yo también soy indio”.

En otra ocasión San Martín encomendó a su armero José Antonio Álvarez Condarco, en misión de espionaje, cruzar Los Andes para entrevistarse con Marco del Pont, jefe de las tropas españolas, debiendo reconocer y memorizar en su viaje los accidentes del terreno. Al recibirlo Marco del Pont dijo “Yo firmo con mano blanca y no como la de su General que es negra”. Años más tarde cuando San Martín se encuentra con el derrotado Marcó del Pont, le saludó irónicamente diciéndole “Venga esa blanca mano!”.

En esa época la sociedad Colonial era muy sensible a las cuestiones raciales, y muchos fueron los despectivos apodos con que sus enemigos contemporáneos hacían referencia al color oscuro de la piel del General San Martín y su supuesto origen indio.

Obviamente la figura de nuestro máximo prócer no puede ser ensombrecida por ningún supuesto, sin duda San Martín fue un Toki Kalfú, según la visión de la gente de la tierra, y un Ejemplar General considerado el Padre de la Patria desde la otra. Ojalá los Historiadores y las nuevas tecnologías de las que disponemos hoy en día, descubran tras el silencio la verdad del hombre que nos hizo libres.

Quiero agradecer a la Dirección del Museo Histórico Nacional de Buenos Aires, la gentileza que tuvieron de permitirme fotografiar esta pieza de incalculable valor.

Bicentenario de un carnaval Patrimonio de la Humanidad

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Por María Teresa Rivera

 

Fundada en 1606 con el nombre de Villa de San Felipe de Austria, la ciudad de Oruro, capital folklórica de Bolivia, se convierte, todos los años en Carnaval, en un grandioso escenario de colorido y esplendor que atrae a turistas de todo el mundo.

Kullawadas, Tobas, Caporales, Suri-Sicuris, Llameros, Zampoñeros, Morenos, Incas y muchos otros grupos desfilan bailando en una extraordinaria y grandiosa “cabalgata” donde lucen los más ricos y variados atuendos. Cada grupo, cada baile, tiene su propia música y su propia historia enraizada en algún aspecto de culturas ancestrales, y todos bailan en honor a la Virgen de la Candelaria, denominada Virgen del Socavón por ser la patrona de los mineros.

Ya en el Siglo XVIII, Arzans de Orsúa y Vela había comentado las excelencias de los bailes que pudo admirar en la colonia, y en épocas recientes, personalidades como el novelista y narrador cubano, Alejo Carpentier y el músico y compositor francés, Olivier Messiaen, ensalzaron la riqueza y variedad del folklore boliviano. El Carnaval de Oruro es una plataforma que corrobora estas afirmaciones y que justifica plenamente el título de Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, recibido en el año 2001 por la UNESCO.

Durante todo un año, hábiles y diestros artesanos preparan los atuendos y complementos que lucirán los bailarines en los Carnavales de Oruro, y sin quitar mérito alguno a los demás conjuntos que son tradicionales en este suntuoso desfile, la atracción mayor la constituye sin duda La Diablada, que es de una presentación imponente y única, no solo en su atuendo sino también en su baile.

Los faldones con monedas (antiguamente eran monedas de plata), las pañoletas bordadas, las botas con espuelas, los guantes, el corpiño bordado, y la careta, feroz y artesanalmente bella, cada una diferente a la otra, de la que cuelgan largos cabellos rubios, hace del conjunto del disfraz, algo realmente único. El diablo de Oruro no tiene parangón con ningún otro en el mundo, y es insuperable e irrepetible.

La coreografía de su baile y sobre todo los atléticos saltos, exige de sus componentes una excelente forma física. Los bailarines se preparan durante meses ensayando para el esfuerzo que será el bailar durante días en una altura considerable, (Oruro está a 3,706 mts. de altitud) algo equivalente a danzar durante días en la cima más elevada de “Les Diablerets” en Suiza.carnaval brasil

La jerarquía mayor del infierno está representada en La Diablada. Satanás y Lucifer son los únicos que lucen sendas capas bordadas. Forma parte del conjunto la figura de la “chinasupay” o diabla, con careta provocativa y apariencia lujuriosa. Otras figuras como un cóndor, que tiene que ver con leyendas ancestrales propias de Oruro, y un oso cuya tarea es divertir, tampoco pueden faltar.

La figura del Arcángel Gabriel de rostro severo y con una espada en la mano, como buen guardián del cielo, es importante porque es también el jefe de la comparsa y el que marca los cambios coreográficos y las figuras a realizar.

Los diablos se despojan de sus caretas solo para rendir homenaje a su patrona, la Virgen del Socavón, ante cuyo altar se postran de rodillas. Curioso, emotivo e impactante resulta ver a todo el “inferno” arrodillado, en un acto de fe y humildad, ofrendando a la Patrona, todo su arte, esfuerzo y resistencia.

La figura original de la Virgen se remonta a unos 400 años atrás cuando la imagen fue encontrada, pintada en un tapial -según el relato de José Bravo Rivas. La primera capilla data de la segunda mitad del Siglo XIX con ampliaciones en los años 90, años en que fue consagrada como Santuario. En el año 2000, la Virgen fue coronada en su nuevo altar por el Nuncio Apostólico de Su Santidad el Papa Juan Pablo II.

Los cargamentos de plata son otra curiosidad del Carnaval de Oruro. Cada comparsa es precedida en el desfile por una enorme cantidad de automóviles adornados con platería, en un verdadero despliegue de riqueza de la ciudad minera por excelencia.

El Domingo de Tentación marca el final del carnaval, algo así como el “entierro de la sardina” en España, con un desfile donde nuevamente se dan cita, la música, los bailes, pero también la expresión de fe.

Este año de 2011, marcó el bicentenario del Carnaval de Oruro, una grandiosa festividad folklórica que une la fiesta a la devoción de un pueblo cargado de historia, mitos, leyendas y religiosidad.